Montenegro está de moda. El pequeño país balcánico esconde algunos de los paisajes más impresionantes de Europa y ciudades históricas en la costa que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. 

La mitad occidental de la costa adriática del país marcaba los límites orientales de las posesiones de la República de Venecia y ejerció siempre de frontera con el Imperio Turco, por eso fue conocida como la Albania Veneciana. En ese pequeño territorio se esconden las grandes joyas del país: el hermoso Golfo de Kotor, las mejores playas del adriático y encantadoras villas venecianas que han conservado perfectamente sus edificios históricos. Las Bocas de Kotor son conocidas como el fiordo más meridional de Europa por su parecido paisajístico con los fiordos noruegos. Sin embargo, la accidentada bahía, con múltiples recovecos y rodeada de altas montañas, no es un fiordo sino el cañón trazado por un río que un día fue inundado por las aguas del Mar Adriático.

¿Por qué se llama Montenegro?

La República de Venecia fue la que acuño la denominación por la que el país es conocido en la actualidad. El nombre deriva del color con el que se ven los Alpes Dináricos desde el Mar Adriático debido a la tonalidad oscura de los frondosos bosques que cubren las montañas.

Es curioso que internacionalmente haya sido aceptado su nombre en Veneciano (en italiano sería Monte Nero, sin embargo en el dialecto veneciano se dice como en castellano) y no en su lengua vernácula, el Serbio “Crna Gora / Црна Гора” como corresponde escrito en caracteres latinos o cirílicos.

La Bahía ha sido refugio de barcos desde la antigüedad. La Serenísima primero y el Imperio Austrohúngaro más tarde la convirtieron en una de sus más importantes bases navales. Otras dos pequeñas villas venecianas, Budva y Sveti Stefan, señalan los límites de las posesiones de la República de Venecia. Las mejores playas del Adriático se encuentran en este tramo de la costa montenegrina. Por si fuera poco, a escasos kilómetros sobre la costa nos encontramos con un mundo totalmente distinto. La antigua capital del país, Cetinje, y el Parque Nacional de Lovcen guardan los más importantes secretos del pasado de Montenegro.

Cómo llegar:

El aeropuerto de Tivat es el que da servicio a la costa de Montenegro. Se encuentra situado en la Bahía de Kotor, a 7 km de Kotor y a 20 km de Budva. Sin embargo, no existen vuelos directos a España. Una buena alternativa es utilizar el aeropuerto de Dubrovnik, situado a menos de 25 km de la frontera con Montenegro. Las compañías aéreas Iberia, Vueling y Norwegian enlazan Madrid y Barcelona con la ciudad croata.

Las carreteras que conectan las diferentes localidades de la costa están en muy buen estado aunque no permiten desplazamientos rápidos porque atraviesan constantemente poblaciones y la orografía del terreno obliga a un trazado particularmente sinuoso.

Un poco de historia: Montenegro, de Principado Teocrático a la más joven República Europea

La región siempre ha ejercido de frontera, de ahí la dificultad de estudiar su historia de forma conjunta y la complejidad de su composición étnica. En general, sin embargo, su historia antigua corre paralela a la de toda la costa adriática croata.

El pueblo prerromano que habitaba esta zona era el de los ilirios. Griegos y fenicios establecieron las primeras colonias occidentales en la costa. Roma llego pronto a estas tierras; ya en el siglo II aC toda la costa adriática había sido incorporada a la República.

Al disgregarse el Imperio Romano, todo este territorio pasó a formar parte del Imperio Bizantino. La costa adriática sufrió las invasiones de pueblos barbaros, fundamentalmente los ávaros y los pueblos eslavos del sur (yugoslavos). El Imperio Bizantino resistía cada vez peor estas invasiones y el territorio comenzó a disgregarse. Durante la primera parte de la Edad Media pudo conservar algunas ciudades costeras pero pronto empezaron a surgir nuevas potencias más estables y poderosas. La República de Venecia comenzó su expansión en el siglo XI y para el siglo XV ya se había hecho con el control de casi toda la costa adriática.

