Las islas se suceden lentamente mientras el barco descubre la ruta desde la costa del Mar Báltico hasta Estocolmo. Islas de un verdor exultante, donde los árboles nacen entre enormes rocas de granito. En muchas de ellas, casas de madera de vivos colores con pequeños embarcaderos parecen crear un mundo onírico. Un nítido cielo azul contrasta con las aguas oscuras. Son tres largas horas desde que empezamos a divisar la costa hasta que el puerto de Estocolmo comienza a perfilarse. Es madrugada, hace frío, pero permanezco en cubierta asombrado ante el espectáculo.

El archipiélago de Estocolmo está compuesto por casi 30.000 islas de las que apenas dos centenares están habitadas. Llegar por mar a la capital sueca, sorteándolas como si de un laberinto se tratase, es la mejor opción para empezar a comprender la ciudad.

Estocolmo se fundó en el siglo XIII en la isla que hoy conocemos como Gamla Stan, ciudad vieja. No era una isla cualquiera. Situada justo en el punto en que el lago Mälarem drena al Mar Báltico, era la llave para entrar al país. Quizás por eso su nombre proviene de las palabras tronco (stock) e isla (holm), dando a entender que la isla se rodeó de troncos para impedir el paso al lago a los intrusos.

Ya no hay barreras para entrar en Gamla Stan ni en ninguna otra de las 14 islas que componen la ciudad. Al contrario. Una tupida red de puentes comunica todas ellas y vistosas casas de colores y soberbios edificios de piedra invitan a descubrir la ciudad más grande y elegante de Escandinavia.

Cómo llegar:

El aeropuerto internacional de Estocolmo-Arlanda, situado poco más de 40 km al norte de Estocolmo, es el mayor de Suecia. Las compañías Iberia, Norwegian Air Shutle, SAS y Vueling enlazan este aeropuerto con Alicante, Madrid, Barcelona. Desde el aeropuerto de Arlanda es posible viajar al centro de Estocolmo en tren, el Arlanda Express (www.arlandaexpress.com), por alrededor de 30 EUR, o en bus, Flygbussarna (www.flygbussarna.se/es), por alrededor de 20 EUR. Hay importantes descuentos para estudiantes o familias.

La compañía Ryanair vuela desde Alicante, Barcelona. Madrid, Málaga, Palma de mallorca y Sevilla a dos aeropueros secundarios cercanos a Estocolmo: Estocolmo-Västerås, ubicado a algo más de 110 km al este de la ciudad, y Estocolmo-Skavsta, localizado alrededor de 100 km al sur de Estocolmo. Desde estos aeropuertos el transporte más recomendable es el bus, Flygbussarna (www.flygbussarna.se/es), por alrededor de 30 EUR.

Una experiencia muy recomendable es llegar a Estocolmo desde el Mar Báltico, bien en un crucero o en un ferry desde otra capital báltica. El largo camino desde la costa entre las islas del archipiélago hasta alcanzar la ciudad atraviesa un laberinto de islas pobladas de bosques y casas de vivos colores. Casi 3 horas invierten los barcos en llegar al puerto por el fiordo. Una de las experiencias más espectaculares de un viaje en barco por el Báltico.

Un Poco de Historia: Vikingos, Un Orgulloso Reino y Moderno Diseño:

Los Vikingos y la Fundación de Estocolmo

Monumento a Birger Jarl

Estocolmo tiene poco que ver con los vikingos, aunque muchos se lleven recuerdos extravagantes del terrible pueblo que sembró el terror en Europa poco antes del año mil. Tan sólo existen unos pocos restos de un asentamiento bastante importante en la isla de Birka, a unos 30 km de la ciudad, en el lago Märalem.

A mediados del siglo XIII los vikingos eran ya sólo leyenda. Fue entonces, en concreto en el año 1252, cuando el rey Birger Jarl decide fundar Estocolmo en la actual isla de Gamla Stan o Ciudad Vieja. El objetivo era proteger el país de invasiones extranjeras. La isla, situada justo en el lugar de desembocadura del lago Mälarem en el Mar Báltico era un punto estratégico. Las palabras “troncos” e “isla”, de las que deriva el nombre de Estocolmo, parecen hacer referencia a una barrera de troncos que impedía la entrada al lago desde el mar. El pequeño fuerte prosperó gracias a sus relaciones comerciales con la Liga Hanseática.

La Unión de Kalmar y el Nuevo Reino de Suecia

En 1397 nacía la Unión de Kalmar. Las tres monarquías nórdicas confluyeron en la reina Margarita de Dinamarca y Suecia dejó de existir como reino independiente. Estocolmo, que empezaba a destacar como principal ciudad de Suecia, pasó a ser un mero centro administrativo del poder danés. Curiosamente fueron los reyes daneses quienes proclamaron a Estocolmo como capital de Suecia en el siglo XV.

