Un viaje por el corazón de Europa que recorre los sitios históricos ligados a la gran dinastía Habsburgo en Viena; remonta el Danubio austriaco a través de paisajes de viñedos y pueblos románticos dotados de castillos medievales; atraviesa montañas con densos bosques para entrar en Chequia; y desciende suavemente siguiendo el curso del río Moldava, pasando por algunas de las más bellas localidades históricas de Bohemia, antes de alcanzar el esplendor de su capital, Praga.

 

MIS LUGARES TOP DEL VIAJE:

VIENA:

En Viena, dedica un día para los Palacios Imperiales (Schönbrunn y Belvedere), otro para pasear por el centro visitando la Catedral y el Hofburg, si te atraen los Museos visita el Museo de Bellas Artes, el de Arte Austríaco –en el Belvedere- para ver el Beso de Klimt; o el de Ciencias Naturales frente al de Bellas Artes en el Ringstrasse.

De VIENA a PRAGA:

De camino a Praga, sigue el curso del Danubio. Tiene unos paisajes maravillosos, y atravesaras la comarca más famosa por sus vinos de la Baja Austria. Viñedos, castillos y pueblecitos te van a encantar esparcidos por el paisaje. No te pierdas Dürnstein, la Abadía de Melk. Tras ciento y pico kms siguiendo el Danubio, antes de llegar a Linz, tienes que dirigirte hacia el norte, pasar por la bonita ciudad de Freistadt y dirigirte hacia la frontera Checa.

Para y disfruta de Freistadt, y luego según entras en Chequia, sigue el curso del Moldava río abajo empezando por Rozmberk y Cesky Krumlov. El primero más pequeño pero igual de pintoresco, el segundo puede que sea la villa más bonita del país. Te encantará, mires por donde lo mires el pueblo es una postal… o muchas. Sigue hacia el norte en dirección a Praga, y entra a Cesky Budejovice para ver su preciosa plaza mayor. Desvíate un poco para llegar hasta Jindrihuv Hradec, que es un pueblo con mucho encanto, al borde de un lago, y con un castillo-palacio de los más bonitos de Bohemia.

En los últimos 100kms antes de llegar a Praga, te encontrarás con otras localidades que puedes visitar por su interés, como Tabor o un poco más cerca de la capital, el castillo de Konopiste. Entra a verlo, la visita es rápida e incluye los jardines que lo rodean. Así te llevas una idea de cómo era la vida de los aristócratas checos en tiempos imperiales.

En PRAGA:

Por último ya en Praga, organiza tu tiempo para no dejar de pasear por el centro, ver la bellísima Plaza de Stare Mesto, con el famoso reloj del ayuntamiento y sus cafés y restaurantes. Atraviesa el Puente de Carlos (Karlúv Most), hacia el barrio de Mala Strana, en donde debes visitar al menos el Castillo y hacer una pequeña ruta turística para conocer el Monasterio de Strahov (aquí no te pierdas las Bibliotecas), el Loreto, y los distintos palacios de la nobleza checa.

Con un poquito más de tiempo, le puedes dedicar un día a descubrir los rincones de la ciudad más escondidos, como el Cementerio judío de Josefov y callejear por Stare Mesto. A quiénes les guste la historia y la arquitectura, disfrutarán llegando hasta Vysegrad, colina sobre el Moldava con vistas estupendas y monumentos igualmente dignos de Praga. Aprovechad también y daros el gustazo de ver la ciudad desde el río en uno de los barcos tanto si es sólo para el paseo como para cenar o almorzar.

Un viaje que se puede realizar en 7 días o en 10, dependiendo del tiempo, interés y actividades que nos preparemos a realizar. En mi caso, y también por razones de presupuesto, contábamos con una semana de vacaciones de verano.

Logística:

Vuelo: Encontramos una buena tarifa aérea con www.skyscanner.es , que nos llevaba a Viena por 220€ i/v  (Vuelo con Lauda Air asociada a Air Berlin)

Metro: En Viena es recomendable moverse en transporte público, sea en sus tranvíaos o bien en el metro. Un billete sencillo cuesta 2€. Se pueden sacar abonos de 1, 2 o 3 días (6,70€, 11,70€ o 14,70€ respectivamente). Como alternativa la Vienna Card ofrece descuentos en 210 museos y establecimientos más transporte gratuito 72hrs por 19,90€. www.wien.info/es/travel-info/vienna-card

Coche de Alquiler: Conseguimos un buen precio para el coche, un Opel Astra familiar por 130€, incluidos los impuestos para viajar por Rep. Checa (hace falta especificarlo ya que a menudo  los seguros internacionales cubren países del Euro como Alemania o incluso Eslovaquia, pero no la Rep.Checa que está fuera de la moneda única)

Hoteles: Seleccionamos uno en Viena para tres noches, otros dos para descansar en el trayecto, durmiendo una noche en Austria y otra en Chequia, y por último dos noches más en Praga. Los hoteles en las capitales resultan algo más caros que en las localidades más pequeñas del interior, pero en conjunto se puede decir que los precios en el rango medio son moderados y parecidos a los que podemos encontrar en España.

