La elegante capital del mediodía francés sorprende por su fascinante historia y su extenso y bien conservado casco antiguo a orillas del Río Garona.

La ciudad rosa debe su apodo al pálido color de sus ladrillos. En el epicentro de la vasta y fértil llanura occitana era imposible encontrar piedra para edificar así que se optó por el ladrillo como material de construcción. El otro color esencial de Toulouse es el azul. En el siglo XV se empezó a cultivar la isatis tinctoria, conocida simplemente como pastel, que se reveló como un tinte que aportaba las más variadas tonalidades de azul. El tinte supuso un enorme desarrollo económico para la ciudad. Se hicieron grandes fortunas que sirvieron para levantar palacios singulares y engrandecer la urbe. Hoy el azul está presente en las puertas y contraventanas de la casas y en las numerosas tiendas que aún siguen explotando las propiedades del pastel en todas sus formas, desde los pequeños caramelos en forma de violeta hasta chocolates y productos de belleza.

La importancia de Toulouse siempre estuvo ligada a su posición geográfica. En la Edad Media la capital del Languedoc se convierte en la estación principal de la Vía de Arles o Tolosana, la principal variante del Camino Francés. Hasta aquí llegaron los restos de Santo Tomás de Aquino y aquí se edificó el mayor templo románico de la cristiandad. Una parada obligatoria en el largo Camino a Santiago. Más tarde, en el siglo XVII, Toulouse pasa a ser el punto central del Canal de los Dos Mares, la vía fluvial que une el Mediterráneo y el Atlántico. La obra de ingeniería mayor de la época había sido soñada desde los tiempos de los grandes emperadores romanos pero solo fue posible su inauguración en 1681. En Toulouse el Canal del Mediodía (Canal du Midi) se une con el Canal del Garona para completar el recorrido desde el Mediterráneo hasta el Atlántico. La ruta terrestre hacia Santiago y la fluvial entre los dos mares le han valido a Toulouse el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. Hoy Toulouse está volcado en otro tipo de transporte, la industria aeronáutica, que ha hecho de la capital occitana el referente europeo para los transportes aéreos.

Las 10 Experiencias Imprescindibles en Toulouse

  1. Recorrer el Camino De Santiago, desde la Catedral de San Etienne al Capitolio y desde allí a la Iglesia de San Sernin y a la ribera del Garona donde se alza el Hospital de Deu para los peregrinos.
  2. Visitar la Iglesia de San Sernín, San Saturnino, el mayor templo románico de la cristiandad
  3. Navegar por los canales de Midi y Briene y dejarse sorprender por el impresionante sistema de esclusas en perfecto funcionamiento y su gran puerto fluvial
  4. Comer en una de las pequeñas terrazas de las recoletas plazas del casco antiguo.
  5. Relajarse en los inmaculados parques, especialmente en el Jardín Japonés 
  6. Disfrutar de los espléndidos museos. Imprescindibles la Colección Bemberg y el Convento de los Agustinos.
  7. Explorar alguna de las tiendas dedicadas a los productos derivados del pastel para volver a casa con el sabor o la fragancia que define a la ciudad.
  8. Contemplar el Atardecer junto a los muelles del puerto de Daurade y disfrutar allí del bullicio formado por los grupos de universitarios.
  9. Asistir a un concierto en la Iglesia de los Jacobinos, el original templo gótico de dos naves cuya sala capitular se ha hecho famosa por los recitales de piano.
  10. Aprender sobre la investigación del espacio y la industria aeroespacial en la Ciudad del Espacio, un parque temático dedicado a mejorar nuestra compresión del Universo, y en el Museo de la Aeronáutica, donde se puede recorrer la historia de la aviación.
Cómo llegar:

Toulouse es la ciudad mejor comunicada del mediodía francés. Barcelona y Bilbao están a alrededor de 400 km por cómodas autopistas. El viaje en coche se puede aprovechar para conocer Occitania que esconde ciudades Patrimonio de la Humanidad, como Albi y Carcassone, y sorprendentes pueblos medievales, como les Cordes-sur-Ciel o Conques.

