Otro de los «Pueblos más Bonitos de Francia» que no defrauda. Situado en una región en la que los ríos han excavado profundos surcos, Najac aparece de repente, encaramada en lo alto de un promontorio sobre un meandro alargado del río Aveyron. El pueblo se extiende rectilíneo sobre su cresta. En su extremo, aparece el castillo medieval dominando la situación. La fortaleza data del siglo XIII, fue erigido sobre la parte más elevada y cobija bajo sus muros el antiguo barrio medieval.

Una única calle que corre a lo largo de la cima, baja y sube siguiendo el relieve montañoso de este abrupto meandro. Deja a cada lado muy poco sitio para más, tan solo una fuerte pendiente que lleva hasta el río Aveyron. Najac creció buscando la seguridad de las alturas, por ello se extendió usando las crestas hasta la Plaza del Arrabal o del Mercado (Place du Faubourg), que hasta nuestro días viene ejerciendo dicha función. Durante la Edad Media, esta plaza fuerte fue disputada por los Duques de Aquitania, los Condes de Toulouse e incluso estuvo bajo la influencia del Rey de Aragón.

Najac fue plaza fuerte fronteriza situada en las marcas o límites del ducado de Aquitania, y del condado de Tolosa. El rey de Aragón ejerció su influencia a través de la nobleza occitana que le debía pleitesía, y hasta el propio rey de Francia se interesó por su captura para expandir sus dominios hacia el sur. Éste último finalmente se erigiría como dueño y señor de Najac, y por ello su castillo lleva el título de «Royal».

Abajo junto a la ribera del río, el pueblo cuenta con un espacio en el que poder bañarse los calurosos días de verano. Aunque para llegar hasta aquí hay que descender más de tres kilómetros de empinada carretera.

Cómo llegar:
Najac se encuentra a apenas 25 km (35′ por una carretera comarcal) de Cordes-sur-Ciel, a 50 km de Albi (1h de coche pasando por Cordes) y a 105 km de Toulouse (1h40′ via Gaillac y Cordes) cuyo aeropuerto es el más cercano con conexiones aéreas con distintas ciudades españolas.

Os sorprenderán las carreteras comarcales que hay que recorrer para llegar a estos pueblecitos con encanto, ya que su trazado estrecho y sinuoso parece haberse quedado anclado en el pasado. Sin embargo compensa la belleza de unos paisajes de bosques frondosos que ocupan recónditos y profundos cañones formados por los ríos que surcan las mesetas del interior meridional de Francia. 

Visita de Najac

Dejando el coche en los aparcamientos habilitados a la entrada, Najac se puede recorrer a pie cómodamente. Una visita completa puede llevar entre dos y tres horas, entrando en el castillo y paseando con tranquilidad, entrando en alguno de sus comercios de artesanía, antigüedades o tomando algo en alguna de sus terrazas con vistas al valle.

Blason Najac

Escudo de Najac

Una visita en cuatro pasos

La calle principal de Najac recorre la cresta de un promontorio que forma un meandro sobre el río Aveyron. Esta calle toma tres nombres distintos:  (1) Rue du Bairrou, el tramo que baja desde la Place du Faubourg (Plaza del Mercado). (2) Rue du Bourguet, el tramo más llano donde se levanta el Ayuntamiento. (3) Rue du Chateau, la parte que enfila la subida al castillo. Por último, terminaremos la visita subiendo hasta el (4) Castillo para admirar las vistas del pueblo y su entorno.

 

1/ Rue du Bairrou – Place du Faubourg

La Plaza del Arrabal o del Mercado, como se traduciría literalmente este nombre, es el lugar donde durante siglos se han realizado los mercados semanales en los que los productores locales de Najac y su comarca y los que también venían de más lejos, traían sus mercancías para intercambiar alimentos, herramientas, utensilios y todo lo que pudiera ser de interés.

Aún hoy cada domingo se celebra y durante nuestra visita pudimos ser testigos del mismo. Embutidos, pan, hortalizas, esencias y perfumes naturales, y numerosos productos más de los que pudimos dar cuenta durante toda la mañana hasta la hora de comer.

Esta parte del pueblo se construyó entre los siglos XIV y XVI, y hay numerosas casas que datan de estas fechas. La Oficina de Turismo está situada bajo los soportales de uno de sus lados, y en la parte más baja, un kiosco de música y una fuente proporcionaban entretenimiento y agua a los habitantes de Najac.

Donde la plaza se estrecha comienza el primer tramo de la calle principal, llamado Rue du Bairrou. Esta es la famosa calle en pendiente desde la cual se tienen las mejores vistas del castillo alzándose sobre la villa flanqueado por las casas de esta calle.

