Cuando paseando por el Paseo de Pereda de Santander miramos hacia su hermosa bahía, el paisaje esta dominado por montañas. En primer plano la famosa Peña Cabarga, con su repetidor de televisión y su Monumento al Indiano. Justo a su izquierda en un plano más lejano, se distinguen las paredes rocosas de una Peña Pelada, que así se llama, y el macizo de Riomiera. Son estas montañas las que marcan el nacimiento del río Miera, cuyo curso medio esta ocupado por el municipio de Liérganes, y que muere entre meandros amables en la propia bahía a la altura de Pedreña abriendo la pintoresca ría de Cubas.

Liérganes y su entorno es uno de los pueblos con más encanto de Cantabria, y su visita nos ayuda a conocer los rasgos generales de una tierruca cuyos habitantes han aportado al devenir de la historia común española, a través de numerosos personajes, que salieron de «La Montaña» a tierras mesetarias e incluso allende los mares al Nuevo Mundo para desempeñar labores y cargos de honor y oficio. Aquellos personajes históricos dejaron su legado en forma de monumentos civiles como palacios y casas solariegas, que hoy podemos disfrutar dando un paseo por esta y otras villas de la región.

Siendo el legado monumental uno de los aspectos más destacables de Liérganes, bueno es saber que además cuenta con un balneario de aguas medicinales decimonónico; que es cuna de una de las historias legendarias más famosas de Cantabria, «El Hombre-Pez«; y que su entorno natural montañoso, verde, amable y pintoresco, invita al senderismo para descubrir sus rincones más escondidos.

Liérganes forma parte de la Red «Los Pueblos más Bonitos de España«.

Qué visitamos en este post – Mapa

Aquí encontrarás todos los lugares descritos en este artículo, para que puedas navegar hasta ellos con tu móvil.

Cómo llegar:

La localidad de Liérganes está a apenas 25 km (unos 25′) de Santander. Se puede llegar fácilmente por carretera, por la S-10 hasta Solares y un pequeño tramo por comarcal. Liérganes también tiene estación de FEVE, asi que el tren también es una posibilidad que ofrece paisajes alternativos a la carretera. El trayecto dura unos 40′. Hay un tren cada hora que sale a las «y cuarto» desde la estación de Santander, y a las «y cinco» de regreso desde la de Liérganes

Desde Madrid son 410 km por autopista casi en su totalidad, y aproximadamente se tardan unas 4h30′

En avión, el aeropuerto de Santander-Parayas, que recibe vuelos directos de varias ciudades españolas y europeas, se encuentra a 20 km (17′ en coche).

Visita de Liérganes

 

Lierganes escudoLiérganes

El casco histórico de Liérganes está declardo conjunto histórico-artístico, y cuenta con los siguientes monumentos inscritos en la lista de patrimonio cultural, tres de ellos están en distintos barrios de Liérganes  el último en la localidad de Pámanes:

  1. Iglesia de San Pedro Encadenado
  2. Palacio de La Rañada o de Cuesta Mercadillo
  3. Cruz de Rubalcaba
  4. Palacio de Elsedo o de los Condes de Torrehermosa

Como corresponde a las típicas localidades de Cantabria, su población se halla dispersa en diferentes barrios, y generalmente crecen flanqueando los antiguos Caminos Reales en sentido longitudinal. Liérganes no es una excepción, y cuenta con siete barrios diferentes, siendo los más importantes para la visita los del Mercadillo, la Costera, la Rañada y Rubalcaba.

Liérganes en la historia:

Mencionada por primera vez en 816 de la mano del antiguo Monasterio de San Martín de Liérganes que controlaba el principal paso sobre el río Miera. La localidad de Liérganes perteneció durante siglos a la Junta o Merindad de Cudeyo. Las Merindades eran territorios de realengo, la de Cudeyo como las Merindades del norte de Burgos, estaban administradas por un merino que era el representante Real.