El aeropuerto internacional de Toulouse-Blagnac es el más importante del sur de Francia. Numerosos vuelos enlazan la capital de Occitania con varias ciudades españolas (Barcelona, Gran Canaria, Madrid, Sevilla, Tenerife y Valencia). En una ciudad tan volcada en la industria aeronáutica, su aeropuerto se ha convertido en el mejor escaparate del desarrollo económico de la urbe y es por eso probablemente su mejor puerta de entrada para visitarla.

Un Poco de Historia: La sorprendente relación entre Toulouse y España:

La primitiva Tolosa estaba ubicada unos kilómetros río abajo de su emplazamiento actual, sobre unas colinas que dominaban el valle. La ciudad fue fundada por aquitanos (un pueblo emparentado con el vasco) e iberos con el nombre de Tolosa: Tol, lugar elevado, y Ossa, fuente de agua. Su privilegiada posición entre el Mediterráneo y el Atlántico fue desde la antigüedad la principal causa de su prosperidad. Los antiguos pueblos del sur fueron sustituidos primero por tribus galas y luego germánicas pero la ciudad siempre conservo su nombre.

Los romanos la conquistaron en el siglo I aC y al poco tiempo decidieron cambiar su emplazamiento por el actual buscando más fáciles comunicaciones. Tolosa siguió creciendo hasta convertirse en la cuarta ciudad más grande del Imperio Romano de Occidente. Con la expansión del cristianismo en el siglo III paso a ser sede episcopal. Su primer obispo, Saturnino o Sernin, fue martirizado en sus calles alrededor del año 250. Un hecho que influiría tremendamente en el posterior papel de Toulouse como etapa clave en el Camino de Santiago.

El inicio de las invasiones bárbaras no supuso, paradójicamente, grandes cambios para Tolosa. Los visigodos protagonizaron una transición tranquila por su fuerte romanización. Tolosa fue la capital de un inmenso territorio que abarcaba desde el valle del Loira hasta Gibraltar. Mientras estuvieron en el poder los visigodos, a lo largo del siglo V, la urbe siguió creciendo.

Todo cambio en el año 508, cuando los francos conquistaron la ciudad. Los visigodos tuvieron que replegarse y trasladar su capital a Toledo mientras una rama de los francos, los merovingios, convertían Tolosa en capital del Ducado de Aquitania. El cambio supuso una perdida de importancia pero la ciudad supo mantener su independencia frente a los poderosos invasores árabes y francos. A mediados del siglo VIII los merovingios fueron sustituidos por los carolingios. Tolosa en este tiempo fue esencial para la lucha contra los árabes de la península ibérica. Las expediciones cristianas salían de aquí todos los años y su papel fue clave para la creación de la Marca Hispánica, el germen de los reinos cristianos del sur de los Pirineos.

La dependencia de los carolingios duro poco. Pronto se volvió a crear el Condado de Tolosa. El condado formaba parte de una extensa área conocida como Occitania, unida por un idioma común pero políticamente fragmentada. El más poderoso de los condados occitanos fue siempre el de Tolosa. Los emergentes reinos cristianos del sur de los Pirineos, Aragón y Navarra, eran su aliado natural. Los condados que constituían Occitania desaparecieron bajo la excusa de poner fin al conflicto con los Cátaros, que constituían una buena parte de la población. La Corona de Francia lideró la cruzada contra la herejía a finales del siglo XIII y, de paso, al terminar la guerra se anexionó todos los territorios. De nada sirvió la ayuda del Reino de Aragón, cuyo rey, Pedro II, moriría en le decisiva batalla de Muret (pocos kilómetros al sur de Toulouse) el 12 de septiembre de 1213.

El final de la Edad Media estuvo marcado por la despoblación de la ciudad debida fundamentalmente a la Guerra de los Cien Años y la perdida de importancia del Camino de Santiago.

Con el Renacimiento llegó una nueva época de prosperidad para Tolosa mediada en buena parte por la elaboración y el comercio del tinte azul derivado del pastel. El florecimiento de la fue aprovechado por la Universidad, creada en la Edad Media, atrayendo a numerosos estudiantes de todo el mundo. Desde entonces la Universidad siempre ocupó uno de los primeros puestos en Francia por número de estudiantes.