La historia específica de Montenegro comienza con el Principado de Zeta. El nombre parece evocar misteriosas leyendas medievales pero en realidad Zeta no es el nombre de un príncipe sino el de un pequeño río en el centro del país donde estableció la capital la dinastía. El Principado se creó a partir de una rama de la dinastía gobernante en Rascia (la actual Serbia) y se declaro independiente en el siglo XIV. El país llego a ser muy conocido porque se convirtió en el último territorio libre de los ortodoxos en los Balcanes. Resistieron los embates del Imperio Turco que era mucho resistir para la época.

En el siglo XV el Principado fundó una nueva capital en Cetinje. Para entonces Rascia había caído en manos del Imperio Otomano así que la sede de la Iglesia Ortodoxa Serbia se desplazo a Cetinje. La ciudad, en medio de los Alpes Dináricos, nunca fue conquistada. De hecho, cuando la República de Venecia conquisto toda la costa adriática se formo el Principado de Montenegro, un estado teocrático liderado por el Príncipe-Obispo de Cetinje o vladika. El Principado mantuvo su independencia gracias a sus buenas relaciones con la República de Venecia. La última parte de Dalmacia se conocía también en tiempos de la República Veneciana como la Albania Veneciana.

Tras la disgregación de la República Veneciana a finales del siglo XVIII, el Principado de Montenegro comenzó a expandir sus fronteras. Gracias a la alianza con Serbia y Rusia logro hacerse más o menos con el control del actual territorio del país (sólo quedo fuera el Golfo de Kotor, aún en manos del Imperio Austrohúngaro). El país se modernizo y paso de ser un estado teocrático a un estado laico.

El máximo esplendor llegó a finales del siglo XIX marcado por dos fechas claves. El reconocimiento como país por la comunidad internacional en el Congreso de Berlín de 1878 y la boda de la hija del Príncipe Nicolás I, Elena de Montenegro, con el heredero al trono de Italia, el futuro Víctor Manuel III. Tan bien les iba que en 1910 se declararon Reino de Montenegro por la cara y claro el Príncipe, que era el mayor promotor de la idea, paso a ser Rey.

Todo se derrumbo con el estallido de la I Guerra Mundial que les pillo en medio del conflicto. El Reino se unió a Serbia contra el Imperio pero su ejército fue derrotado en 1916. El Rey huyó a Burdeos y tras la liberación del país una asamblea lo depuso y Serbia se anexiono Montenegro a finales de 1918. Así que se puede decir que la larga historia del Principado, que había resistido el embate de Imperios y Reinos de enorme poder, acabo cuando quiso convertirse en Reino.

Montenegro, formando ya parte de Serbia, participo en la creación del Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos en el mismo año de 1918. Sólo recupero la independencia durante un corto período de tiempo, de triste recuerdo, en el siglo XX. Durante la II Guerra Mundial, Montenegro fue ocupado por Italia que anexiono a su Dalmacia los territorios de la Bahía de Kotor y estableció el Estado Independiente de Montenegro. El estado fascista fue escenario de una cruenta guerra civil contra los partisanos. Tras la Guerra se produjo la fundación de la República Federal Socialista de Yugoslavia en la que Montenegro se integro como República Socialista de Montenegro. A pesar de la desintegración de Yugoslavia en 1992 se mantuvo durante algunos años la unión con Serbia. Las tensiones entre montenegrinos y serbios fueron creciendo hasta que finalmente en 2006, tras un plebiscito, se fundó la República de Montenegro.

