Covarrubias es uno de los mejores ejemplos de pueblo medieval castellano. Tiene todos los ingredientes para serlo. Los restos de sus murallas rodean al Torreón de Fernán González, la torre medieval castellana más antigua y mejor conservada. Las casas de entramado de madera con soportales de las plazas de Doña Sancha y del Obispo Peña trasladan a los viejos mercados de la Edad Media. No falta una gran iglesia, la Colegiata de San Cosme y San Damián, que además alberga sorprendentes tesoros. Y por si fuera poco, el largo puente de piedra sobre el Arlanza que enlaza con el barrio del Arrabal termina de componer una estampa digna de un buen grabado. No extraña que sea considerado el pueblo más bonito de Castilla y León.

El nombre Covarrubias proviene de las cuevas de color rojizo características de este tramo del valle del río Arlanza.

Lo increíble es que este pequeño y relativamente apartado pueblo haya jugado un papel tan importante en la historia de Castilla. Fue aquí dónde Fernán González se proclamó primer conde independiente convirtiendo el pueblo en capital del Infantazgo de Covarrubias. En la Colegiata fueron enterrados los primeros condes y otros miembros de la realeza acumulando por esta condición valiosas obras de arte. Siglos más tarde, Felipe II eligió el lugar para edificar el Archivo de Castilla.

Hoy el pueblo vuelve a estar de moda no sólo por su belleza y significación histórica sino por aquella princesa que vino desde Noruega para casarse con el hermano de Alfonso X el Sabio y acabo por ser enterrada aquí. En su honor se ha levantado, por fin, su ansiada capilla de San Olaf en una arquitectura vanguardista. Y es que una historia tan sorprendente como la de la princesa a veces resulta ser el mejor reclamo para conocer un pueblo tan cargado de historia.

Cómo llegar:

Covarrubias está bien comunicado con las ciudades de su entorno. Desde Burgos sólo hay 45 Km. Lo más fácil y rápido es seguir la N1 en dirección a Madrid y coger la salida 230 para enlazar con la carretera N-234 en dirección Soria. Al llegar a Cuevas de San Clemente hay que desviarse por la carretera BU-901 hacia Mecerreyes y desde allí directos a Covarrubias.

Desde Madrid la distancia es de 220 km. Salir por la N1 en dirección Burgos hasta la salida 203. Allí hay que seguir durante 22 km la carretera BU-901 que lleva directamente a Covarrubias.

Un poco de Historia: El Nacimiento del Reino de Castilla:

Los Orígenes. Peculiaridades de un Territorio de Frontera

La expansión del Reino de León hacia el río Duero en el siglo IX proporcionó vastos territorios a los reinos cristianos que debían ser repoblados. Las tierras de frontera al este (Castilla) y oeste (Galicia) del corazón del reino quedaban lejos del poder central y eran administradas mediante señoríos correspondientes a comarcas naturales aunque con límites inseguros.

Durante el reinado de Ordoño I (850-866) se produce el nombramiento de Don Rodrigo como primer conde de Castilla. Posteriormente se fundan nuevos condados en los territorios de frontera. En esos territorios la estructura socioeconómica era claramente diferente del resto del Reino. La tierra era propiedad fundamentalmente de campesinos libres y la sociedad era más dinámica, articulada en torno a los diferentes clanes o linajes. Los condes reclutan su ejército entre los campesinos capaces de poseer un caballo creando de esta forma una clase de baja nobleza muy útil para defender las acosadas fronteras. De hecho, en el siglo siguiente los recién creados condados sufren constantes ataques musulmanes pero no sólo resisten sino que amplían sus territorios aún cuando sufren un progresivo proceso de fragmentación.

Condado de Castilla

Fernán González (931-970) logró unificar durante su larga permanencia en el poder todos los condados que corresponden más o menos a las provincias actuales de Álava, Palencia y Burgos, que hasta entonces habían estado fragmentados. Por otra parte, aprovechó la debilidad de la monarquía leonesa y el poder emergente derivado de la administración de un territorio tan vasto, para erigirse en el verdadero árbitro de las políticas monárquicas de su tiempo. De esta forma, con Fernán González aparece Castilla como una entidad política bien definida, en expansión y con capacidad para influir de forma decisiva en las luchas de poder que acaecen en León y para oponerse en la frontera, con éxito, a las incursiones cordobesas.