Bandera de Occitania

El siglo XVII trajo consigo la inauguración del Canal de los Dos Mares que unía, por fin, el Mediterráneo y el Atlántico y cuyo eje primordial era Toulouse. Sin embargo, el canal no supuso el impulso económico esperado y la ciudad sufrió grandes hambrunas durante el siglo. La economía empezó a resurgir en el siglo XVIII pero la Revolución y las guerras que la siguieron significaron un nuevo retroceso económico. La batalla de Tolosa el 10 de abril de 1814 fue a la vez el último episodio de la Guerra de la Independencia para España y la última batalla del Imperio de Napoleón.

La llegada del ferrocarril en 1856 representó el inicio del definitivo desarrollo económico de Toulouse. La ciudad fue remodelada siguiendo los patrones de la capital.

El final de la Guerra Civil en España supuso la llegada masiva de refugiados, alrededor de 35.000. Muchos de ellos se quedaron en la ciudad para siempre influyendo enormemente en su modo de vida y haciendo que hoy sea considerada como “la más española de las ciudades francesas”.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir el itinerario propuesto que incluye los lugares más representativos del centro histórico.

Un Fin de Semana en la Capital del Mediodía Francés

El cuidado aeropuerto de la capital de la industria aeroespacial europea es probablemente la mejor entrada a Toulouse. Las grandes naves de Airbus no dejan lugar a dudas sobre la importancia actual de esta industria para lo ciudad. En las pistas se descubre fácilmente algún Beluga, el famoso avión de carga diseñado por Airbus.
Mejor reservar un hotel en el casco antiguo para poder disfrutar del ambiente de la segunda ciudad universitaria más importante de Francia; alrededor de 100.000 estudiantes en una urbe que no llega al medio millón de habitantes. Ya en la primera mirada a la capital de Occitania se descubre el porqué de su sobrenombre, «Ciudad Rosa». El bello y armónico conjunto de edificios de ladrillo con espléndidos balcones forjados sorprende enseguida al visitante. Uno siente deseos de dejar rápidamente las cosas en el hotel y salir a recorrer sin perder más tiempo el llamativo casco antiguo.

Capitolium. Km 0 del Mediodía Francés

La Plaza del Capitolio es el centro neurálgico de Toulouse. El lugar en el que siempre se acaba. Presidida por el magnífico edificio neoclásico que alberga el ayuntamiento y la ópera, la amplia plaza está flanqueada por armónicos edificios de ladrillo rojo con soportales. En el centro un relieve en el suelo de la estrella occitana de 12 puntas diseñado por Raymond Moretti, quién también se encargó en la última renovación de la plaza, a finales del siglo XX, de pintar los techos de los soportales con imágenes de la historia de la ciudad. Los curiosos frescos incluyen referencias a la Guerra Civil Española porque Toulouse fue la principal ciudad que acogió a los exiliados republicanos.

Desde la Plaza del Capitolio parten las principales calles del extenso casco antiguo, un entramado de calles por los que es una delicia pasear, descubriendo poco a poco los secretos mejor guardados de los tolosanos. La mayoría de las calles, extremadamente limpias a pesar del bullicio diario, están vedadas al tráfico, así que el paseo sólo es interrumpido por los innumerables ciclistas y los vehículos de los residentes.

El recorrido urbano del Camino De Santiago

Lo mejor es perderse por las calles y pequeñas plazas para descubrir la ciudad pero si se quiere un recorrido más marcado bastaría empezar siguiendo el trazado del Camino de Santiago.

 1. Catedral de San Etienne

Los peregrinos, después de recorrer la llanura occitana, se encontraban al entrar en la ciudad con la Catedral de San Etienne.  Aquí el entramado urbano sigue siendo típicamente medieval, con tortuosas calles y recoletas plazas presididas por fuentes, como la propia de St-Etienne y la cercana de Sainte-Scarbes. La Catedral no es el templo más emblemático de Toulouse pero si el más peculiar. En realidad está compuesta por una iglesia románica y otra gótica pero sus plantas no coinciden, de manera que la nave acaba formando dos ángulos rectos. Como si en un túnel del tiempo los arquitectos del románico y el gótico hubieran errado los cálculos al perforar desde los dos lados y finalmente se vieran forzados a unir las naves por un tercer túnel. Luego se han ido superponiendo nuevos elementos hasta su conclusión nada menos que en el siglo XVII.

