La inmensa y fértil llanura del valle del Po alberga algunas de las ciudades más monumentales de Italia. Ferrara es una de mis favoritas. La ciudad se convirtió a finales de la Edad Media en un próspero ducado que no sólo supo mantener su independencia en tiempos especialmente convulsos sino que aglutino a los más grandes artistas de la época. Mantegna, Piero de la Francesca, Tiziano, Ariosto y Tasso figuran en la larga lista de personajes que desfilaron por Ferrara entre los siglos XV y XVI, su época de máximo esplendor. Los nombres de famosos asociados a la ciudad incluyen a la célebre y polémica Lucrecia Borgia, que aquí llego a ser considerada la “madre del pueblo”. El trazado urbanístico del ensanche norte, promovido por Hércules I de Este apodado el Diamante, sienta las bases de las cuadrículas de largas avenidas propias del renacimiento y ha valido a Ferrara ser incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

La pequeña ciudad es un remanso de paz lleno de sorpresas. Recorrer el paseo arbolado sobre las murallas renacentistas en bicicleta, saborear los cappellacci di zuca en alguno de sus restaurantes, perderse por las serpenteantes y evocadoras calles de los barrios medievales o visitar los Palacios de la familia Este con tan evocadores nombres como el Diamante o la Delicia son experiencias que no hay que perderse. Un placer para los sentidos.

Cómo llegar:

El aeropuerto internacional Guglielmo Marconi de Bolonia es el más cercano a Ferrara (alrededor de 45 km). Las compañías Iberia y Ryanair vuelan a varias ciudades españolas (Alicante, Gerona, Granada, Ibiza, Las Palmas, Madrid, Málaga, Sevilla, Valencia).

Ferrara está muy bien comunicada por carretera y tren con el resto de ciudades de Emilia-Romaña y con la costa adriática. Frecuentes trenes enlazan las ciudades de Bolonia y Ferrara en alrededor de media hora por menos de 5 EUR. La autopista A13 une Ferrara por el sur con la ciudad de Bolonia, a poco más de 50 km, y por el norte con Padua, a algo menos de 80 km.

Un poco de Historia: La Corte de los Este:

Los Orígenes de la Ciudad y el Ascenso al Poder de los Este

La ciudad fue fundada en la época del Exarcado de Rávena, alrededor del siglo VIII. El empuje del Imperio Bizantino supuso el primer intento serio de colonización del delta del Po, un territorio difícil por la cantidad de lagunas y las constantes inundaciones que hacían imposible las comunicaciones por tierra.

Los Este pertenecen a uno de los linajes más poderosos de Europa. El origen de la familia hay que buscarlo en el Margrave Adalberto de Maguncia del Imperio Carolíngeo. Su hijo Oberto fue Conde Palatino de Italia. El nieto de Oberto, Albert Azzo II (1009-1097) fue Margrave de Milán y construyó un castillo en la localidad de Este (un pequeño pueblo entre las ciudades de Padua y Ferrara) adquiriendo así el nombre de Conde de Este. Los hijos de Albert Azzo dieron lugar a las dos ramas de la familia. El primogénito, Welf IV, heredo el título de Duque de Caríntia y fue el antecesor de la Casa Welf o de Baviera. A su vez la Casa Welf daría lugar a los Duques de Baviera, Sajonia y Brunswick que llegarían a ocupar los tronos de varias monarquías europeas. El menor, Fulco I, heredo el título de Margrave de Milán y Conde de Este y fue el antecesor de la Casa de Este.

Las luchas entre güelfos y gibelinos, es decir, entre los partidarios del Papa y del Emperador, fueron las protagonistas de la Baja Edad Media en Italia. Curiosamente el nombre de güelfos deriva de la Casa Welf (la rama mayor de la familia Este) puesto que estos eran los más fervientes partidarios del Papa entre los príncipes del Imperio. En medio de esas luchas los Este consiguieron hacerse con el poder en Ferrara. Azzo VII de Este se convirtió en podestá en 1240. En un principio la ciudad siguió siendo nominalmente feudo Papal pero para finales de la Edad Media el complejo sistema de alianzas tejido por los Este les permitió sobrevivir como territorio independiente.