Sello Conmemorativo del Milenario de Castilla con el Torreón de Fernan GonzálezLa línea hereditaria de Fernán González en el condado de Castilla perdurará casi un siglo. Su hijo y sucesor en el poder del condado, García Fernández (970-995), fundará el Infantado de Covarrubias (974) y tendrá que hacer frente a las duras acometidas de Almanzor y a la caótica situación en el Reino de León. Le sucedió Sancho García (985-1017) quién, tras la muerte de Almanzor y el comienzo de desintegración del califato de Códoba, recupera el territorio perdido en el valle del Duero. Sin embargo, a la muerte de Sancho García, su hijo García Sánchez (1017-1028) es todavía menor de edad y su gobierno transcurre bajo la atenta mirada de su cuñado, el poderoso rey Sancho III de Navarra. Su asesinato en León al llegar a la mayoría de edad supuso la extinción de la descendencia masculina de Fernán González y el paso del condado a manos de la dinastía de Navarra. La muerte de García Sánchez inspiró el Romanz del Infant García, una de las grandes obras de épica castellana.

En cualquier caso, el condado de Castilla nunca fue independiente y siempre perteneció al reino de León. El poderoso linaje de Fernán González no cuestionó nunca la autoridad del rey aún cuando influyó constantemente en los asuntos dinásticos de la debilitada monarquía.

Reino de Castilla

El rey Sancho III ejerció como conde regente entre 1028 y 1035. Sin embargo, ya en 1029 designó conde al segundo hijo de su matrimonio con Muniadona de Castilla, Fernando Sánchez. Fernando se caso con la hermana del rey Bermudo III de León y al morir este sin descendencia accedió al trono de León como Fernando I el Grande (1037-1065). La coronación de éste, último Conde de Castilla como Rey de León, supuso la desaparición del título de Conde de Castilla. Sólo tras la muerte de Fernando I y la división del Reino de León entre sus hijos, aparecería el nuevo reino de Castilla, que fue otorgado a su primogénito Sancho. Por tanto, Sancho ejercerá como primer rey de Castilla entre 1038 y 1072; y como rey de León entre 1065 y 1072.

Una lectura para el viaje: La Flor del Norte:

La Flor del Norte” – Espido Freire. Ed Planeta, 2011. 361 pags

El rey Harold IV de Noruega acordó a mediados del siglo XIII con Alfonso X el Sabio la boda de su hija Kristina (Bergen 1234, Sevilla 1262) con un infante de Castilla para sellar la alianza de los dos reinos. El pacto era interesante para ambos. Noruega había terminado sus guerras civiles y consolidado sus vastos territorios por lo que miraba a Europa para obtener el reconocimiento internacional. Alfonso X estaba empeñado en una lucha por ceñirse la corona del Sacro Imperio y tener de su parte al reino del Norte suponía un buen paso en sus aspiraciones. Fue así como la princesa Kristina cruzó Europa en 1257 y acabo desposándose con Felipe, hermano del rey Alfonso. El infante tuvo que dejar su prometedora carrera eclesiástica para casarse. Había sido abad de la Colegiata de Covarrubias y acababa de ser nombrado arzobispo de Sevilla. El viaje de Kristina fue narrado exhaustivamente en el relato sobre la vida del rey noruego Haakon IV conocido como “Saga de Haakon Haakornarson” escrito por un historiador de la corte noruega llamado Sturla Þórðarson.

La Flor del NorteLa escritora vasca, basándose en aquel relato, novela la corta vida de la princesa venida del norte. Desde sus orígenes en la corte de Bergen, la que por entonces era la capital de Noruega, hasta su muerte en Sevilla, la ciudad en que vivió como infanta de Castilla. Quizás el inicio de la novela, con la larga explicación sobre las guerras civiles noruegas y el reinado de Harold IV, sea algo tedioso. Sin embargo, tras el inicio del viaje de Kristina el relato se vuelve más ágil alcanzando tintes de novela policiaca en las páginas finales. ¿Fue la melancolía o el veneno la causa de la muerte de Kristina de Noruega?. ¿Fue feliz en su corta existencia en España?. Espido Freire da respuesta a esas preguntas con una hipótesis que bien pudo ser cierta.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo.

