Meteora es uno de esos lugares sorprendentes y singulares que resulta imprescindible conocer. Sobre unas rocas de arenisca que se alzan repentinamente en medio de la llanura de Tesalia se construyeron en la Edad Media monasterios inaccesibles como representación de la huida del mundo terrenal hacia el cielo. Aún hoy resulta imposible imaginar cómo se levantaron los monasterios. Cómo trasladaron todos los materiales necesarios sin caminos para llegar a la cima de esas montañas. Es esa mezcla de un paisaje de ensueño y una original arquitectura lo que hace único a este lugar.

El conjunto de monasterios creados sobre las rocas constituyen el segundo centro monástico de Grecia después del monte Athos. La espectacularidad del paisaje, los tesoros acumulados en los monasterios y los valores que representan como conservadores de la tradición ascética y refugio histórico para perseguidos (incluso en la II Guerra Mundial la aviación alemana bombardeó los monasterios por servir de refugio a la resistencia) le han valido su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

Cómo llegar:

Meteora está en la región de Tesalia, que ocupa la parte centrooriental del país. En concreto, en la “unidad periférica” (así se denominan las provincias en Grecia) de Trikala, en la parte más noroccidental de la región. Las ciudades más cercanas son Tesalónica, 226 km al noroeste, y Volos, 144 km al suroeste. Sin embargo, ninguna de las dos tiene vuelos directos con España.

El aeropuerto internacional Elefheterios Venizelos de Atenas suele ser la puerta de entrada más frecuente a Grecia. Las compañías aéreas Iberia (Madrid), Vueling (Barcelona, Bilbao) y Aegean (Madrid, Barcelona) viajan a Atenas desde distintas ciudades españolas. Atenas está a casi 400 km de Meteora pero se puede enlazar en el aeropuerto con vuelos domésticos a Tesalónica y Volos. No obstante, lo mejor es alquilar un coche y que la visita forme parte de un recorrido por la Grecia continental. En Meteora el coche es casi imprescindible para recorrer los monasterios y miradores.

El Origen Geológico y Mitológico de las Rocas de Meteora:

Las formaciones rocosas de Meteora son un fenómeno geológico muy singular. En el emplazamiento de estas imponentes masas rocosas se encontraba, hace 60 millones de años, un gran río con un delta en forma de cono que desembocaba en el golfo de Tesalónica. Al completarse la formación de los Montes Pindo, que separan Tesalia de Epiro, y del Monte Olimpo, al noreste de Tesalia, el río encontró una nueva salida en el mar Egeo. El cambio de curso supuso la formación de enormes masas de piedra arenisca a los lados del cauce. El delta del río se hundió. Luego las grandes masas de piedra arenisca fueron moldeándose por el efecto erosivo de terremotos, vientos y fuertes lluvias componiendo finalmente el extraño paisaje que ahora podemos contemplar.

Hay otra versión mucho más fantástica del origen de Meteora. La mitología griega sostiene que las rocas son restos de una de las batallas de la Guerra Titánica librada entre los Titanes y los Dioses del Olimpo en la que estos últimos se hicieron con el poder. Cronos era el rey de los Titanes, a los que había liberado tras derrocar a su propio padre, Urano, con la ayuda de Gea, La Tierra. Sin embargo, Urano profetizó que los hijos de Cronos también le derrocarían a él. Para evitarlo, Cronos devoraba a sus hijos. Sin embargo, Rea, su mujer, logró esconder a dos de sus hijos, Zeus y Poseidón. Cuando ambos se hicieron mayores obligaron a Cronos a vomitar al resto de sus hijos y se iniciaron las Guerras Titánicas. Los Olímpicos recibieron ayuda de los Hecatónquiros y los Cíclopes. Los Hecatónquiros eran gigantes de 100 brazos y 50 cabezas que arrojaban enormes piedras a los Titanes. Las rocas de Meteora no serían más que los restos de los proyectiles lanzados por los Hecatónquiros en aquella batalla.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo par llegar hasta ellos fácilmente.

