Trondheim y Santiago de Compostela son ciudades con historias paralelas. En la cripta de la Catedral de Nidaros (el antiguo nombre de Trondheim) reposan los restos del santo más famoso de Escandinavia, el que fuera Olaf II de Noruega. Allí acaba el Camino de San Olaf, la ruta de peregrinación medieval más frecuentada entre los pueblos vikingos. Y aunque el número de peregrinos en el Camino de San Olaf nunca llego a ser comparable con el del Camino de Santiago, la historia y popularidad de ambos caminos corren paralelas en el tiempo.

El viejo Camino de San Olaf vuelve a ser hoy una ruta transitada en Noruega. La belleza de los paisajes alpinos del centro del país hace que esta vieja ruta de peregrinación haya recobrado su fama entre los aficionados al senderismo. El camino principal se extiende durante 650 kilómetros entre Oslo y Trondheim, atravesando montañas, pequeñas poblaciones de madera y caudalosos ríos entre constantes imágenes de postal.

La ciudad ocupa el terreno formado por los últimos meandros del río Nidelva antes de desembocar en el fiordo de Trondheim. Su estratégica posición, bien protegida por el fiordo y el río, y el hecho de ser la última gran ciudad del país antes de las poblaciones árticas han marcado su desarrollo. Trondheim ofrece todos los ingredientes típicos de Noruega: barrios con coloridas casas de madera, un pequeño centro histórico alrededor de su catedral gótica y los espléndidos paisajes de su fiordo.

Cómo llegar:

El aeropuerto de Trondheim tiene conexiones diarias con las principales ciudades del país, el resto de las capitales de Escandinavia, Ámsterdam y Londres. Norwegian Airlines y Scandinavian Airlines tienen vuelos regulares a Alicante y Málaga, además de enlaces estacionales a Barcelona, Palma de Mallorca y Gran Canaria.  Las conexiones desde España a través de Copenhague son las más sencillas.

La ciudad está bien conectada por ferrocarril con Oslo y el resto de la región de Tronderlag. Sin embargo, el tren no es una buena opción para enlazar con el resto de las ciudades del litoral.

Los Vikingos y la fundación de Trondheim

Los vikingos crearon una civilización de más de trescientos años, entre 793 y 1103, extendida por todo el hemisferio norte desde Rusia hasta Canadá. La expansión de su civilización significó las últimas invasiones de los pueblos bárbaros y este hecho fue clave en la formación de Europa.  El nombre procede de la expresión en nórdico antiguo “fara i viking”, es decir, “ir de expedición”. Claro que la palabra es ambigua puesto que mientras para algunos era sinónimo de piratería, para otros significaba comercio. Si queremos entender bien su civilización tendremos que conceder una parte de verdad a ambas acepciones.

En Europa durante la época se les describía como poderosas naciones de cazadores y pastores “dispuestas a todo”. Quizás fuera ese el origen de las invasiones. A finales del siglo VIII parece que se sucedieron años de frío extremo que impidieron recoger las cosechas a estos pueblos. Este hecho les forzaría a emprender expediciones de rapiña y empezar a dedicarse al comercio. En cualquier caso, el nombre vikingo designa a tres pueblos que tuvieron objetivos diferentes pero similar evolución. Los daneses, que se expandieron por Inglaterra y la Europa carolingia. Los suecos, que se dirigieron hacia el este por el Báltico hacia la región de los grandes lagos rusos, descendieron por los ríos Volga y  Dvina hasta llegar al Mar Caspio y desde allí alcanzaron incluso Bagdad y Bizancio. Y, por último, los noruegos, que se interesaron por Escocia, las Shetland, las Orcadas, el norte de Irlanda, Islandia, Groenlandia y quizás la Península de Labrador. La primera expedición documentada sucedió en el año 793 en Northumbria, al norte de Inglaterra, y el objetivo fue el saqueo de los monasterios de Lindisfarne y Jarrow. Poco a poco las expediciones de saqueo fueron afectando a todas las costas de Europa, incluidas las del Mediterráneo. Las ciudades musulmanas de Córdoba, Sevilla y Murcia sufrieron, por ejemplo, conocidas expediciones de saqueo. El terror era un importante elemento disuasorio utilizado por los vikingos. Los reinos de Europa, incluyendo el Imperio carolingio, entraron en una profunda crisis. Los vikingos crearon colonias permanentes en suelo imperial.  Así que en el siglo X empezaron a producirse pactos que dieron lugar a los reinos vikingos de Normandía y Sicilia. Los pactos exigían la conversión al cristianismo de los nuevos reyes. El cristianismo se extendió rápidamente entre los vikingos. A comienzos del siglo XI todos los pueblos vikingos habían abandonado sus dioses paganos y habían abrazado la nueva fe. La sociedad cambio profundamente. Se fundaron ciudades como asentamientos de población más definitivos que las típicas aldeas vikingas. Finalmente, la civilización vikinga se integró en la cultura europea. Los vikingos abandonaban el sueño de conquistar el mundo y se dedicaban a impulsar el comercio en Europa.