La nobleza sueca estuvo siempre descontenta con la Unión de Kalmar y a finales del siglo XV comenzaron las revueltas contra el poder danés. Tras una de esas revueltas, en 1520, el rey Christian II organizó un banquete en el Palacio Real de Estocolmo para celebrar su coronación. invitando a las personalidades más influyentes suecas. Durante la cena el rey ejecutó sin piedad a sus invitados. Los cadáveres fueron expuestos en la plaza de Stortorget para escarmiento de la población.

La venganza por el Baño de Sangre de Estocolmo no se demoró mucho. El hijo de uno de los nobles asesinados logró escapar y reunió un ejército con el que regresó a Estocolmo y derrotó a las tropas danesas el 6 de junio de 1523 (fiesta nacional de Suecia). La Unión de Kalmar se disolvió y Gustav Vasaa fue proclamado rey de la nueva Suecia independiente.

La Edad de Oro y la Decadencia

El Reino de Suecia fue expandiéndose por el Báltico desde su nueva creación. En el siglo XVII llegó a ser la nación más poderosa de la región. Los ejércitos suecos sembraron el terror en el Sacro Imperio Romano Germánico durante la Guerra de los Treinta Años. Estocolmo vivía un periodo de expansión. Los nuevos barrios ocuparon los actuales distritos de Normalm y Östermalm.

La Gran Guerra del Norte (1700-1721) enfrentó a Suecia con el resto de las naciones del Báltico. La Guerra supuso la aparición del nuevo Imperio Ruso y la destrucción del Imperio Sueco. Estocolmo fue destruida y el país entraría en una profunda decadencia que arrastró durante casi dos siglos.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir los itinerarios propuestos, que incluyen los lugares más representativos Estocolmo:

Otros artículos de las capitales de Escandinavia y del Mar Báltico:

Un Fin de Semana en Estocolmo

El agua define Estocolmo. Las perspectivas de las diferentes islas que componen la ciudad, los contrastes entre las aguas azules y los elegantes edificios de piedra, los jardines o las casas de colores y el bullicio de sus calles sorprende constantemente a quien visita la capital Báltica. Quizás porque uno no espera encontrar esa alegría en estas latitudes.

Skepsholmen – La Isla de los Barcos.

Merece la pena empezar por una de esas perspectivas. La de la ciudad vieja desde el puente de la isla de los barcos es uno de las más impactantes. La corona real preside el puente mientras las casas de colores forman el telón de fondo.

La pequeña isla de los barcos es un verdadero faro para la ciudad. Una vuelta a la isla no lleva más de 20 mn y desde ella se contemplan los barrios de Gamla Stan, Sodermalm y Östermalm, los grandes museos y el parque de atracciones de Djurgärden.

A lo largo del paseo, la costa está llena de atraques para barcos de todo tipo: veleros y pequeños barcos de vapor convertidos en atracciones turísticas, naves algo más modernas con encanto que ofrecen cruceros por el archipiélago o embarcaciones privadas en busca de un lugar de amarre. Todo un anticipo de lo que es la capital sueca.

Gamla Stan y el Fika

Gamla Stan, la ciudad vieja, ocupa en realidad tres islas: Stadsholmen, la ciudad vieja propiamente dicha, Helgeandsholmen, donde se ubica el Parlamento, y Riddarholmen, la Isla de los Caballeros.

Stadsholmen y el Palacio Real

El colorido núcleo antiguo tiene su centro neurálgico en la plaza de Stortorget. Las casas del siglo XVII y XVIII llenan la plaza de colores vistosos y formas estilizadas. En uno de los lados el Museo Nobel, que describe la historia de uno de los acontecimientos que más marcan la vida en Estocolmo. Tras él los grandes edificios de la isla: la Catedral, un tanto insulsa, y el enorme Palacio Real.

El aspecto actual de la residencia oficial del monarca sueco dada del siglo XVIII, pero lo interesante es que aquí siempre estuvo el Palacio Real desde la fundación de la ciudad. Claro que con cada nueva reconstrucción el edificio crecía hasta llegar a ser uno de los más grandes de Europa. Los amantes de las visitas a los suntuosos palacios reales no se sentirán decepcionados al conocer sus grandes salones y la capilla real.

Lo más bonito de Gamla Stan (o mejor dicho de la Stadsholmen) es la gran zona sur, continuación de la colorida plaza de Stortorget. Callejuelas angostas, adoquinadas, repletas de vida y de colores. Pequeñas plazas y jardines solitarios. Tiendas de artesanía y muchas cafeterías y pastelerías que emiten ese olor de los pasteles de canela tan típico de la ciudad.

