San Cristóbal de la Laguna: Modelo de Ciudad para el Nuevo Mundo

Tenerife suena a sol, verdes plataneras y a la fabulosa montaña del Teide y su Parque Natural. Sin embargo, la isla tiene otros muchos atractivos. El más sorprendente es descubrir San Cristóbal de la Laguna, la antigua capital y hoy ciudad universitaria canaria por excelencia. Repleta de viejos conventos y palacios, con espléndidos trabajos de artesanía en sus patios y balcones, y con sus calles peatonales siempre animadas. Su importancia histórica y artística le valió ser declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999.

La Laguna fue la primera ciudad planificada y creada exprofeso tras la conquista de un territorio indígena en los comienzos de la expansión ultramarina del nuevo Reino de España. Fue concebida como una ciudad abierta, sin murallas ni defensas medievales, y trazada en cuadrícula, con espacios definidos para los diferentes estamentos y gremios, de acuerdo con las normas renacentistas del humanismo, con el fin de fomentar el comercio y la convivencia. San Cristóbal de la Laguna sirvió de modelo para la fundación y construcción de las numerosas ciudades que comenzarían a florecer en el Nuevo Mundo.

Un paseo por sus calles conduce nuestra imaginación hasta tierras americanas, porque muchas de sus características urbanas y de sus elementos decorativos de madera fueron exportados e imitados en el Nuevo Mundo con todo tipo de variantes. Y es que, se puede decir sin errar, que La Laguna es la principal responsable del alma canaria que exhiben muchas de las ciudades hispanoamericanas.

Cómo llegar:

El Aeropuerto de Tenerife Norte o de Los Rodeos está situado en el mismo municipio de La Laguna. Tristemente célebre porque en 1977 allí ocurrió el mayor accidente de la aviación civil, es hoy en día la base para los vuelos interinsulares desde la isla (Binter Canarias) y para vuelos nacionales con numerosas ciudades peninsulares (Iberia, Air Europa, Vueling, Binter Canarias, Ryanair).

Desde el aeropuerto hay transporte público al centro histórico de La Laguna, aunque lo más fácil es recoger allí el coche de alquiler para un viaje por la isla.

Un Poco de Historia: La Conquista de Tenerife y la Fundación de San Cristóbal de La Laguna:

La Conquista de Canarias se extendió durante todo el siglo XV. En una primera fase, conocida como señorial, estuvo a cargo de la nobleza, primero normanda y luego castellana. De esta época son las conquistas de Lanzarote (402), Fuerteventura (1402-1405) y de El Hierro (1405); siendo la última en incorporarse la isla de La Gomera (1477), antes de las campañas reales de finales de siglo, cuando la Corona de Castilla decide encargarse directamente de la conquista de las islas que quedaban en poder de los guanches (Gran Canaria, La Palma y Tenerife), de ahí que esta fase se conozca como de realengo.

Conquista de Tenerife

Tenerife fue la última isla en ser conquistada. El adelantado Alonso Fernández de Lugo obtuvo las capitulaciones de la Reina Isabel para llevar a cabo la conquista de la isla en 1493 tras haber participado muy activamente en la conquista de Gran Canaria y dirigir la colonización de La Palma.

Tenerife estaba entonces dividida en nueve reinos gobernados por menceyes. Los reinos del este y del sur, con más contacto con los castellanos (había misioneros muy activos en Candelaria y un comercio incipiente con Gran Canaria), pactaron su neutralidad. Sin embargo, los reinos del norte y oeste eran mucho más belicosos y no estaban dispuestos a someterse a una autoridad extranjera.

El Adelantado Alonso Fernández de Lugo funda Santa Cruz de Tenerife

En abril de 1494 Alonso Fernández de Lugo desembarcó en Santa Cruz de Tenerife con un ejército de más de 2000 hombres. Tuvo un primer encuentro con Bencomo, el jefe de los reyes menceyes en la Laguna de Aguerre. Bencomo no aceptó las difíciles condiciones exigidas por los castellanos y se iniciaron las hostilidades. Las tropas penetraron en el Valle de la Orotava, pero fueron emboscadas en el lugar ahora conocido como La Matanza del Acentejo. Las tropas del Reino de Castilla sufrieron un descalabro total y tuvieron que abandonar la isla replegándose a Gran Canaria.