La Corte de los Este

El reinado de Nicolás III de Este (1393-1441) supuso el inicio de la época de gloria de la ciudad. Ferrara pasó a ser uno de los mayores centros de cultura europeos. Una de las primeras preocupaciones de Nicolás III fue forjarse una buena leyenda que justificara desde los tiempos clásicos la pujanza económica de la ciudad. En los comienzos del Renacimiento, los dirigentes de principados y repúblicas trataban de asociar su historia con el prestigio de la antigua Roma. Así fue como Guarino de Verona, que había estudiado en Constantinopla, fue contratado en 1429 por los Este para organizar una escuela de estudios de la Antigüedad y dar prestigio a la ciudad. La propaganda hizo su efecto y otras cortes pronto imitarían su ejemplo.

Leonello d'Este por PisanelloLos reinados de Nicolás III y de sus tres hijos se prolongaron durante más de un siglo. Durante ese tiempo la pequeña ciudad de Ferrara, situada en medio de pantanos insalubres, se convirtió en uno de los centros más concurridos y elegantes del Renacimiento del norte de Italia, asociando a la idea personal del mecenas el programa político del príncipe. A la corte llegaban artistas procedentes de toda Europa atraídos por el generoso programa de mecenazgo. El retrato que Pisanello realizó de Leonello I d’Este (1441-1450), el primogénito de Nicolás, marca el inicio de las grandes obras de arte que se llevarían a cabo en la corte de Ferrara. El prestigio político de los Este llega a su cenit cuando Borso de Este (1450-1471), segundo hijo de Nicolás III, es nombrado Duque de Ferrara, Módena y Reggio por el Emperador en 1452.

Ercole I d'EsteSin embargo, será Hércules I de Este (1471-1505), el tercer hijo de Nicolás III, el gobernante que alcance mayor prestigio, por las innovaciones que tienen lugar durante su reinado y por la inusitada cantidad de artistas que llegan a vivir en la corte de Ferrara. Quizás por ello fue apodado “El Diamante”. En 1472 incluso el Papa, tradicional enemigo de la familia, ratifico los territorios del Ducado.

En 1502, un poco antes de acceder al trono, Alfonso I de Este, hijo del Diamante, se caso con Lucrecia Borgia, la hija del Papa Alejandro VI. Lucrecia fue una auténtica impulsora de las artes en el Ducado y se supo ganar el cariño y confianza de la gente hasta el punto de ser considerada “madre del pueblo”. Valiéndose en gran parte del apoyo de su mujer, Alfonso I de Este (1505-1534) consiguió prolongar el período de máximo esplendor del Ducado.

El Final de los Este y la Decadencia de Ferrara

El mayor de los numerosos hijos de Alfonso I y Lucrecia Borgia sucedió en el trono a su padre con el nombre de Hércules II de Este. Para entonces el esplendor de Ferrara empezaba a apagarse. En 1597, tras la muerte de Alfonso II de Este, la línea sucesoria se extinguió y los territorios pasaron a los Estados Pontificios. La ciudad perdió rápidamente importancia, gracias a lo cual se conservo prácticamente igual en los siguientes siglos.

Una lectura para el viaje: Lucrecia Borgia:

“Lucrecia Borgia, La Hija del Papa”. Dario Fo. Ed Siruela. Madrid, 2014. 242 pags.

Lucrecia BorgiaLa leyenda negra de los Borgia ha perseguido a los distintos personajes de la familia a través del tiempo. Sin embargo, puede que una gran parte de lo que se conoce sobre ellos no sea más que eso, leyenda. El premio Nobel de literatura Dario Fo trata de dar una visión distinta de una mujer que la historia convirtió en modelo de maldad. Puede que la bella mujer, considerada perversa, depravada e incluso asesina no fuera en realidad como nos la han pintado, ¿cómo si no podría explicarse que Lucrecia fuera considerada en Ferrara la “madre del pueblo”?.

El escritor italiano teje la novela histórica con agudos diálogos que nos muestran una mujer inteligente, astuta y llena de coraje que sólo pudo alcanzar su pleno desarrollo personal en la corte de Ferrara, lejos de la influencia de su padre y hermano. Allí Lucrecia Borgia (o Lucrecia de Borja en español) fundó un convento revolucionario, basado más en las obras que en la oración, y un Monte de Piedad cuya finalidad era ayudar a los más pobres de la ciudad y del Ducado. Con el Duque de Ferrara, Alfonso I de Este, tuvo 8 hijos. El primogénito fue el sucesor en el Ducado, Hércules II de Este prolongaría unos años más el esplendor de la corte de Ferrara.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Se ha marcado un itinerario a pie para conocer el centro histórico y un itinerario en bici para recorrer algunos otros puntos de interés.

