Castillos de Toledo (I): El Campo de Montalbán

Una ruta para disfrutar de los ejemplos de arquitectura militar medieval más interesantes y bellos paisajes en los alrededores de la Capital Imperial.

Recorriendo esta ruta visitaremos algunas cosas realmente llamativas, como el castillo que posee el escudo nobiliario más grande de España, en Barcience; la iglesia visigoda más bonita de España (admito que discutible), Santa María de Melque, con más de 1300 años de antigüedad; y el castillo templario que tiene el patio de armas más grande de España y que además goza de una ubicación maravillosa enmarcado en un paraje natural increíble.

Un poco de geografía:
Esta comarca se extiende de este a oeste entre los límites occidentales del alfoz de Toledo, y los orientales del alfoz de Talavera, y de entre la comarca de la Sagra al norte y los Montes de Toledo al sur. Mientras las tierras al norte del río suelen ser llanas y aptas para la agricultura de secano y cereal, las que quedan en la margen izquierda que lindan con los Montes de Toledo, presentan un zócalo abrupto que rápidamente cobra altura produciendo accidentes geográficos notables como tajos de arroyos y montes salpicados de barruecos. Estos terrenos quedan cubiertos de olivos, y dehesas que se usan para la ganadería porcina y la producción de jamones, muy abundantes y reputados por las localidades de la comarca.

La Comarca del Campo de Montalbán

Esta comarca toledana, no se corresponde exactamente con ninguna división administrativa ni habitual hoy en día, ya que las tierras al norte del Tajo, son adscritas a Torrijos, como localidad más importante, y las que se extienden al sur del río más largo de España, se adscriben a la comarca de los Montes de Toledo. No obstante, históricamente, pertenecieron a la encomienda gobernada por los maestres de la Orden del Temple que regentaban el Castillo de Montalbán, cuyo nombre se dicen algunos que provenía de las canteras de caliza blanca que existían en sus proximidades…. aunque a mí me gusta pensar que se trata de un origen más legendario, y que se debía al blanco de las capas que a modo de mantos usaban sus monjes-guerreros. El color albo de sus capas solo quedaba interrumpido por el bordado en rojo de la Cruz del Temple. Y no es ninguna tontería, ya que no es el primer lugar por el que habitaron templarios que lleva nombre de Montalbán (ver en la provincia de Teruel por ejemplo, y otros).

En cualquier caso, visitar esta comarca es enfrentarse con la historia medieval y descubrir un poco del desconocido pueblo visigodo, y de los misteriosos monjes guerreros de la Orden del Temple, que por ende dieron nombre al castillo de Monte-Albán, o monte blanco.

Qué no te debes perder:

  1. Visitar las ruinas del Castillo de Barcience que tiene labrado en su torre del homenaje el escudo nobiliario más grande de España.

  2. Descubrir el Castillo Templario de Montalbán: Recorrer sus murallas por el al adarve, subir a sus torres albarranas y disfrutar del paraje natural en que se levanta es una auténtica aventura.

  3. Visitar la Iglesia Visigoda de Santa María de Melque y su Centro de Interpretación.

  4. Comprar un buen jamón de bellota en alguno de los productores de la comarca.

 

 

La primera parada es Barcience. Este pueblo se haya a unos 75kms de Madrid, y para llegar se puede optar por usar tanto la autovía de Toledo A-42 y tomar la A-40 antes de llegar a la ciudad de Toledo, o bien por la autovía de Extremadura A-5 hasta Maqueda y allí tomar la A-40 hacia Toledo.

Barcience

Esta pequeña localidad pose el castillo de los Silva, familia noble de origen portugués que se instaló en Castilla de la mano del rey Enrique IV, quien les otorgó el Condado de Cifuentes y el Señorío de Barcience en donde levantaron su castillo residencial, muy al gusto del siglo XV, en el que imperaban las paredes de una solida construcción militar con las comodidades casi renacentistas de un cuidado interior (hoy completamente derruido) con salas de amplios ventanales abiertos en los pisos superiores.