Alonso Fernández de Lugo decidió preparar un nuevo ejército, en esta ocasión mejor adiestrado, desde su base de Agaete en Gran Canaria. A finales de 1495 desembarcó de nuevo en Santa Cruz. En noviembre las tropas llegaron hasta los Llanos de Aguerre donde los guanches al mando de Bencomo se prepararon para hacerles frente. Fue un error. En terreno llano la superioridad castellana era evidente y los guanches sufren un monumental descalabro. Bencomo muere en la conocida como Batalla de La Laguna. Las tropas cristianas avanzaron desde allí hacia el Valle de la Orotava y en diciembre volvieron a derrotar a lo que quedaba del ejército guanche en el lugar conocido actualmente como La Victoria del Acentejo. En los meses siguientes se aniquilan los pequeños focos de resistencia y para el verano de 1496 la isla ya estaba completamente en manos de la Corona de Castilla.

Fundación de San Cristóbal de La Laguna

Tras la conquista de la isla, Alonso Fernández de Lugo decide fundar la capital al lado de la Laguna de Aguerre. Eran los terrenos más llanos de la isla y la altura y la distancia a la costa hacía que estuvieran a salvo de los ataques de piratas. En julio de 1496 drena y deseca la laguna y funda la Villa de Arriba, presidida por la iglesia de la Concepción.

Escudo de San Cristóbal de La Laguna

En los años siguientes el pequeño núcleo urbano se puebla rápidamente. Las ideas renacentistas calan en el Adelantado y sus lugartenientes y deciden planificar el crecimiento de la ciudad. El centro de gravedad se traslada a la recién creada Plaza del Adelantado, alrededor de la cual surge la Villa de Abajo. Las dos Villas quedan unidas por las llamadas calles Reales, cortadas por otras perpendiculares creando un trazado en forma de tablero, con espacios o plazas intermedios, de forma que el mapa urbano pueda leerse como una constelación o una carta de navegación. Las calles se poblaron de edificios diseñados de acuerdo con una sociedad estamental: iglesias y conventos para los clérigos, palacios para regidores y terratenientes y hasta cinco tipos de casa para la clase llana (terrera, sobradada, comercial, almacén o casa armera). Un tributo al ideario renacentista de la época y un modelo para las colonias a fundar en América.

La isla de Tenerife se convirtió, tras la conquista, en la más poblada de Canarias y La Laguna en el núcleo urbano más importante del archipiélago. La ciudad ejerció de capital de Canarias hasta principios del siglo XIX. Para entonces, tanto Las Palmas de Gran Canaria como la propia Santa Cruz habían pasado a ser las ciudades más importantes gracias a sus puertos. La Laguna conservó la Universidad y la sede del Obispado, pero se sumió en un letargo del que no despertó hasta finales del siglo XX.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir el itinerario propuesto que incluye los lugares más representativos de San Cristóbal de La Laguna.

Visitando San Cristóbal de la Laguna

El caótico crecimiento de San Cristóbal de La Laguna en el último siglo envuelve por completo al casco antiguo y no permite adivinar lo que encontramos al llegar al corazón de la ciudad. Repentinamente el aspecto de los edificios cambia, las ventanas y balcones de madera destacan sobre fachadas pintadas de colores y la mayoría de las calles están vetadas al tráfico rodado. Hora de dejar el coche y entrar en un mundo que nada tiene que ver con los anodinos edificios de la periferia.

Plaza del Adelantado – Villa de Abajo

La Plaza del Adelantado es el epicentro de la Villa de Abajo, el barrio de la nobleza. Un espacio central convertido en un jardín con enormes árboles tropicales y una fuente de piedra en el centro. A su alrededor conventos y casas nobles, representando a los principales estamentos de la sociedad. Así serán las grandes plazas de todas las ciudades hispanoamericanas. Y es que la visita a La Laguna revela como el conjunto urbano renacentista se convirtió en el laboratorio de prueba para diseñar el modelo de ciudad para el Nuevo Mundo.

Iglesias y Conventos – El Estamento Religioso

Las iglesias y conventos fueron una pieza esencial en el desarrollo de estas ciudades. El poderoso y numeroso clero necesitaba grandes edificios y en el diseño de una nueva urbe no podía faltar espacio para ellos. En todas las fundaciones españolas en el Nuevo Mundo podemos encontrar conventos de las dos Ordenes Mendicantes; Franciscanos y Dominicos, casi sin excepción. A éstos hay que añadir conventos de las Clarisas, Agustinos y Jesuítas. Todas las principales congregaciones tenían su representación en las principales ciudades fundadas por España.