Lo de las diferentes etnias en la antigua Yugoeslavia es un tema complicado. En Montenegro se dice que hay una mayoría de habitantes de etnia montenegrina y una minoría importante de etnia serbia (que habitan sobre todo en el norte del país) pero no hay una forma clara de distinguirles y el criterio siempre se basa en preguntar a cada persona como se define. En Montenegro hay también minorías bosnias, en la zona noroccidental, y albanesas, en la zona sudoriental. De hecho se dice que si uno quiere conocer Albania basta con visitar la ciudad de Ulcinj, muy cerca de la frontera con Albania.

Desde la Bahía de Kotor a las Playas de Budva

Montenegro es el más pequeño de los estados balcánicos tanto en extensión, apenas 14.000 km2 (más o menos como la provincia de Burgos), como en población, poco más de 620.000 habitantes. La costa adriática que estuvo bajo dominio veneciano es la de mayor riqueza monumental y la que esconde más sorpresas. En los pocos kilómetros que separan las Bocas de Kotor de Sveti Stefan se pasa de un paisaje casi nórdico a las mejores playas del adriático. Unas vacaciones en la zona deberían incluir cinco visitas imprescindibles:

  1. Perast: Un pueblo idílico en la orilla norte de la Bahía de Kotor. Desde allí se alcanzan las islas de San Jorge, ocupada por un monasterio franciscano, y de Nuestra Señora de la Roca, levantada artificialmente para acoger un santuario barroco.
  2. Kotor: La ciudad más importante de la Albania Veneciana estaba protegida por impresionantes murallas al fondo de la Bahía. El casco antiguo, de claro sabor veneciano, está repleto de palacios e iglesias barrocas católicas y ortodoxas.
  3. Budva: La pequeña ciudad amurallada veneciana fue antaño una isla y hoy es el centro neurálgico de la costa de Montenegro con mejores playas y mayores infraestructuras turísticas.
  4. Sveti Stefan: La imagen del tómbolo que conduce a la isla de San Esteban es el mayor reclamo turístico del país. La isla ha sido convertida en un exclusivo hotel frecuentado por famosos
  5. Carretera de Cetinje a Kotor: La ruta que une en línea recta la antigua capital del país con la mayor ciudad veneciana atraviesa el Parque Nacional de Lovcen y realiza un vertiginoso descenso para salvar un desnivel de más de 1000 metros por una de las carreteras más espectaculares de Europa.

Visitando el Golfo de Kotor

Tras atravesar la frontera entre Croacia y Montenegro, llegamos a las Bocas de Kotor a última hora de la tarde. Las luces tenues del atardecer acentúan el parecido del paisaje con los fiordos noruegos. Las enormes montañas que rodean la bahía caen abruptamente sobre la costa dejando sólo lugar para la estrecha carretera. Cuando el espacio se abre un poco surge un pequeño pueblo. El primero en aparecer es Herceg Novi. La ciudad, fundada en el siglo XIV por un rey bosnio, ha tenido una convulsa historia. Estuvo en manos del Principado de Zeta, del Imperio Turco y hasta de la Corona de España antes de pasar a poder de la República de Venecia. Hoy guarda un pequeño centro histórico, algo desvirtuado por el crecimiento turístico de la población.

Perast, a mitad de camino

La carretera continua por la estrecha franja de tierra y cuando parece que la bahía se acaba entramos en una especie de desfiladero, otra de las Bocas de Kotor, tras el que se vuelve a abrir una segunda bahía. Después de unos pocos kilómetros alcanzamos Perast, un encantador pueblo situado justo enfrente de la segunda Boca de Kotor.

La villa conocio tiempos mejores, llegando a ser una importante base naval durante el tiempo que perteneció a la República de Venecia. Este fue el último lugar en que se arrio la bandera de la Serenísima ante las tropas francesas en 1798. Hoy conserva preciosos palacios barrocos y una iglesia con la típica torre veneciana de la misma época. Pero lo mejor son sus vistas a la bahía, especialmente a las dos pequeñas islas cercanas conocidas como San Jorge, ocupada por un Monasterio Franciscano, y Nuestra Señora de la Roca, una isla artificial (¡!) levantada piedra a piedra por los marineros de Perast en agradecimiento por la ayuda de la Virgen en la salvación de un naufragio. La iglesia actual es una de las joyas barrocas de la comarca. Desde Perast parten barcas frecuentemente para visitar la isla.