Una Visita a Meteora y sus Monasterios

Los monjes comenzaron a llegar a Meteora en el siglo XI. Al principio vivían en cuevas, bien como ermitaños o en pequeñas comunidades. En el siglo XIV un monje llamado Atanasio, procedente del Monte Athos, fundó el Monasterio de la Transfiguración, el Gran Meteoro. Los turcos comenzaban a amenazar seriamente el Imperio Bizantino y había que buscar los refugios más seguros posibles. Las cumbres de las rocas de Meteora ofrecían esa seguridad. Sólo se podía llegar a la cima con escaleras de cuerdas, que podían ser retiradas con facilidad. A medida que avanzaba el siglo XV y los turcos acababan con el Imperio Bizantino, los monjes fueron edificando más monasterios. En el momento de máximo esplendor, a mediados del siglo XVI, llego a haber 24 monasterios. Las comunidades monásticas eran conocidas como estilitas, de “stylos”, columna en griego. Muchos de los monasterios fueron abandonados en los siglos siguientes. Las guerras de los Balcanes y la II Guerra Mundial supusieron importantes daños. Los nazis bombardearon algunos de los monasterios al saber que ofrecían refugio a la resistencia.

En el siglo XX se construyeron escaleras y puentes para facilitar el acceso con lo que las viejas escalas de cuerdas utilizadas por los monjes dejaron de ser necesarias. En 1988 el lugar, por sus valores artísticos y paisajísticos fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Una ruta circular de alrededor de 15 km parte desde Kastraki y da acceso a todos los monasterios y a los espectaculares miradores. Lo recomendable es hacer la ruta al atardecer y a primera hora de la mañana para poder captar todos los contrastes, los espectaculares paisajes y las diferentes vistas de los monasterios.

Nada más iniciar la subida uno empieza a contemplar en lo alto el Monasterio de Roussanou. Parece el Arca de Noé varada en la cima de la roca tras el Diluvio. Imposible resistirse al deseo de parar el coche para poder admirar mejor el singular barco. Al hacerlo y volver la vista atrás se descubre el Monasterio de San Nicolás, una especie de escenario de cartón piedra que la acción del viento ha llevado hasta allí empotrándolo en la roca. Al retomar la ruta y llegar a la parte más alta del recorrido, la visión resulta todavía más fantástica. Abajo quedan los monasterios descubiertos en la subida, que ahora parecen contemplar el valle desde sus atalayas. Mientras, a los lados surgen sobre las más altas cimas, en sitios imposibles, los Monasterios de la Santísima Trinidad de Varlaam y el Gran Meteoro. Los miradores, situados también sobre las curiosas rocas de arenisca, permiten observar todo el conjunto al mismo tiempo. Al atardecer se van llenando de viajeros que se sientan hechizados por las impresionantes puestas de sol que se admiran desde las cumbres. Sólo cuando el sol se ha puesto y el viento se hace más frío uno puede despertar del hechizo.

Actualmente sólo quedan 6 monasterios con pequeñas comunidades de monjes. La visita a todos ellos resulta interesante, no sólo por las obras de arte que atesoran sino también por las vistas que se obtienen desde sus balcones. Mejor madrugar para visitarlos. Así evitaréis las colas y podréis contemplar el paisaje al amanecer. Aquí tenéis la lista de los monasterios que han llegado hasta nuestros días:

  • Monasterio de la Transfiguración o Gran Meteoro: El más antiguo, más grande y el que atesora más obras de arte, incluidas las reliquias de San Atanasio. La iglesia principal fue construida en el siglo XIV. Los maravillosos frescos, realizados por pintores de la escuela cretense un siglo más tarde, llenan por completo el interior. El gran iconostasio con filigranas de madera y forrado de oro es la joya del monasterio. Un museo expone los valiosos tesoros acumulados a lo largo de los siglos en el monasterio, especialmente sus códices medievales. Se puede visitar también la vieja cocina medieval y la enorme bodega que aseguraba su subsistencia en los tiempos difíciles. Si sólo podéis ver un monasterio, éste es, sin duda, el indicado. Visita: 9-17 horas excepto martes.
  • Monasterio de Varlaam: El segundo monasterio más grande de Meteora fue construido y decorado en el siglo XVI. En la iglesia destaca el fresco de los Tres Jerarcas. Las vistas desde su terraza son las más espectaculares. Otra de las visitas imprescindibles. Visita: 9-16 horas excepto viernes.
  • Monasterio de Roussanou/Santa Bárbara: Fundado en el siglo XVI y habitado por una comunidad de monjas. Uno de los más fotografiados por la posición central que ocupa en las montañas pero también uno de los más pequeños. Visita: 9-18 horas excepto miércoles.
  • Monasterio de San Nicolás Anapausas: El menos visitado de los monasterios es, sin embargo, uno de los más interesantes porque conserva un aire de mayor autenticidad. Construido en el siglo XVI. Los frescos de la iglesia, que ocupa la primera planta, fueron realizados por el famoso pintor cretense Teófano Strelitzas. En la tercera planta se encuentra el refectorio que también conserva los frescos originales. Allí se debe sentir especialmente sólo el único monje que habita el monasterio. Visita: 9-15:30 horas excepto viernes.
  • Monasterio de la Santísima Trinidad: Construido a finales del siglo XV. Es el que sigue contando con un acceso más difícil. A cambio las panorámicas son realmente de vértigo. Fue aquí donde se rodaron las famosas escenas de James Bond en la película “Sólo para tus ojos”. Visita: 9-17 horas excepto jueves.
  • Monasterio de San Esteban: Fue el que más sufrió durante la II Guerra Mundial hasta el punto de tener que ser reconstruido casi completamente y es poco lo que queda del monasterio original construido en el siglo XVI. Acoge a la comunidad de monjas más numerosa. Quizás la visita menos interesante. Visita: 9-17:30 horas excepto lunes.
Dónde dormir:

Tanto la pequeña ciudad de Kalambaka como el pueblo de Kastraki están dedicados casi exclusivamente al turismo. Kastraki es más aconsejable por ser más tranquila y estar a menor distancia de los monasterios. En cualquier caso, resulta fácil encontrar habitaciones de alquiler en las casas del pueblo a excelentes precios.

Si preferís alojaros en un hotel dos buenas posibilidades son:

Meteora Hotel at Kastraki: 2nd km Kalambakas-Ioanninon, Kastraki, 42200 Kalambaka. Tf: +30 2432078180 (www.meteorahotels.com). Un hotel con fantásticas vistas sobre Meteora y una estupenda piscina para relajarse. Muy buenas instalaciones y habitaciones muy amplias. El único defecto es que hay que tener coche porque está un poco alejado del pueblo. Alrededor de 75 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Monasteri Guesthouse: Nea Dimotiki Odos, 42200 Kalampaka. Tf: : +30 2432023952 (www.monastiri-guesthouse.gr). Agradable hotel construido como un monasterio en el centro de Kalambaka, muy cerca de la estación del tren. Piscina y estupendas vistas a las montañas de Meteora desde todas las habitaciones. Alrededor de 60 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Dónde comer:

Los precios en Grecia han subido mucho en los últimos años y eso se nota especialmente en la comida. Ya no se encuentran aquellas tabernas de antaño en los que se cenaba por el precio de un desayuno. Aún así, los precios son todavía inferiores a los de España y los locales siguen teniendo ese aspecto costumbrista tan característico del país. Kalambaka y Kastrani están llenos de restaurantes. Os recomiendo especialmente tres locales:

Taverna Gardenia: Kastraki, 42200 Kalambaka. Tf: +30 2432022504 (www.meteora-plakias.gr). Buena comida griega en un local con terraza muy agradable en el centro de Kastraki. Entre 15-20 EUR por persona con primero compartido, segundo y bebidas.