La fundación de la ciudad de Trondheim es un buen ejemplo de la importancia que tuvo el cristianismo en la formación del reino de Noruega. Durante la era vikinga el país estuvo fragmentado en pequeños territorios gobernados por caudillos con funciones de monarcas absolutos. A finales del siglo IX el rey Harald I, apodado “Cabellera Hermosa”, consiguió la primera unificación de Noruega tras la batalla de Hafrsfjiord. Sin embargo, a su muerte, en el 933, el reino se volvió a fragmentar. Olaf Tryggvason, bisnieto del rey Harald I, tras su conversión al cristianismo y con apoyo de los vikingos daneses accedió al trono de Noruega en el año 995 y consiguió la nueva unificación del país. Trondheim fue fundada por el rey vikingo en el año 997 con el nombre de Nidaros. El rey vio en la península situada en la confluencia del río Nidelva con el fiordo de Trondheim un lugar con marcado valor estratégico y decidió convertirla en la capital del reino. Olaf I fue el primer rey cristiano de Noruega y falleció intentando extender su fe por Escandinavia. Poco más tarde otro Olaf completaría la conversión del país. Olaf II murió en la batalla de Stiklestad, muy cerca de Trondheim, en el año 1030, luchando contra las tropas danesas del rey Canuto. Un año después se exhumó su cuerpo incorrupto y fue declarado santo. Sus restos se trasladaron de iglesia en iglesia hasta que finalmente fueron enterrados en una capilla en Nidaros sobre la que luego se levantaría la catedral gótica más famosa de Escandinavia. Pronto empezaron las peregrinaciones al lugar desde todo el norte de Europa. De todas las rutas la más concurrida era la que iba desde Oslo a Trondheim recorriendo durante 650 km el centro de Noruega, el Camino de San Olaf.

Trondheim fue la primera ciudad fundada en Noruega y la primera capital del reino. Su función como capital fue pronto asumida por Bergen, fundada algunos años más tarde, pero conservo su condición de capital espiritual y foco de peregrinación hasta que la reforma protestante del siglo XVI quito toda la importancia al arzobispado.

Descubriendo la Ciudad de Trondheim 

Trondheim, con casi 200.000 habitantes, es la tercera ciudad de Noruega. Entre los noruegos la ciudad tiene fama de un gran ambiente estudiantil y es que la prestigiosa Universidad de Ciencia y Tecnología, la segunda más importante del país, tiene más de 20.000 estudiantes.

En 1681 la ciudad fue totalmente destruida por un incendio. El ingeniero militar Johan Caspar de Cicignon, encargado de la reconstrucción, proyectó un trazado en cuadrícula que se conserva actualmente. El centro histórico, delimitado por un meandro del río Nidelva, se articula en torno a Munkegata, la calle principal, que va desde la Catedral de Nidaros en el extremo sur, al Mercado de Pescado de Ravnkloa en el extremo norte.