La Ciudad de Kotor, el fondo del Golfo

La siguiente parada, ya al fondo de la Bahía, fue siempre la población más importante de la comarca. Kotor fue fundada por los romanos con el nombre de Ascrivium. El diseño de las murallas proviene del Imperio Bizantino, durante la época de Justiniano. Fue un poderoso enclave del Imperio hasta que sufrió el saqueo de los sarracenos en el siglo IX y posteriormente la conquista de los búlgaros.

Formo parte más tarde de la República de Ragusa (actual Dubrovnik). Sin embargo, el hecho que más marcaría su historia fue el que se convirtiera en refugio de los bogomilos. En pocos años la secta llego a ser mayoritaria. Como reacción a su influencia, la ciudad fue declarada sede episcopal y se fundaron monasterios dominicos y franciscanos para combatir la herejía. Para mayor lío, Cetinje, a pocos kilometros de allí, se había convertido en la capital de la iglesia ortodoxa serbia e intentaba también propagar la ortodoxia en Kotor. Así que los habitantes de la pequeña ciudad podían profesar la fe ortodoxa, la cristiana o ser bogomilos. Todas estas luchas entre credos explican la cantidad de iglesias. Los bogomilos sólo desaparecieron de Kotor tras su incorparación en el siglo XV a la República de Venecia.

La fama de Kotor es merecida. La amurallada ciudad medieval está repleta de iglesias y palacios construidos fundamentalmente durante su pertenencia a la Serenísima. Su grado de conservación y significación histórica le ha valido la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Las murallas impresionan al ir acercandote a ellas. El terreno frente al mar era relativamente fácil de amurallar pero para que a nadie le quedaran ganas de atacarles por las alturas llevaron las murallas y el castillo hasta la cima de la montaña. Subir hasta el Castillo recompensa con una increíble vista de la ciudad y la bahía pero son 260 metros de desnivel y 1460 escalones, es decir, una hora jadeando por los precipicios. Siempre queda la opción de subir sólo hasta la Iglesia de San Juan que se alcanza en menos de 30 minutos. En cualquier caso para subir es recomendable madrugar porque en verano la calorina suele ser insoportable.

La ciudad intramuros es pequeña y fácil de recorrer. El principal acceso es la Puerta de la Marina. Al entrar te das de bruces con la Plaza Oruzja, con el Palacio Ducal y la Torre del Reloj. Las calles adoquinadas, flanqueadas por edificios de piedra blanca y tejados rojos, le dan a todo el casco viejo una atmosfera intimista. Mejor dirigirse primero a la irregular Plaza de San Lucas dominada por la Catedral Ortodoxa de San Nicolás. La joya de la plaza es, sin duda, la recoleta Iglesia de San Lucas construida en el siglo XII.

Un poco más adelante, desde la pequeña Plaza de Santa María sale el sendero que trepa hacia el castillo. Al otro lado de la ciudad se abre la gran Plaza de San Trifón, presidida por la Catedral Católica cuyas dos torres dejaron de ser gemelas al acabarse el dinero para su reconstrucción tras ser destruida por un terremoto en el siglo XVII, y la Plaza de la Harina, rodeada por los mejores palacios de la capital de la Albania Veneciana.

Budva, abierta al Adriático

Desde Kotor se llega a Budva, la capital del litoral montenegrino, en poco más de media hora. El pequeño núcleo histórico de la villa ocupa una península que al parecer fue originariamente una isla. El conjunto data también de la época de la República de Venecia. Vale la pena darse un paseo para recorrer las pequeñas plazas con las típicas iglesias barrocas y andar un rato por la muralla con vistas al adriático y a la montañosa costa montenegrina.