Descubrir Ferrara

Ferrara es una de las ciudades más interesantes y monumentales de Italia. A pesar de su importancia en el arte y el urbanismo queda fuera de los circuitos turísticos y eso la dota de un encanto especial. Cuando se pasea por el Borgo Medieval o al montar en bicicleta por las rectilíneas avenidas del Añadido Hercúleo o por el paseo de las murallas la tranquilidad es absoluta. Incluso en los populosos días de mercado o en las fiestas de San Jorge el ambiente no resulta alterado por los visitantes que se acercan a conocer las ancestrales tradiciones de la antigua capital del Ducado.

Las 5 visitas imprescindibles en Ferrara:

  1. Castillo Estense: El centro del poder de los Este. Diseñado para protegerse de las insurrecciones populares, es en realidad un palacio dotado con todos los lujos de la época.
  2. Catedral: Uno de los mejores ejemplos en Italia de la arquitectura de transición entre el románico y el gótico. La fachada de mármol contrasta fuertemente con la arquitectura en ladrillo propia del resto de la ciudad.
  3. Añadido Hercúleo: El ensanche de la ciudad concebido a finales de siglo XV por Biagio Rossetti convirtió a Ferrara en la primera ciudad moderna de Europa.
  4. Palacio del Diamante: Uno de los símbolos del Renacimiento en Italia. La residencia encargada por Hércules I de Este simboliza el prestigio y la gloria de la casa de Este.
  5. Murallas: Las célebres murallas renacentistas fueron estudiadas por Miguel Ángel como mejor ejemplo del arte militar.

El Castillo Estense y la Catedral

Los domingos por la mañana son días de mercado en Ferrara. El corazón de la ciudad, delimitado por las Plazas de la Catedral y de Trento-Trieste, se llena de puestos de productos agrícolas, de artesanía o de antigüedades. Hay verdadera devoción entre los ferrarenses por acudir al mercado. La costumbre se remonta a época medieval y ha tenido siempre por testigo a la flamante Catedral de San Jorge, una de las máximas creaciones medievales de Italia.

La Catedral es uno de los símbolos de Ferrara. Construida entre los siglos XII y XIII y revestida totalmente en mármol, llama la atención por su unidad arquitectónica en un estilo de transición románico-gótico. La preciosa fachada tiene tres cuerpos simétricos coronados por cúspides, precedidos por un pórtico principal en el que sobresale la figura de San Jorge. La fachada meridional está ocupada por una galería porticada llamada Logia de los Mercantes, levantada en el siglo XV y que actualmente todavía mantiene su función original.

Entre la Catedral y el Castillo de los Este, el Monumento a Savonarola parece advertirnos de que debemos abandonar los tentadores productos del Mercado si pretendemos visitar el resto de la ciudad.

El Castillo Estense no sólo es el principal monumento de Ferrara sino su núcleo geográfico y el centro de poder del Ducado. Un enorme edificio de ladrillo de planta cuadrada con cuatro torres defensivas rodeado por un foso de agua. Nicolás II de Este lo mando construir en 1385 para defender la residencia de los Este de las insurrecciones populares. Sin embargo, la construcción llevo más tiempo del planeado y al terminarse, ya entrado el siglo XVI, las funciones defensivas ya no parecían necesarias por lo que el interior tiene más de de palacio que de castillo. Y eso que quizás una de los lugares que más llaman la atención al visitante son las espectaculares celdas de prisión y tortura. Como no conmoverse ante la historia de Parisina Malatesta, la joven segunda mujer de Nicolas III, cuyo amor por su hijastro Ugo le llevo a una de las celdas, de donde sólo salió para ser decapitada. La opulencia del resto de las salas del supuesto castillo contrasta con las lúgubres celdas. De todas formas, quizás lo mejor de la visita es subir hasta la Torre de los Leones, un fantástico mirador sobre la ciudad.

