Visitar el Monasterio de Santa María de Huerta es una parada fácil en el camino entre Madrid y Zaragoza. No hay ni que desviarse, ya que la propia Abadía se puede ver desde el autovía cuando pasamos por estas tierras sorianas del valle del alto Jalón. La visita puede llevar una hora más o menos. Y lo que pudiera ser un simple descanso en el trayecto, puede ofrecerte el aliciente cultural de conocer un monumento histórico cargado de encanto y espiritualidad.

El Monasterio de Huerta es uno de los más bellos ejemplos de Abadías Cistercienses en España. Riguroso y fiel al estilo arquitectónico original del Císter, sus principales dependencias datan de los siglos XII y  XIII. De esta primera época datan su iglesia, el refectorio y la sala de los monjes conversos. Un nuevo impulso constructivo en el siglo XVI, dotó al monasterio de un nuevo claustro herreriano, y un segundo piso de estilo plateresco que corona el claustro gótico.

Un poco de historia: Los Cistercienses

El Monasterio fue fundado a finales del siglo XII, poco después de la conquista de Cuenca (1179) por el rey Alfonso VIII de Castilla. De hecho fue éste quien para dar gracias a Dios propició la llegada de los monjes cistercienses donándoles tierras, bienes y permisos para que en este lugar se establecieran.

Coat of arms of the Cistercian OrderLa Orden del Císter fue fundada en 1098 por monjes benedictinos que querían regresar a los principios fundamentales del “ora et labora” (reza y trabaja). . El monacato benedictino establecido por San Benito de Nursia en la alta Edad Media (año 529) se extendió rápidamente por los territorios cristianos de Europa e incluso en Tierra Santa.

Primera Reforma: Orden de Cluny

En 909, la abadía de Cluny se pone directamente bajo la autoridad del Papa, y se extiende rápidamente por toda Europa, llegando a contar con más de 1200 cenobios a fines del siglo XI. Con el paso de los siglos, las abadías habían ido incrementando su poder y riquezas, y con ello alejándose de dichos principios fundamentales.

Izquierda: Escudo de la Orden del Císter

Segunda Reforma. Císter.

Fue entonces, en 1098, cuando un grupo de monjes benedictinos edificaron una nueva abadía en Borgoña (Francia), en un lugar denominado Cistels o Citeaux en francés. En pocas décadas el empuje de esta nueva reforma también se había extendido por toda Europa.

En España arraigarían un gran número de fundaciones por todos los principales reinos peninsulares: En la Corona de Aragón, eran cistercienses por ejemplo los monasterios de Veruela, Rueda y Piedra en Zaragoza; y Vallbona, Poblet y Santes Creus en Cataluña; en el Reino de Navarra, nos dejó el legado de los Monasterios de Fitero, La Oliva y Leyre; en Castilla, los de Cañas en La Rioja, Las Huelgas en Burgos, Moreruela en Valladolid o el propio de Santa María de Huerta en Soria; en Galicia, Sobrado, Santiago y Oseira; en el Reino de Portugal el de Alcobaça.

Santa María de Huerta:

Fundado en la segunda mitad del siglo XII y continuamente ocupado hasta 1835, como consecuencia de la famosa desamortización de Mendizábal. Tras casi medio siglo de abandono, fue declarado Monumento Nacional en 1882. En 1930 gracias a la intervención de la Marquesa de Villa-Huerta (cuyo Palacio neomudéjar se puede admirar en el pueblo) los monjes volvieron al monasterio.

La entrada al monasterio cuesta 3€ y abre de Lunes a Sábado de 10h a 13h y de 16h a 18h y los Domingos de 10h a 11h15, podéis encontrar más información en su página web. (www.monasteriohuerta.org)

La visita empieza atravesando una monumental portada que cierra el recinto y da a un patio en el que se admira el rosetón gótico que ilumina la nave central de la iglesia, sobre su nártex o pórtico de entrada. A mano izquierda está la entrada a través de una pequeña tienda con libros y objetos relacionados con la Orden.

Patio Renacentista

Desde aquí se accede directamente al Patio Herreriano, el primero de los claustros del conjunto. Es una obra renacentista (1582-1630) muy sobria de líneas en cuyos jardines se honra con sendas estatuas a los dos personajes con mayor relevancia en la historia del Monasterio; San Martín de Finojosa, primer Abad y Obispo de Sigüenza; y Don Rodrigo Ximénez de Rada, Arzobispo de Toledo y gran impulsor del cenobio. Ambas figuras de los siglos XII y XIII, sus épocas de mayor apogeo.

Iglesia

A través de una puerta pasamos a la Iglesia, cuya planta es típica cisterciense: líneas limpias, carentes de decoración, un espacio muy armónico y de dimensiones considerables, que funden el recogimiento de románico con la altura e iluminación de un gótico incipiente. Admirar la sencillez de formas y los volúmenes de la misma es en sí uno de los mayores atractivos de la visita.

Dentro del templo no hay que perderse los siguientes elementos:

  • El Sepulcro de Ximénez de Rada, obra gótica (S.XIII-XIV) está situado en el sotocoro.
  • El Coro tallado en madera de nogal (1577)
  • El Órgano neoclásico (fines del S.XVII) con maderas policromadas en colores pastel.

La Capilla Mayor merece una especial mención, ya que posee un hermoso Retablo obra de Bartolomé Matarana (1580). Una estructura de madera dorada con formas arquitectónicas que dejan entrever el gusto barroco, protagonizadas por por tallas de madera labrada y policromada. En lo alto la imagen del arcángel San Miguel, en el centro la figura de la Virgen flanqueada por tallas de santos, todas ellas obra de Félix Malo (1766). Se pueden distinguir las cruces de las Ordenes Militares en la semicúpula.

