Frías es como un barco navegando por las vegas del Ebro, con su iglesia parroquial encaramada en la proa, y en la popa un esbelto y singular Castillo. En invierno cuando las nieblas saturan las vegas, el barco luce al sol de la mañana como flotando entre nubes, y en verano, parece querer recoger las brisas frescas ante el calor del estío.

Frías es uno de los “Pueblos más bonitos de España”, y quien lo visita lo corrobora, porque ninguna foto hace justicia ante lo pintoresco de su emplazamiento y de los elementos que la conforman: Arquitectura tradicional conservada y armoniosa, calles empedradas e irregulares que parecen llevarte sin querer a cada rincón que esconde su belleza, un castillo que lo preside todo, y uno de los puentes medievales mejor conservados de Europa.

En este artículo os muestro algunos de los rincones que más me han fascinado y os cuento algunas curiosidades históricas que ayudan a entender su realidad y pasado. Si cuando lo visitéis disponéis de algo más de tiempo, recordad que además es una base perfecta para disfrutar de “Las Merindades”. Una preciosa comarca, algo desconocida, con bellísimos secretos por descubrir.

Cómo llegar:
Frías se encuentra a 78kms de Burgos, la capital provincial, y 320kms (unas 3h30′) de Madrid. En ambos casos se llega por la A1 hasta Briviesca y después dirección Oña, de ahí a Trespaderne y 6kms más por una comarca.

A Bilbao se tarda 1h30′ (90kms) aproximadamente y hay un par de rutas alternativas por carreteras secundarias paisajísticas. 

Qué Visitamos en este post

Visitando Frías

Dicen que Frías es la ciudad más pequeña de España. Y así es, con 263 habitantes Frías es una ciudad, y Madrid que es capital del Reino, se ha de conformar con ser Villa y Corte. Lo cierto es que se trata de un título nobiliario que solo los soberanos podían otorgar a sus ciudades fieles o que destacaban en distintos episodios históricos en defensa del pueblo, del monarca o de la nación. Y así es como Frías obtuvo su título en 1435 de la mano del rey Juan II.

Un poco de historia: Frías y las Merindades

Las Merindades: Contexto geográfico e histórico

Este pedacito de tierras burgalesas invadido por las montañas de la cordillera cantábrica, pertenece sin embargo a la vertiente mediterránea, ya que dona sus aguas al Ebro. Su clima de transición, entre Atlántico y Mediterráneo, algo suavizado por la pérdida de cota con respecto a la meseta, y más húmedo por la proximidad del mar hace que su paisaje entre montañas no muy altas, de valles agradecidos sea una delicia para la mirada.

Las montañas cantábricas por aquí han decidido ser amables en altura, aunque dramáticas en paisajes de angostos desfiladeros, riscos rocosos y laderas cubiertas de bosques. Es como si todo se alineara para producir paisajes que serenen el ánimo. La amplitud y extensión de este territorio abrupto pero no indomable, ha impregnado durante siglos la cultura e idiosincrasia de sus pueblos, a caballo entre Castilla y los valles atlánticos. Su relativo aislamiento determino su organización política en comunidades que agrupaban los distintos valles denominadas “Merindades“.

En ellos un merino ejercía las veces de representante del Rey de Castilla y se encargaba de ejercer justicia y de recaudar impuestos para la Corona. Diferentes villas florecieron al amparo de su producción agraria, y otras lo hicieron por el comercio por estar enclavadas en las rutas comerciales del Medievo. Una de las principales era la que unía Burgos y los puertos de Vizcaya. Esta ruta servía de paso a las lanas castellanas a través de los puertos del norte hacia Flandes o Inglaterra. Enclavada en ella descubrimos Frías,  quizá la más singular de las localidades de las Merindades por su belleza e historia.

El puente Medieval

El primer contacto con Frías, será para vosotros el puente sobre el Ebro. Icono monumental de la ciudad, el Puente Medieval de Frías reúne belleza e historia, siendo uno de los mejor conservados en España, con torre de pontazgo (cobro de impuestos por pasaje). Otros ejemplos que podríamos nombrar son: Besalú (Gerona) o el Puente de Alcántara en la ciudad de Toledo.

Centro histórico

Casi tres kilómetros hay de distancia entre su puente en el Ebro, y el casco histórico. Aupado en una colina rocosa, en claro perfil defensivo, Frías se alarga sobre el espigón rocoso de este a oeste. La entrada al pueblo se realiza por su extremo occidental, justo bajo los pies de su castillo. A la entrada está indicado el parking donde podréis dejar el coche (ver arriba indicaciones en el mapa).