Al lado del Castillo Estense se levanta el Palazzo Comunalle, hoy sede del Ayuntamiento, residencia de la familia Este hasta su traslado al Castillo en el siglo XVI. El Palacio permaneció durante siglos unido al Castillo por un pasadizo elevado. La entrada principal se sitúa enfrente de la fachada de la Catedral, por la llamada Bóveda de Caballo. A los lados de la entrada hay dos columnas con las estatuas de Nicolás III de Este a caballo y de Borso de Este en el trono. En el antiguo patio del Palacio Ducal, hoy Piazzetta Municipale, se puede ver la Escalinata de Honor, levantada en 1481 por el arquitecto Pietro Benvenuto degli Ordini.

En Bicicleta por la Ciudad Renacentista y las Murallas

Ferrara es la ciudad con más bicicletas de Europa, todo el mundo circula en bicicleta, y, sin duda, este es el mejor medio para disfrutar recorriendo las murallas y la ampliación renacentista del siglo XV.

A finales del siglo XV era evidente que la pujante ciudad del valle del Po necesitaba una ampliación. Así que Hércules I de Este encargo su diseño al arquitecto Biagio Rossetti, quien trazo un plano de cuadrícula al norte de la ciudad medieval con grandes avenidas y amplios espacios verdes convirtiendo a Ferrara en la primera ciudad moderna de Europa. ¡Un diseño realizado 400 años antes que el ensanche de Barcelona!. La llamada Addizione Erculea se articula en torno a su vía principal, el Corso Ercole I d´Este, con numerosos jardines y palacios. Entre los palacios destacan el Palazzo Turchi di Bagno y el Palazzo dei Diamanti, situados uno enfrente del otro, en la intersección del Corso Ercole con los Corsos de Rossetti y Porta Mare. Esta intersección es conocida por su monumentalidad como el Cuadrivio de los Ángeles”.

El Palacio del Diamante fue construido por el propio Rossetti para Hércules del Este, apodado el Diamante. Es por eso que su fachada está compuesta por sillares tallados en forma de punta de diamante. El edificio es el símbolo del prestigio y de la gloria de la Casa de Este. Actualmente está ocupado por la Pinacoteca Nacional y la Galería Cívica de Arte Moderno.

Siguiendo el Corso Porta Mare, flanqueado por palacios renacentistas, se llega a la gran Plaza Ariostea, presidida por una estatua del autor del “Orlado Furioso”. Lugar de esparcimiento y reunión de los ferrarenses, en sus jardines tiene lugar el Palio de San Jorge, la gran fiesta medieval de la ciudad.

Ludovico Ariosto fue el mayor poeta del Renacimiento italiano y uno de los grandes protegidos por el mecenazgo de la familia Este. Su obra épica caballeresca “Orlando Furioso” fue publicada hace 500 años en Ferrara y se considera uno de los mejores poemas de todos los tiempos y una de las obras más influyentes de la literatura renacentista. El Quijote está lleno de referencias al célebre paladín Orlando.

Ferrara se enorgullece de tener el Palio más antiguo del mundo, aunque el más conocido sea el de Siena. Las características carreras de caballos en las que compiten los distintos barrios están documentadas desde 1259. Durante los meses de marzo y abril, casi siempre los domingos por la mañana, las 8 contradas (barrios o distritos) van presentando sus caballos y jinetes en medio de coloridos espectáculos. El último domingo del mes de mayo tiene lugar la carrera acompañada de desfiles de abanderados que hacen revivir la época medieval.

El opulento Ducado de Ferrara generaba fuertes envidias entre sus vecinos, especialmente en la temible República de Venecia. Así que todo el casco histórico fue rodeado por unas murallas renacentistas que se prolongan durante 9 kilómetros. Miguel Ángel consideraba estas murallas uno de los principales ejemplos de arte militar. La ruta en bicicleta por el paseo arbolado diseñado sobre las murallas resulta imprescindible si se quiere conocer bien la ciudad y disfrutar de las mejores vistas sobre la fértil llanura del Po y el Añadido Hercúleo.

Un Paseo por el Borgo Medieval

Las estrechas y serpenteantes calles que conforman el borgo medieval ocupan toda la mitad sur del casco histórico. Antes de sumergirse en el borgo viene bien una paradita en lo que pasa por ser la taberna más antigua de Europa. La Ostería al Brindisi, situada en la calle que delimita la Catedral por el lado norte, está abierta desde el siglo XV y por allí han desfilado todos los personajes celebres que engrandecieron la corte de los Este.

