Caracena es un pueblo con encanto situado en la comarca de la Tierra del Burgo al suroeste de Soria. Un pueblo de pequeñas proporciones pero grandes monumentos. Está enclavado en un paraje natural muy bonito, al final del estrecho cañón que remonta las vegas del río Caracena. La huella de la historia le dio brillo en la Edad Media, cuando fue cabeza de una próspera comarca, la de Villa y Tierras de Caracena.

Caracena ha sido declarada conjunto histórico-artístico.  De entonces conserva dos iglesias románicas, Santa María de la Asunción y San Pedro (Monumento Nacional desde 1935), varios edificios civiles de interés, una picota, ejemplos de arquitectura tradicional  y uno de los mejores castillos de Soria.

Qué visitamos en este post – Mapa

En el mapa podrás encontrar todos los puntos de interés descritos en este post. Puedes utilizar el mapa para navegar y llegar hasta ellos.

Un poco de historia: La Villa y Tierras de Caracena

Los registros históricos comienzan en la era de los Romanos. La cercana Tiermes fue una ciudad romana importante. Sus conquistas por la península avanzaron domeñando a las tribus y pueblos celtíberos del centro peninsular. Por lo que hoy conforma más o menos la provincia de Soria se extendían los arévacos, que poblaban los alrededores de Caracena. Hay teorías que explican el topónimo a partir de sus vocablos car (piedra) y acena que bien podría referirse al lugar en el que terminaba el barranco, o a piedras blancas en referencia a la caliza dominante, etc. Pero dejaremos lo del nombre para una leyenda medieval mucho más novelesca.

(En la ilustración, mapa de distribución de tribus celtíberas en Soria, publicado en www.celtiberiasoria.es)

El caso es que el valle del río Caracena, afluente del Duero por el sur, pudo ser un lugar de paso y comunicación entre el norte y el sur peninsulares, además de proporcionar buenas vegas para el cultivo y sustento de sus gentes. La invasión islámica del siglo VIII arrinconó a los territorios cristianos más septentrionales, pero al norte del sistema central, la dominación musulmana fue más breve y menos intensa. Muchos territorios entre las sierras y el Duero quedaron despoblados. En este contexto, los condes de Castilla comienzan un esfuerzo de repoblación y de ampliación de sus dominios hacia el sur.

Caracena aparece en los primeros textos hacia 910. En 939 consta que el Gonzalo Fernández de Burgos, conde de Castilla y padre del primer conde independiente del territorio, intenta repoblar esta zona de la extremadura castellana bajomedieval, construyendo una fortificación.

AlfonsoVI of Castile

Alfonso VI

Hecho que sin duda tiene que ver con la histórica batalla de Simancas, del mismo año, en la que las tropas del Califa Abderramán III sufren una dura derrota que determina el futuro cristiano al sur de la línea del Duero. Sin embargo hubo severos coletazos califales como las aceifas de Almanzor, que bajo el califa Hisham II (976-1009), atemorizarían a los reinos cristianos durante toda su existencia. Almanzor personalmente manda reforar la fortaleza de Caracena en 981, por su estratégica situación en las vías de comunicación con Toledo

Con la muerte de Almanzor y el debilitamiento del Califato, Castilla avanza y en 1061, Caracena es conquistada por Fernando I, rey de León y Castilla. De entonces es la leyenda que explica el nombre de la plaza, ya que la acción de ataque tuvo lugar a la hora de la cena…  «Cara les costó la Cena»

En 1080 sucesor el rey Alfonso VI, repuebla la zona, pocos años antes de culminar su avance con la conquista de Toledo en 1085. A partir de ese momento, el alejamiento de la frontera, trae paz y prosperidad, y Caracena comienza a crecer en población y desarrollo estableciéndose la Comunidad de Villa y Tierra de Caracena.

En 1136 queda ajudicada a la diócesis de Sigüenza, y un año después pasa a ser sede arciprestal. Feudo ora eclesiástico, ora de realengo por sucesivos trueques, Caracena se expande y alcanza su edad dorada durante el final del siglo XII y todo el siglo XIII. De esta epoca son las dos iglesias románicas más importantes de la localidad Santa María y San Pedro. Siendo la primera una obra maestra del románico castellano, con un atrio que cuenta con bellos capiteles historiados. Muy al estilo de las obras románicas del resto de la extremadura castellana que hoy corresponden a las provincias de Soria y Segovia.

Escudo de la primogénita Casa de VillegasEl siglo XIV viene marcado por la aparición del Señorío de Caracena. Los primeros nobles titulares del feudo son los Villegas-Ceballos, linaje castellano antiguo de procedencia de los valles de Cantabria y Burgos. Los nombres de Pedro Ruiz y Ruy Pérez se suceden intercalando cuatro generaciones de señores al frente de la plaza mientras sigue creciendo su influencia en otros territorios.

