En los años 50 se descubrió en la Plaza Mayor de Almagro el Corral de Comedias. El único que ha llegado intacto a nuestros días, de todos aquellos espacios escénicos que se hicieron populares en la España del Siglo de Oro. Fue el despegue turístico para la ciudad y el germen para su Festival Internacional de Teatro Clásico que comenzaba su andadura en 1975. Poco a poco el Festival fue cobrando importancia y hoy es una cita imprescindible para los amantes de la cultura cada verano. Y es que Almagro rezuma pasión por el teatro.

Villa y Corte de la Orden de Calatrava y de los Banqueros del Emperador

Capital administrativa de la Orden de Calatrava desde la decisiva victoria de las Navas de Tolosa, los monjes guerreros trajeron prosperidad y levantaron palacios e iglesias para su mayor gloria. Y justo cuando su importancia empezaba a apagarse, llegaron los banqueros y administradores alemanes capitaneados por los Fugger, castellanizados como Fúcar, y Almagro volvió a cobrar nuevos bríos.

En el diccionario de la Real Academia de la Lengua sigue figurando el sustantivo fúcar con la acepción de hombre muy rico y hacendado.

La Plaza Mayor, de enormes dimensiones e inequívoco aire manchego, posee aires de Europa Central. El Barrio Noble, que se extiende al sur de la plaza, y los soberbios palacios e iglesias renacentistas y barrocos siguen reflejando la antigua opulencia de la que fue durante siglos la ciudad más importante de La Mancha.

Cómo llegar:

Almagro está comunicada por excelentes carreteras con Madrid y las capitales castellano-manchegas. Situada a poco más de 200 km de Madrid y menos de 30 km de Ciudad Real.  Un destino estupendo para un fin de semana en otoño o primavera o para disfrutar de su Festival Internacional de Teatro Clásico en julio.

Un Poco de Historia: La Orden de Calatrava, el Poder de los Fugger y el Teatro:

Fundación de Almagro como Capital de la Orden de Calatrava

La Orden de Calatrava fue la primera organización militar religiosa fundada en España. El enclave de Calatrava constituía una avanzadilla en territorio árabe difícil de mantener tras ser conquistado en 1147 por Alfonso VII. Su defensa fue encargada en un primer momento a la Orden del Temple, pero pronto los monjes templarios lo consideraron misión imposible y anunciaron su retirada. Sancho III acordó entonces con el abad del Monasterio Cisterciense de Fitero (Navarra) la creación de un ejército. El abad reclutó, contra todo pronóstico, una hueste de 20.000 monjes guerreros. La constitución de la Orden de Calatrava se firmó en Almazán en 1158. El emblema elegido fue una cruz roja con las puntas flordelisadas.

Los monjes no sólo defendieron con éxito Calatrava, sino que aseguraron sus dominios frente a la presión almohade. La comarca pasó a conocerse como Campo de Calatrava. Eso sí, la defensa de las fronteras tuvo vicisitudes y reveses bélicos. El principal desastre fue la Batalla de Alarcos, 1195, que obligó a la Orden a replegarse hasta el castillo de Zorita de los Canes.

Pero solo 17 años después, la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, significó la derrota definitiva de las huestes musulmanas en territorio manchego. La Orden ganó entonces reconocimiento ampliando sus posesiones. Se construyó una nueva e imponente sede, la fortaleza de Calatrava la Nueva. Sin embargo La Mancha quedaba en la retaguardia cristiana, ya que la nueva frontera se desplazó hasta la provincia de Jaén en la plaza-castillo de Alcaudete, frente al reino nazarí de Granada. Todos estos territorios pasaron a ser administrados por la Orden como encomiendas. Figura jurídica que generaron grandes riquezas, y sirvió después como modelo en las conquistas del Nuevo Mundo. Así nació y prosperó Almagro. La villa se convirtió en una auténtica capital de Estado. El cuartel general de la Orden de Calatrava concentraba tanto poder que llegó a suscitar la envidia del rey de Castilla. Alfonso X, para contrarrestarlo y acotar su influencia, fundaría Ciudad Real.

Siglos depués, en 1487 Fernando Católico logró ser elegido Maestre de la Orden por bula Papal. De este modo, los Reyes Católicos se abrogarían las riquezas e influencia de las poderosas Órdenes Militares españolas. Para Almagro significaría la pérdida de poder relativo e inicio de una cierta decadencia. Sin embargo fue compensada por la llegada de los banqueros alemanes en tiempos de Carlos V. Los Fugger (o Fúcares) se encargarían de administrar las finanzas e ingresos de dichas Órdenes, entre los que se incluían las rentas de las cercanas minas de mercurio de Almadén.

