Chile: Del desierto de Atacama a los Andes por la Ruta 23

La Ruta Chilena 23 recorre los 300 km que separan Calama de la frontra argentina por el Paso Sico. La carretera atraviesa bellísimos paisajes del desierto de Atacama  sube hasta los 4.50o metros de altitud para atravesar los Andes. Los paisajes de montaña, las hermosas lagunas y llanuras altiplánicas, y la inmensidad de las proporciones del mismo, hacen de este recorrido un viaje inolvidable. Un paisaje salvaje, virgen y vacio, en que sin embaro no altarán los animales como el ñandú, el zorro y los flamencos, o los camélidos como las llamas, guanacos y vicuñas.

La Ruta 23 es una oportunidad para visitar un gran número de lugares espectaculares que esta región de Chile ofrece al visitante en estado puro. Un itinerario excelente para realizar por tu propia cuenta en coche de alquiler, que ni siquiera requiere un 4×4.

Cómo llegar:

En avión

San Pedro de Atacama está a 96 km del aeropuerto de Calama, que es el más próximo. Gran parte de los turistas llegan en avión desde Santiago de Chile volando con alguna de las líneas aéreas lowcost chilenas que tienen vuelos a muy buen precio. Las más populares son además de Latam, Sky (www.skyairline.com) o JetSmart (www.Jetsmart.com). Además incluyen destinos internacionales a destinos en Perú, Argentina o Brasil.

Desde el aeropuerto la mejor opción para llegar a San Pedro de Atacama es en coche propio, alquilándolo a la llegada, o bien contratar los servicios de transfer compartido. Hay varias compañías que tienen servicio, yo personalmente elegí Transvip (www.transvip.cl) por precio, frecuencias y facilidad para reservar. El trayecto de ida y vuelta en furgoneta, con hasta 5 compañeros de viaje, dura aproximadamente 1h30′ y cuesta 18€. Se puede pagar con tarjeta de crédito y realizar la reserva anticipadamente en la web o bajándose la app para operar desde el móvil, con un descuento del 15%.

En coche o en bus

San Pedro de Atacama está a 1700 km de Santiago de Chile (unas 18 horas de trayecto en tu propio coche, y 24 horas en autobús). Hay autobuses a las principales capitales chilenas, con frecuencia dichos servicios tienen que hacer trasbordo en Calama, capital provincial, con la que hay multitud de conexiones diarias.

Hay bastantes viajeros que llegan desde o continúan viaje hacia Salta (Argentina). La distancia es de 500 km, y en auto propio se tardan unas 7h30. Hay varios servicios diarios de autobús que tarda unas 11 horas y cuesta entre 25€ y 50€.

Qué visitamos en este post – Mapa de la comarca de Atacama

En este mapa encontrarás todos los lugares de interés turístico descritos en este artículo. Puedes usarlo para navegar y llegar hasta todos ellos.

Los lugares tienen ubicaciones precisas en la medida de lo posible pero se puede garantizar que la navegación sea siempre exacta. Hay que tener en cuenta que es una herramienta pensada para facilitar la comprensión geográfica del post y siempre conviene verificarla y usar el sentido común.

Los sitios descritos en este post están en azul 

Recorriendo a Carretera 23 de Chile

Estas son las visitas esenciales explicados en tres posts sobre la comarca del desierto de Atacama:

1/ En San Pedro de Atacama:

  • Iglesia colonial de San Pedro de Atacama
  • Plaza de Armas
  • Calle Caracoles
  • Museo Padre Le Paige
  • Ruinas arqueológicas: Pucará de Quitor y Aldea de Tulor

2/ Las mejores visitas en el Desierto de Atacama:

  • Valle de la luna & Cordillera de la Sal
  • Géisers del Tatio & Iglesia colonial de Machuca
  • Lagunas Céjar & Chaxa
  • Pueblos e iglesias Atacameños: San Francisco de Chiu Chiu, Ayquina…

3/ Siguiendo la Ruta Chile 23: «Chile: Del desierto de Atacama a los Andes»

  • Pueblos e iglesias Atacameño: Toconao & Socaire
  • Lagunas altiplánicas: Miscanti y Miñiques,
  • Salares andinos: Talar y Aguas Calientes, El Laco.