De la Catedral de Nidaros al Mercado de Pescado de Ravnkloa

La Catedral de Nidaros se levanto sobre la capilla que albergaba el sepulcro de Olaf el Santo. La llegada masiva de peregrinos que visitaban el sepulcro obligo a construir un gran edificio. Las obras de la nueva catedral, construida en piedra, se prolongaron desde 1120 a 1320 combinando rasgos de estilo normando, románico y gótico. Se considera la obra maestra del gótico nórdico y es el edificio medieval más grande de Noruega. Después de la reforma protestante la Catedral perdió importancia, dejaron de llegar peregrinos y el edificio, que sufrió varios incendios, acabo en estado ruinoso. A finales del siglo XIX comenzaron las obras de restauración que dieron a la Catedral un aire neogótico y que no acabaron hasta finales del siglo XX.

El edificio es la mayor joya arquitectónica de la ciudad. Rodeada de un pequeño parque y a orillas del río Nidelva su silueta resalta desde cualquier punto. La fachada occidental, aunque muy restaurada, destaca por la profusión de esculturas y el gran rosetón central. En el interior se guardaban las joyas de la corona noruega. Las ceremonias de coronación de los reyes de Noruega tenían lugar en esta catedral hasta principios del siglo XX. Hoy ya no se celebran las ceremonias pero los reyes siguen viniendo a jurar sus obligaciones y a recibir la bendición.

El Palacio Arzobispal, Erkebispegården, es un edificio de piedra y planta cuadrada con un gran patio central situado al sur de la catedral, entre ésta y el río Nidaros. Es la construcción secular más antigua de todos los países nórdicos. Hoy alberga la colección de las joyas de la corona, el museo de arqueología y el museo militar. En el patio tienen lugar representaciones de todo tipo en las fiestas de la ciudad.

Muy cerca del Palacio Arzobispal, frente a la portada occidental de la catedral, la Casa del Deán, Nidaros Domprostkontor, es un precioso edificio de madera precedido de un pequeño jardín.

La calle Munkegata, convertida en un paseo peatonal, conduce a la Plaza del Mercado presidida por una estatua de Olaf I, fundador de la ciudad. Este es el verdadero centro neurálgico del casco histórico. Las calles en los alrededores de la plaza componen la planificada cuadrícula de la ciudad. Son calles adoquinadas, tranquilas, salpicadas de austeras iglesias protestantes de piedra, pequeño jardines y de algunos edificios de madera que han sobrevivido a los incendios. De ellos el más importante es la Residencia Real de Stiftsgarden del siglo XVIII.

Siguiendo la calle Munkegata se llega al Mercado de Pescado de Ravnkloa. En el muelle pesquero, situado en un pequeño brazo del fiordo y protegido por una isla se pueden ver todavía algunos de los típicos barcos pesqueros de la región. Desde aquí parten los pequeños barcos que llevan al islote fortificado de Munkholmen en el centro del fiordo.

Bryggen y Bakklandet

La mayor atracción de Trondheim son las casas construidas sobre palafitos a ambos lados del río Nidelva. El conocido como Bryggen, muelle, ha sufrido múltiples incendios a lo largo de su historia a pesar de los cuales todavía se conservan edificios del siglo XVIII. Los viejos almacenes portuarios y casas de comerciantes lucen colores alegres y constituyen la estampa más característica de la ciudad. Un viejo puente levadizo de madera, conocido como Gamle Bybro, une el centro histórico, muy cerca de la Catedral, con el barrio de Bakklandet. Este es uno de los lugares mágicos de la ciudad. El puente ofrece las mejores vistas del Bryggen e invita a imaginar cómo era la ajetreada vida comercial de la ciudad.

Un poco más abajo del río, las instalaciones portuarias del último siglo han sido desmanteladas y se han transformado para acoger edificios de apartamentos, un gran centro comercial y un gran número de bares y restaurantes. Esta es una de las zonas más animadas de la ciudad.