 Los Fugger

La familia Fugger era originaria de Augsburgo (Alemania). A lo largo del siglo XV habían fundado un grupo empresarial que incluía negocios en sectores tan diversos como el minero, el textil, el inmobiliario, el comercio en general y sobre todo, la banca. Al mismo tiempo emplearon su riqueza en obras de beneficencia y en el mecenazgo de artistas. Auténticos precursores del capitalismo, su inmensa riqueza les convirtió en enormemente influyentes en la política de su tiempo. Su dinero compró los votos de los príncipes electores para elegir a Carlos como sucesor de Maximiliano al frente del Sacro Imperio Romano Germánico. Pero los favores se pagan y el Emperador quedó atado por los préstamos de la familia.

Retrato de Jacob Fugger «el rico» por Alberto Durero

Jacob Fugger “el Rico” (Augsburgo 1459- Augsburgo 1525) fue el miembro más importante de la saga familiar. Él era ya el hombre más rico de Europa cuando comenzó a dirigir el grupo empresarial y bajo su dirección la influencia de la familia abarcó toda Europa.

Anton Fuggerel Joven” (Núremberg 1493- Augsburgo 1560) heredó la dirección de la enorme empresa en pleno apogeo. Los negocios con el recién nombrado Emperador Carlos V le trajeron a España, convirtiéndose en el banquero de sus grandes proyectos políticos. Como pago de sus préstamos bancarios, el Emperador les arrendó los beneficios de los Maestrazgos de las Ordenes Militares y de las minas de mercurio de Almadén.

Los Fugger fundaron oficinas administrativas en Madrid y en Almagro. Allí desembarcaron sus hombres de confianza. Los negocios se ampliaron con el recién creado mercado americano. Ellos se encargaron de financiar expediciones y controlaron buena parte del incipiente comercio con el Nuevo Continente.

En 1557 la bancarrota de la Monarquía supuso el inicio de la decadencia para la familia. Su poder fue desde entonces disminuyendo progresivamente hasta desaparecer a finales del siglo XVII. Su influencia en Almagro persistió hasta el final de la presencia de la familia en el país.

Decadencia de Almagro y Teatro

La pérdida de los banqueros y con ellos de la posición privilegiada que Almagro había tenido en los negocios de Castilla inició la larga decadencia de la ciudad. Para entonces, la Orden de Calatrava tenía ya sólo un poder testimonial, aunque sus explotaciones seguían trayendo riqueza a la villa.

En el siglo XIX Almagro era ya una olvidada villa que perdió la capitalidad de la provincia ante Ciudad Real. No volvería a tener un papel importante hasta que se descubrió su viejo Corral de las Comedias.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir los itinerarios propuestos, que incluyen los lugares más representativos de la localidad y sus alrededores:

  1. Almagro
  2. Parque Nacional de las Tablas de Daimiel
  3. Yacimiento Prehistórico de Motilla de Azuher.

1/ Visitando Almagro

Stefan Zweig, un viajero incansable, decía: “Una villa que esté toda en terreno llano, sin aguas ni montañas, nunca podrá desplegar por completo su belleza”. La inmensa llanura de La Mancha no revela fácilmente sus bellezas. Quizás en eso resida el encanto de su villa más famosa, Almagro. Nunca se tiene una visión completa de sus atractivos, gestados a lo largo de tantos siglos. Y solo se descubre explorando serenamente sus recoletas y monumentales plazas, sus estrechas y blancas calles, sus sorprendentes museos y especialmente, sus teatros.

Plaza Mayor

Claro que sólo hay un lugar para comenzar la visita: la inmensa Plaza Mayor. El enorme espacio, de dimensiones aproximadas a las de un campo de fútbol, delata su primera y fundamental utilidad, ser el principal mercado de la región.

Así lo concibieron los Maestres de la Orden de Calatrava, cuyo Palacio ocupa una de las esquinas convertido hoy en Museo Nacional del Teatro. Y así lo terminaron de completar en los siglos XVI y XVII, durante el apogeo comercial de la ciudad. Los Fúcarson los responsables de la existencia de las galerías corridas por encima de los soportales, dándole un aire a su Augsburgo natal. El Ayuntamiento cierra el rectángulo en su lado oriental.