Hay días en los que la niebla que sube por las laderas desde el cañón del río Aveyron, y llega a cubrir los tejados de las casas de la parte más baja, dejando solo al descubierto su castillo y la plaza del Faubourg, traduciéndose en la foto famosa en la que ambas parte de Najac parecen mirarse sobre un mar de nubes.

2/ Rue du Bourguet

Descendida la Rue du Bairrou, estamos ahora en la parte más baja y llana de la calle principal, pero siempre sobre la misma cresta del promontorio que conforma el meandro sobre el río Aveyron. Este tramo se llama Rue du Bourguet y es donde está el Ayuntamiento (Mairie) y la fuente de Blanca de Castilla (1344).

Un poco de historia: Blanca de Castilla:
Blanca de Castilla es uno de esos personajes matriarcales de la historia que merece la pena conocer de cerca. Hija de rey, reina, regente, y madre de reyes de dos reinos.

Coronation de Louis VIII and Blanche de Castille 1223

Coronación de Luis VIII y Blanca de Castilla en 1223

Dicen que de tal palo tal astilla, y bien se le puede aplicar a Blanca de Castilla. Porque su abuela era Leonor de Aquitania, otro célebre personaje, que fue duquesa de su feudo, y sucesivamente reina de Francia y  después reina de Inglaterra. Una de sus hijas Leonor de Plantagenet (Casa Real de Inglaterra), casó con el rey Alfonso VIII de Castilla. (Cuando visitas Cuenca, ciudad reconquistada en 1188 por Alfonso VIII te recuerdan que la catedral es de estilo gótico normando ya que el rey castellano la hizo construir para homenajear el linaje de su esposa).

Fue la propia Leonor de Aquitania, quien llevó la negociación entre Inglaterra y Francia para casar al heredero de Francia con una de sus nietas del reino castellano. Y ella misma eligió personalmente a la segunda de las hijas de Alfonso VIII y Leonor Plantagenet, Blanca. A los 12 años de edad partió hacia Francia para contraer matrimonio con Luis VIII, futuro rey de Francia.

Tuvo nueve hijos como reina consorte de Francia, entre los cuales: Luis fue rey de Francia como Luis IX el Santo, Carlos se convertiría en conde de Anjou y rey de Nápoles y de Sicilia, Roberto que fue Conde de Artois y Alfonso que llegó a ser Conde de Poitiers, y de Toulouse tras la Cruzada Albigense,

Para Occitania fue trascendente, ya que la unión dinástica entre la familia real francesa y la hija y heredera de Raimundo VII, conde de Toulouse, significó que estos territorios quedaran definitivamente ligados a la corona francesa.

3/ Rue du Château

El inicio de la subida al castillo coincide con un nuevo cambio de nombre de la calle principal, ahora se llama Rue du Château, y en esta parte del pueblo se encuentran las construcciones medievales más nobles de Najac: la Maison du Senescal y el Château des Governeurs (Palacio de los Gobernadores), en el que se ha instalado un pequeño centro de interpretación/museo que explica la historia del lugar, y reúne algunos objetos etnológicos.

4/ Castillo Real (Forteresse Royale)

En el punto más alto de la antigua colina sobre la que se inició la población, se yergue orgulloso un hermoso castillo de dimensiones considerables, que de no haber sido por su abandono y uso como cantera durante el siglo XIX, hubiera llegado en muy buen estado de conservación hasta nuestros días. No obstante, el Castillo Real de Najac aún merece una visita, y aunque ha perdido sus muebles y enseres, se puede admirar la arquitectura militar medieval plenamente.

En una de sus torres se despliega una pequeña exposición repartida en los distintos pisos de la misma. En sus salas unos paneles explican los usos de la fortaleza defensiva, y la indumentaria y armamento típico de la Edad Media. No hay que perderse las vistas desde lo más alto de la torre. Desde la terraza se disfrutan las mejores vistas de Najac, del profundo valle que conforma el cañón del Aveyron, y de los bosques circundantes.

 

Dónde comer y dormir:

Para dormir dos sugerencias dentro del centro histórico y junto al castillo; Chambres d’Hôtes de la Bastide de Najac, y Maison du Sénéchal. Ambos son establecimientos familiares y pequeños con mucho encanto.

En cuánto a restaurantes, estas son mis recomendaciones. Dos establecimientos en el centro monumental: L’Oustal del Barry junto a la plaza del mercado, o Il Cappello, un italiano que está junto a la D39, la comarcal que atraviesa Najac. Y otro establecimiento junto al río que se llama Hotel Belle Rive que viene muy bien si queréis aprovechar para daros un baño en el Aveyron y también posee habitaciones para alojarse.

 

 

 

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