Cordes-sur-Ciel parece querer despegarse del suelo, como si montado sobre su colina fortificada pudiera salir a volar entre las nubes. Rodeada de profundos valles, el conjunto histórico medieval de esta plaza fuerte occitana, es uno de los más impactantes y atractivos del Sur de Francia.

Dos partes componen el casco histórico; la más antigua corona el otero que estaba completamente amurallado; y la más nueva, es un arrabal que serpentea por la colina hacia el collado por el que se accede a la población.

Es de destacar lo homogéneo que resulta el centro histórico de la población. Debido en gran parte al hecho de que se levantó de forma relativamente rápida tras su fundación en 1222, y a la prosperidad económica que le proporcionaros sus industrias del curtido y textil, en poco tiempo se levantaron un gran número de Casas-Palacio de estilo gótico. Por tal motivo, se la podría calificar como la «Plaza fuerte de los palacios góticos de Occitania«.

Una visita a Cordes-sur-Ciel proporciona al visitante todo un disfrute para los sentidos. Su historia, la belleza del emplazamiento y de sus monumentos, la tranquilidad de sus calles, y la buena oferta de establecimientos y alojamientos dedicados al visitante lo convierten en uno de los destinos rurales más interesantes de Occitania. A esto hay que añadir una buena colección de comercios, artistas y artesanos que ofrecen buenos productos de calidad como para entretenerse una buena tarde a la caza de ese capricho curioso y original que a muchos nos encanta encontrar cuando visitamos lugares con encanto como este.

Cómo llegar

Cordes-sur-Ciel está a 25 km de Albi (30′) por una carretera de bonitos paisajes de campiña y bosque. La capital más cercana con aeropuerto y conexiones con España es Toulouse que dista 80 km (1h10′). Si se llega en coche, lo mejor es dejarlo en los aparcamientos habilitados para el turismo que están señalizados.

Antes de la visita, o después de la misma, no dejéis de subir al mirador de «Cordes-Arbres en Béton» para disfrutar de las mejores vistas de Cordes-sur-Ciel

 


Un poco de historia: Cordes-sur-Ciel y los Condes de Tolosa

Raimundo VII, Conde de Tolosa, fundó Cordes en 1222 como respuesta a la pérdida de la plaza de Saint Marcel tras el inicio de las hostilidades de la Cruzada Albigense. Pronto esta localidad atraería a numerosos pobladores de religión cátara, y se convertiría en un verdadero refugio para sus seguidores.Raymond7 sceaux

A finales de siglo XIII, conoce un periodo de prosperidad en el que las industrias textiles, del cuero, los paños y el lino, se unían las de los tintes abastecida por el abundante pastel y azafrán que existía en la comarca. La construcción de palacios góticos durante esta época, dan testimonio de la riqueza generada.

Las guerras de religión del siglo XVI afectaron gravemente a Cordes que perdió relevancia rápidamente, sin tener ya oportunidad de recuperar el protagonismo económico perdido. La villa fue aletargándose en el tiempo, lo que ha permitido que nos llegue hasta hoy con muy pocas modificaciones con respecto a su aspecto medieval.

Cordoas / Cordue / Cordes-sur-Ciel: Historia de un nombre muy español

El nombre que su fundador, el Conde de Tolosa Raimond VII dio a labastida o plaza fuerte recién creada fue el de “Cordoas”, que en occitano quiere decir Córdoba. Pues tal era su pretensión de crear una villa semejante en prosperidad y oficio en los menesteres de cueros y telas, a su hermana mayor andaluza. Cordoas nació por tanto con vocación textil y de curtidos en 1222.

Durante siglos conservó este nombre, pero Cordes sustituyó a Cordoas, a medida que la influencia del francés, el idioma de la administración se extendía por Occitania, y se imponía en la educación, sobre todo a partir de la Revolución Francesa (1789).

El apellido sin embargo, es fruto de una consulta popular que tuvo lugar en época tan reciente como 1993. En tal fecha, los vecinos decidieron darle un apellido poético que estuviera relacionado con los abundantes días en los que las nubes ocupan los valles circundantes rodeando la localidad, haciendo parecer que vuela “sobre el cielo” (sur-Ciel)

La propuesta fue apoyada por los numerosos artesanos, pintores y artistas que ya formaban parte de la comunidad de residentes. Votada y aprobada, Cordes pasó a ser Cordes-sur-Ciel

Visita de Cordes-sur-Ciel

Es necesario dejar el coche en uno de los aparcamientos habilitados y debidamente señalizados en la parte baja de la villa. Se paga por un día completo y la tarifa es de 4€ pero se puede pagar también con tarjeta bancaria.

Rápidamente nos introduciremos entre su caserío uniforme de tejados tradicionales, piedras de gres en colores ocres y grises y calles sinuosas y en cuesta que llevan hasta su centro medieval. Desde la plaza en la parte baja, se inicia una subida a través de su calle principal que la atraviesa entera Cordes de este a oeste.

Su primer tramo es una subida pronunciada hacia sus murallas. Se denomina la «Grand Rue de l’Horloge». Una vez atravesada la Porte de l’Horloge, aún queda margen para la subida hasta las puertas de la ciudadela medieval, ahora la calle se llama “Grand Rue de la Barbacane”. y una vez rebasada la Porte de Rous, se inicia la parte más noble de la calle principal que ahora torna su nombre a “Grand Rue Raimond VII”, llamada así en honor al Conde de Tolosa fundador de la villa.