El Camino de Santiago medieval se dirigía después hacia la Plaza del Capitolio pasando por la Plaza St-Georges, quizás la más bonita de la ciudad, con sus frondosos árboles y preciosos edificios de ladrillo con puertas y contraventanas azules. Un buen lugar para pararse a tomar algo en sus coquetas terrazas y disfrutar de la contemplación de la vida cotidiana de la capital del mediodía francés

         2. Basílica de San Sernín

Los peregrinos tenían una visita obligada en Toulouse, la Basílica de San Sernín, San Saturnino, consagrada al primer obispo de la ciudad. San Sernín fue martirizado hacia el año 250. Parece ser que el obispo se negó a sacrificar un toro en el Templo de Júpiter y los furiosos paganos decidieron atarlo al toro, de forma que acabó descuartizado en la carrera del animal. El recorrido del martirio del obispo quedó reflejado en la Rue du Taur (Calle del Toro) que se supone que sigue la carrera de la bestia y que actualmente une la Plaza del Capitolio con la de la Basílica de San Sernín. La Basílica sorprende por sus dimensiones, con 120 metros de largo es el mayor templo románico de la cristiandad. Fue edificado en el siglo XII sobre otra iglesia anterior (cuyos restos pueden verse en la cripta en que reposan los restos del mártir). Es el mejor ejemplo de las llamadas iglesias de peregrinación, con cinco naves y un gran deambulatorio. Lo más sorprendente es la cabecera del templo, con sus ábsides, y la bella torre octogonal que alcanza los 64 metros y que es una de las imágenes más emblemáticas de Toulouse.

        3. Convento de los Jacobinos

Desde la Basílica de San Sernín el camino enfilaba hacia el río Garona que se cruzaba por el antiguo Puente de St-Pierre. Antes de llegar al Garona los peregrinos solían visitar también el Convento de los Jacobinos que alberga desde 1369 los restos del teólogo y filósofo Santo Tomás de Aquino. Y es que en esto del comercio de reliquias los tolosanos fueron siempre especialmente avezados. La ciudad llegó a presumir de tener restos de seis de los apóstoles. Aquello constituía en la Edad Media uno de los mejores reclamos para atraer a los peregrinos (era la mejor inversión para el turismo) y hacía que la mayoría de ellos eligieran la ruta de Arles o de Tolosa de entre todas las variantes del Camino Francés. Hoy el original Convento de los Jacobinos sigue siendo una visita imprescindible. La gran mole de ladrillo alberga una peculiar iglesia gótica de dos naves en la que sorprenden las estilizadas nervaduras de la bóveda y un bello claustro convertido en un remanso de paz en el centro de la ciudad. En torno al claustro se encuentran la sala capitular, donde tiene lugar el famoso Festival de Piano de los Jacobinos,el refectorio, que suele acoger diversas exposiciones, la sacristía y la Capilla de San Antolín, con preciosos frescos del siglo XIV.

      4. Hospitales de Peregrinos

Volvamos al Puente de St-Pierre. El puente actual de acero y hormigón se inauguró a finales del siglo XX pero aquí se sucedieron los puentes desde la Edad Media que fueron sucesivamente engullidos por las frecuentes crecidas del Garona. Al otro lado del puente se encuentran los viejos hospicios de peregrinos: Saint-Joseph de la Grave, cuyo nombre proviene de los bancales de arena que existían en la ribera del río, y el Hôtel Dieu Saint-Jacques, el establecimiento hospitalario más antiguo de Toulouse. Ambos sufrieron sucesivas reformas a lo largo de los siglos pero han llegado bien conservados hasta nuestros días. Los enormes edificios de ladrillo constituyen la mejor prueba de la importancia que llegó a tener el Camino de Santiago para la Europa medieval. Al salir de Toulouse comenzaba la Gascuña, una nueva etapa del Camino.