Una vez que entráis en el pueblo, hay que seguir la calle principal, que se llama Calle del Mercado. Las casas de entramado de madera se aprietan junto a la pared de roca sobre la que se alza el Castillo. Su Torre del Homenaje se alza desafiando a la gravedad, desafiante sobre los tejados de las casas. Continuando por la misma calle llegaremos hasta la Plaza del Ayuntamiento, otro de los espacios singulares del Frías.

Castillo de los Duques de Frías

Desde aquí nos dirigimos al Castillo, para visitarlo. La plaza de armas del castillo se utiliza como espacio para espectáculos culturales durante el verano. La visita comprende un paseo por el adarve de sus murallas y la subida a la Torre del Homenaje, desde la que se disfrutan unas vistas espectaculares del conjunto del pueblo y el paisaje circundante. Hacia el este todo el conjunto histórico de Frías, hacia el norte se distingue el curso del Ebro y el Puente Medieval y hacia el sur, la pedanía de Tobera, de la que más adelante os hablaré.

El Castillo de los Duques de Frías:
También conocido como Castillo de los Velasco, precisamente porque es a este linaje es a quien perteneció a lo largo de la historia. Un linaje cuyos antepasados fueron Merinos Mayores de Castila, por tanto los máximos representantes del Rey en la comarca.

En 1492 los Reyes Católicos otorgan al heredero de los títulos nobiliarios familiares el título de Duque de Frías. Bernardino Fernández de Velasco y Mendoza (1462-1515) hijo del Condestable de Castilla, fue por tanto III Conde de Haro, II Condestable de Castilla y I Duque de Frías. El condestable de Castilla era el máximo cargo nobiliario que se podía tener, y sus funciones se podrían asemejar a un valido o un primer ministro.

Tan alto reconocimiento y nobleza se muestra en las posesiones que tuvo en la comarca. El castillo de Medina de Pomar, el de Frías y otros feudos, pero se percibe sobre todo cuando se visita la Catedral de Burgos. La Capilla del Condestable, una de las máximas expresiones del arte gótico final español, guarda el sepulcro de los I Duques de Frías.

Los sucesores del I Duque de Frías también han tenido papeles destacados en la historia de España. El XV Duque de Frias, por ejemplo, en el siglo XIX fue Gobernador Civil de Madrid. Actualmente el título corresponde a Francisco de Borja de Soto, XIX Duque de Frías.

José Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frías (1836-1888)

XV Duque de Frías – Gobernador Civil de Madrid en el siglo XIX

 

Para completar la visita del centro histórico, recorremos el adarve de las murallas por el lado norte hasta la Iglesia de San Vicente, patrono de Frías. Éstas se levantaban sobre un risco de roca vertical, que hacía que este lienzo de muralla fuese prácticamente inexpugnable.

El Pórtico de San Vicente: De Frías a Nueva York
De la Iglesia de San Vicente no podemos dejar de contar la anécdota de la venta de su pórtico románico. En 1904 un rayo derribó la ya ruinosa torre medieval que tenía la iglesia. En aquel entonces, la comunidad no tenía dinero suficiente para sufragar las obras que pudiesen levantar de nuevo la torre del templo. Y aquí, como en otros muchos lugares de España, se recurrió a la venta del patrimonio artístico para financiar dicha obra. Resultado: el pórtico románico de Frías, de gran valor artístico, salió para siempre de la localidad, para acabar en Nueva York. En la ciudad de los rascacielos se exhibe en el Museo de los Claustros, junto a otras joyas artísticas de otros puntos de Europa acumulados por las compras y donaciones que grandes fortunas americanas realizaron en el Viejo Continente. El Museo en sí, merece la pena visitarlo y está ubicado en un rincón del norte de la isla de Manhattan.  

Para restaurarse se puede comer en alguno de los restaurantes que hay justo bajo el castillo. Sea una comida típica o un simple café o aperitivo, un pequeño descanso para coger fuerza y seguir disfrutando de las hermosas vistas rurales que este pueblo lleno de rincones y ángulos puede ofrecernos. Ahora bajaremos hasta el llano, para acercarnos al Monasterio de Santa María de Vadillo. Desde aquí además se tienen una de las vistas de conjunto más bonitas de Frías.

Abajo en el valle, se encontraban antiguamente algunos molinos que aprovechaban la fuerza motriz del agua del río Molinar. Aquí además hay varias casas rurales que se pueden alquilar enteras. Podemos remontar dicho cauce para llegar a Tobera, una pequeña pedanía de Frías que se encuentra a unos dos kilómetros de aquí, o bien ir a por el coche y recorrer el trayecto más cómodamente.