 

La antesala del retablo tiene unos interesantes frescos que representan escenas de la Batalla de las Navas de Tolosa, y dos figuras de nobles. Se trata de una decoración alegórica a la casa Medinaceli. Benefactores del Monasterio, los Duques de Medinaceli mandaron pintar escenas de la Batalla de las Navas de Tolosa y sus escudos para decorar lo que iban a ser sus sepulcros, situados a ambos lados, están sin embargo vacíos.

Junto a la iglesia, la Sacristía (S.XVII) ocupa la antigua sala capitular del siglo XII.

Claustro Gótico:

Quizá el espacio más bello del monasterio, el Claustro Gótico (S.XIII) era el espacio en torno al cual se desarrollaba la vida del convento. Los arcos apuntados del piso inferior contrastan no obstante con las balaustradas y arcos carpaneles del piso superior que están decorados con escudos y medallones que representan personajes históricos y bíblicos; hay monjes, reyes y los apóstoles están en la galería oeste. Es ésta una obra plateresca iniciada en 1531.

Alrededor del claustro estaban las principales dependencias del monasterio. Algunas no han llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, en lo poco que se conserva de la Sala Capitular se exhibe una maqueta de una bóveda sexpartita que cubría el refectorio. En donde en su día estuvo el Calefactorum, en 1600 se construyó la Escalera Real, que daba acceso al piso superior renacentista.

Refectorio:

Pero el espacio más emblemático y que mejor define el estilo arquitectónico cisterciense, y por ende uno de los más hermosos y armónicos ejemplos de este estilo en España, es el Refectorio (S.XIII). El Refectorio era el comedor de los monjes. Mientras comían en silencio, desde el púlpito se leían los evangelios y se oraba.

Cuando entréis en este espacio, estoy seguro de que os impactará. La sensación de armonía del espacio, la luz, la amplitud, la sencillez de líneas y la belleza con la que se resuelven las necesidades fundamentales de la comunidad de monjes, de forma monumental y hermosa. Es una sala que llama mucho la atención, y más si tenemos en cuenta que en su época de construcción, era todo un prodigio en altura y profundidad.

Prestad atención a la escalera con arcos que da acceso al púlpito, y si habéis visitado otros monasterios cistercienses, os daréis cuenta de la similitud tan característica de los monasterios cistercienses que se manifiesta en todas las dependencias pero que me resulta especialmente palpable en el refectorio.

Cocina, Sala de los Legos y Cilla

Antes de terminar la visita pasaréis por la Cocina, que posee una chimenea monumental del S.XIII, y que obviamente estaba situada junto al comedor. Por el Refectorio de los Conversos, o Sala de los Legos, mucho más pequeño que el anterior, decorado con sencillos modillones que sostienen las bóvedas desde sus muros y columnas que parten el espacio, con capiteles labrados con formas geométricas. Y finalmente por la Cilla o almacén, que desde el S.XII servía de almacén.

Necesitaréis aproximadamente una hora para realizar una visita tranquila, y os llevaréis la sensación de haber estado en un espacio en el que es muy fácil trasladarse en el tiempo e imaginar la vida sencilla de una comunidad monástica medieval. Es un ejemplo excelente de Monasterio Cisterciense, y os servirá de referencia comparativa con otros monasterios cistercienses que hayáis podido visitar o que visitéis en un futuro. Veréis sus similitudes y identificaréis también el parecido y las diferencias que este estilo tan particular tiene con sus antecedentes románicos, o el estilo gótico posterior.

Donde dormir:
Santa Maria de Huerta es un pueblo muy pequeño que no posee infraestructuras hoteleras, pero el propio Monasterio posee una Hospedería. La Hospedería está orientada no al turismo particularmente sino a aquellos que desean un retiro espiritual. Para más información consulta su web: www.monasteriodehuerta.org

Medinaceli y Arcos de Jalón son las dos poblaciones más cercanas (15 y 20kms respectivamente) que poseen algunos hoteles y casas rurales para pasar la noche o un fin de semana.
Donde comer:
Desafortunadamente tampoco hay buena oferta de restaurantes en Santa María de Huerta, y los más cercanos están en Arcos de Jalón, el Restaurante Numancia (Gerardo Diego, 4, Arcos de Jalón – Tel: 975 320 079) y el Restaurante Las Grullas situado en el 10 de la misma calle que el anterior.
Excursiones:
En los alrededores podéis encontrar localidades históricas como Montuenga con las ruias de un castillo medieval en lo alto de una loma. Cercanas y muy bonitas son Medinaceli (a 30kms en dirección Madrid por la A-2) y Alhama de Aragón (a 30kms en dirección Zaragoza por la A-2) que merecen una visita tranquila.

Ruta Turística:

Si queréis una recomendación de pequeña Ruta Turística para realizar en los alrededores y regresar después a Madrid esta es mi sugerencia:

Desde Santa María de Huerta a Monteagudo de las Vicarías, para disfrutar de su imponente castillo. De ahí continuar camino hacia Morón de Almazán para admirar una preciosa plaza medieval con todos sus elementos; palacio, picota, casas blasonadas y varias alturas. Desde Almazán, dirigirse a Medinaceli para recorrer esta preciosa localidad que cuenta con una Plaza Mayor presidida por el Palacio de los Duques, una monumental iglesia, ruinas de un castillo y sobre todo por su valor histórico, un Arco Romano cuya silueta se convirtió en el simbolito  de todas las señales monumentales de España durante mucho tiempo.

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