Ferrara fue también conocida por su barrio judío, especialmente poblado tras acoger a muchos sefardíes expulsados de España y Portugal. Así que un buen lugar para comenzar la visita al Borgo Medieval es la Vía Manzini, que nace en la Plaza de Trento y Trieste y constituye el corazón del guetto. La calle está siempre muy animada y resulta una de las más luminosas por las típicas fachadas medievales pintadas de colores pastel que contrastan con la arquitectura en ladrillo visto propia del resto de la ciudad. La sinagoga, hacia el final de la calle, se identifica fácilmente por las lápidas colocadas al lado de la entrada.

Al final de la Vía Manzini hay que torcer hacia la paralela Vía Savonarola para visitar la Casa Romei. Edificada para el banquero Giovanni Romei, es un ejemplo casi único de vivienda señorial del siglo XV. La casa está articulada en torno a dos bellos patios porticados y conserva algunos de los frescos de la decoración original.

Siguiendo hacia el este por la Vía Scandiana, descubriremos uno de los tesores artísticos más preciados de la ciudad. El Palazzo Schifanoia fue construido, ¿cómo no?, por la casa del Este a finales del siglo XV. El nombre del palacio significa “esquivar el aburrimiento”, aunque siempre fue conocido como “la Delicia”. Este palacio formaba parte de las villas de retiro o lugares de diversión de la familia Este. Sólo siguen en pie unas pocas de las ¡19 villas! de retiro que existían y ésta es la única situada en el centro de la ciudad. El palacio es especialmente famoso por los frescos de la “Sala de los Meses”, el ciclo pictórico más importante del Quattrocento italiano. El nombre se deriva de las personificaciones de meses del año. En la contigua Sala de las Virtudes” están representadas las virtudes cardinales y las virtudes teológicas entre los escudos de armas de los Este.

Un poco más al sur del Palazzo Schifanoia se encuentra otra de las grandes obras de Biagio Rossetti, el Palazzo Costabili. Construido para el embajador de los Este en Milán, actualmente alberga el Museo Arqueológico.

En el extremo sur del barrio está el Monasterio de San Antonio en Polesine. Fundado en el siglo XIII sobre una isla del río Po, quedo englobado en el Borgo Medieval cuando los terrenos de la orilla del río fueron ganados para la ciudad. Los fabulosos frescos góticos de las capillas de la cabecera de la iglesia se atribuyen a la escuela de Giotto. Lástima que sean mostrados con tan escaso entusiasmo por las pocas monjas que quedan en el convento.

De vuelta hacia la Catedral, las solitarias calles empedradas y los característicos edificios de ladrillo proporcionan una atmósfera intimista. La Vía delle Volte, Calle de las Bóvedas, es la calle más sugerente y representa otro de los símbolos de Ferrara. Los peculiares pasadizos sobrealzados, origen del nombre de la calle, tenían la función de unir las casas de los mercaderes con sus almacenes.

Tanto paseo seguro que ha abierto el apetito. Es hora de valorar la fama de la gastronomía de Ferrara. Y que mejor lugar para hacerlo que “Il Piaceri di Lucreczia”, donde Giovanni prepara los mejores cappellazzi di zucca de la ciudad.

En los últimos años han proliferado en las ciudades italianas los alojamientos con encanto fruto de la rehabilitación de viejos edificios en el casco antiguo. Generalmente son pequeños hoteles que funcionan con la fórmula Bed & Breakfast. Ferrara ofrece un buen puñado de estos alojamientos que, sin duda, prolongan la experiencia que supone un viaje por la zona. Dos estupendos alojamientos de este tipo, con una fantástica relación calidad-precio son:

Avanguardia Suites: Via Borgo dei Leoni 99, 44121 Ferrara. Tf: +39 0532769164 (www.avanguardiasuiteferrara.it). Situado en el centro de la ciudad renacentista, entre la Plaza Ariostea y el Cuadrivio de los Ángeles. La rehabilitación de una gran casa de ladrillo con su pequeño patio y jardín dio lugar a este coqueto hotel que ofrece seis suites de diverso tamaño con todo lujo de detalles. Un remanso de paz en medio de la ciudad en el que, además, se ofrecen gratuitamente bicicletas. Habitación doble con desayuno en temporada alta desde 75 EUR.