Día 1 – Viena: Desde la Catedral al Hofburg

El primer día, después de instalarse en el hotel, empezar la visita por el mismísimo centro. El Stephansdom, la Catedral gótica de Viena con su esbelta torre que alcanza los 100mts de altura, es el punto de referencia del mero centro de la ciudad. (Para llegar tomar el metro línea roja U1) No dejes de visitarla por dentro, y de subir a lo alto de la torre para disfrutar de uno de las mejores vistas de Viena. Alrededor de ella se encuentran las calles comerciales más transitadas, peatonales, y llenas de bullicio, visitantes y tiendas de lujo. Las más populares son las KärtnerStrasse que te lleva hasta la Opera (Staatsoper), o la Graben inconfundible con la Columna de la Trinidad (el Monumento a la Peste) en el centro.

No lejos se levanta el Hofburg, el conjunto de edificios que conforman la residencia palaciega urbana de los Emperadores de Austria. Alberga los museos reales, la Spanische Reitschule (Escuela de Equitación Española), famosa por sus espectáculos ecuestres, la Österrichische National-Bibliotek (Biblioteca Nacional de Austria), una maravilla del esplendor barroco austríaco. Merece la pena rodear el conjunto del Hofburg para ver las distintas perspectivas de este grandioso palacio que fue sede imperial para la familia Habsburgo durante 600 años. La pomposa entrada desde la Michaeler Platz, o la perspectiva que se ve desde la Helden Platz frente a un gran espacio abierto son dos de las fotos más buscadas por los turistas. Completando la vuelta pasar por el Burggarten, un tranquilo parque público, antiguos jardines de palacio frente a los que se levanta el Schmetterlinghaus (el invernadero de mariposas) un edificio modernista de hierro y cristal, bello ejemplo de la arquitectura del siglo XIX. Por último, y completando el recorrido, podremos ver las salas de exposiciones del Albertina, descubriendo dos nuevos patios palaciegos antes de hallarnos en el punto de partida en la Michaelerplatz.

 

Día 2 – Viena:  Los Palacios de Recreo, de Schönbrunn a Belvedere

Empezamos la mañana con la visita del Palacio de Schönbrunn. (Para llegar tomar la línea verde U4 hasta la parada del mismo nombre). Esta majestuosa residencia imperial, es uno de los más espléndidos ejemplos de la arquitectura barroca de las cortes europeas. Construido a fines del S.XVII para rivalizar e incluso superar a Versalles, su visita incluye las estancias palaciegas del S.XVIII ligadas a la Emperatriz María Teresa, y las del S.XIX que ocuparan la Emperatriz Sissi y el Emperador Francisco José I.

El precio de la entrada depende de las partes que se vayan a visitar; el Imperial Tour visita 22 Salas por 11,50€, y el Grand Tour 40 Salas por 14,50€. Los aposentos de Sissi, y la Gran Galería son las salas más fotografiadas y deseadas del conjunto. Además conviene después de la visita interior, subir hasta la colina de la Gloriette, pasear y admirar sus jardines con tranquilidad.  La visita completa os llevará unas tres horas. Teniendo en cuenta que la primera la destinaréis a ver los interiores, y las otras dos para dar una vuelta por los jardines. Ojo, porque son muy extensos y las proporciones engañan. Hay quienes dedican todo un día para visitar Schönbrunn, ya que además de lo mencionado, cuenta con un Museo de Carruajes y un Zoo.