Las playas de la zona son las mejores del adriático. Se puede elegir entre resguardadas calas o extensos arenales con aguas cristalinas. Las imprescindibles son:

  • Playa de Jaz: La extensa playa, considerada una de las mejores de Europa según Lonely Planet, es la más cercana a la Bahía de Kotor y una de las más concurridas durante el verano.
  • Playa de Mogren: El acceso por una pequeña senda pegada al acantilado que sale desde el casco antiguo de Budva añade encanto a una de las más famosas y animadas playas de Montenegro.
  • Playa de la Reina: Situada en una coqueta bahía rodeada de un frondoso bosque mediterráneo. Un lugar idílico para relajarse y disfrutar de sus transparentes aguas.  Se accede desde Sveti Stefan o Przno por una pequeña senda.
  • Playa de Pržno: El tranquilo pueblo de Pržno tiene un bonito arenal a la vera de  una pequeña y resguardada bahía. Se puede disfrutar de todas las comodidades de un playa urbana pero con chiringuitos menos masificados.
  • Playa de Sveti Stefan: La gran playa ofrece las mejores vistas sobre la famosa isla mientras te bañas en las azules aguas del adriático.

Sveti Stefan, la más fotografiada

El lugar más conocido de la costa montenegrina es Sveti Stefan (San Esteban). La vista de la península donde se asienta el pueblo, unido por un pequeño istmo a dos playas doradas, es probablemente la imagen más fotografiada del país. El pueblo fue fundado en el siglo XV por la República de Venecia y protegido desde el inicio con gruesas murallas para mantenerse a salvo de los ataques turcos. En el siglo XIX la zona empezó a perder importancia y a comienzos del siglo XX el pueblo quedo abandonado.

Unos pintores, Petar Lubarda y Milo Milunovic, lo redescubrieron años más tarde y se propusieron hacer de él un complejo turístico. Las antiguas casas de pescadores e incluso las iglesias fueron transformándose en dependencias para alojar a huéspedes amantes de paraísos perdidos. El innovador hotel rápidamente se convirtió en el preferido de las estrellas de Hollywood. Aquí se han alojado Marilyn Monroe, Sophia Loren, Kirk Douglas o Claudia Schiffer. El complejo turístico fue adquirido y renovado recientemente por la cadena hotelera Aman Resorts. Hoy está considerado como uno de los 100 mejores hoteles del mundo.

El turismo ha crecido exponencialmente en los últimos años en la costa montenegrina por lo que hay buenas infraestructuras hoteleras. Se pueden encontrar habitaciones, soba, y apartamentos de alquiler por poco dinero.

Si optáis por quedaros en algún hotel con encanto de las poblaciones históricas de la Bahía de Kotor mis recomendaciones serían:

Hotel Restaurant Conte Perast: Kapetana Marka Martinovića bb 85336 Perast. Tf: +38232373687  (www.hotelconte.me). Alojarse en Perast tiene la ventaja de que te permite circular con el coche libremente por el pueblo. El hotel situado en el paseo marítimo, al lado de la Iglesia de San Nicolás, tiene unas vistas magníficas a la Bahía de Kotor. Un hotel tranquilo, con mucho encanto e ideal para descubrir la zona. Ofrece habitaciones dobles y apartamentos de diversos tamaños. En temporada alta, la habitación doble sale por 120 EUR/día.

Hotel Monte Cristo: Stari Grad 423, 85330 Kotor. Tf: +38232322458 (www.montecristo.co.me). Situado en el centro del casco histórico veneciano, las habitaciones dan a una recoleta plaza muy cercana a la catedral. Todo el hotel está decorado con mucho encanto y la tranquilidad está asegurada. En temporada alta, la habitación doble sale por 120 EUR/día.