Imposible resistirse a una de las costumbres suecas más arraigadas. Tomar un tentempié a media mañana, generalmente compuesto por un café y un pastel de canela. Eso es lo que llaman Fika. Y estando de vacaciones sería imperdonable no seguir las tradiciones del país.

Riddarholmen – La Isla de los Caballeros

El pequeño puente que separa Stadsholmen de Riddarholmen puede pasar desapercibido, pero hay que tener los ojos abiertos porque entre las dos islas se sitúa la transición entre el lago de Mälarem y el Mar Báltico. Las esclusas a ambos lados de la isla lo delatan. No es baladí, aquí el agua dulce lacustre se une a las aguas saladas del fiordo marino del que Estocolmo es bisagra.

El contraste entre la parte noble de la ciudad vieja, solitaria y elegante, y el bullicio y colorido de Stadsholmen es evidente. Aquí todos son edificios nobles: la Iglesia de los Caballeros, panteón de los reyes suecos, los sobrios palacios del siglo XVII, la estatua del fundador de la ciudad, Birger Jarls. Todo muy solemne y pulcro. Pero la mayor sorpresa de la pequeña isla está en la costa que mira el lago. Desde allí se tiene una de las perspectivas más icónicas de la ciudad, la del Ayuntamiento, el lugar donde cada año se entregan los Premios Nobel.

El Ayuntamiento y la Ceremonia de los Premios Nobel

En los primeros años del siglo XX, cuando Estocolmo estaba en plena expansión, se decidió la construcción de un ayuntamiento que estuviera acorde con la gran capital de Escandinavia. El extremo de la isla de Kungshomen había quedado libre tras un incendio que destruyó el molino que allí existía. No había mejor lugar para el edificio, junto a las aguas del lago y con vistas a la ciudad vieja y al distrito de Norrmalm, corazón económico de la capital.

Se convocó un concurso que fue ganado por Ragnar Östberg, el representante más importante del movimiento romántico nacional. El edificio se convirtió de inmediato en la imagen más icónica de la ciudad. Combina la austeridad de la construcción de ladrillo propia de la Europa del Norte con la decoración de influencia veneciana. La torre, que al parecer el arquitecto no había incluido en su proyecto y que copio de planos de sus rivales, está coronada por el símbolo nacional de Suecia, las Tres Coronas.

La visita al Ayuntamiento es una de las imprescindibles en Estocolmo. Los recorridos guiados comienzan a las horas en punto de 10 a 14 horas. La visita comienza por el Salón Azul, donde tiene lugar la ceremonia de entrega de los Premios Nobel cada 10 de diciembre y que ni es azul ni en realidad es un salón sino más bien el patio del edificio. Luego se recorre el Salón de Plenos y el Salón del Príncipe, con su extraña simetría entre las ventanas y la decoración. La visita final es la del Salón Dorado, decorado con mosaicos que representan a la diosa del lago y episodios de la historia de la ciudad. Allí tiene lugar el banquete para los Premios Nobel.

Uno no debe dejar del Ayuntamiento sin subir a la emblemática Torre de las Tres Coronas, desde cuya terraza se disfruta de la mejor vista de la ciudad vieja.

 

Norrmalm y Östermalm

Los barrios del norte de la ciudad comenzaron a desarrollarse en el siglo XVII, cuando el Imperio Sueco dominaba el Báltico, pero la guerra volvió a convertir la zona en los arrabales de una ciudad venida a menos. Sólo a mediados del siglo XIX estos barrios volvieron a florecer. Norrmalm se llevó el comercio y los negocios mientras Östermalm se llenó de elegantes residencias para la burguesía.

Norrmalm

El bullicioso barrio es el corazón de la vida económica de Estocolmo. Allí están los comercios, los hoteles y la sede de las principales empresas. Y, cómo no, la actividad y el tráfico son incesantes.

El eje central del barrio es la larga calle peatonal de Drottninggatan, siempre abarrotada. Las tiendas de moda compiten por el espacio con los centros comerciales y los restaurantes. La ciudad palpita en cada tramo de la calle; una visita a Estocolmo será incompleta sin observar ese ambiente.

En el extremo norte de la calle, junto al Parque del Observatorio, se encuentra la Biblioteca Pública, uno de los más famosos edificios de Estocolmo. Tanto el Parque como la Biblioteca fueron diseñados por Asplund, el mejor representante de la moderna arquitectura neoclásica sueca. La enorme sala principal de lectura se encuentra dentro de la torre cilíndrica que ocupa el centro del edificio. Al entrar te ves literalmente sumergido entre las interminables estanterías repletas de libros.