(En la imagen el escudo de Ruy Pérez II de Villegas, Señor de Caracena)

En 1368 los acontecimientos se precipitan en Castilla con la  Guerra Civil entre Pedro I y Enrique II de Trastámara, ambos hijos de Alfonso XI pero de distintas esposas. El final del enfrentamiento armado marca una profunda redistribución de alianzas y de poder entre la nobleza castellana. Muchos señores que apoyan la causa del perdedor, son desposeídos de sus feudos y reemplazados por la nobleza que sí ha apoyado a Enrique II de Trastámara a auparse al trono de Castilla. En este contexto aparece al frente del señorío la Casa de Tovar. 

Un siglo más tarde Juan Tovar, señor de Caracena, toma partido por el bando de la Beltraneja en las guerras dinásticas que preciedieron al reinado de los Reyes Católicos. Como consecuencia, el señorío pasa a realengo y por compensación a los préstamos obtenidos para la Guerra de Granada en 1482 se le otorga a Alfonso Carrillo de Acuña, que lo trasmite a su hijo Gómez Carrillo de Toledo. A este linaje permanece durante todo el siglo XVI y con ellos la residencia de los señores de Caracena abandona la localidad para fijarse en la Corte de Madrid, o en las ciudades donde desempeña cargos públicos. El castillo comienza a sufrir abandono.

En la ilustración, una recreación del castillo en el siglo XV

En 1609, Felipe III convierte a Luis Carrillo de Toledo, en Marqués de Caracena. Es este uno de los personajes más destacados de la historia ligados a Caracena. Desempeñó los cargos de Virrey de Valencia, encargándose de la expulsión de los moriscos; Virrey de Navarra, Capitan General de Galicia, Caballero de la Orden de Santiago y consejero de estado de Felipe IV.

El I y II Marqués de Caracena, fueron los dos señores de Caracena con mayor relevancia histórica. Una sobrina del segundo marqués, Isabel de Velasco, figura entre las meninas de Velázquez, al ser dama de las infantas de Felipe IV.

La Casa Carrillo de Toledo entronca con la del Duque de Uceda hasta la abolición de los señoríos a medidados del siglo XIX y el establecimiento de los municipios modernos.

Visita de la villa de Caracena

Se llega hasta este rincón de la comarca soriana de la Tierras del Burgo, por una carretera de paisajes de vegas flanqueadas por paredes de roca, es el cañón del río Caracena. La villa se sitúa en cuesta sobre una loma, justo al final del cañón, cuando el valle se abre y el río se separa en dos profundos barrancos.

Caracena zigzaguea entre el barranco de las Gargantas y el de los Pilones, conformando una especie de anfiteatro preparado para imaginarse alguna escena medieval. En el barrio de abajo, primero nos encontramos con la Iglesia de Santa María de la Asunción, discreta, austera, con esas proporciones tan armoniosas del románico. Cuenta con un ábside semicircular, con ventana axial  de capiteles historiados.

Plaza Mayor

Un poco más arriba, llegamos a la Plaza Mayor, presidida por una Picota o Rollo Jurisdiccional, que representaba la autonomía administrativa que tuvo Caracena para designar a sus alcaldes y ajusticiar a sus condenados. La columna estaba justo al franquear una puerta de las antiguas murallas, pero en 1925 (como quedó grabado en el propio fuste del monumento), se trasladó hasta aquí. Está decorada con cabezas de leones, de donde se suspendían grilletes para ajusticiar a los condenados. La que hoy observamos data de 1738, pero sustituyó a una anterior. En la Plaza Mayor también está al antigua cárcel y un poco más arriba un antiguo hospital con una ventana plateresca del XVI.

Iglesia de San Pedro

Más arriba justo donde acaba el caserío del pueblo, se alza la Iglesia de San Pedro de Caracena. Esta es una de las joyas del románico soriano. Su precioso atrio o galería porticada de siete vanos (seis ventanas y una puerta) es uno de los más bonitos de la región. Los capiteles labrados cuentan pasajes de la Biblia, contando historias del antiguo testamento y explicando la Fé, en la época en que la lectura no era un don generalizado entre la población. Son obra original del siglo XII, mientras el resto del templo ha tenido distintas fases constructivas y rehabilitaciones.

En la galería de fotos se pueden ver algunos detalles de los elementos decorativos más bonitos de la iglesia, los canecillos que soportan el tejado, y los capiteles del atrio.