El barrio de Bakklandet, situado al este del río Nidelva, es el más bonito de la ciudad. Calles adoquinadas, casas de madera de todo tipo de colores, pequeños jardines…todo como en un cuento. Este es el lugar ideal para tomarse un café tranquilo o comer en el famoso Bakklandet Skydsstation. Si queréis prolongar el paseo podéis subir desde aquí al Fuerte de Kristiansten. Hay que seguir la calle que sale del puente de Gamle Bybro. La empinada cuesta tiene un curioso ascensor para bicicletas. Desde el fuerte se disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad.

Museos

Los museos noruegos son famosos por su calidad didáctica y lo entretenido de sus exposiciones. En Trondheim hay un montón de pequeños museos, quizás por su vocación universitaria. Los tres que os recomiendo son:

  1. Trøndelag Folkemuseum: El objetivo principal de los llamados museos folclóricos es preservar edificios con valor histórico representativos de las diferentes regiones del país. Son siempre museos al aire libre que organizan continuamente actividades para mostrar las tradiciones típicas. El de Trondheim es uno de los mejores de toda Escandinavia. Está ubicado junto a las ruinas del castillo medieval del rey Sverre, en el barrio de Sverresborg. El recorrido empieza en una plaza típica de una pequeña ciudad y luego recorre diferentes granjas con edificios restaurados e iglesias de madera del siglo XVIII. Cada edificio es un museo en sí mismo. Los de la ciudad albergan pequeñas exposiciones sobre el esquí, el comercio u otros temas. No debéis perdéroslo.
  2. Museo Ringve: El Museo Nacional de Música de Noruega está emplazado en una casa solariega construida en el siglo XIX en la península de Lade. La península se encuentra a poco más de 4 kilómetros al este de la ciudad vieja. Se puede llegar desde el centro en los autobuses 3 ó 4. Sólo por ver la granja y el parque que la rodea, convertido hoy en Jardín Botánico, merece la pena llegar hasta aquí. El precioso palacete de madera y el establo sirven de marco para una extensa colección de alrededor de 2000 instrumentos musicales procedentes de todos los lugares del mundo. Después del recorrido por la exposición, el paseo por el parque permite disfrutar de buenas vistas sobre el fiordo de Trondheim.
  3. Museo Rockheim: La Casa del Rock está situada en la zona del puerto. El museo se dedica a la historia del pop y el rock. Curioso y con unas estupendas vistas del fiordo desde la terraza.
El Camino de San Olav 

El auge de las peregrinaciones en la Edad Media tuvo en la tumba de San Olav de Nidaros el destino más visitado en los países del norte de Europa. No había un camino sino que eran muchas las rutas que convergían en Trondheim. Las peregrinaciones se acabaron después de que los países escandinavos siguieran la reforma luterana. Sin embargo, en tiempos recientes el Camino de San Olav vuelve a estar de moda entre peregrinos y senderistas.

El gobierno noruego no ha dejado pasar la oportunidad de convertir el Camino de San Olav en un recurso turístico y cultural a imagen del Camino de Santiago. Desde los años 90 se han habilitado y señalizado con el símbolo de San Olav más de 5000 km de sendas en todo el país. Hay ya una red de albergues acondicionados para los peregrinos. En Trondheim un Centro de Peregrinación recibe a los caminantes y entrega la “Carta de San Olav” a aquellos que hayan recorrido más de 100 km a pie.

En la página web “St Olav Ways”, http://pilegrimsleden.no/en/, podéis encontrar información detallada de las diferentes rutas y albergues. Si queréis hacer una parte del camino os recomiendo el recorrido desde Stiklestad, el lugar donde tuvo lugar la batalla en que murió San Olaf, hasta Trondheim. Los casi 140 km se recorren en 7 etapas atravesando bosques, lagos y las granjas típicas del país. Este es el mejor modo de entrar en contacto con la gente del país.

El Camino de San Olav en España

Por extraño que parezca también se puede hacer el camino de San Olav en España. La razón de esta variante del camino es una princesa noruega que vino a vivir (y a morir) a España.