Un Paseo por la Cuna de Castilla

La carretera discurre un poco elevada sobre el río Arlanza antes de llegar a Covarrubias, de modo que al llegar se divisa una buena panorámica de la villa y su valle. La imagen del pueblo a la vera del río con el gran puente que lo une al barrio del Arrabal es realmente seductora e invita a no pasar de largo.

Uno se siente inmediatamente atraído. Un ancho río cruzado por un gran puente de piedra, y un torreón sin igual en Castilla que destaca entre el caserío. Unas murallas rodean al gran torreón de piedra pulcramente pulida. En el puente los caminantes estaban a merced de los soldados que vigilaban desde el torreón. En el tiempo en que se construyó (S.IX y X) toda defensa era poca. La furia de Almanzor alcanzaba de lleno estos lugares. Aunque según cuenta la leyenda más que el torreón lo que salvo a Covarrubias de ser arrasado, fue el misterioso apego que por el lugar sintió uno de los generales de Almanzor; Yasmin, quien en efecto, decidió residir aquí tras su retiro.

Además de río, puente y castillo, Covarrubias, como todo pueblo bonito que se precie, cuenta con una gran iglesia. Junto a la vereda del río, un poco más allá del torreón, se levanta lo que al principio aparenta ser una sencilla iglesia pero que al ir acercándose se descubre como una importante colegiata. Al entrar el efecto se multiplica. Y es que las grandes dimensiones y riqueza de la Colegiata de San Cosme y San Damián son más propias de una catedral, dando cuenta de la importancia histórica que tuvo la villa. El templo fue construido sobre una iglesia románica a finales del siglo XV. En el interior no hay que perderse los sepulcros de Fernán González y de su esposa Doña Sancha (en realidad se trata de un sepulcro romano reutilizado para la ocasión), una sencilla pila bautismal románica y uno de los mejores órganos realizados en el siglo XVII. Pero la obra maestra se guarda en el Museo de la Colegiata, el tríptico de la Adoración de los Reyes Magos de Gil de Siloé; una maravilla tallada en madera.

El pequeño Claustro de la Colegiata está lleno de sepulcros. En los años 50 del pasado siglo, los historiadores comenzaron a estudiarlos. Pronto se dieron cuenta de que en una de las tumbas yacía el cadáver de lo que parecía una mujer de extirpe real nórdica. Los relatos históricos de las cortes de Harold IV de Noruega y de Alfonso X del Sabio dieron pronto la respuesta. En 1958 se divulgó el hallazgo del Sepulcro de la Princesa Kristina de Noruega. Desde entonces, los relatos sobre la princesa noruega que acabo su vida como Infanta de Castilla en Sevilla, han estado ligados a este pueblo castellano. Junto al sepulcro, en el claustro de la Colegiata, siempre hay adornos y flores. Al lado, una pequeña campana se sumo pronto a las leyendas. El que la toca será afortunado en el matrimonio … está por demostrar que la princesa lo fuera.

Además de los monumentos mencionados Covarrubias también atesora excelentes ejemplos de arquitectura medieval castellana. En las Plazas de Doña Sancha y del Obispo Peña se pueden ver preciosas casas con entramado de madera, soportales y tejados a dos aguas; cruceros y hasta un rollo jurisdiccional. La Casa de Doña Sancha pasa por ser la mejor muestra de una arquitectura popular que a duras penas se ha conservado en Castilla. Y para que no falte nada, la vieja farmacia permanece tal y como estaba a finales del siglo XVIII. Ya que el paseo suele abrir el apetito, en la Plaza del Obispo Peña no debemos dejar de hacer un alto en la Pastelería Raquel para probar los dulces típicos del pueblo, con el sugerente nombre de “besos”.