Los Hôtels: Palacios Renacentistas para renovar la Ciudad Medieval

Cuando la época de las peregrinaciones estaba empezando a decaer, los tolosanos hicieron un descubrimiento que mantendría durante unos siglos más el poder económico de la ciudad. La planta llamada isatis tinctoria, o simplemente el pastel, resultó ser un magnífico tinte en diversas tonalidades de azul y la llanura occitana ofrecía las mejores condiciones para su cultivo. La comercialización del pastel supuso un enorme negocio para Toulouse. Se hicieron grandes fortunas que sirvieron para edificar los hôtels, palacetes de los burgueses. Todavía se conservan muchos de ellos caracterizados por sus elegantes torres y por los marcos de piedra en puertas y ventanas (un signo de riqueza en un lugar en que la piedra brillaba por su ausencia). Todavía se conservan más de 100 de estos palacetes ocultos en el entramado urbano. Dos de los mejores ejemplos son el Hôtel de Assézat, que alberga hoy la Fundación Bemberg, uno de los museos imprescindibles de la ciudad, con una impresionante colección de obras maestras de la pintura, y el Hôtel Paul-Dupuy, convertido también en un museo, en este caso dedicado a las artes decorativas.

Salpicadas por el casco antiguo podemos encontrar tiendas, decoradas en blanco y azul, dedicadas a los productos derivados del pastel, desde cosméticos a caramelos en forma de violeta o chocolates. La más conocida es La Maison de la Violette, ubicada en un barco atracado en el Canal de Midi.

Los Canales. La obra de ingeniería más importante del siglo XVII

Toulouse es una ciudad con mucha suerte histórica. Cuando a los tintes derivados del pastel les empezó a salir competencia, comenzó a funcionar una de las más grandes obras de ingeniería en Europa. Los emperadores romanos ya habían pensado en unir el Mediterráneo y el Atlántico a través de Tolosa para evitar así el difícil paso por el Estrecho de Gibraltar pero el proyecto no podía realizarse con la tecnología de la época. En el Renacimiento la idea volvió a tomar cuerpo y el propio Luis XIV impulsó un proyecto que preveía que le iba a dar un reconocimiento imperecedero. En 1681 se inauguró el Canal de Midi y poco después el Canal del Garona quedando conectados Burdeos y Bercy. Sin duda, el punto neurálgico de la obra era Toulouse, el lugar en que se unían ambos canales. El Canal de los Dos Mares no llego a tener la importancia comercial que se había pensado pero fue un gran dinamizador económico en tiempos modernos para la ciudad y aún hoy es uno de sus grandes reclamos turísticos. Vale la pena darse un paseo por el Canal de Brienne, que coge el agua del Garona para alimentar el Canal del Garona, y el Canal de Midi, el inicio de la vía que lleva al Mediterráneo. Desde el Puerto de Daurade parten barcos turísticos con recorridos que varían según la época del año. Los laterales de los canales, desde donde los caballos tiraban de las barcazas, son hoy un agradable paseo para hacer a pie o en bicicleta.

Los Jardines Tolosanos

Otro de los atractivos de Toulouse son sus bellos jardines. El conjunto formado por el Grand Rond y el Jardín Royal fueron inaugurados en el siglo XVIII como primer parque de la ciudad. A ellos se añadió unos años más tarde el Jardín des Plantes como jardín botánico. El conjunto es hoy delicioso, un juego de frescor protagonizado por enormes árboles, tupidas plantas y salpicado por pequeños monumentos de gusto francés.

Pero quizás el rincón verde más bonito es el conocido como Jardín Japonés. El pequeño jardín, realizado a imitación de los jardines de Kyoto, ocupa el corazón del parque de Compans Caffarellii, junto al Palacio de Congresos. Allí se encuentran todos los elementos de los jardines del país del sol naciente. Un regalo para los sentidos.