El Castillo de Barcience tiene la peculiaridad de tener labrado en su Torre del Homenaje el “León rampante” heráldico (león bramando sobre sus dos patas traseras) que representa las armas de los Silva, y constituye el mayor ejemplo de escudo de armas labrado en un castillo español.

El castillo que está en ruinas, está ubicado en un altozano desde el que se divisa fácilmente gran parte de la Sagra, y en el horizonte las sierras de Guadarrama hacia el norte, y la Sierra de Gredos hacia el noroeste, así como los cercanos Montes de Toledo hacia el sur. La visita os llevará una media hora o así.

El pueblo, no es en sí muy monumental, pero conserva no obstante dos edificios catalogados, el Palacio de la Casa Calderón y la Iglesia de Santa María la Blanca, que cuenta con una portada de arco de herradura, muy del gusto visigodo tan abundante en esta zona de la provincia de Toledo.

Desde Barcience a Torrijos hay tan sólo 4kms y de éste último a La Puebla de Montalbán son unos 16kms.

 

Escudo de La Puebla de Montalbán

Puebla de Montalbán

El centro histórico de la comarca de Montalbán, posee numerosos establecimientos que se dedican a la producción de jamones (también los hay en la práctica totalidad de las localidades del entorno). Su riqueza monumental queda ligada a la historia nobiliaria de los Condes de la Puebla de Montalbán y su mecenazgo.

No dejes de visitar la Plaza Mayor, y tomarte una caña en sus terrazas; que tiene mucho encanto.

La Plaza Mayor es un rincón con tipismo y atractivo, y es el lugar idóneo para tomarse una cerveza en sus terrazas. El encanto del lugar lo conforman las casas con soportales y el Ayuntamiento que ocupan dos lados de la misma, enfrentados a la Iglesias de Nuestra Señora de la Paz (Siglo XVI), una austera obra renacentista, y el Palacio de los Condes de la Puebla de Montalbán, también del siglo XVI.

La Puebla de Montalbán y sus personajes ilustres:
Aunque hoy la veas humilde, de aquí son personajes notables como; Fernando de Rojas, autor de La Celestina que seguro conoces; Francisco Hernández, quizá más anónimo pero no menos importante por sus trabajos de botánica en el nuevo mundo durante el Reinado de Felipe II; o el Cardenal Pacheco, nacido de familia noble, que participó activamente en el Concilio de Trento, el de la contrarreforma,  e incluso llegó a ser Virrey del Perú. Sobre todos ellos podrás leer en las placas que adornan la plaza.

Además en el Palacio de la Casa de Osuna (los Condes también eran Duques…) fue donde murió Diego de Colón, hijo del Almirante de la Mar Oceána, y Gobernador de la Española

Desde la misma plaza se divisa la Torre de San Miguel, el resto de una iglesia mudéjar del siglo XVIII que ocupaba lo alto de una de las colinas sobre las que se levanta la población, y que parece hacer las veces de faro en la llanura pregonando en todas las direcciones la ubicación de la Puebla de Montalbán.

Por último reseñar, que si se llega entre el 17 y el 26 de agosto, te puede sorprender el Festival de Teatro de la Celestina, organizado en honor a Fernando de Rojas, hijo ilustre de La Puebla, que ofrece escenas de teatro clásico al aire libre por distintos puntos incluida la Plaza Mayor. Las representaciones nocturnas son una delicia, y algunas se representan para pequeñas audiencias en las cuevas-bodega.

Dónde comer:
En La Puebla de Montalbán hay varios restaurantes y es el sitio más apropiado de la excursión para comer y reponer fuerzas. Para tapear y tomar algo; las terrazas de la Plaza Mayor. Para comer sentados y a la carta, aquí van dos sugerencias:

Restaurante El Nogal – Av de Madrid, 6 – La Puebla de Montalbán – Tel: 925 75 15 02 – Es un afamado restaurante para invitar a comer y quedar bien, de calidad pero también el precio va acorde.