 

Blason ville fr Cordes-sur-Ciel (Tarn)Escudo de Cordes-sur-Ciel

Porte de l’Horloge

La puerta del reloj, es la primera de las puertas que hay que franquear para llegar a la Ville Haut (la parte más antigua de Cordes-sur-Ciel). La Grand Rue de l’Horloge daba acceso a un posterior cinturón de murallas que englobaba también el arrabal, construido fuera de la barbacana.

Grand Rue de la Barbacane

Tras la Porte de l’Horloge, pareciera que ya hubiéramos llegado a su centro medieval, pero la sorpresa para el visitante es que aún queda un buen tramo de subida, pintoresco y monumental que nos lleva hasta una antigua barbacana que defendía, ahora sí, las puertas de la villa medieval. La Porte de Rous, se abre en codo para mejorar las características defensivas de la plaza, y por fin, nos adentramos en la parte más noble de Cordes-sur-Ciel.

Grand Rue Raimond VII

Ante nuestros ojos, un pueblo que ya se nos antojaba bonito, se presenta ahora con todo su esplendor y nobleza, la calle central sobre la que se extiende el centro histórico te emociona por sorpresa, ya que lo visto hasta ahora rebosaba encanto, pero el interior del primer cinturón de murallas, reúne una colección de palacios góticos dignos de admiración.

Las tiendas de artesanía y productos locales se van sucediendo. Flanquean la calle elegantes construcciones del siglo XII, palacios góticos de tres alturas, a veces con ventanas geminadas de arcos ojivales, y grandes arcos en su planta baja. En orden de aparición, Maison Carrié-Boyer, la Maison du Grand Veneur (Palacio del Gran Cazador), y la Maison du Grand Écuyer (Palacio del Gran Escudero) son las más llamativas de este a oeste de la larga calle principal (y casi la única por el trazado alargado y estrecho del recinto amurallado).

Halles y  Rue Saint-Michele

Por toda Francia, y en particular en Occitania abundan los mercados cubiertos medievales, denominados «Halles». En España existieron ejemplos también, pero se optaba a menudo por los soportales y arcos bajo las casas y calles que lindaban con las plazas del mercado. El de Cordes-sur-Ciel, sencillo pero muy bonito, conserva su estructura original.

Por detrás del «Mercado / Halles» la Rue Saint-Michel corre paralela a la principal aunque más corta. Entre las dos componen la columna vertebral del alargado centro medieval de Cordes-sur-Ciel, que discurre por parte más alta del cerro amurallado que la defiende. Une una plaza arbolada con la iglesia parroquial.

 

La Iglesia de Saint-Michel guarda un pequeño museo de reliquias, verdaderos tesoros religiosos que durante siglos aportaban prestigio a los monasterios, abadías o parroquias que los albergaban y generaban numerosas peregrinaciones.

Si continuamos caminando hacia el extremos occidental, dejaremos la parte central del casco medieval de la ciudad amurallada para encontrar las puertas de poniente. La Grand Rue Raimond VII es ahora una ligera cuesta, que continua flanqueada por bellas casas de piedra medievales, hasta alcanzar la Porte des Ormeaux

Una vez fuera del primer cinturón de murallas que recorrían la parte más antigua del pueblo, aún había que sortear otra puerta correspondiente a un segundo cinturón amurallado, hoy ya desaparecido. De este segundo cinturón de murallas, solo se conservan la Porte de la Jane y algunos lienzos que han sido usados posteriormente como paredes para casas.

La Rue Saint-Michel y la Grand Rue Raimond VII confluyen en la Porte des Ormeaux. Una vez extramuros se el paseo puede continuar, disfrutando de las vistas desde «Le Planol«, una calle de la que se puede intuir seguía el perímetro del antiguo segundo cinturón de murallas y que se abre a un amplio paisaje.

Desde aquí se puede acceder al coche descendiendo cómodamente por la Rue de Notre-Dame. El descenso por la parte occidental es más suave y prolongado que la subida que emprendimos al principio de la visita.

Mirador de Cordes – Arbres en Béton

Recomiendo subir hasta aquí antes de conocer el interior de Cordes, o bien tras su visita para llevarse un último recuerdo de sus vistas.
Merece la pena subir hasta aquí para admirar la vista del conjunto fortificado de Cordes-sur-Ciel sobre todo por la mañana cuando el sol acaricia sus murallas. Para llegar hay que tomar la carretera departamental D7 durante unos tres km y después tomar un camino que sale a la izquierda cuando os encontréis en lo alto de la loma. Podéis seguir las indicaciones a través del mapa de google que acompaña este post pinchando en el «Mirador de Cordes – Arbres en Béton«.

Donde comer y dormir

La mejor forma de disfrutar del encanto de Cordes-sur-Ciel es pasar una noche, y pasear por sus calles tranquilas cuando los visitantes y turistas que llegan a pasar el día, ya se han ido. Dentro de la villa medieval hay varios establecimientos que ofrecen alojamientos con encanto. Aquí os dejo tres sugerencias: Chambres d’hôtes l’Escuelle du Chevalier, Auberge de la HalleD’Ici et d’Ailleurs.

Igualmente se puede considerar la opción de quedarse en Albi, y realizar la excursión desde allí ya que son solo 30′ de desplazamiento.

En cuanto a restaurantes, también vais a encontrar buenas opciones tanto en la parte baja como en la parte alta de la villa, pero quizá para mí el rincón con más encanto para comer, es en alguna de las terrazas que encontraréis en la Place de la Halle.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.