Ermita y Cascadas de Tobera

Una agradable sorpresa en forma de paraje natural nos espera en Tobera. Para visitarlo, lo mejor es llegar hasta el inicio del pequeño desfiladero que se encuentra pasado el pueblecito. En un rincón idílico, un puente de piedra da acceso a las dos construcciones que componen la Ermita de Santa María de la Hoz. El río Molinar ha formado esta garganta que una vez rebasadas las ermitas, se precipita en forma de cascadas junto al caserío de Tobera.

La fuerza del agua al caer fue aprovechada en tiempos por molinos de harina (de ahí el nombre de río, nos aventuramos a deducir). El pintoresco cauce se puede recorrer por un sendero bien señalizado que corre paralelo a las cascadas.

Dónde comer
Frías es un pueblo muy pequeño y casi todos los establecimientos de restauración están concentrados al inicio de la Calle del Mercado, justo bajo el Castillo de los Duques de Frías. Aquí van dos sugerencias …

  • Restaurante OrtizCalle Mercado 19 – Frias – Tel: 947 357 067 – en pleno centro histórico en la placita que forma esta calle justo debajo del castillo. Su comedor tiene muy buenas vistas, y a diario preparan un buen menú por 12€.
  • Restaurante La Roca – Calle del Mercado 12 – Frias – Tel: 947 358 596 – Un local con mucha solera en el pueblo, y con muy buenos pinchos. Parece sacado de otra época con su decoración en madera vetusta.

Dónde dormir
Los ajolamientos en Casas Rurales han proliferado mucho en los últimos años. Aquí tenéis una pequeña selección de establecimientos que se alquilan enteros con capacidad para entre 6 y 8 personas. Los precios para un fin de semana están a partir de 450€ para todo el grupo.

  • Casa Rural Angulo – www.casaruralangulo.com – Tel: 652 445 595
  • Casa Rural “El Convento de Vadillo” – www.conventodevadillo.es – Tel: 947 358 472

Otras opciones de alojamiento que se pueden encontrar son los pequeños hoteles rurales que hay en la comarca. De los que me encantan, el más cercano está a 6kms en Montejo de San Miguel:

  • El Mirador de MerindadesCalle las Escuelas, 3 – Montejo de San Miguel – Tel: 947 358 518 – Dobles desde 60€ la noche.

En Trespaderne (a 15kms) o mejor en Oña (a 22kms) hay otros dos establecimientos que me gusta recomendar:

  • Camino CondalPlaza Padre Cereceda, 6 – Oña – Tel: 947 300 014 – Dobles desde 48€ y un desayuno excepcional por 5€ por persona.
  • Hostal Rural Rincón del ConventoHostal rural El Rincón del Convento, Calle Convento, 16 – Oña – Tel: 947 300 455 – Dobles desde 40€, y están impecables y con todo detalle.

Excursiones:
Frías puede ser una excelente base para explorar la comarca..

Las Merindades tiene muchos sitios interesantes por descubrir, un patrimonio artístico rural abundante, y un patrimonio natural que invita a las actividades al aire libre. Localidades monumentales como Oña; parajes naturales y pueblecitos con encanto como Puentedey; pequeñas sorpresas del románico como San Pantaleón de Losa; castillos como el de Valdenoceda y otros muchos rincones que son dignos de una visita tranquila. Aquí tenéis dos sencillas sugerencias de sitios que visitar en vuestro camino hacia o desde Frías viniendo desde el norte o desde la meseta.

Hacia el norte:

En Pedrosa de Tobalina (17kms / 24′) el río Jerea forma unas cascadas muy bonitas. En sus pozas se puede uno bañar.

Más al norte a unos 12kms se encuentra San Pantaleón de Losa, famoso por una preciosa ermita románica en lo alto de la colina que domina la población. Su pasado estuvo estrechamente ligado a los Templarios, y sobre ellos se escuchan numerosas leyendas.

Hacia el sur:

Una vez pasado Oña que merece un artículo a parte (25kms / 30′ desde Frías), sólo 10kms más de carretera os acercan hasta el pueblo natal de Félix Rodríguez de la Fuente, Poza de la Sal. Conjunto de arquitectura rural, posee un Castillo medieval sobre un peñasco rocoso que domina el pueblo. En las inmediaciones, las famosas salinas explotadas desde la Edad Media que le dan nombre, se pueden visitar.

Como curiosidad, Poza de la Sal se levanta sobre un fenómeno geológico muy curioso que se denomina diapiro, y que consiste en una erupción de rocas ígneas (que provienen directamente del magma terrestre) que cual burbuja sobre la litosfera, aflora sobre la corteja terrestre entre rocas sedimentarias principalmente calizas que predominan en el paisaje del entorno. Para observar mejore el fenómeno hay que subir el escarpe hasta donde comienza exactamente la meseta castellana. Estas tierras son frontera entre la depresión del Ebro, y las cuencas atlánticas de la meseta que vierten sus aguas al Duero y sus afluentes.

 

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