La adaptación del cultivo del maíz a partir del siglo XVI, trajo riqueza a la comarca, poco apta para el cultivo del trigo. Liérganes entra en la edad moderna reconocido por la hidalguía de numerosas familias. Muchos representantes de las mismas pasarán a desempeñar cargos importantes en la jerarquía administrativa del Reino de Castilla, cargos eclesiásticos notables y tras el descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, algunos de ellos destacaron en lugares tan remotos como Guanajuato (México) o Chiloé en Chile.

Ian Curtius

Retrato de Johannes Curtius

Un gran impulso económico supone el inicio de la actividad industrial, con la construcción de las Reales Fábricas de Artillería en Liérganes y el vecino pueblo de La Cavada. Impulsadas por los empresarios flamencos Juan Curcio y Jorge de Bande en 1622 y 1631 respectivamente. La abundancia de hierro y de bosques, más la proximidad del Real Astillero de Guarnizo (en donde se construían gran parte de los barcos españoles que surcaban los oceános en el siglo XVII) la convertían en la ubicación ideal para las instalaciones que proveían de armamento a los mismos.

Familias provenientes de Flandes se instalaron con la llegada de esta industria, y llegaron a representar hasta un 15% de la población. Ancestros de los numerosos apellidos flamencos que aún hoy pueden encontrarse entre sus habitantes. Durante más de 200 años, se fabricaron miles de cañones para la Armada Española, hasta que la industria entra en decadencia a finales del siglo XVIII y desaparece completamente en 1836. Casi simultáneamente, el negocio de la explotación ganadera vacuna va adquiriendo su auge.

El ocaso de una industria casi coincide con el surgimiento de una nueva, la del turismo. La apertura a mediados del siglo XIX de una modesta Casa de Baños, origen del actual Balneario de Liérganes, convierte progresivamente a Liérganes en una localidad de veraneo. Gracias a la popularidad que van adquiriendo sus aguas medicinales, comienzan a llegar visitantes ilustres, y se incentiva la construcción de una ferrocarril de vía estrecha que la une a Santander. El Balneario alcanza su apogeo entre 1921 a 1927 cuando las visitan los Reyes de España, que en aquel entonces veranean en el Palacio de la Magdalena (Santander)

Puente Viejo y barrio del Mercadillo

El mejor lugar para comenzar o terminar una visita a Liérganes es el Puente Mayor, también llamado puente viejo o puente romano, aunque es de inicios del siglo XVII. Su construcción corresponden al amplio desarrollo de las comunicaciones terrestres que tuvo lugar en Cantabria en época renacentista. Su autor fue Bartolomé de Hermosa, oriundo de Liérganes que terminó su obra en 1606.

Liérganes tierra de canteros y arquitectos
Bartolomé de Hermosa es uno más de los numerosos ejemplos de canteros y constructores que la comarca dio a la historia. Valorados en Galicia, Castilla o Aragón, muchos de ellos contribuyeron al desarrollo constructivo de los caminos de España, y algunas de sus grandes obras arquitectónicas como catedrales y palacios.de los varios ejemplos sobresalientes que la localidad. Bartolomé Hermosa en particular, fue también artífice del puente sobre el Pas en Puente Arce, tambien en Cantabria.

Algunos fueron trabajadores anónimos afamados en toda España precisamente por ser de esta comarca de «Trasmiera«. Otros con nombre propio como los hermanos Juan y Diego del Castillo que dejaron su impronta incluso en Portugal, contribuyendo al desarrollo del arte manuelino, en la Catedral de Sevilla o en la de Santiago de Compostela durante el siglo XVI. La familia Pontones de Rubalcaba, también dio algunos de los nombres más conocidos de canteros y constructores desde 1706. Y otro Diego del Castillo, éste del siglo XIX construyó los puentes de Navalcarnero sobre el Guadarrama, o de Talavera sobre el rio Alberche entre otras construcciones públicas.