De Calama a San Pedro de Atacama

Aquí renuevo articulo Calama es la capital provincial y ciudad más importante de la zona. Está situada a 2.400 metros de altitud en el altiplano chileno. Con más de 100.000 habitantes vive principalmente de la minería. La mina de Chuquicamata es la mina de cobre más grande del mundo, una gigantesca explotación a cielo abierto que se puede visitar. Sin embargo la ciudad carece de otros atractivos turísticos.

El primer tramo de la Ruta 23 que parte de Calama, atraviesa unos 45 km de desierto pedregoso, amenizado por el gran número de aerogeneradores. Chile se ha convertido en los últimos años en uno de los países americanos con más energías renovables. Un desvío marca también la planta de generación fotovoltaica y de investigación de energía solar situada en esta meseta. A media hora de camino la carretera empina un ligera subida para superar la Cordillera Domeyko. Denominada así en honor al naturalista y científico chileno de origen checo que aportó tanto conocimiento sobre la geografía y geología del territorio. La cordillera tiene cumbres que alcanzan los 3.500 metros de altura, aunque quedan empequeñecidas por los la Cordillera de los Andes que alcanza casi los 6.000 metros de altura por esta zona. Mas o menos

Cuando la carretera se halla en la cima de la cordillera, las vistas son maravillosas. Al este los Andes y de frente la carretera enfila una recta que baja hacia el «Llano del Silencio«, una especie de gigantesca vaguada surcada a tiralíneas por la carretera durante más de 20 km. Al final de la misma se topa de nuevo con montañas, la Cordillera de la Sal.  mas o menos

La carretera llega al oásis de San Pedro de Atacama, una vega de verdor completamente rodeada por terrenos áridos, de los más áridos del mundo. Aqui a 2.400 metros de altitud, los chañares hacen sombra sobre las casas de adobe tradicionales y sobre sus huertas permitiendo el cultivo de hortalizas. San Pedro de Atacama y sus alrededores ya lo hemos descrito en el artículo anterior, ya que es el sitio ideal como base para descubrir toda esta región.

De San Pedro de Atacama al Trópico de Capricornio (a 65 km / 50′)

Siguiendo por la Ruta 23, el siguiente pueblo es Toconao (35 km / 30′). También aprovecha un hilo de agua (y vida) que desde los Andes baja formando una poderoso cañón, la «Quebrada de Jeré«. El río excava un paisaje de altas paredes rocosas que lo encajonan, permitiendo los cultivos en las pequeñas vegas protegidas de los vientos. El pueblo es austero, pero posee una larga historia. Los mil habitantes conforman la Comunidad Ancestral Licanantai de Toconao, una asociación indígena que se autogobierna. Se han hallado evidencias que demuestra que el lugar ha estado poblado durante doce mil años. En el centro una preciosa iglesia, joya de la arquitectura colonial con casi quinientos años de historia. Su campanario que se erige como una torre de vigilancia en la plaza de armas de Toconao, es la imagen icónica del pueblo, y ha resistido terremotos.

De nuevo en la carretera, nos toca ahora atravesar uno de los paisajes más inhóspitos de la excursión. Corremos paralelos al salar de Atacama, el más extenso de Chile. Este lago evaporado ha dejado en su lecho una extensión salina de unos 15.000 km2.