Cristina de Noruega era hija del rey Haakon IV y la política de alianzas matrimoniales de la época la llevo a casarse con el infante Felipe, un hermano de Alfonso X el sabio. El infante prometió a la princesa que levantaría una iglesia en honor del santo patrón de Noruega. Sin embargo, la princesa murió a los pocos años de llegar a España y la promesa quedo incumplida. Cristina fue enterrada en la Colegiata de Covarrubias de la que el infante había sido abad (la realeza tenía en aquellos tiempos permisos especiales para salir y entrar de la carrera eclesiástica). La Fundación de la Princesa Kristina de Covarrubias, la Junta de Castilla y León y el Gobierno Noruego impulsaron el cumplimiento de la promesa realizada 750 años antes. En 2011 se inauguró a un par de kilómetros de Covarrubias la vanguardista Capilla de San Olav y se diseño el camino que lleva de Burgos a la Capilla. De esta forma se cruzan los Caminos de San Olav y Santiago.

Trondheim no es tan caro como otras ciudades noruegas pero aún así, no debemos olvidar que estamos en uno de los países con mayor renta per cápita del mundo y los precios del alojamiento no son precisamente baratos. Mis recomendaciones para la ciudad son:

Scandic Nidelven – Havnegata 1–4 – 7400 Trondheim – http://www.scandichotels.no/Hotels/Norge/Trondheim/Nidelven. El moderno edificio estructurado en tres pabellones que alberga el hotel está situado sobre el río Nidelva, cerca de su desembocadura. Ofrece habitaciones funcionales con buenas vistas sobre el río y sobre los reformados y animados muelles del antiguo puerto. El buffet de desayuno del hotel, que incluye salmón en todas sus formas, es espectacular. Habitación doble desde 140 EUR en temporada alta.

Britannia Hotel – Dronningens gate 5 – 7011 Trondheim – ttp://www.thonhotels.no/hoteller/land/norge/trondheim/britannia-hotel. El hotel clásico de la ciudad ubicado en un precioso edificio de comienzos del siglo XX. Un poco venido a menos pero magníficamente situado en medio del centro histórico. Habitación doble desde 120 EUR en temporada alta.

City Living Schøller Hotel – Dronningensgate 26 – 7011 Trondheim – http://www.cityliving.no/en/trondheim-hotel-rooms-apartments. Una opción más barata que las anteriores que mantiene una estupenda ubicación en el centro, al lado del Palacio Real de Stiftsgarden. Habitación doble desde 70 EUR en temporada alta.

Los restaurantes tampoco son baratos en Trondheim pero, como en el caso de los hoteles, son un poco más asequibles que en el resto del país. Mis lugares preferidos son:

Baklandet Skydsstation – Øvre Bakklandet 33 – 7013 Trondheim – Tel: +4773921044 – www.skydsstation.no/en. Nombrado “Café del Año” por la revista National Geographic en el año 2012. Una casa de madera del siglo XVIII en el barrio más bonito de la ciudad. Sin duda, el restaurante más recomendable por su ambiente y sus platos caseros. La visita es imprescindible aunque sólo sea para tomar un sándwich. Abierto todo el día. Os recomiendo las sopas y, si os lo podéis permitir, el Menú del Peregrino, dos platos, bebida y postre por alrededor de 45 EUR.

To Rom Og Kjokken – Carl Johans gt 5 – 7010 Trondheim – Tel: +47 73 56 89 00 – www.toromogkjokken.no/hjem. Ubicado en una casa de madera en la zona del mercado de pescado de Ravnkloa. Su nombre, “Dos habitaciones y cocina” alude a su cocina tradicional basada en pescados. Una comida con dos platos y postre por alrededor de 40-50 EUR. En el mismo edificio hay un bar donde se puede comer más informal y algo más barato.

