De los numerosos palacios y posesiones que los reyes de España construyeron y disfrutaron en los alrededores de Madrid, para mí los jardines más bonitos, son los Jardines del Real Sitio de Aranjuez.

En otros Reales Sitios las montañas de las Sierras madrileñas cobraban el protagonismo, como en El Escorial o La Granja, algunos eran urbanos y destinados a ser un refugio frente al bullicio urbano, como los del Palacio Real de Madrid, o los jardines del Buen Retiro que nacieron como su nombre indicaba para ser el plácido retiro de su propietario, el Rey de España.

Pero los Jardines de Aranjuez reúnen todas las características que los precedentes disfrutan. Su encanto, se presenta de soslayo, sin arrogancia, quizá diría hasta sutil, pero con una fuerza implacable que cala en el visitante, y hace que descubrirlos sea una experiencia inolvidable de sensaciones.  Son tranquilos como los de El Escorial, con el sordo arrullo del río Tajo que los acompaña; son elegantes y sus fuentes rivalizan en belleza y estilo a las de La Granja; son majestuosos como los del Palacio Real cuando por partes muestran su porte y grandeza; pero son ante todo un ramillete de distintos rincones con capacidad para emocionar, relajar, e inspirar. No en vano, Joaquín Rodrigo, uno de nuestros autores de música más célebres, creo bajo su embrujo, una de las obras maestras de la música clásica mundial, el Concierto de Aranjuez, que es además la pieza más escuchada, reproducida y la que ha generado más royalties de toda la música creada en España.

En este post, descubriremos los encantos de las distintas partes que componen el conjunto y veremos que la propia historia se encargó de definir tres áreas distintas bien diferenciadas, a las que podríamos agregar complementariamente dos pequeños jardines más:

  1. Jardín del Parterre
  2. Jardín de la Isla
  3. Jardín del Príncipe
Cómo llegar:

En Coche:

Aranjuez está a tan sólo 50kms de Madrid. Se llega por el autopista de Andalucía (A-4) en unos 35-45′ dependiendo del trafico.

En Tren:

Red de cercanías (Línea C-3): Servicios regulares y  frecuentes de unos 40′ de duración.

Tren de la Fresa: Durante la temporada de primavera-verano, RENFE dispone de un tren de época que circula entre Madrid (desde el Museo del Ferrocarril) y Aranjuez (Estación) todos los festivos y fines de semana, rememorando el hecho de que fue la segunda línea de ferrocarril peninsular española, y por otro lado la importancia histórica de la producción de fresones en la vega de Aranjuez.

Los coches de madera del siglo XIX tirados por una locomotora que debiera ser de vapor pero que ha sido sustituida por una de diésel o eléctrica un poco más lozana. Para más información podéis consultar la web del Museo www.museodelferrocarril.org  

Diferenciar los tipos de Jardines

Una visita a los Jardines de Aranjuez te da la oportunidad de visitar en un mismo lugar hasta cuatro tipos de jardines que puedes aprender a diferenciar:

  1. El Jardín afrancesado: Persigue las perspectivas, diseñado en un plano geométrico en el que los espacios verdes se configuran como enormes tiestos domesticados denominados «parterres» y decorados con hileras de boj u otros arbustos, formando dibujos. El mejor ejemplo es el Jardín del Parterre
  2. El Jardín italianizante: Que combina a la perfección elementos arquitectónicos o escultóricos, con hileras de árboles o arbustos. El mejor ejemplo en Aranjuez sería el Jardín del Rey, en el que un conjunto de esculturas de Emperadores Romanos y Reyes Españoles decoran un pequeño jardín privado construido en un recodo de Palacio.
  3. El Jardín Flamenco: La influencia flamenca se dejó notar mucho durante el gobierno de la dinastía de los Austrias. Combinaba ejes perpendiculares, con fuentes decorativas que se ubicaban en puntos de confluencia de las grandes avenidas o calles del jardín. Algunas partes del Jardín de la Isla siguen patrones de este tipo de jardines flamencos.
  4. El Jardín Paisajista: Durante el siglo XVIII, en varios países europeos se puso de moda diseñar jardines como si fueran bosques domesticados, que buscaban los rincones pintorescos. El Jardín del Príncipe es un buen ejemplo, ya que amplias fases del mismo fueron diseñadas precisamente para dar esa sensación de naturaleza salvaje que no obstante, guardaba un orden. Además a finales del XVIII y durante el XIX se pusieron de moda las aportaciones exóticas, que tampoco faltan en los Jardines del Príncipe, en donde hay también un rincón denominado Estanque Chinesco, que precisamente pretende evocar el exotismo de oriente.