Trópico de Capricornio

Siguiendo la carretera unos 30 km (poco más de 20′), la Ruta 23 atraviesa la línea imaginaria del Trópico de Capricornio. Los trópicos son las líneas imaginarias que unen los puntos terrestres sobre los que el sol luce perpendicular a mediodía en los solsticios de verano/invierno. En el de junio, verano en el hemisferio norte, el sol está en la constelación de Cáncer, por eso se llama Trópico de Cáncer. En el de diciembre, verano en el hemisferio sur, el sol está en la constelación de Capricornio, por ello se llama Trópico de Capricornio. (Para los menos letrados en astronomía, quizá les sirva la astrología, puesto que los signos del zodíaco siguen las misma regla…)

El cártel anuncia los 26º26’26» de latitud sur, y aunque no hay sitio donde parar, el poco tráfico que suele haber puede permitirte parar en la ancha cuneta para hacerte una foto.

Socaire (a 20 km / 15′)

Continuando 20 km más (unos 15′) llegamos a Socaire., Nos hemos elevado 1.000 metros más, pues el pueblo se encuentra a 3.500 metros de altitud. Otra iglesia colonial se alza en la salida del pueblo hacia el sur. También merece la pena darse una vuelta por la plaza del pueblo, y distraerse con los jardines que cuentan con buenos especímenes de cactus andino, llamados cardones, que precisamente nacen a partir de estas altitudes. Socaire es el último pueblo chileno en la Ruta 23 antes de la frontera argentina, de la que aún nos separan 120 km más. Una señal nos informa además de que a partir de aquí no hay cobertura para los teléfonos móviles.

Laguna Miscanti y Laguna Miñiques (a 26 km / 25′)

La carretera sigue subiendo cota, hasta encontrar el desvío (6 km por carretera de tierra prensada) que tomamos para llegar a las más conocidas de las lagunas altiplánicas de Atacama.

El espacio está también protegido bajo la figura de la misma Reserva Nacional de los Flamencos. Para ingresar en este espacio hay que pagar una entrada de 2.500 CLP (aproximadamente 3€). El espacio está gestionado por la comunidad Atacameña de Socaire (a 28 km).

La visita se hace en auto y caminando por los senderos señalizados. Aproximadamente en un par de horas, tendréis tiempo suficiente para disfrutar de estos bellos paisajes, y con un poco de suerte avistar varios tipos de aves y mamíferos.

 

La laguna Miscanti tiene una extensión de 14 km² y está a 4.120 metros de altitud. Se nutre de escorrentías y aguas subterráneas de una cuenca endorreica que abarca unos 270 km². La evaporación superficial es mayor que las precipitaciones, por tanto de no ser por las aportaciones subterráneas se desecaría. En algunos puntos estas aportaciones son de aguas termales, debido a la composición volcánica del subsuelo.

La laguna Miñiques es mucho más pequeña y apenas cubre una superficie de 1,5 km². Ambas lagunas están unidas subterráneamente, y un flujo constante de agua pasa de la de Miscanti que se encuentra 10 metros por encima del nivel de la de Miñiques.

La fauna incluye los mamíferos que hemos mencionado más arriba, y varias especies de aves lacustres entre las que se incluyen flamencos, taguas cornudas, gaviota andina, ademas de algunas rapaces.

El volcán Miñiques tiene una altura de 5.900 metros y posee tres cráteres sobre su cima, mientras que el Cerro Miscanti se eleva hasta los 5.622 metros.

Fauna y flora en la Ruta 23

También estas altitudes son las que permiten al terreno acumular más humedad de las escasas precipitaciones, gracias a los niveles más bajos de insolación, y vemos como el paisaje empieza a poblarse de paja-brava, el tipo de vegetación que salpica las laderas de las grandes montañas formando los llamados pajonales, que sirven de alimento a las vicuñas y guanacos que son salvajes o a las domésticas llamas (las tres especies de camélidos que se pueden ver en Atacama). También son característicos los tolares, zonas de pequeños matorrales.