En la Costa de Budva las posibilidades en hoteles y apartamentos se multiplican. Si buscáis un apartamento con vistas al mar dos buenas posibilidades son:

Kazanegra Exclusive Apartments: Obala 12, 85315 Pržno/Sveti Stefan. Tf: +382 67 317847 (www.kazanegra.com). Los apartamentos ocupan una situación privilegiada sobre una pequeña península rocosa al pie de la playa de Pržno. Por un sendero a través de un bosque de cedros se alcanzan en pocos minutos las playas de la Reina, de Milocer y de Sveti Stefan. Un lugar para quedarse. En temporada alta un apartamento para 4 personas sale por alrededor de 200 EUR/día.Njegoševa 16, Stari Grad, Budva Old Town, 85310 Budva

R-Club Old Town Apartments: Njegoševa 16, Stari Grad, Budva Old Town, 85310 Budva. (www.r-club-old-town-apartments.montenegrohotel24.com). Situados dentro de las murallas del pueblo veneciano pero con vistas al mar y a la pequeña playa situada al pie de la muralla. El mayor inconveniente es que el coche hay que dejarlo fuera de la ciudad vieja, en los aparcamientos de pago habilitados cerca del paseo marítimo. El estudio para 2/3 personas sale en temporada alta por 120 EUR/día.

La gastronomía de Montenegro está basada, como el resto de los países del entorno, en la cocina turca. En la zona costera hay también una gran influencia italiana y prevalece la cocina mediterránea.

Al igual que en todos los países balcánicos, el plato más popular es el Cevapi, carne picada cocinada a la brasa servida sobre un pan plano y acompañada de cebolla cortada y salsa de yogurt. Otros platos típicos son: el Kačamak, pastel de harina de maíz y patata, el Japraci, carne de ternera con arroz envuelta en hojas de col, el Brav, cordero cocinado en leche, y el Ćufte, albóndigas.

Algunos postres muy populares son el Baklava, pastel de nueces y miel, el Krempita, pastel de vainilla y crema pastelera, y el Šampita, el mismo pastel pero sólo de crema pastelera.

La zona sur del país es famosa por sus vinos y, como en el resto de los Balcanes, el Rakia, aguardiente destilado a base de frutas fermentadas, es la bebida alcohólica más popular. En fácil encontrar las típicas tabernas, Konoba, que ofrecen comida local a muy buen precio. Si buscáis un restaurante con mayor calidad sin que se os dispare el precio, os sugeriría los siguientes:

Hotel Restaurant Conde Perast: Kapetana Marka Martinovića bb 85336 Perast. Tf: +38232373687 (www.hotelconte.me). El restaurante del Hotel Conte ocupa los antiguos almacenes de la casa y una encantadora terraza sobre el mar donde se puede gozar de preciosas vistas sobre la bahía y sus islas y de una gran tranquilidad (sólo se permite la circulación a los coches de los vecinos y de los clientes alojados). Cocina local y mediterránea con buenos pescados. Alrededor de 30-35 EUR por persona con bebida.

Galion: Suranj bb, 85330 Kotor; Tf: 38232325054. Ubicado muy cerca de la puerta sur de la ciudad, ocupa un viejo edificio elegantemente decorado con un balcón tendido sobre la bahía. Inmejorables vistas sobre las murallas de la ciudad. Cocina mediterránea con buenos pescados y maríscos. Alrededor de 35 EUR por persona con bebida.

Luna Rossa: Stari Grad 423, 85330 Kotor. Tf: +38232322458 (www.montecristo.co.me). El restaurante del Hotel Montecristo ocupa la planta baja del edificio, decorada en estilo rústico, y cuenta con una pequeña terraza que da a la plaza. Cocina local y mediterránea con buenos pescados. Alrededor de 35 EUR por persona con bebida.

Demizana: Slovenska obala 3, 85310 Budva. Tf: +38233455028. Ubicado muy cerca de las murallas de la ciudad, al inicio del paseo marítimo, en una casa flanqueada por palmeras y decorada en estilo rústico. Cocina mediterránea con estupendas ensaladas y pescados muy frescos. Alrededor de 25 EUR por persona con bebida.