Qué visitamos en este post

 

EL JARDÍN DEL PARTERRE

Es el primer jardín al que se accede cuando se entra por la puerta principal del Recinto del Real Sitio desde la Villa de Aranjuez. Este jardín se extiende junto a la fachada oriental del Palacio Real. Fueron encargados por Felipe V a su paisajista preferido, el francés Esteban Boutelou, quien los diseñó en 1727. Más tarde, en 1762 bajo el reinado de Carlos III, se construiría el pequeño foso y balaustrada con jarrones de flores sobre pedestales que lo rodea. Son jardines de estilo francés, ordenados en calles geométricas y con setos de boj dibujando cierres.

Visita del Jardín del Parterre

La Fuente de Hércules y Anteo, levantada en tiempos de Fernando VII en 1827, y es la primera fuente que se ve nada más entrar en el recinto. Representa con alegorías los doce trabajos del héroe de la mitología griega. El grupo escultórico principal está flaqueado por la columnas de Hércules, con la leyenda «Non plus ultra» y representados por un error de grafía, los nombre de Ávila y Calpe, que en realidad deberían referirse a las peñas de ambos lados del estrecho de Gibraltar.

La Fuente de Ceres, que ocupa la parte central del parterre y destaca por su potente chorro vertical y su cortina de agua. Este grupo a su vez, está relacionado con otros dos pequeños estanques que contienen las Fuentes de la Nereidas.

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Jardín del Rey: Es en realidad, otro jardín aparte, que corresponde a la moda renacentista italiana de jardín privado al que solo se podía acceder desde las dependencias de palacio. Un jardín secreto que fue concebido por los mismos arquitectos de El Escorial, Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, a finales del siglo XVI para el rey Felipe II. Durante el reinado de Felipe IV, se realizaron los 14 bustos de mármol que decoran el jardín, y que corresponden a algunos reyes de España, personajes de la Antigüedad o emperadores romanos. Desde entonces también se le conoce como Jardín de las Estatuas.

EL JARDÍN DE LA ISLA

Tras atravesar cualquiera de los dos puentes que sirven de acceso al Jardín de la Isla desde Palacio y el Parterre, entramos en mis jardines preferidos. Cuando en 1487 Fernando el Católico se abrogó el cargo de Gran Maestre de la Orden de Santiago de forma vitalicia, los Reyes Católicos pasaron a ser propietarios y señores de todas las posesiones de la Orden entre las que se encontraba el Real Sitio de Aranjuez. El Jardín de la Isla que es mi favorito, parece que también lo fue en sus inicios de la Reina Isabel la Católica, y por ello también fue denominado como el Jardín de la Reina.

El Jardín de la Isla de forma triangular, aprovechando un meandro natural del río Tajo, que fue separado por un canal del contiguo Palacio Real por el lado sur. Los primeros reyes de la dinastía de los Austrias, embellecieron estos jardines diseñados como avenidas de grandes árboles caducifolios con gran riqueza de colores en otoño, con fuentes escultóricas traídas de Italia, Flandes o realizadas por los mejores artistas del momento. Las calles de los jardines que llevan los nombres de los personajes más ilustres de la historia militar del siglo XV y XVI de España; el Almirante Bazán, Gonzalo Fernández de Córdoba (El Gran Capitán), etc.; crean bonitas perspectivas, colocándose las fuentes en las intersecciones de las calles principales.