Atardecer en el Garona

Cuando el sol empieza a caer, los tolosanos dirigen sus pasos hacia el Garona, el alma de la ciudad. Los antiguos muelles de la ribera norte, entre el Pont Neuf y el Pont Saint-Pierre comienzan a llenarse de gente. Los corros de estudiantes abarrotan en los días soleados las escalinatas del Puerto de la Daurade y del Pont Saint-Pierre. El bello Pont Neuf, construido en el siglo XVII, resplandece con las luces del atardecer. Paradojas del destino, el puente nuevo ha acabado siendo el más viejo de la ciudad. Las amplias oquedades entre los arcos parecen hoy agujeros negros pero era la única forma de dar solidez a unos puentes que tenían la costumbre de derrumbarse con las frecuentes crecidas del río. Los tonos del atardecer acentúan el color rosado de los edificios de ladrillo. La luz reflejada en el ancho Garona resulta mágica. Un espectáculo inolvidable. Cuando el sol ya se ha puesto y el color añil se adueña del cielo, el río refleja los grandes hospitales de peregrinos y prolonga así la magia del lugar. Toulouse, rosa y azul.

Dónde dormir:

La capital del mediodía francés ofrece alojamientos para todos los gustos. Lo mejor, aunque no lo más barato, es quedarse en el casco viejo. Allí no sólo están la mayor parte de los lugares dignos de visitarse sino también las zonas de mayor ambiente de la ciudad y sus mejores restaurantes. Dos buenas opciones en la misma plaza del Capitolio son:

Crowne Plaza Toulouse: 7 Place du Capitole, 31000 Toulouse. www.crowneplaza.com. Un hotel convencional pero con todas las comodidades de un establecimiento de lujo y ubicado en un bello edificio histórico de ladrillo. Alrededor de 100 EUR la habitación doble sin desayuno.

Le Grand Balcon Hotel: 8-10 Rue Romiguières, 31000 Toulouse. www.grandbalconhotel.com. Un hotel con mucho encanto, con decoración dedicada al célebre aviador Saint Exupéry, quién paso largas temporadas en Toulouse. Alrededor de 125 EUR la habitación doble sin desayuno.

Dónde comer:

Las características terrazas de los pequeños restaurantes bistró del casco antiguo dan un ambiente peculiar a la ciudad. Difícil no sentir la tentación de sentarte en cualquiera de ellas y disfrutar de una comida típica francesa mientras palpas el bullicioso pero relajado ambiente de la capital de Occitania. Eso sí, cuidado con el horario porque es muy difícil conseguir que te sirvan después de las 10 de la noche. Un bistró muy recomendable en la plaza Saint George es:

Bistro Regent Saint Georges: 14 Place Saint-Georges, 31670 Toulouse. Especializado en carnes a la brasa con elaboradas salsas y acompañadas de patatas o ensaladas. Alrededor de 20 EUR con un plato, una bebida y un postre compartido.

Toulouse también es famosa por sus restaurantes de alta cocina. Algunas opciones con buena relación calidad-precio son:

Le Murano: 5 Boulevard de Strasbourg, 31000 Toulouse. Uno de los locales de moda en Toulouse. Regentado por el chef Valentine Neraudeau. Sirve platos de fusión entre la nueva cocina y la cocina mediterránea. Alrededor de 30 EUR el menú con dos platos y postre.

Le Bibent: 5 Place du Capitole, 31000 Toulouse. www.lebibent.com. Uno de los locales más emblemáticos de la ciudad; sólo por ver la elegante decoración vale la pena entrar aunque sólo sea a desayunar. El famoso chef Christian Constant prepara platos de la cocina tradicional y nueva cocina francesa. Alrededor de 35 EUR el menú con dos platos y postre.

Excursión: La Ciudad del Espacio

El parque temático de La Ciudad del Espacio es el justo resultado de la vocación de Toulouse por la industria aeroespacial. Vale la pena, especialmente si se viaja en familia, emplear un día para recorrer los distintos espacios expositivos e interactivos que ofrece el parque.

El gran jardín exhibe replicas a escala real de naves espaciales como el cohete Ariadne, la estación espacial MIR o la cápsula Soyuz. Los pabellones incluyen un enorme Planetario, un gran cine IMAX y varios pabellones de exposiciones interactivas para poder comprender como se realiza la exploración del espacio y que hemos descubierto hasta ahora. Se puede disfrutar de múltiples experiencias interactivas como un simulador de la ingravidez existente en la Luna u otro de las condiciones de enormes vientos de Marte. Instructivo y divertido.

Enlaces

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