Junto al puente, un antiguo molino hidráulico alberga un pequeño centro de interpretación en el que se explican su funcionamiento y usos. También un panel explica la leyenda del Hombre-Pez, cuya estatua conmemorativa se encuentra bajo el vano del puente sobre una roca y mirando al río.

Caminando desde el puente entramos en el barrio de «El Mercadillo», que se define por una camino de norte a sur, con dos plazas muy pintorescas en cada extremo. La arquitectura tradicional conservada de forma excelente en todo el núcleo, nos llamará la atención. Casas de piedra con muros maestros laterales, balcones corridos de madera, que a menudo se presentan floridos. Las Casas de Rañada y Portilla, ambas del siglo XVII, nos dan la bienvenida.

La Leyenda del Hombre-Pez

 

El Hombre-Pez junto al Miera

El personaje legendario existió realmente. Su nombre era Francisco de la Vega Casar. Consta en partida de nacimiento en torno al 1657, así como su familia con varios hermanos, que se sabe eran pelirrojos, salvo un hermano más moreno. Siempre ligado al agua, al río y a la pesca, a los 15 años marchó a Bilbao para aprender el oficio de carpintero. En sus asiduos paseos por la ría del Nervión, un día desapareció sin dejar rastro. Meses o años después, unos pescadores gaditanos otean un ser extraño nadando en aguas cercanas a la bahía de Cádiz. Le dan captura y a puerto le llevan, para descubrir que era una persona o más bien pez, que describen como poseido o avenido de un mal desconocido. Su aspecto presentaba escamas e incluso, quizá exagerando, decían que aletas también tenía. Apenas hablaba, y entre sus únicas palabras además de pan, vino y tabaco, menciona una voz: «Liérganes».

Conocida la noticia por ciertas autoridades que eran oriundas de Cantabria, casan voz y lugar de procedencia, y deciden regresarlo al pueblo que lo vio nacer. Llegado el día, su familia lo recibe con abrazos, observando en él, taciturno e inexpresivo, poco de quien fue. Volvió a su vida en el pueblo, viéndole de nuevo junto al lugar que visitamos, hasta que un día nunca más se dejó ver. Dicen que bajó por el Miera nadando, llegando a la bahía de Santander, y allende al mar abierto para nunca volver.

Constan cartas y textos históricos de personas distinguidas que el relato nos han contado, con muchos pormenores. Se dice que el mal que sufría, era una enfermedad de la piel. Que la dolencia le resecaba y escamaba y cuyo único alivio era estar siempre mojado y húmedo. El caso es que su historia trascendió y fama adquirió contando que hubo un hombre-marino, como al principio se le conoció, que nadó el océano entero desde el Cantábrico hasta las costas andaluzas.

Sea su dolencia real o no, sea su periplo verdad o no, la mejor manera que conozco de darle valor a esta historia es la descrita por la placa conmemorativa que hay en el Boulevard del Hombre-Pez, la avenida principal de Liérganes que trascurre paralela al río Miera y que lleva su nombre en su honor. Y dice así:

«Su proeza atravesando el Océano del norte al sur de España, si no fue verdad, merece serlo. Hoy su mayor hazaña es haber atravesado los siglos en la memoria de los hombres. Verdad o leyenda, Liérganes le honra aquí y patrocina su inmortalidad»

Plaza del Marqués de Valdecilla

Girando a la derecha un poquito más al sur, en la Plaza del Marqués de Valdecilla. Entre sus vecinos ilustres, la Casa Palacio de Rañada Rubalcaba, obra del siglo XVII, ejemplo de arquitectura clasicista, siempre abigarrada de hortensias de su cuidado jardín. Y el otro, presidiendo la plaza, uno de los edificios más ilustres de la villa, la Casa de los Cañones. Ejemplo de palacio barroco madrileño, con un primer piso de sillares almohadillados, fue mandado construir por la familia Cantolla y Miera, cuyas armas figuran en su fachada. Dos cañones flanquean la entrada, guiño histórico a la importancia de la Fábrica de Cañones que existió tanto aquí como en la vecina población de la Cavada, durante más de 300 años, que proporcionaron armamento a la Marina Española y a sus imponentes defensas repartidas por medio mundo.