Stella De’ Tolomei: Stella De’ Tolomei 11 Via Cammello, 44121 Ferrara. Ubicado en una angosta calle de la parte más antigua de la ciudad, entre la Catedral y el Palazzo Schifanoia. Un viejo edificio de ladrillo completamente rehabilitado para albergar 5 habitaciones de diversos tamaños en torno a un agradable patio. Habitación doble con desayuno en temporada alta desde 50 EUR.

Si preferís un hotel con encanto aunque más convencional os recomendaría:

Hotel de Prati: Via Padiglioni, 5  44121 Ferrara. Tf: +39 0532241905 (www.hoteldeprati.com). Un hotel muy agradable situado en una pequeña calle cercana al Castillo Estense. Habitaciones amplias decoradas con colores pastel. Habitación doble con desayuno en temporada alta alrededor de 75 EUR.

Ferrara se enorgullece de tener una de las cocinas con mayor personalidad de toda Italia. Las verduras de la región son exquisitas. Los vinos tienen la denominación de origen Bosco Eliceo. Hay platos y sabores que no se pueden dejar de probar cuando se hace una visita a la ciudad:

Coppia: El pan de Ferrara adopta una forma retorcida con una parte central más blanda de la que salen 4 cuernos duros en espiral. Se conoce coo la “ciupeta” (parejita) porque su forma recuerda símbolos sexuales. Posiblemente fue inventado por Cristóforo de Messisbugo, cocinero de Alfonso I y Ercole II d’Este. Hoy se encuentra en todas las panaderías y restaurantes de la ciudad.

Cappellacci di Zucca: El plato tradicional más identificado con Ferrara. Una variedad de raviolis rellenos de calabaza, queso parmesano, nuez moscada y sal. Verdaderamente deliciosos.

Salama da sugo: Un embutido redondeado de carne de cerdo, mezclada con especias y vino del Bosco que se deja madurar durante muchos meses y se sirve con puré de calabaza o de patata. Es el plato típico de los días de fiesta.

Pampapato: El postre ferrarés más conocido. Inventado en el siglo XVI por monjas de clausura como dulce típico navideño. Su nombre significa “Pan del Papa”. Tiene forma redonda y está elaborado a base de harina, azúcar o miel, almendras, chocolate, canela, fruta confitada y cáscaras de naranja y limón. Se suele servir revestido con una espesa capa de chocolate fundido.

Os sugiero los siguientes restaurantes para probar la cocina local:

I Piaceri di Lucrezia: Via XX Settembre, 61, 44121 Ferrara. Tf: +39 0532472501 (ipiaceridilucrezia.vpsite.it). Un local modesto en el borgo medieval. Giovanni Maria Ragazzi cocina los que para mí son los mejores capellacci de Ferrara. Dejaros llevar por sus recomendaciones y sus explicaciones. Alrededor de 20-25 EUR.

Osteria al Brindisi: Vía Adelardi 11, 44100 Ferrara. Tf: +39 0532471225 (www.albrindisi.net). La taberna más antigua de Europa, funciona desde 1435 y por allí han pasado todos los personajes célebres de Ferrara, desde el mismo Tiziano hasta Bembo y Ariosto. Sólo por ver la enoteca y el ambiente del local merece la pena la visita. Situada muy cerca de la Catedral. Tiene menús desde 15-20 EUR.

Trattoria La Romantica: Via Ripagrande, 36, 44121 Ferrara. Tf: +39 0532 765975 (www.trattorialaromantica.com). Otro de los sitios más recomendables para probar la cocina local a precios moderados. Un local muy agradable ubicado también en el Borgo Medieval, al sur de la Catedral, muy cerca de la Via delle Volte. Alrededor de 20-25 EUR.

Parque del Delta del Po: Comachio y la Abadía de Pomposa

Provincia de FerraraLa desembocadura del caudaloso río Po crea un gran delta que constituye uno de los humedales mayores de Europa. El Parque del Delta del Po, que se prolonga hasta Rávena, es hoy refugio de multitud de aves en sus rutas de emigración que se aprovechan de la variedad de ecosistemas creados en sus lagunas de aguas dulces y saladas. La riqueza paisajística y de su fauna llevo a la UNESCO en 1999 a incluir el delta en el espacio del Patrimonio de la Humanidad de Ferrara cambiando su denominación por Ferrara, ciudad renacentista, y su delta del Po”.