Alrededor de la Plaza del Adelantado hay nada menos que tres enormes conventos: El de Santa Catalina (Dominicas), el más rico y emblemático de la ciudad se levanta en la plaza homónima. En lo más alto del mismo, un vertiginoso balcón de madera con celosía domina la plaza, este elemento arquitectónico que se tornará tan típico en las construcciones de las nuevas ciudades españolas, se denomina ajimez.

Cuenta la leyenda que allí se refugió una joven de familia noble durante su banquete de boda, contrariada por tener que casarse con quién no quería. Su verdadero amor la lloró el resto de su vida desde el vecino palacio barroco de la Nava. Dicen que a esta joven pertenecía el vestido bordado en oro de la imagen yacente de la Virgen Difunta que preside el retablo de la iglesia.

A pocos pasos al norte y sur de la Plaza del Adelantado se levantan los conventos de San Juan Bautista (Clarisas) y el de Santo Domingo de Guzmán (Dominicos). A excepción de sus balcones con celosías, presentan un exterior muy sobrio en claro contraste con su rico patrimonio y decoración de su interior. Todos presentan grandes claustros con preciosas columnas y balaustradas de madera, basta observar atentamente el que posiblemente sea el más impresionante, el del Convento Dominico, para comprender el poder y riqueza de estas instituciones.

Casas de la Nobleza – El Estamento Civil

El otro estamento que ocupaba la plaza era el de la nobleza. Todavía quedan algunos de los grandes palacios de antaño. El Palacio de la Nava, cuyo aspecto actual, con su gran fachada de piedra, es del siglo XVIII, pero que siempre fue habitado por los descendientes de Jorge Grimón, el lugarteniente del Adelantado. Lamentablemente nada queda de la Casa del Adelantado Alonso Fernández de Lugo que fue en su día el edificio más grandioso de la nueva ciudad.

Al otro lado del Convento de Santa Catalina, el Ayuntamiento fue siempre la sede del Cabildo, aunque su forma actual date del siglo XIX. Contigua al Ayuntamiento se halla la Casa del Corregidor, en la Calle del Obispo Rey Redondo. Este es el edificio civil más antiguo de la ciudad.

 

Plaza de la Concepción – Villa de Arriba

La Villa de Arriba se articulada en torno a la Iglesia de la Concepción, que marca el centro de la Villa de Arriba. No hay que perderse las vistas desde su torre, el mejor mirador de la urbe renacentista.

Villa de Arriba y Villa de Abajo quedan conectadas a través de dos grandes calles, casi paralelas, la del Obispo Rey Redondo y la de San Agustín. Estas importantes vías urbanas aparecen salpicadas de grandes palacios e iglesias. Una forma de favorecer la mezcla entre los distintos estamentos sociales. Entre los dos ejes principales, las calles trazadas perpendicularmente, componían el plano en damero característico de las nuevas urbes renacentistas.

Cada barrio era ocupado por un estamento social. Lo descubrimos en las distintas tipologías de las casas, pintadas con vivos colores y adornadas siempre con las llamadas ventanas de cojines, con una parte inferior de madera para ventilar y una parte superior de cristal para iluminar, y balcones labrados con hermosos trabajos de madera.

Calle del Obispo Rey Redondo y Calle de San Agustín

Las calles del Obispo Rey Redondo y de San Agustín aparecen salpicadas de grandes palacios e iglesias, en una forma de favorecer la mezcla entre los distintos estamentos sociales. En la calle del Obispo Rey Redondo destaca la Casa de los Capitanes, convertida hoy en Oficina de Turismo, y en la de San Agustín, la Casa Salazar, sede del Palacio Episcopal, la Casa Montañés y el Palacio Lercaro, quizás el más bonito de la ciudad, rehabilitado para albergar el didáctico Museo de la Historia de Tenerife. Hacia la mitad del trazado de las calles y abiertos a pequeñas plazas se encuentran: el Convento de San Agustín, con el claustro renacentista más bonito de Canarias, que fue primera sede de la Universidad, y la Catedral, reconstruida en el siglo XIX en estilo neoclásico.

En todos los palacios e iglesias destacan los trabajos de madera, especialmente en sus balcones y patios. Los conventos de La Laguna tienen los más famosos ajimeces de Canarias. Pero los más espectaculares trabajos lucen en los artesonados de las iglesias, con sus armaduras de lazo.