Precisamente la calle principal lleva el nombre de Jan Curtius, el empresario de Flandes que en 1622 inició aquí con su fábrica de cañones, la historia de los altos hornos en España.

Recomiendo caminar con tranquilidad por esta calle para no perderse detalle de las bellas mansiones y preciosa arquitectura tradicional. Siguiéndola hasta el final para desembocar en el Balneario de Liérganes, ejemplo histórico del veraneo de la Belle Epoque que aún hoy atrae a cientos de visitantes en busca de la tranquilidad y los medios curativos de sus aguas medicinales.

Las inmediaciones del Balneario reúnen tiendas, cafeterías y restaurantes en los que uno no debe dejar de pasar la oportunidad de tomar un típico chocolate a la taza y de comprar «sacristanes«, el dulce típico local.

Barrio de la Costera

Su nombre viene de cuesta, pues en cuesta está, aprovechando las lomas que se levantan flanqueando el valle. En su cima la Iglesia de San Pantaleón posee posiblemente las mejores vistas de la villa. Antes de llegar, se pasa por la Casa del Intendente Riaño. Una de las Casas Palacio más antiguas de Liérganes que data de finales del siglo XVI. Perteneció a la familia Riaño-Gamboa como atestigua su escudo, pero su nombre lo toma en honor a Juan Antonio de Riaño y Bárcena, Caballero de la Orden de Calatrava e Intendente de Guanajuato (México).

En el mismo barrio se puede visitar la Iglesia parroquial de San Pedro Advincola, declarada monumento nacional, esta iglesia fue iniciada en 1591 y terminada en 1627. En su construcción intervinieron los canteros y arquitectos locales Bartolomé Hermosa y Juan de las Cavadas.

Barrio de la Rañada

Este barrio está situado a unos dos kilómetros del centro urbano, se puede ir andando, o en coche por la carretera que se dirige hacia el Alto Miera y el puerto de Lunada, pero hay que prestar atención para no saltarse dos espléndidas casas señoriales. El primero la Casa Cárcova Rubalcaba, casona que data de la segunda mitad del siglo XVIII, (antes de 1764), aunque ha sufrido transformaciones posteriores. Conserva la tapia circundante con portada monumental adornada con escudo de armas.

El segundo el Palacio de la Rañada, también conocido como Palacio Cuesta Mercadillo por quien lo mandara construir a principios del siglo XVIII: Juan Cuesta Mercadillo, oriundo de Liérganes, fue gobernador de las Villas de Sombrerete y Nombre de Dios en el Virreinato de Nueva España (México). Es éste un extraordinario ejemplo de casona cántabra barroca con blasón nobiliario. (S.XVI-XVII). Uno de los monumentos más bellos de la Villa.

Barrio de Rubalcaba

Siguiendo en la misma dirección por la carretera, llegaremos hasta el barrio de Rubalcaba. Esta pequeña pedanía nos guarda uno de los tesoros artísticos más valorados de Cantabria,  la Cruz de Rubalcaba. Se trata de un «humilladero» que bendecía el «Camino Real» desde Liérganes a Castilla. Luce en su parte central el escudo nobiliario de los Miera Rubalcaba y Velasco. Fue erigido en la esquina de la tapia que rodea el solar de la Casona Miera-Rubalcaba.