La Plaza siempre tiene actividad, como corresponde a un viejo mercado. En los soportales se alternan los bares y restaurantes con las tiendas de encaje de bolillos, la artesanía más famosa de Almagro. El encaje probablemente llegara aquí de la mano de los banqueros alemanes y el oficio se ha ido transmitiendo desde entonces de madres a hijas. En el Museo del Encaje se puede aprender un poco de este exquisito producto artesanal, de su dificultad y de lo que llegó a representar para la economía de la ciudad.

Entre los pequeños jardines del final de la plaza se alza la estatua de Diego de Almagro, descubridor de Chile. Los restos del conquistador almagreño reposan en la Iglesia de la Merced de Cuzco, junto con los de su enemigo Gonzalo Pizarro. Ambos protagonizaron el primer gran conflicto entre conquistadores en Suramérica. Triste final para el descubridor.

Pasión por el Teatro

La Plaza Mayor es en sí misma un gran teatro, pero el descubrimiento en el interior de una de sus casas de un antiguo Corral de Comedias transformó la vida de la localidad manchega.

Y es que el Corral de Comedias es la joya monumental de Almagro. Su bien más preciado y el icono de la ciudad. Los corrales se hicieron habituales durante el Siglo de Oro Español. Los patios de mesones o casas de vecinos se adaptaban para representar las comedias de los populares autores del momento. Sin embargo, en el siglo XVIII se decreta su cierre. Algunos se transforman en modernos teatros, mientras otros son sencillamente demolidos. Sólo el de Almagro, construido en 1628, ha llegado intacto a nuestros días. Testigo imperturbable de aquel teatro clásico que hoy sigue atrayendo hasta aquí a decenas de miles de personas durante el verano. Manifiesto cultural de un Siglo de Oro que trajo la invención de la comedia moderna, y de numerosos palos teatrales que se difundieran después por toda Europa.

El descubrimiento fue el germen del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro que se acerca ya a sus 50 ediciones y que ha situado a la villa en el mapa de los grandes festivales de teatro europeos (www.festivaldealmagro.com).

Hay otros teatros en Almagro. No podía ser de otra forma en un pueblo que se convierte cada año en capital del Teatro Clásico Español. El Teatro Municipal merece visitarse, aunque no se asista a una representación. Construido a mediados del siglo XIX en estilo neoclásico, se restauró a finales de los años 80 tras haber quedado en estado ruinoso después de servir como cine durante muchos años. Un precioso ejemplo de los teatros decimonónicos que llenaron toda Europa.

La enorme popularidad del Festival de Teatro ha obligado a habilitar nuevos espacios escénicos. El más importante es el Teatro Adolfo Marsillach, construido en el antiguo Hospital de San Juan. Otros lugares importantes se suman a la lista durante el verano: el Claustro de la antigua Universidad Renacentista, el Patio de los Fúcares, el Palacio de Oviedo y el propio Claustro del Museo del Teatro. Y así hasta casi una veintena de escenarios. No son pocos y a pesar de ello sigue siendo difícil encontrar entradas para una representación, a menos que se reservan con suficiente antelación

La guinda del recorrido escénico es visitar el Museo Nacional del Teatro, ubicado en los Palacios de los Maestres de Calatrava. Tiene gracia que los edificios que se construyeron para residencia de una Orden que se dedicaba sobre todo aquí a exhibir su poder con bombo y platillo acabaran convertidos en el Museo del Teatro. Un recorrido por la evolución de un mundo de representaciones desde los tiempos clásicos a nuestros días. Imprescindible (http://museoteatro.mcu.es)

Nobles Almagreños y Banqueros Alemanes

Al sur de la Plaza Mayor se extiende el barrio de la nobleza almagreña. Entre las calles de Nuestra Señora de las Nieves, Ánimas, Bernardas y las Plazas de Santo Domingo y de Cervantes se suceden las casas y palacios. Allí se mezclaron en los siglos XVI y XVII la nobleza local y los banqueros y funcionarios alemanes tras su llegada a la ciudad. Preciosas portadas con escudos alemanes y castellanos decoran los palacios de los Oviedo, Torremejía, Wesler o Fugger.