Una de las localidades más interesantes del Parque es Comacchio, situada a escasos 50 kilómetros al este de Ferrara. Comacchio es un buen ejemplo de las ciudades lagunares que florecieron en esta costa en la Alta Edad Media estableciendo fuertes relaciones comerciales con el Sacro Imperio y el Imperio Bizantino. Las aspiraciones de la ciudad fueron cortadas en seco por Venecia. En el año 946 la flota de la República destruyo completamente la ciudad para evitar un competidor que se estaba volviendo incómodo. Comacchio nunca logro recuperarse de la tremenda derrota. Languideció como un puerto secundario al que sólo se podía acceder por vía marítima. El aislamiento sólo termino en 1821, al construirse el primer acceso por carretera sobre los diques. Los terrenos que se han ido ganando al mar y la pesca de anguilas en las lagunas son sus principales medios de subsistencia.

Comacchio es conocida como la “Venecia de los Pobres”. No tiene, ni de lejos, la monumentalidad y grandeza de la capital de la Serenísima pero tiene su encanto y se puede disfrutar lejos de las masas de turistas. Quizás el mejor lugar para empezar a conocer la ciudad es Trepponti, el símbolo de la localidad, un curioso puente construido en el siglo XVII como puerta de entrada a la ciudad que permite conectar entre sí 5 de los 13 islotes sobre los que está edificada la ciudad lagunar. Justo al lado se encuentra el Museo de la Nave Romana, dedicado a presentar la extraordinaria carga de un barco mercantil romano del siglo I aC encontrado en el lecho de la laguna. Vale la pena recorrer con calma los tranquilos canales cruzados por puentes de todos los tamaños y rodeados por humildes casas pintadas de colores pastel y algunos palacios e iglesias monumentales. En los canales siempre están varados algunos barcos y barcazas con la forma de las típicas góndolas aunque sin su ostentosidad. En la Plaza XX de Septiembre se encuentra la Catedral con su torre del campanario truncada, quedo incompleta tras ser destruida por un terremoto. Desde allí parte hacia el oeste el Corso Mazzini que acaba en el Porticado de Capuccini, un recorrido cubierto por 143 arcos que da acceso al Maniattura del Marinati, un museo construido sobre una antigua fábrica dedicada al procesamiento de la anguila.

Tras visitar Comacchio quizás lo mejor sea acercarse a darse un baño a Porto Garibaldi o al Lido di Pomposa. El camino depara las mejores vistas de la laguna y permite apreciar las complicadas redes y artilugios empleados en la pesca de la anguila.

Guido da Pomposa

San Guido de Pomposa. Abadía de Pomposa

Hay una última visita imprescindible en el Delta del Po: la Abadía de Pomposa, uno de los más impresionantes conjuntos monásticos románicos de Italia. La Abadía, situada 20 km al norte de Comacchio, vivió su máximo esplendor entre los siglos XIII y XIV. En esa época ejerció de abad Guido da Pomposa, el inventor de la transcripción musical moderna. El impresionante campanario románico se distingue en la llanura del Delta desde varios kilómetros a la redonda. La esbelta torre de 48 metros erigida en el siglo XI se divide en módulos que presentan de abajo hasta arriba ventanas cada vez más anchas y numerosas que culminan con una cúpula cilíndrica. El diseño produce una sensación de ligereza y acentúa la verticalidad de la torre. Al lado la Iglesia de Santa María, construida fundamentalmente en ladrillo, como todo el conjunto, está precedida por un pórtico de tres arcos. El interior dividido también en tres naves por dos filas de columnas con elaborados capiteles está decorado con frescos de los siglos XIII y XIV con temas del Viejo y Nuevo Testamento y del Juicio Final. Pero el resto más antiguo de la iglesia es el fabuloso pavimento, decorado con mosaicos de diferentes épocas, desde el siglo VI al XII. El conjunto lo completan la Sala Capitular, el Refectorio, el Palacio de la Razón y el Museo Pomposiano.

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