Restaurante Los ArcosCalle de la Sinagoga, 24 – La Puebla de Montalbán – Tel: 925 75 04 11 – Para bolsillos menos alegres tiene un menú todos los días de 12€, y estaba muy rico.

Otros 15kms separan La Puebla del Castillo de Montalbán y de éste a Melque hay que recorrer los 3,5kms de camino a uno y otro lado de la CM-4009

 

Escudo de San Martín de Montalbán

San Martín de Montalbán

Cruzando el Tajo hacia el sur, y aproximadamente a unos 12kms, a medio camino entre La Puebla y San Martín de Montalbán por la CM-4009. Un desvío en una recta, después de subir las primeras rampas de los Montes de Toledo, te lleva a izquierda y derecha respectivamente hasta la Iglesia Visigoda de Santa María de Melque y al Castillo de Montalbán.

Castillo de Montalbán:

Tomar la CM-4009, recorre 11kms después de cruzar el río Tajo, y verás una indicación a la izquierda. Recorre unos 500mts de camino hasta el parking, deja el coche y completa el camino andando (unos 15′)

El Castillo es propiedad de los Duques de Osuna. Se pueden arreglar visitas guiadas, llamando por teléfono al 627 562 921. También se puede visitar por libre, y os llevará entre 1h30′ o 2h dependiendo de vuestro ritmo al caminar, cuántas fotos os hagáis, etc. Al ir aproximándote verás su silueta de piedra sobresalir entre las encinas. La fachada que da al camino era la más reforzada, dado que el resto de la fortaleza está prácticamente rodeada del profundo tajo de hasta 100mts de profundidad que forma el arroyo Torcón.

Una vez superadas las defensas del acceso principal que se protegía con dos torres albarranas se entra en el enorme patio de armas y se puede divisar todo el perímetro interior de las murallas de esta enorme fortaleza. Hay dos escaleras de acceso al camino del adarve en la parte de las murallas más altas, en cada extremo de las torres albarranas. Subirse tiene su riesgo, ojo a las caídas, pero el espectáculo de las vistas desde lo alto merece la pena el esfuerzo.

La sensación de aventura es total, acentuada porque la visita a menudo se hace con poca gente. Una de las torres puede ser explorada por dentro. Después también se puede dar la vuelta al perímetro de las murallas por el interior y por el exterior. Hay una segunda puerta de acceso que da al precipicio del arroyo. Ésta está menos fortificada, ya que las posibilidades de lanzar un gran ataque por este lado disminuían en gran medida por lo accidentado del terreno.

Observar los distintos tipos de murallas

Si los muros de las defensas del acceso principal son de piedra, mamposte y sillería, los de este lado eran de tapial, material menos firme que explica por qué no ha llegado tan bien conservado hasta nuestros días. También se puede especular con el hecho de que el tapial era el material habitual de las construcciones califales y es posible que sean restos de esta primera fase constructiva, mientras los otros lienzos de piedra, más poderosos, bien podrían posteriores, de cuando la fortaleza ya estaba en manos cristianas, concretamente templarias.

Un poco de historia:
El origen de la fortaleza podría ser incluso prerromano, pero se sabe por textos históricos que al menos en tiempos califales ya existía una fortaleza en este lugar, que servía para intimidar y controlar las posibles levantamientos mozárabes. En verdad en esta zona de Toledo, en la que tanta huella dejó la civilización visigoda, abundó la población mozárabe que conservó sus tradiciones cristianas incluso durante la dominación árabe del Toledo musulmán.

Más tarde con la conquista de Toledo (1085), el rey Alfonso VI tomó la fortaleza, que tras pertenecer a distintos linajes nobiliarios, pasó a la Orden del Temple que lo poseyó y defendió como frontera prácticamente hasta su disolución como orden militar cristiana a principios del siglo XIV.