Todavía queda una sorpresa por descubrir. En el lado norte de la villa, ocupando las antiguas murallas, se levanta un gran edificio renacentista, se trata del Archivo del Adelantamiento de Castilla. Construido aquí en honor al Doctor Vallés, médico personal de Felipe II y oriundo de la villa. El Doctor Vallés no era un médico cualquiera; siendo Profesor de la Universidad de Alcalá fue el primero que impartió clases prácticas con cadáveres, estableció un examen conocido como “Protomedicato” que debían pasar todos los licenciados en medicina para poder ejercer (una especie de MIR con 400 años de antelación). Sustituyó nada menos que a Vesalio como médico personal del monarca y llego a merecer el apodo del Divino por los cuidados que dispensó al rey. En el siglo XVIII el Palacio perdió su función de Archivo a favor del Castillo de Simancas. Hoy el edificio está ocupado por la oficina de turismo y una sala de exposiciones.

Ermitas y Monasterios a la Vera del Río Arlanza

No es fácil descubrir tres templos cristianos tan importantes por su arquitectura y tan distintos entre sí en tan pocos kilómetros. Una de las pocas ermitas visigodas conservadas, las ruinas de un monasterio medieval ligado al nacimiento del Reino de Castilla y la única ermita dedicada a San Olav en España construida en pleno siglo XXI. Un compendio de la historia del arte.

La Ermita de San Olav había sido un deseo expresado por la princesa Kristina cuando llego a España. Su prematura muerte impidió satisfacer su aspiración en aquel tiempo. Tras el descubrimiento de los restos de la infanta se creó la Fundación Princesa Kristina de Noruega. La asociación con la ayuda del Gobierno de Noruega y la Junta de Castilla y León pudieron al fin hacer realidad el antiguo deseo de la princesa, casi 800 años después de su muerte. La vanguardista ermita, construida en un pequeño valle a 3 kilómetros de Covarrubias, está cargada de elementos simbólicos propios de las iglesias medievales. El festival de música Notas de Noruega tiene lugar en el pequeño auditorio de la ermita entre septiembre y octubre. El denominado Camino de San Olav traza un itinerario para peregrinos desde aquí hasta Burgos donde confluye con el de Compostela. Se trata de un gesto que pretende unir dos grandes caminos de la cristindad; el Camino de Santiago en sur de Europa, y el camino que llevaba hasta Trondheim en Noruega, desde numerosos lugares de Escandinavia y el norte de Europa.

La carretera que desde Covarrubias remonta el curso del río Arlanza, nos lleva en pocos minutos hasta las ruinas del Monasterio de San Pedro de Arlanza. Fue fundado por el padre de Fernán González, el conde Gonzalo Fernández, en el siglo X. Pero poco o nada queda de aquel primitivo monasterio. Las sugerentes ruinas que hoy podemos contemplar corresponden a la iglesia gótica construida en el siglo XV, y a otras dependencias del monasterio edificadas durante los siglos XVII-XVIII. El precioso paisaje natural que rodea al monasterio acentúa el aire nostálgico de las ruinas. La desamortización de Mendizábal acabo con la vida monacal en éste, así como en muchos otros lugares de España. Muchas obras de arte rescatadas de entre sus ruinas ocupan lugares destacados en grandes museos y colecciones privadas del mundo entero. Es el caso de la portada de la primitiva iglesia románica que está en el Museo Arqueológico de Madrid o los frescos, que se exhiben en el Cloisters Museum, la colección medieval del Metropolitan de Nueva York.

El último y más antiguo de los templos de esta pequeña ruta se encuentra en Quintanilla de las Viñas, a poco más de 15 kilómetros del Monasterio de San Pedro de Arlanza. Allí se encuentra la Ermita de Santa María, o mejor sería decir, lo que queda aquella iglesia construida por los visigodos a finales del siglo VII. Sólo se conserva la cabecera, pero basta para poder comprender la belleza sencilla de este templo. Los frisos esculpidos con medallones envueltos en motivos vegetales, aves, mamíferos y misteriosos monogramas que dan vistosidad y elegancia a los viejos muros. Pero lo más misterioso son las representaciones del Sol y la Luna en las bases del precioso arco triunfal del interior de la ermita.

La mayor parte de los visitantes suelen pasar sólo unas horas en el pueblo. Mi consejo es que al menos os quedéis una noche. Vale la pena pasear por las calles casi desiertas al anochecer y, además, hay mucho por descubrir en los alrededores.