Visita del Jardín de la Isla

  • Fuente de la Boticaria & Salón de los Reyes Católicos: Es la primera fuente que nos encontraremos y antecede a la gran avenida de plátanos que se extiende unos 300mts a lo largo de la ribera del río que lleva el nombre de Salón de los Reyes Católicos.
  • Rampa de estatuas: Uno de los accesos desde Palacio. Flanqueado por esculturas, fue construido en 1744 que precede a la primera de las grandes fuentes escultóricas del jardín
  • Fuente de Hércules e Hidra: Fue encargada por Felipe IV y ocupa el lugar de una anterior de Felipe II dedicada a Diana.  Sus autores son los españoles José de Villareal y Bartolomé Zumbigo. En el grupo central Hércules aparece matando a Hidra, y alrededor, 8 figuras de mármol sobre pedestales decoran la plazoleta, algunas parecen alegorías a otros trabajos del mítico héroe.

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  • Fuente de Apolo: Casi pegada a la anterior, pareciendo formar un gran conjunto de fuentes y esculturas, está compuesta de un pretil octogonal con relieves de sátiros, y la pieza central de Apolo pisando a un dragón. Es una pieza original del siglo XVI.

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  • Fuente de las Arpías / Fuente del Espinario: Es quizá uno de los conjuntos más armoniosos del jardín. En realidad son dos fuentes combinadas, la primera la conforman las cuatro columnas con arpías sobre los capiteles corintios, situadas en cada esquina del pretil cuadrado. Y en el centro de la fuente, la copia del «Niño de la Espina«, realizada a partir de una escultura original griega, cuya copia romana se conserva en Roma. Velázquez en su viaje a Italia encargó un vaciado de la misma para traérselo a Felipe IV.

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  • Fuente de Venus: Está situada en la confluencia de cuatro calles con largas perspectivas, en una plazoleta octogonal. Una estatua de bronce (1571) adquirida en Florencia de la diosa mesándose los cabellos, corona una taza de piedra y una segunda cubeta se sitúa a ras de suelo. La leyenda dice que la piedra usada para esta fuente la consiguió Don Juan de Austria en la Batalla de Lepanto.

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  • Fuente de Baco: Es una de las más simpáticas. Fijaos en la expresión de Baco, y lo gordito que lo representa el flamenco Jacobo Jonghelinck, sentado alegre y ufano sobre un tonel de vino. Desde sus inicios, esta fuente guarda la esencia de los orígenes del Jardín, una combinación de influencias italianas y flamencas, ya que si la estatua es de autor flamenco, el cuerpo de la fuente fue diseñado por el famoso escultor italiano Giambologna (Juan de Bolonia). Llegó hasta España como regalo del Gran Duque de Florencia al Duque de Lerma, quien a su vez se lo entregó a Felipe III. En 1623 su hijo, Felipe IV regaló a Carlos I de Inglaterra con motivo de su visita a Madrid, la escultura central de la fuente, «Sansón con el Filisteo» que hoy se puede ver en el Victoria & Albert Museum de Londres.
  • Fuente de Neptuno: El grupo fue un encargo de Velázquez al escultor Alessandro Algardi en su segundo viaje a Italia. Hay que prestar atención a las esculturas de color negro porque están llenas de detalles. En lo alto Neptuno con tridente sobre un carro en forma de concha tirado por caballos marinos, sobre dos pedestales que representan otros dioses; Ceres y Cibeles sobre carrozas tiradas por leones. Se han perdido otros dos grupos que representaban a Júpiter sobre un águila y un globo terráqueo y a Juno sobre un pavo real. Siendo todas alegorías a los dioses del panteón clásico. Todas estas esculturas estaban concebidas para decorar las chimeneas del salón ochavado del Alcázar de Madrid, pero en 1661 Felipe IV decidió colocarlas en Aranjuez.
  • Fuente de Diana: La sensualidad de esta fuente se une a una ubicación en el Jardín apartada que le da una sensación de serenidad especial.
  • Fuente del Reloj: En verano cuando el sol penetra entre los árboles, el chorro central de esta fuente va marcando las horas con su sombra proyectada hacia los bancos de piedra que flanquean esta plaza cuadrada. También se denomina Fuente de las Horas o del Anillo.
JARDÍN DEL PRÍNCIPE

Si el Jardín de la Isla lo podemos identificar con la dinastía de los Austrias con el Renacimiento y las influencias flamencas e italianas de los siglos XVI y XVII; el Jardín del Príncipe se asocia a los Borbones y responde en su diseño a los gustos de la Ilustración, que a partir del siglo XVIII impone la moda inglesa y francesa de un jardín paisajista.