La huella el Temple se adivina en el nombre. Numerosas posesiones de la Orden llevaron este nombre debido al color de las capas de los monjes-guerreros. Aunque hay otras teorías que defienden que la etimología le llega de unas canteras de piedra blanca de las proximidades.

El misterio que rodeó siempre a los templarios, sus leyendas sobre el Santo Grial y el Arca de la Alianza, hicieron más grande el interés de quienes gustan de sitios con encanto esotérico y este es uno de ellos. Lo que sí se sospecha es que había túneles que conectaban el castillo con la cercana iglesia de Melque, y otros que proporcionaban huída en caso de asedio por numerosas vías. También hay quien dice que muchos tesoros están por descubrir en las inmediaciones, y al igual que el de Guarrazar en la vecina Guadamur  (el más impresionante de los tesoros que se conserva del mundo visigodo y se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional) algún día aquí se descubrirán mayores. 

Santa María de Melque:

Desandar el camino en coche hasta la carretera y pasar al otro lado por una pequeña carretera asfaltada unos 3kms hasta encontrar el templo y centro de interpretación. Abre de M a D de 11h a 20h sin interrupción, en invierno de 9h a 18h. Cierra los lunes. Confirmar apertura al Tfno: 925 287 795 

La Iglesia de Santa María de Melque es una verdadera reliquia del pasado. Con más de 1300 años de antigüedad, estaríamos ante uno de los templos más antiguos que se pueden conservar en España. Llama la atención su aspecto robusto, casi de fortaleza (de hecho sirvió como tal) y su característica más llamativa son los arcos de herradura que se abren en sus pequeñas ventanas, tan característicos del arte visigodo y mozárabe, y que tanto influyeron en el arte hispano-musulmán.

El Centro de Interpretación que han acondicionado en las dependencias anexas a la iglesia, que en su día sirvieron para alojar un cenobio o monasterio, hoy explican de forma eficaz en unos cuantos paneles, y con algunas piezas expuestas, el Mundo Visigodo, una de las alas, y el Mundo de los Templarios la otra.

Con un poquito de paciencia y curiosidad, si le dedicáis 15′ a cada exposición os ayudará a entender el contexto tanto de este monumento como del Castillo de Montalbán, y os iréis con la sensación de haber aprendido algo muy interesante sobre el pasado y la historia de nuestro país.

 

De regreso hacia La Puebla de Montalbán (15kms), en el cruce situado en el mismo pueblo se deja la CM-4009 y se toma la CM-4000 con dirección a Toledo. Por esta última carretera se recorren unos 8kms más hasta el Km.26 en el que una indicación nos señala el camino para llegar hasta el Monumento Natural de las Barrancas del Burujón.

Escudo de Burujón

Burujón

Barrancas de Burujón:

Un recodo del río Tajo, que produce un meandro de tierras bajas, dirigiendo las aguas hacia un zócalo de rocas arcillosas de gran altura. Esta barrera rojiza ha ido erosionándose por las crecidas del río y las precipitaciones, durante más de 25 millones de años, formando unos escarpes de formas ásperas y agudas, de gran belleza rojiza.

Los acantilados llegan a tener más de 100mts de altura. El río Tajo aquí tiene el aspecto de un poderoso y extenso curso de agua, ya que está embalsado por la presa de Castrejón un par de kilómetros más abajo.

Un sendero recorre las crestas de estos acantilados durante un kilómetro, proporcionando bellísimas vistas del valle del Tajo, los escarpes y los Montes de Toledo al fondo hacia el sur. A lo largo del camino señalizado, hay una serie de miradores, desde donde no podréis resistir la tentación de haceros algún que otro selfie. Acondicionado recientemente, este paseo es una de las experiencias más relajantes y bonitas que se pueden realizar en la provincia de Toledo, y estoy seguro de que después, no resistiréis la tentación de volver con algún amigo para enseñarles este rincón, este tesoro que habréis descubierto tan cerquita de Madrid.

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