Jadran Kod Krsta: Slovenska Obala 10, 85310 Budva. Tf: +382069030180 (www.restaurantjadran.com). El restaurante se encuentra muy cerca del puerto deportivo, a unos 5-10 minutos paseando desde el pueblo amurallado. Acogedora terraza sobre la playa que se adentra en el mar. Cocina mediterránea con buenos pescados y mariscos. Alrededor de 30 EUR por persona con bebida.

Unas vacaciones en la Albania Veneciana deben aprovecharse para visitar la vecina ciudad de Dubrovnik y las cercanas capitales de Bosnia Herzegovina, Mostar y Sarajevo. En los reportajes que he dedicado a esas tres ciudades podéis ver algunos consejos para programar esas excursiones. Una buena opción para las vacaciones es realizar un recorrido circular que incluya la costa de Montenegro y  las tres ciudades.

Rafting en el Tara y el Parque Nacional de Durmitor

En el camino de Sarajevo a Kotor se puede disfrutar de un rafting en el cañón más profundo de Europa, el del río Tara, y conocer así el alucinante Parque Nacional de Durmitor (ver el apartado de excursiones en Sarajevo).

Cetinje, la antigua capital

Desde Budva, una buena carretera permite acceder en poco más de media hora a la antigua capital, situada a 650 metros de altitud.

Un buen punto de partida para visitarla es el Monasterio de Cetinje. El Monasterio actual data del siglo XVII. Su fama proviene de haber sido la iglesia primada para los ortodoxos serbios y montenegrinos y de albergar el cuerpo del santo más venerado del país, San Pedro de Cetinje. Además, tan sólo 40 años después de la invención de la imprenta por Gutenberg, Iván Crnojevic, el hijo del fundador de la ciudad, instaló aquí la primera imprenta que utilizó caracteres cirílicos. Esta imprenta marco el punto de partida de la vocación editorial de la ciudad. Enfrente del actual Monasterio es fácil distinguir las ruinas del antiguo edificio, sobre ellas está la pequeña Iglesia de Santa María.

Entre el Monasterio y la Iglesia se encuentra el edificio conocido como Biljarda, construido a principios del siglo XIX y utilizado con fines administrativos y de residencia de la dinastía Petrović. Actualmente alberga el Museo Njegoš, cuya librería muestra muchos de los libros impresos en las editoriales de la ciudad. No podía faltar un ejemplar de la obra cumbre de Pedro II de Montenegro y de la literatura montenegrina, The Mountain Wreath. Un poema épico que relata la historia del Principado y que podría traducirse como “Corona entre Montañas”.

El sencillo Palacio del Rey Nicolás está al lado de Bijarda, al inicio de la calle peatonal que conduce a la plaza principal de la ciudad. Fue la residencia del mandatario y se ha convertido en el Museo de Montenegro. Lo más interesante son las habitaciones del rey, que se conservan tal y como quedaron cuando tuvo que exiliarse, y la colección de armas, verdaderas obras de artesanía. El casco antiguo abarca unas pocas manzanas de casas articuladas entre dos avenidas paralelas que se extienden en dirección norte-sur, Njegoseva y Baja Pivjanina. La mayoría de las casas, pintadas de colores llamativos, son de dos plantas con buhardillas.

Salpicados entre ellos se encuentran las embajadas y los principales edificios públicos de interés. Los más interesantes son la Embajada de Inglaterra, convertida en Conservatorio, el Palacio Azul, residencia del Presidente de Montenegro, el Teatro Real, la Iglesia de Vlaska (Iglesia de los Pastores), construida sobre un cementerio bogomilo, la Embajada Austro-Húngara, la más grande de la ciudad, y las Embajadas de Francia e Italia, convertidas en Biblioteca Nacional y Oficina de Protección de Monumentos. De vuelta al Monasterio, sorprende el gran edificio del Palacio de Gobernación, Vladim Dom, que alberga actualmente la Galería Nacional, con una magnífica colección de iconos.