El nombre lo toma del futuro Carlos IV, quien siendo aún Príncipe de Asturias lo inicia en 1789, y lo terminaría siendo ya rey en 1808. El conjunto se compone de pequeños jardines realizados en fases, que integran algunos elementos anteriores construidos a partir de 1772, durante el reinado de Fernando VI como el Embarcadero Real, etc. El proyecto inicial corrió a cargo de Pablo Boutelou que diseñó los primero cinco jardines entre 1775 y 1784, aunque en la actualidad su aspecto haya cambiado considerablemente.

Situado a lo largo del río Tajo que lo delimita por el norte con un dique de piedra (Malecón de Solera), es el más grande de los jardines del Real Sitio, y con 7 kms de perímetro, posee más de 150 Ha. de arbolado, bosques y parterres. El lado sur que da a la carretera está vallado por una reja ornamentada por pilones de ladrillo y piedra de colmenar.

La gran riqueza del jardín radica en la abundancia de especies arbóreas, pues además de las caducifolias típicas de latitudes ibéricas como el fresno, el arce, el roble, los castaños, tilos y plátanos, posee otras exóticas de procedencia americana o asiática como los ahuehuetes, los liquidámbares, castaños de indias, arces o árboles del amor; sin olvidar las especies perennes como el ciprés, el cedro, diferentes tipos de pinos entre las locales, o el magnolio pacano o secuoya entre las foráneas.

Dentro del Jardín del Príncipe se pueden visitar además:

  1. La Casa del Labrador
  2. Museo de Falúas Reales: Agrupa la colección de barcazas de recreo que utilizaron los monarcas españoles para recrearse a lo largo del curso de río Tajo y sus canales en Aranjuez.

 

 Visita del Jardín del Príncipe

El acceso principal al Jardín desde Palacio es a través de la Puerta Monumental obra del arquitecto Juan de Villanueva, que se abre a una ancha avenida que llega hasta el Museo de Falúas Reales, dejando a la izquierda las riberas del Tajo.

Repartidas por los jardines se encuentran algunas fuentes monumentales, y otros elementos decorativos que no te debes perder, aquí voy a contarte algo sobre los más interesantes y el mapa de google que encontrarás al final de este post, podrás ubicar cada uno de ellos cómodamente.

  • Fuente de Narciso: Es obra del escultor de Corte, Joaquín Dumandre. Está inspirada en la fuente de los sátiros  de Villa Albani cercana a Roma. Impresiona su tamaño, y el conjunto escultórico de atlantes que sostienen en lo alto del tazón a Narciso, su perro y un pavo real. Sufrió los avatares de la Guerra contra el Francés, teniendo que ser restaurada en 1827 por Esteban de Ágreda bajo diseños del español Isidro González Velázquez.
  • Fuente de Apolo: Impresiona la perspectiva de esta fuente desde la entrada al parque, al final de una avenida arbolada con un efecto escenográfico. Es además la única que combina elementos arquitectónicos con los puramente esculturales. La fuente fue iniciada en 1803 bajo Carlos IV, pero no fue acabada bajo nuevos diseños de Isidro González Velázquez, el mismo escultor que restauró la Fuente de Narciso. La estatua del dios era original de los Jardines de la Granja, y fue Carlos IV quien ordenó traerla hasta aquí en 1789 (según un estudio su autoría sería seguramente de algún autor francés o italiano del siglo XVII). En 2000, se realizó una copia de la misma y se mandó al original de vuelta a La Granja.
  • Estanque Chinesco: Es uno de los rincones más pintorescos de los Jardines de Aranjuez. Aquí se combinan un pequeño lago artificial con elementos arquitectónicos de distintas influencias junto con una arboleda y una minuciosa vegetación, creando un lugar soñado, un espacio en el que perder la sensación de temporalidad y ubicación. Un templete griego de ocho columnas de orden jónica, realizado por Juan de Villanueva; otro chinesco; y un pequeño mausoleo de granito egipcio, ocupan las tres islitas que dentro del estanque atraen nuestras miradas y nuestros sueños hacia sitios, culturas y civilizaciones exóticas.

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