El Palacio de los Marqueses de Torremegía preside la Plaza de Santo Domingo. El edificio ha sido adquirido recientemente por un millonario mejicano y se está rehabilitando con el fin de convertirlo en un restaurante de lujo y en un museo que albergará su rica colección de arte español. Otro reclamo turístico para una ciudad que no deja de recuperar un patrimonio muy singular.

Casi enfrente, siguiendo por la calle de las Bernardas, el Palacio de los Condes de Valparaíso es el mejor ejemplo de arquitectura nobiliaria barroca. Construido por el II Conde de Valparaíso, ministro de Fernando VI, Regidor Perpetuo de Almagro y el hombre más rico de la localidad en su época.

Un poco más al sur, la Orden Franciscana construyó el Convento de Santa Catalina en el siglo XVII gracias a las donaciones de la familia Dávila de la Cueva. El sobrio convento fue ampliado varias veces en los siglos siguientes. En 1979, tras varios años de rehabilitación, fue inaugurado como Parador Nacional, uno de los mejor acondicionados de la red y una pieza fundamental para el Festival de Teatro Clásico.

El Poder de los Fugger y el Renacimiento de Almagro

Los Fugger administraron desde Almagro las grandes riquezas de las viejas Órdenes Militares Españolas, entre ellas la explotación de las mimas de Almadén y el comercio del azogue. Junto a ellos llegaron a la villa administradores y otros nobles alemanes. Debió de ser curiosa la convivencia entre alemanes y castellanos en Almagro. Sobre todo, fue muy estimulante. Hasta aquí llegaron grandes arquitectos y escultores, atraídos por la riqueza, que convirtieron Almagro enuna de las localidades claves de la España del Renacimiento.

El Palacio o Almacén de Fúcares es el mejor ejemplo de casa noble del siglo XVI. Su nombre proviene de la creencia de que había sido un almacén de mercurio de los Fúcares. Hoy sabemos que se trata de la casa de una familia noble alemana, los Xedler, que trabajaban para los Fugger. Su patio, donde se entremezclan la piedra y el ladrillo, es una maravilla por su armonía y funcionalidad.

Los Fúcares: Entre la usura y el mecenazgo

Los Fugger adquirieron pronto fama de usureros. Ellos intentaron resarcirse con sus labores de mecenazgo. La principal en Almagro fue la construcción de la Iglesia de San Blas para la que contrataron al arquitecto Enrique Egas. La iglesia luce por todas partes los escudos de los poderosos banqueros.

El Monasterio de la Asunción es la obra cumbre del Renacimiento en Almagro. Su claustro es uno de los más bellos del Renacimiento español. Realizado probablemente por Enrique Egas El Mozo (hijo del anterior), tiene un gran parecido con el del Hospital de Tavera en Toledo. Lástima del estado de abandono en que todavía se encuentra el edificio.

La última de las grandes obras de la Orden Calatrava en la ciudad fue la creación en el siglo XVI de la Universidad de Almagro o Convento-Universidad de Nuestra Señora del Rosario. Impulsada por el Maestre Fernando Fernández de Córdova y Mendoza, ejerció como Universidad Menor (con un poder de influencia mucho más local que las grandes universidades) hasta su cierre a principios del siglo XIX.

La Lenta Decadencia de Una Antigua Capital

La pérdida de poder de los Fugger supuso el inició de la decadencia de la antigua capital manchega. Aún así, todavía se levantaron grandes iglesias como la del Convento de San Agustín, la gran obra barroca de Almagro y una de las mejores de Castilla La Mancha, o la impresionante mole de la iglesia jesuita de San Bartolomé. Por cierto, del Convento de San Agustín sólo se conserva la iglesia y eso gracias a la acción de los vecinos que la compraron para evitar su destrucción.

La Villa sentenciada

En el siglo XIX se trasladó la capitalidad de la provincia a Ciudad Real y con ella se esfumaron las esperanzas de recuperar la pujanza económica de otros tiempos.

Sólo a finales del siglo XX Almagro empezó a recuperar su increíble Patrimonio. Todavía hoy al recorrer despacio sus calles estrechas se ven labores de rehabilitación de estupendos patios manchegos, de palacios y de iglesias para convertirlos en hoteles, restaurantes y museos. Y es que Almagro tiene cada vez más que ofrecer, al margen de su prestigioso Festival de Teatro Clásico. Sin duda, uno de los Pueblos más Bonitos de España.