La razón de tan impresionantes trabajos de madera hay que buscarla en las propiedades del pino canario, antaño abundante en todo el continente europeo y que ahora sólo pervive en el archipiélago. Cuando el pino canario alcanza un siglo de edad, la madera, conocida como tea, adquiere un color rojizo al saturarse de resina, haciéndose inalterable al paso del tiempo y muy resistente a la humedad y a los insectos. El colorido y su grano fino la hacen ideal para el labrado y el pulido. Un ejemplar de pino canario de tea viejo puede tener hasta 40 metros de altura. Con un solo árbol de este tipo se techo toda la catedral de La Laguna.

Las principales calles del casco antiguo son hoy peatonales y están siempre animadas por el ambiente universitario de la ciudad.Llenas de tascas y restaurantes de sabor tradicional. Hay que perderse por sus calles y pequeñas plazas descubriendo a cada paso lo que sería el claro ejemplo para trazar los planos de las ciudades del nuevo mundo y sus principales características de tipología y decoración. Unas ciudades que en poco tiempo asombrarían al mundo. Esa es la principal razón para que La Laguna sea hoy Patrimonio de la Humanidad.

Dónde dormir:

La inmensa oferta hotelera de Tenerife seguramente hará que el lugar de alojamiento en la isla no sea La Laguna. Sin embargo, es recomendable pasar una noche en la ciudad para conocer su ambiente nocturno. Algunas buenas posibilidades para quedarse son:

Hotel Laguna Nivaria: Plaza del Adelantado 11, 38201 La Laguna. Tf: 922 264298 (www.lagunanivaria.com). El hotel más emblemático de La Laguna se encuentra en la misma Plaza del Adelantado, ocupando una mansión del siglo XVI que conserva intactas muchas de sus dependencias. Alrededor de 80 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

La Laguna Gran Hotel: C/ Nava y Grimón 18, 38201 La Laguna. Tf:  922 108080 (www.lalagunagranhotel.com). Ubicado en un edificio del siglo XVII, muy cerca de la Plaza del Adelantado. Alrededor de 120 EUR la noche la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Si queréis daros un lujo en un hotel con mucho encanto para una ocasión especial:

MC San Agustín: San Agustín 12, 38201 La Laguna. Tf: 922 825 194 (www.hotels-mc.com). Situado en la calle más señorial de la villa, en una casa del siglo XVIII magníficamente restaurada. Dispone de 4 suites de lujo (75 m2). Alrededor de 170 EUR para dos personas.

Dónde comer:

La Laguna está repleta de bares para tapear y pequeños restaurantes donde a menudo es difícil encontrar una mesa. Dos buenas opciones para probar la cocina canaria en la ciudad son:

La Tasca de Cristian: Calle Marques de Celada 17, 38201 San Cristóbal de La Laguna. Tf:  922 256588. Un local con tradición en la ciudad que ocupa un viejo caserón muy cerca de la Iglesia de la Concepción. Cocina canaria e internacional. Imprescindible reservar. Alrededor de 25 EUR por persona.

Tasca Faracho: Calle Santo Domingo 26, 38201 San Cristóbal de La Laguna. Tf: 922 263280. Situado muy cerca de la Iglesia de Santo Domingo y de la Plaza del Adelantado. Un local sin grandes pretensiones que, sin embargo, se ha convertido en uno de los referentes culinarios de la ciudad. Cocina canaria e internacional. Imprescindible reservar. Alrededor de 25 EUR por persona.

Excursiones: Parque Rural de Anaga

El Monte de Anaga domina la ciudad de La Laguna desde el norte. Allí se encuentra el único resto de laurisilva de la isla de Tenerife. Un magnífico bosque verde y húmedo de origen terciario que se puede recorrer por una buena red de senderos.

Para no perderse: Los Miradores de Jardinia y de la Cruz del Carmen, y el Centro de Visitantes del Parque Rural de Anaga

A medida que la carretera asciende hacia el norte el paisaje cambia rápidamente. Primero la rica vega de La Laguna, luego las viñas del Monte de las Mercedes y Los Batanes que producen un vino exquisito de denominación de origen Tacoronte-Acentejo, por último, el bosque de Anaga. A medio camino el Mirador de Jardina tiene la mejor vista sobre la llanura de San Cristóbal de La Laguna con el Teide como telón de fondo. Arriba el Mirador de la Cruz del Carmen está ya en pleno Parque Natural, con vistas a los grandes barrancos y al espectacular bosque. Allí está también el Centro de Visitantes del Parque Rural, el mejor punto de partida para hacer una caminata por los senderos.

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