Esta casa-palacio del siglo XVIII luce otro escudo del linaje, si bien éste más grande y hermoso aún. Flanqueado por leones rampantes, su desmesurado tamaño parece querer empequeñecer su fachada sur, y es uno de los escudos nobiliarios más espectaculares de la región. La casona fue edificada hacia 1780 por Felipe de Miera Rubalcaba y Velasco. Miembro destacado de dicha familia nobiliaria que medró en la carrera eclesiástica, llegando a ostentar uno de los más altos cargos de la época, capellán de la Capilla Real de Toledo (salvo el de Arzobispo de Toledo, pocos cargos le superaban en importancia, rentas y prestigio en la España de la época)

Visitando el Alto Miera

A partir de Rubalcaba el valle del Miera se estrecha y se inicia una pronunciada subida hacia la cordillera Cantábrica. La carretera que comunica Liérganes con Castilla (Espinosa de los Monteros en Burgos) asciende por el valle frondoso, con los rayos de sol que se filtran entre la fronda de hayas y robles. En pocos kilómetros el paisaje se transforma en lomas de montaña, que ocupan algunos puebles desperdigados como La Cárcoba o Mirones. Aunque las cotas no tienen una elevación desmesurada, la naturaleza kárstica del paisaje acentúa su dramatismo al mostrar picos, riscos y peñas rocosas dignas de cadenas montañosas mucho más altas. Las paredes de piedra combinadas por el tapiz de pastos, allá donde las lomas de pendientes suaves lo permiten, convierten las vistas en postales relajantes.

Al llegar a San Roque de Riomiera, el valle se abre en un precioso circo de montañas. La carretera continua subiendo por rampas aún más empinadas o píndias (como se dice por aquí). En lo más alto, el Portillo de Lunada, a 1500 metros de altura, es el paso natural a las tierras burgalesas de Espinosa de los Monteros. La nieve del invierno permite la existencia de una pequeña estación de esquí, aunque su cota más alta que no supera los 2000 metros de altura, no permite la persistencia durante mucho tiempo de esa nieve, que sin embargo si causa el cierre de este puerto muchas veces.

Desde San Roque de Riomiera podemos emprender la subida por el Alto de Caracol hacia Selaya y el valle del Pisueña. Mencionar que los valles del Alto Miera, Pisueña y Pas conforman la comarca de los Valle Pasiegos… pero eso ya será tema para otro próximo articulo.

Dónde comer en Liérganes

Restaurante La Giraldilla

La existencia de un Balneario y establecimientos hoteleros en la localidad, ha permitido el desarrollo de la hostelería, y hay gran variedad de opciones para comer. Aquí van una serie de sugerencias recomendadas por gente del lugar:

Posada Restaurante La Giraldilla – Calle Juan Curtuis, 6, 39722 Liérganes, Cantabria – Tel: 942 517 316 – Situado en el barrio de El Mercadillo en una de las mansiones singulares de Liérganes. Posee una terraza en los jardines de la misma que es una delicia.

La Juguetería – Calle Camino Real, 23, 39722 Liérganes, Cantabria – Tel: 942 528 600

El Ojo del Ábrego – Calle Camino Real, 22, 39722 Liérganes, Cantabria – Tel: 942 266 611 – Otro de los favoritos de la villa, de larga tradición pues la lleva la hija del antiguo restaurante «El Pez». Se puede comer de menú por 15€ muy bueno.

Dónde dormir en Liérganes

Para dormir, se puede elegir entre una estancia en el Balneario (www.balneariolierganes.com) con distintos precios en función de los tratamientos o escoger alguno de los numerosos hotelitos con encanto que tiene, aquí pongo dos sugerencias pero hay al menos media docena en los que me encantaría pasar unas vacaciones:

  • Posada Villa Esperanza: Situada en el barrio de La Rañada en una mansión del siglo XIX con un recinto ajardinado precioso y habitaciones con mucho encanto.
  • Casona El Arral: Junto al barrio del Mercadillo, en un solemne edificio de piedra con recino ajardinado también. Muy cómodo. Una habitación con vistas para dos personas con desayuno a partir de 80€.
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