Un poco de Historia
En el siglo XV el Principado de Zeta estaba rodeado casi completamente por el Imperio Otomano y veía como su territorio se iba reduciendo año tras año. La presión turca les forzó a buscar una capital con buenas defensas naturales. El lugar ideal lo encontró el príncipe que gobernaba el país en aquel tiempo, Djuradj Crnojevic, en una pequeña meseta kárstica (sólo 7 km2) rodeada por enormes montañas. La prueba de que habían buscado bien es que Cetinje nunca fue conquistada.

Pocos años más tarde, cuando la sede de la Iglesia Ortodoxa Serbia tuvo que desplazarse a un territorio libre de turcos, las autoridades religiosas miraron hacia el Principado. El Monasterio fundado en Cetinje era el lugar más seguro. La ciudad se convirtió así en sede episcopal y de paso en un estado teocrático regido por el Obispo de Cetinje o vladika. Y así quedaron las cosas durante unos siglos, una ciudad, más bien un pequeño pueblo, libre pero muy pobre.

A finales del siglo XVII la dinastía Petrovic accedió al poder y Centinje empezó a crecer lentamente. En cualquier caso, no fue hasta el mandato de Petar II Petrović Njegoš (Pedro II de Montenegro),  un príncipe filósofo y poeta, cuando la ciudad emprendió el camino de la modernidad creándose numerosos edificios públicos. Unos años más tarde el príncipe Nicolás I Petrović consiguió el reconocimiento internacional en el Congreso de Berlín de 1878 y la capital comenzó a llenarse de embajadas y nuevos edificios públicos. El mayor período de esplendor de la ciudad transcurrió entre 1878 y 1914. Luego la Gran Guerra y la integración del Principado en Serbia supusieron la perdida de la capitalidad y con ella su decadencia.

Montenegro recupero sus fronteras en la Yugoslavia socialista pero la capital se traslado a la actual Podgorica, una ciudad mejor comunicada y con más posibilidad de crecimiento. La falta de desarrollo posterior ha hecho que Cetinje haya quedado tal y como estaba a principios de siglo XX. La ciudad no llega actualmente a los 14000 habitantes y el casco histórico se recorre tranquilamente en un par de horas.

Ruta de Cetinje a Kotor y el Parque Nacional Lovcen

La carretera de Cetinje a Kotor por el Parque Nacional de Lovcen es una de las más impresionantes de Europa. Los poco más de 45 km se tardan en recorrer dos horas largas pero a cambio en el trayecto se pueden contemplar dos de las grandes maravillas naturales de Montenegro. Primero, el Parque Nacional de Lovcen, un agreste territorio en medio de los Alpes Dináricos. Después la carretera desciende a Kotor proporcionando las mejores vistas de la Bahía de Kotor.

El lugar más emblemático del Parque Nacional de Lovcen es el Mausoleo de Petar II Petrović Njegoš, situado en la cima del Monte Lovcen, a más de 1600 metros de altitud. El mausoleo, inaugurado en 1974, pasa por ser el más alto del mundo. Desde allí puede llegar a divisarse en los días claros todo el país.

Desde el Mausoleo se inicia un vertiginoso descenso hasta la Bahía de Kotor. Al principio la carretera sigue por el Parque hasta alcanzar la pequeña localidad de Nijegusi, en una extraña meseta situada por encima de Kotor. Luego el trazado de la carretera se hace mucho más espectacular. Para salvar los todavía casi 1000 metros de diferencia de altitud hasta Kotor la carretera dibuja treinta curvas cerradas que proporcionan impresionantes vistas sobre toda la Bahía de Kotor.

Mapa de la Albania Veneciana

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con detalle todos los lugares de los que se habla en el artículo incluidas las playas recomendadas y la ruta propuesta entre Cetinje y Kotor por el Parque Nacional Lovcen.

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