Este es el paisaje de la puna, así denominan este ecosistema del altiplano. Las señales advierten de la posibilidad de encontrar alguna en la vía, pero no sólo ellas habitan estos ecosistemas, también ñandúes, y con uno de ellos tuvimos la suerte de otear y parar para fotografiarlo. Otros animales que se pueden ver son el zorro culpeo o la vizcacha (el mayor roedor de Sudamérica, que tiene cierto parecido con los conejos).

Salar de Talar y Salar de Aguas Calientes III (a 47 km / 35′)

Regresando a la Ruta 23, continuamos nuestro viaje hasta la frontera argentina. Durante los próximos 45 km, antes de llegar al Salar Aguas Calientes III o Salar de Talar, atravesaremos la Pampa Varela, esta pampa se extiende por una gran ladera formada por una barrera montañosa surgida durante una de las últimas erupciones volcánicas. La misma que cerró el acceso de las aguas de Miscanti-Miñiques al Salar de Atacama. A partir de aquí, comenzamos la travesía de la zona más desolada y solitaria del viaje.

 

Unos kilómetros antes de llegar al Salar de Aguas Calientes, un mirador nos invita a ver un paisaje espectacular, de gigantescos volcanes de colores ocre, rojizos, con franjas y secciones blanquecinos y amarillentas que indican los diferentes minerales expuestos a la luz. Todo ello rodeando un refulgente lecho salino de una antigua laguna andina de grandes proporciones. Hasta hace poco tiempo solo se podíia llegar hasta aquí en 4×4 porque la carretera aún no había sido asfaltada. La ausencia casi absoluta de tráfico, aumenta la sensación de haber llegado al fin del mundo.

Lo de los nombres no es más que dos denominaciones para un mismo cuerpo lacustre estrangulado en su parte central, así a la parte norte se le da el nombre de Salar de Aguas Calientes III (para diferenciarlo de otros salares chilenos que llevan el mismo nombre), y a la parte sur Salar de Talar. El conjunto tiene 46 km² de los cuales solo 2 km² aproximadamente son propiamente laguna, siendo el resto una superficie lisa cubierta de sal. El Salar se encuentra a 3.950 metros de altitud.

Hay una zona habilitada para la vista de sus orillas muy conocida por las formaciones de roca rojas que desafían el entendimiento lógico de la erosión. Es conocida como Piedras Rojas. Y más adelante, continuando unos 4 km por la carretera, un pequeño aparcamiento indica el inicio de un sendero hasta un precioso mirador que permite vistas de 180º sobre el salar desde su extremo norte.

Laguna Tuyajto y Salar El Laco (a 45 km / 35′)

Quedan todavía unos 60 km de páramos y paisajes extremos antes de llegar hasta la frontera de Paso Sico. Por el camino, tendremos la oportunidad de bordear una nueva laguna andina absolutamente intacta y vírgen. La laguna Tuyajto tiene unos 3 km² y repite las características y belleza de las anteriores.

El último accidente geográfico reseñable antes de la frontera es de nuevo otro salar, El Laco. Un destacamento militar es toda la población que hemos encontrado en los últimos 100 km de carretera. En buen estado, bien asfaltada y bien señalizada, es un placer recorrerla y visitar todos los rincones a los que se puede acceder desde la misma. No obstante, durante los meses de diciembre a febrero conviene comprobar que las lluvias, que pueden ser torrenciales, no vayan a llenar la carretera de piedras y lodo. Salvo esa precaución, no hay ningún motivo para que no puedas disfrutar por tu cuenta de esta preciosa aventura.

Regreso desde la frontera argentina a San Pedro de Atacama (a 210 km / 2h30′)

Desde el Paso Sico hasta San Pedro de Atacama nos esperan 210 km de buena carretera para regresar tranquilamente disfrutando del paisaje. En aproximadamente 2h30 se puede realizar el trayecto sin prisas.

 

Visita San Pedro de Atacama

Lo mejor del desierto de Atacama

 

 

 

 

 

 

 

 

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