Tomando de nuevo la U4 del metro, llegas en menos de 20min desde Schönbrunn hasta Karlsplatz. Esta plaza reúne un montón de edificios oficiales y monumentos a su alrededor. Destaca el edificio famoso de Sesession (Wiener Secessionsgebäude), con su característica bola de metal dorado en el tejado, los edificios monumentales de la Künstlerhaus  (Casa del Arte) y de la Wiener Musikverein (Sociedad Musical de Viena), o las preciosas marquesinas de estilo “art-nouveau” de la Estación de metro diseñadas por el arquitecto Otto Wagner. Pero lo más impresionante es la Karlskirche (iglesia de San Carlos Borromeo), barroca con dos columnas salomónicas en su fachada que narran la historia del Santo, y una cúpula enorme con frescos, a la que se puede subir y disfrutar de magníficas vistas de la ciudad. Muy recomendable.

Desde la iglesia se llega bastante rápidamente al Palacio de Belvedere. Antes se pasa por el Monumento al Soldado Ruso –de la II Guerra Mundial– y se dejan atrás otros bellos edificios, como el Palacio Schwarzenberg o la llamativa Embajada Francesa. Este conjunto de dos palacios y sus jardines fueron construidos en el S.XVIII para Eugenio de Saboya. A su muerte, fue vendido a los Habsburgos. Testigo de numerosos episodios históricos, desde 1903 es sede del Museo de Arte Austríaco. El Belvedere Bajo y la Orangerie muestra las colecciones medievales y barrocas, mientras el Belvedere Alto exhibe el arte nacional de los siglos XIX y XX. Aquí es donde tenéis que venir a ver uno de los cuadros más famosos del mundo, “El Beso” de Gustav Klimt. (La entrada combinada cuesta 14€; por separado cuestan 9,50€)

Volver hacia el centro, bajando por los jardines. Se llega a la Schwarzenbergplatz, amplia plaza con la estatua ecuestre del duque que derrotó a las tropas napoleónicas.  Avanzando hacia el centro, encontraréis unas cuántas calles con muchos restaurantes y bares (Hegelgasse, Mahlerstrasse, Walfischgasse o la peatonal Annegasse) son un buen lugar para cenar y tomar una copa.

 

Día 3 – Viena:  Ringstrasse y el Danubio desde el Coche

Es verdad que puedes pasar toda una semana descubriendo las colecciones artísticas e históricas de los museos de Viena, y pateando sus calles visitando sus iglesias y tesoros arquitectónicos. Pero como el tiempo apremia, y nuestro objetivo era descubrir en estos tres días lo esencial de la capital de Austria, dedicamos esta última jornada a recorrer el Ringstrasse y acercarnos hasta la ribera del Danubio, la Donauinseln (la isla del Danubio).

El Ringstrasse, es el anillo que rodea la Viena medieval. Esta calle se abrió al derribar las antiguas murallas que rodeaban la ciudad. Cada tramo toma un nombre distinto. Los más monumentales son el Opernring (donde está la Ópera); el Burgring en donde se levantan los Museos de Historia y Ciencias Naturales con sus monumentales edificios; el Karl Lüger Ring entre el Burgtheater y el edificio neogótico del Rathaus (Ayuntamiento); y por el lado del río, el brazo pequeño del Danubio que linda con la ciudad histórica, el Franz-Joseph Kai. Puedes dar una vuelta completa o si lo prefieres, recorrer en ambos sentidos la calle, pero aparcar es bastante difícil, y siempre hay que prestar atención a las señales de estacionamiento regulado.

Después, te recomiendo atravesar el río, y llegar hasta el Praterstern. Desde aquí es fácil ver la famosa Wiener Riesenrad (la Gran Noria del Prater -1896-), que se alza hasta los 65mts dentro del antiguo parque de atracciones abierto a finales del siglo XIX.  Si tienes ganas y tiempo, las vistas desde la noria son muy chulas.

Ahora hay que dirigirse al Donauinsel (la isla del Danubio). En la misma Praterstern, tomar la calle Lassallestrasse hasta el Reichsbrücke, imponente puente sobre el cauce central del Danubio que nos lleva hasta la isla en la que se levantan los rascacielos y edificios de cristal y acero de Viena. A mano izquierda veréis la Donauturm (Torre de TV) con 252mts de altura, sobre la misma avenida, la sede de la ONU, y entre otros ejemplos de torres y bloques, el Millenium Tower destaca por sus 202mts de altura y su gran centro comercial Millenium City. Con el coche podéis acercaros hasta el Donaupark, un espacio natural público que se llena sobre todo los fines de semana.

 

Inicio del recorrido Viena-Praga:

Coge el autopista A42 de salida en dirección Stockerau y allí continuar por el autovía S5 hasta Krems-an-der-Donau (75kms, unos 45’).