Taverna Panellinion: Vlachava 3, Plateia Dimarcheiou, Kalambaka 42200. Tf: +30 2432024735. Situado en el centro de Kalambaka, al lado de la carretera hacia Kastraki. Sabrosa comida griega en un local muy bien decorado que cuenta también con una terraza muy agradable. Entre 15-20 EUR por persona con primero compartido, segundo y bebidas.

Elias’ Garden Restaurant: Trikalon 149, Kalambaka 42200. Tf: +30 2432023218 (www.eliasgarden.gr). Cocina griega y mediterránea en una estupenda terraza en Kalambaka. Entre 20-25 EUR por persona con primero compartido, segundo y bebidas.

Excursiones:

Meteora se encuentra más o menos en el centro del norte continental de Grecia. El puerto de Volos, que da acceso a las islas Espóradas y a los increíbles paisajes y playas del Monte Pelión, está a menos de 2 horas mientras Tesalónica, la segunda ciudad más importante del país, está a poco más de dos horas y media. Hay un lugar imprescindible de conocer en la ruta a Tesalónica y el Monte Olimpo, a escasas dos horas de Meteora: La Tumba de Filipo II en Vergina.

La Tumba de Filipo en Vergina

En 1977 el arqueólogo Manoli Andonikos descubrió en la necrópolis de Vergina la tumba intacta de Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno. Ya se conocía que Vergina era un complejo funerario del siglo IV aC que  albergaba los restos de la familia real de los Argeadas pero no se habían descubierto los restos de ningún monarca importante. Además, todas las tumbas habían sido saqueadas. El hallazgo conmocionó al mundo hasta el punto de que el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

Vergina ocupa el lugar de la antigua Egas, la primera capital de Macedonia. El Gran Túmulo alberga 5 tumbas reales. La de Filipo II consta de dos habitaciones donde yacían los cadáveres de Filipo y Cleopatra, la mujer del rey en el momento de su muerte. Las paredes conservan las pinturas del siglo IV. En el interior de la habitación del rey sigue intacta la tumba de mármol de Filipo II con todos los tesoros originales con los que fue enterrado. Los excepcionales tesoros se exhiben magníficamente dentro del Gran Túmulo que ha sido convertido en un espectacular museo. En la tumba y los tesoros aparece repetidamente el símbolo de la dinastía real de Macedonia conocido como el Sol de Vergina. El símbolo se hizo célebre porque fue uno de los grandes motivos del conflicto internacional entre Grecia y la antigua República Yugoslava de Macedonia. Los macedonios pretendieron que el Sol de Vergina luciera en el centro de su bandera pero Grecia juzgó el hecho como una usurpación de su cultura. La República de Macedonia tuvo que cambiar el diseño de su bandera si no quería ver cerrar toda posibilidad de comunicación y comercio con Grecia. Todavía continúa el conflicto por el nombre del país pero actualmente la solución parece más cercana tras acordar entre los dos países el cambio de nombre del país a República de Macedonia Norte.

La muerte de Filipo II de Macedonia sigue envuelta en el misterio. Durante la boda de su hija Cleopatra fue asesinado por un miembro de la guardia real, Pausanias, con el que al parecer había tenido una relación sentimental. Pausanias fue muerto enseguida por el resto de la guardia real y con su muerte se perdieron sus secretos. Muchos creyeron que la ex mujer del rey y madre de Alejandro Magno, Olimpia, estuvo implicada en el asesinato. Hay quién también apunta al propio Alejandro. Ambos veían peligrar el trono si Filipo II seguía en el trono. La tumba no ha dado por el momento respuestas a esas preguntas.

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