La oferta de alojamiento es más que aceptable. Os recomendaría los siguientes:

Hotel Doña Sancha: Avda. Víctor Barbadillo 31, 09346 Covarrubias. Tf: 947 406 400 (www.hoteldonasancha.es). Construido en estilo rústico en las afueras del pueblo y rodeado de un acogedor jardín, debe su nombre a la 3ª infanta de Covarrubias, reina de Castilla y hermana de Alfonso VII el Emperador. Habitaciones sencillas y amplias decoradas con colores pastel. Habitación doble con desayuno en temporada alta alrededor de 60 EUR.

Hotel Rey Chindasvinto: Plaza del Rey Chindasvinto 5, 09346 Covarrubias. Tf: 947406560 (www.hotelreychindasvinto.com).  Un hotel de construcción moderna aunque respetando la arquitectura tradicional situado en el mismo centro del pueblo, entre la Colegiata y el Torreón de Fernán González. Su nombre deriva del rey visigodo que supuestamente fundo la villa. Habitaciones austeras y un poco pequeñas. Habitación doble con desayuno en temporada alta alrededor de 55 EUR.

Casa Rural Palacio Yasmin: Calle San Roque 30, 09346 Covarrubias. Tf: 637 170 394 (www.palacioyasmin.com/es/covarrubias). La casa, ubicada en el barrio del Arrabal, está decorada en estilo neomorisco en honor de un general del ejército de Almanzor llamado Yasmin que al parecer convenció a Almanzor para que no saqueara la villa y se retiro allí a vivir. Se alquila por habitaciones o de forma conjunta. Habitación doble con desayuno en temporada alta alrededor de 50 EUR.

En el pueblo se puede disfrutar de una estupenda comida castellana con muy buenas verduras y fantásticos asados. Dos restaurantes muy recomendables son:

Casa Galín: Plaza Doña Urraca 4, 09346 Covarrubias. Tf: 947406552 (www.casagalin.com). Local rústico de gran tradición en el pueblo. Comenzó como casa de comidas en 1830 y sigue regentado por la misma familia. Cocina castellana. Imprescindible reservar. Alrededor de 20 EUR por persona incluyendo postre y bebidas. Menú degustación por 25 EUR.

Restaurante de Galo: C/ Monseñor Vargas 10, 09346 Covarrubias. Tf: 947406393 (www.degalo.com). La antigua posada, de más de 100 años de antigüedad, fue convertida en uno de los mejores restaurantes del pueblo. Por aquí desfilaron personajes famosos como Blas de Otero y Federico García Lorca. Cocina castellana especializada en asados (especialmente de cordero) que se hacen en la antigua cocina de piedra situada a la entrada. Imprescindible reservar. Alrededor de 25 EUR por persona incluyendo postre y bebidas.

Santo Domingo de Silos

Una visita imprescindible desde Covarrubias es la del cercano Monasterio de Santo Domingo de Silos que esconde una de las joyas del arte románico de la península.

El rey Fernando I encomendó a mediados del siglo XI al abad Domingo Mansó, procedente de San Millán de la Cogolla, restituir la vida monacal en el cenobio que había sido construido por orden del conde Fernán González y destruido por Almanzor. Fue así como se fundó la abadía benedictina, levantándose una iglesia prerománica de tres naves. Domingo murió en olor de santidad en 1073 lo que provocó la llegada de peregrinos y de cuantiosas donaciones con lo que en el próspero monasterio comenzó a ampliarse.

El abad Fortunio sustituyó la iglesia prerrománica por otra románica e inició la construcción del claustro. Lamentablemente la iglesia románica fue destruida en el siglo XVIII para construir un mayor templo en estilo neoclásico pero el claustro, terminado en el siglo XII, ha llegado prácticamente intacto hasta nuestros días.

El claustro, de planta cuadrada irregular y dos pisos de arquerías de medio punto sobre columnas pareadas, es una de las obras cumbre del arte románico en España. Los 64 fantásticos capiteles están decorados con motivos vegetales, sirenas, arpías, grifos, leones, monos, dragones y aves fabulosas. Hay, además, ocho grandes relieves o estaciones que adornan las esquinas entre los que destaca el de la Duda de Santo Tomás.

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