Krems es una ciudad pequeña y agradable, que conserva calles, plazas y algunos monumentos de interés, debido a su historia comercial ligada al puerto sobre el Danubio. No hay que perderse la Steiner Tor, la única puerta medieval que se conserva del antiguo recinto. Entrando por ella, seguir la calle peatonal llena de comercios y cafés con terrazas. Ideal para hacer una pausa. El casco histórico se recorre fácilmente a pie, pero conviene dedicarle un poco de tiempo para ir descubriendo las placitas y los rincones llenos de encanto que se esconden sobre todo al norte de la calle principal.

Desde aquí comenzaremos a seguir una carretera convencional que remonta el curso del río Danubio. Debéis realizar la primera parada en Dürnstein (a 8kms), un pueblecito vigilado por las ruinas de un castillo roquedo que se ha conservado extraordinariamente bien. Dejad el coche en el parking a la entrada del pueblo y entrar andando. La calle principal de puerta a puerta se recorre en menos de diez minutos, y está llena de tiendas de artesanía, recuerdos y productos de la comarca, entre los que destaca el vino blanco. No dejéis de visitar la Abadía de Dürnstein, que destaca en el paisaje por su torre azul. El claustro, la capilla y la portada son muy bonitas. (Entrada 2,50€).

Para comer y dormir:

Para comer, cenar o dormir, Hotel Richard Löwenherz (unos 120€ la doble), o el Hotel Schloss Dürnstein (unos 180€ la doble). Los dos son absolutamente magníficos, el primero es un poco menos caro, y tiene una terraza desde la que admirar el Danubio al aire libre, y si el presupuesto es apretado, comer no sale tan caro (unos 20€)

Sabías que Ricardo Corazón de León fue prisionero del Emperador Leopoldo V en el castillo de Dürnstein en 1192.

Día 4: El Danubio – De Dürnstein a Freistadt

El Wachau:  La comarca montañosa surcada por el Danubio en tierras del estado de Nieder Österreich (Baja Austria) se denomina Wachau, y es famosa por sus vinos blancos, aromáticos y afrutados.

Dürnstein – Melk: (Por la ribera norte)

El tramo de unos 30kms (carretera S5) entre Dürnstein y Melk, es uno de los itinerarios paisajísticos más bonitos de Centroeuropa. Discurre en todo momento pegadito al Danubio, regalándonos uno de los paisajes fluviales más bonitos de Europa. El río, ancho y caudaloso, avanza encajonado entre montañas, saludando a las suaves y onduladas laderas cultivadas con viñas, que dan uno de los vinos más famosos de Austria, ( el Wachau). Cada 7 u 8kms atravesamos un nuevo pueblecito, con los mismos rasgos característicos, plaza, iglesia, arquitectura popular y muchísimo encanto; Weissenkirchen, Spitz y Aggsbach se suceden hasta llegar a Emmersdorf, en donde se levanta el primer puente sobre el Danubio desde Krems, más de 40kms atrás.

Melk:

Cruzaremos el puente para entrar en la localidad de Melk, famosa por su Abadía Benedictina (en alemán Stift Melk), Patrimonio Mundial y uno de los conjuntos arquitectónicos barrocos más espléndidos de la contrarreforma católica en tierras de los Habsburgo. Las casas del pueblo ocupan el pequeño espacio llano que se extiende entre las faldas de la colina sobre la que se asienta la Abadía, un brazo del río y otra colina contigua. Merece la pena curiosear por sus calles animadas con comercios, turistas y cafés, y hacer alguna foto de sus plazas, palacios y puentes.

Después subir a la Abadía para realizar la visita. Se deja el coche en el parking. (La entrada cuesta 10€ sirve para visitar la Basílica y las dependencias residenciales, los patios se pueden visitar sin pagar entrada, y los bellísimos jardines tienen una entrada a parte de 4€). El conjunto impresiona y deja un inolvidable recuerdo, sobre todo la Iglesia, por la suntuosidad y las dimensiones de la cúpula central, y sus hermosísimos frescos, llenos de vigor y movimiento. El café de la Abadía, a la entrada del recinto, tiene una carta de platos y sándwiches, reducida pero rica… y si os gusta el dulce, ¡los postres están de muerte!

Melk – Aggstein: (Por la ribera sur)

Antes de proseguir camino en dirección a Linz, os recomiendo que recorráis un tramo de
unos 12kms por la S33, la carretera que recorre la ribera sur del Danubio, para ver más de cerca, y si os apetece visitar alguno de estos dos castillos, el de Schönbühel a.d.D. y el de Aggstein.

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