En las columnas de la galería porticada se representan distintas escenas en sus ocho capiteles dobles. Hay representaciones de figuras mitológicas como el centauro sagitario entre dos arpías, luchas entre jinetes e infantes, , el advenimiento del Espíritu Santo ante los doce apóstoles, escenas de lucha entre hombre y bestias, las tres Marías en el Sepulcro, etc. Las columnas son pareadas salvo en la portada que la sostinen cuatro columnas, y en uno de los lados están retorcidas. En estos capiteles, se en la bestia de las siete cabezas del Apocalipsis y la caza del jabalí.

La temática y estilo coincide con los de la Ermita Románica de Tiermes, que más adelante veremos.

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Castillo

Para terminar la visita, hay que subir hasta el castillo. El camino es fácil pero hay que esforzarse pues queda algo menos de un kilómetro de subida para llegar hasta sus puertas. Pero merece la pena el esfuerzo. A primera vista impresiona su tamaño, y lo bien que aprovecha el espacio, sacando partido de los precipicios para incrementar sus defensas.

Se puede caminar entre su doble recinto amurallado, observar de cerca sus muros de mamposte recio, ver el antiguo foso, el patio de armas, aljibes y ruinas de alguna sala abovedada. Fijáos en las «troneras», esos huecos abiertos para disparar cañonazos a los atacantes. Ese detalle tan sencillo sirve para datar las fechas de su construcción, pues se empiezan a generalizar el uso de artillería solo a partir del siglo XV, y antes, no era común ver troneras. Sí había «saeteras», huecos practicados en las murallas con el mismo fin, pero para disparar flechas.

El lugar fue fortificado por musulmanes y cristianos. La fortaleza se convirtió en punto estratégico en las comunicaciones entre San Esteban de Gormaz y Atienza. La jurisdicción sobre la Villa y Tierra de Caracena, fue disputada por los obispos de Sigüenza y El Burgo de Osma. Más tarde, el Señorío de Caracena fue feudo de los Villegas-Ceballos; en el siglo XIV y XV perteneció a los Tovar; y tras las guerras de sucesión, los Reyes Católicos otorgaron el territorio al los Carrillo de Toledo, quienes fueron recompensados con el título de Marqueses de Caracena. El castillo en su mayor parte data precisamente de la época de este último linaje, y fue reedificado entre los años 1491 y 1496.

Puente Viejo sobre el río Caracena y Ermita de Nª.Sª.del Monte

Ya en las afueras del pueblo hay otros dos rincones que descubrir el Puente de Cantos sobre el río Caracena  y si por casualidad os acercáis a Caracena el tercer domingo de junio, os sorprenderá la concurrida romería de la Ermita de Nuestra Señora del Monte.


Excursión  a Tiermes

A menos de 15′ de Caracena se pueden ver el yacimiento arqueológico de Tiermes. Una ciudad romana, en donde las excavaciones han revelado un pasado arévaco. Es entretenido dar el paseo por todo el recinto. Tiermes cuenta además con un pequeño Museo donde se exhiben algunas piezas halladas aquí, y hay paneles explicativos que ayudan a entender la importancia de la ciudad en el mundo romano.

También junto al acceso al yacimiento se levanta la Iglesia románica de Santa María de Tiermes. Tiene al igual que la de Caracena, un bonito atrio decorado con capiteles historiados, y los canecillos labrados con figuras variopintas. Ambas tienen muchos paralelismos en estilo y motivos, y también aquí vais a encontrar jinetes en justa, arpías, la caza del jabalí, las tres Marías frente al Sepulcro… es decir, las imágenes describen casi las mismas escenas. Por ello y por la similitud de estilo, se cree que ambas fueron esculpidas por miembros de un mismo taller, si no un mismo autor.

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Dónde comer y dormir en Caracena

Caracena apenas si dispone de hostelería, y hay que recurrir a Berlanga de Duero o El Burgo de Osma, las capitales comarcales más cercanas (a unos 20 km) para poder tener donde elegir.

Para pasar una noche o fin de semana, tengo estas dos sugerencias en pueblecitos de la zona:

  • Casa Rural Patiño –  Calle el Oscuro, 2, en Quintanas de Gormaz (a 16 km) con dobles a partir de 60€ – Tel:  975 345 717
  • El Lagar de Navazuela –  C/ Mayor, en  La Rasa (a 18 km) con dobles a partir de 60€ – Tel:  610 403 008

Para comer, el restaurante más cercano está en Tiermes:

  • La Venta de Tiermes – Paraje Venta de Tiermes, en Carrascosa de Arriba (a 15 km) – Tel: 975 352 055 – Un sitio a tener en cuenta si combinamos la visita de Caracena con la del yacimiento romano de Tiermes, por ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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