Dónde dormir:

El auge del Festival Internacional de Teatro Clásico ha aumentado exponencialmente la oferta turística de Almagro. Hay alojamientos de todas las categorías y para todos los gustos.  Muchos de ellos son fruto de la rehabilitación de monumentos (conventos, palacios, casas nobles). Merece la pena alojarse en uno de ellos para conocer un poco más de ese patrimonio que va saliendo progresivamente a la luz. Tres hoteles con especial encanto en diferentes categorías son:

  • QB Almagro Centro: Calle Nuestra Señora de las Nieves 8,13270 Almagro. Tf 680309994.  Ocupa una casa noble con patio castellano típico en el barrio más aristocrático de Almagro, muy cerca de la Plaza Mayor. Alrededor de 60€ sólo alojamiento en temporada alta.
  • Hotel Spa la Casa del Rector: Pedro Oviedo 8, 13270 Almagro. Tf: 926 261259, (www.lacasadelrector.com). Ubicado en una casa del siglo XVII con 3 patios excelentemente rehabilitada. Habitaciones espaciosas y funcionales. Un lujo de spa. Alrededor de 100€ con alojamiento y desayuno en temporada alta.
  • Parador de Almagro: Ronda de San Francisco 31, 13270 Almagro.  Tf: 926 860100, (www..parador.es). El antiguo convento de Santa Catalina, construido en el siglo XVI, fue inaugurado en 1979 como Parador de Turismo. Uno de los más bonitos y sorprendentes de la red. Arquitectura sobria en torno a los más de 10 patios del convento, con habitaciones amplias y una piscina más que apetecible. Alrededor de 120€ con alojamiento y desayuno en temporada alta.

Dónde comer:

Almagro es famoso en particular por sus berenjenas y en general por sus tradiciones culinarias. Algunas casonas típicas almagreñas se han rehabilitado para acoger en sus patios y salones acogedores restaurantes que han ido adquiriendo cada vez mayor resonancia como templos de la cocina manchega. Tres apuestas seguras son:

  • Abrasador: Calle San Agustín, 18, 13270 Almagro- Tf: 926882656 (www.abrasador.com).  Ubicado junto al Teatro Municipal y el museo de Arte Contemporáneo, en una casona del siglo XIXCocina manchega con toques innovadores. Alrededor de 35€ pp.
  • El Corregidor: Calle Jerónimo Ceballos 2, 13270 Almagro. Tf: 926860648 (www.elcorregidor.es). Frente a la iglesia de San Bernardo. Un referente de la cocina en Almagro. La vieja casona se ha ido ampliando a medida que su fama crecía. Alrededor de 35€ pp.
  • El Patiejo: Calle Bernardas, 22, 13270 Almagro. Tf: 690703849 (www.restauranteelpatiejo.es). En el barrio noble de la ciudad. Cocina tradicional muy bien elaborada. Alrededor de 30€ pp,, entresemana, un menú diario por 15€.

2/ El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

El complemento perfecto para la visita de Almagro es un paseo por el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, el gran humedal de la llanura manchega. Allí, los desbordamientos de los ríos Guadiana y Cigüela junto a la interconexión de aguas subterráneas dan lugar a un espacio natural único.

Lo ideal es madrugar o acercarse al atardecer si se quiere disfrutar del paisaje y de la fauna del Parque. Unas pasarelas de madera marcan el recorrido entre los carrizos, la masiega y la enea. Los viejos taray acaban de componer el paisaje. Una fina lámina de agua se extiende entre las pequeñas islas.

En el parque encuentran cobijo todo tipo de ánades. Su hábitat se ve amenazado por la sobreexplotación de los acuíferos y por la cada vez más escasa pluviometría. Esperemos que las nuevas medidas de protección permitan conservar uno de los mayores refugios para las aves acuáticas de la península.

3/ Motilla de Azuher

A 30 km de Almagro, al sur de la carretera que une Daimiel con Manzanares, se encuentra uno de los yacimientos mejor conservados de la Edad de Bronce (2200-1350aC) de España. Una joya prehistórica excepcional, increíblemente muy poco conocida.

Se trata de un asentamiento fortificado, situado en una pequeña mota, con muros concéntricos que defendían los almacenes, los hornos y las reservas de agua. En el interior llama mucho la atención el espectacular pozo quecuenta con el sistema hidráulico más antiguo de la Península. Fuera de los muros se emplazaba un poblado de poco más de un centenar de habitantes.

 

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