Lian Restaurant – Lianvegen  36 – 7025 Trondheim – Tel: +72565110 y +72565120 – www.lianrestaurant.no. Situado en una colina al suroeste de la ciudad, sobre un pequeño lago, disfruta de unas estupendas vistas de la ciudad y el fiordo de Trondheim. La mejor forma de llegar hasta allí es coger el tranvía que sale de St Olaf Gate y termina en el área recreativa del lago Lian. Desde el lago al restaurante sólo hay que subir una pequeña cuesta. El local explota las vistas del edificio y ofrece comida tradicional. Hay un buffet por 40 EUR.

Lillepiza – Munkegata, 26 – 7011 Trondheim – Tel: +47 73 92 26 00. Una buena opción en la zona centro para una comida más rápida mientras se está conociendo la ciudad.

Roros. De ciudad minera a Patrimonio de la Humanidad

En el siglo XVII se encontraron grandes yacimientos de cobre en una meseta del Trondelag cercana a la frontera sueca. La explotación de las minas fue el origen de la ciudad de Roros. Las típicas casas de madera con techumbre de turba, la iglesia y los edificios de la compañía minera fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Desde Trondheim se puede llegar a Roros en coche por una serpenteante carretera de montaña pero es más recomendable utilizar el tren. El viaje dura poco más de 2 horas por lo que se puede ir y volver en el mismo día.

La visita al pueblo debe comenzar por la iglesia barroca Berstadens Ziir, el edificio más emblemático de la ciudad. Fue construida en 1784 y se conoce en el país como la “catedral de la montaña”. En el interior llama la atención la disposición de los bancos donde los fieles se sentaban siguiendo un estricto orden jerárquico. El órgano y el púlpito son dos obras maestras del barroco. Desde la iglesia se accede a la calle principal con sus típicas casas de colores ocupadas por negocios de artesanía. Muy cerca, dirigiéndose hacia el río, se encuentran las casas de madera oscura con techo vegetal características de los mineros. Junto al río está la fundición Smelthytta que forma parte del Museo de Roros. Allí se expone el proceso de extracción, fundición y producción del cobre. El Museo organiza las visitas a la Mina Olavsgruva que se adentra 500 metros en el interior de la montaña y 50 metros bajo tierra.

El Camino del Norte con El Expreso del Litoral

El Expreso del Litoral inició sus viajes es el 2 de julio de 1893 con el objetivo de romper el aislamiento de las pequeñas comunidades del Ártico. En tres días desde su salida de Trondheim recorrió las 1200 millas de una de las más accidentadas costas del mundo para llegar a Hammerfest. Desde entonces el servicio no se ha interrumpido. Un año después de su inauguración como línea regular, el Expreso comenzó a transportar viajeros. Hoy el servicio es proporcionado por la compañía Hurtigruten y el recorrido se ha ampliado. El itinerario va desde Bergen a Kirkenes, con salidas regulares 7 días por semana en ambas direcciones. Hacer un pequeño crucero en los barcos Hurtigruten es una de las experiencias más inolvidables para conocer Noruega.

Trondheim es un buen punto de partida para navegar en el Expreso del Litoral hasta el Cabo Norte/Kirkenes o a las islas Lofoten. En ambos casos los tres días de crucero permiten conocer la maravillosa costa y las poblaciones del ártico en Noruega. Además reducir a tres días el recorrido abarata los precios, que son bastante elevados. Desde principios de junio hasta finales de julio puede verse el sol de medianoche mientras en el invierno la atracción es ver la aurora boreal. La vuelta puede hacerse en avión desde Kirkenes o desde las islas Lofoten. Los billetes se pueden sacar directamente en la página web de la compañía:  http://www.hurtigruten.com/en/

Mapa de Trondheim

A continuación encontrarás todos los puntos de interés y localidades descritas en este artículo en este mapa interactivo.

Sobre El Autor

Autor-Colaborador

Alberto Alonso Babarro es un profesional de la medicina cuya pasión ha sido siempre viajar, y absorber al máximo toda la cultura que los sitios visitados pueden ofrecer; desde la geografía y el paisaje, a la historia y sus personajes. Hay que añadir asimismo sus aptitudes para la fotografía. Sus preciosas fotos acompañan los entretenidos reportajes que él escribe para, CarlosdeViaje.com

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