Östermalm

Un poco más al oeste, en Östermalm reina la calma. El nexo de unión entre los dos barrios es el Berzelii Park, junto a uno de los embarcaderos con mayor actividad de Estocolmo. Se diría que no puede haber mejor transición del bullicio a la calma.

Junto al Parque se levanta el Teatro Nacional, un edificio Art Nouveau construido a principios del siglo XX. Aquí nace la avenida más selecta de la ciudad, Strändvagen. Elegantes edificios de piedra, mezcla de Art Nouveau y arquitectura romántica, con vistas al mar. Portales de lujo, fachadas esculpidas y una alameda entre los portales y el paseo marítimo. En los cercanos puertos deportivos los barcos están listos para navegar a las segundas residencias de las pequeñas islas del archipiélago. ¿Se puede pedir más? No extraña que las viviendas estén entre las más caras de Europa. Una especie de 5ª Avenida neoyorkina.

El resto del barrio se extiende con calles rectilíneas por detrás de la avenida marítima. Los lujosos edificios sólo envidian las vistas de Strändvagen. Aquí se encuentran los comercios más caros y los restaurantes de lujo.

Djurgarden: La Isla de los Museos y el Pulmón de Estocolmo

El único puente que une Östermalm y la isla de Djurgarden proporciona espléndidas vistas. A un lado. la elegante avenida de Strändvagen con los barcos atracados junto al muelle. Al otro. el paisaje, casi salvaje, de Djurgärden. No en vano la isla está ocupada en su mayor parte por el único Parque Nacional de Europa dentro de una capital.

La isla de Djurgärden es una auténtica delicia. Una puerta azul señala la antigua entrada al coto de caza de los reyes suecos. El sinuoso camino recorre la boscosa ribera norte de la isla y acaba adentrándose en el hoy Parque Nacional. A medio camino el sencillo Palacio de Rosendal, construido para residencia de verano de los reyes suecos a principios del siglo XIX.

En la parte oriental de Djurgärden se encuentran los mejores museos de la ciudad, de ahí el nombre de Isla de los Museos. En esta zona se celebró la Exposición Universal de Estocolmo en 1897, con la que Suecia quería reclamar su nueva posición emergente en Europa. El edificio principal y más espectacular de aquella exposición, construido en estilo neorrenacentista, es hoy el Museo Nórdico. El edificio nunca fue terminado y se destinó finalmente a albergar una extensa colección sobre la historia y la cultura de Suecia.

En la zona hay museos para todos los gustos. Uno de los más visitados es el Museo de ABBA con todo tipo de recuerdos de la banda que revolucionó la música pop en los años 80. Pero la lista es larga e incluye desde un museo dedicado a las bebidas alcohólicas en Suecia, Spriritmuseum, al dedicado a Pipi Calzaslargas para los nostálgicos de la serie, Junibacken Museum, pasando por el consabido museo dedicado a los vikingos, Vikingaliv, y el parque de atracciones más antiguo de Suecia, Gröna Lund. Eso sí, hay dos museos que nadie que quiera conocer Estocolmo debería perderse, el Skansen y el Museo Vasa.

Museo al Aire Libre de Skansen

El museo al aire libre de Skansen también fue creado para la Exposición de 1897. La idea era dar a conocer la arquitectura tradicional sueca y para ello se trajeron edificios de todas las partes del país reconstruyéndolos en la pequeña colina de la isla. Fue el primer museo de este tipo en Europa. El recorrido, ambientado con personas vestidas con los trajes tradicionales que muestras los antiguos oficios, es divertido e instructivo. El área es extensa así que vale la pena dedicarle una tarde entera (www.skansen.se/en/).

El Museo Vasa

En 1628 el barco construido para ser el buque insignia en los tiempos de mayor esplendor del reino sueco se hundió en la bahía de Estocolmo, tan sólo un par de horas después de su botadura. Casi 350 años después los ingenieros demostraron mucha más pericia para rescatar el pecio.

El Vasa es el barco del siglo XVII mejor conservado del mundo. Bajo la enorme estructura diseñada para albergarlo se pueden contemplar con detalle las magníficas esculturas y ornamentos con los que se adornaba el casco y una gran parte del mobiliario y armamento con el que contaba en su interior. Este museo es, sin duda, la visita más imprescindible en una ciudad que siempre ha vivido del y para el mar (www.vasamuseet.se/es).

Södermalm: El barrio de moda

La isla de Södermalm era tradicionalmente el barrio obrero del sur de Estocolmo. Mucho más abrupta que sus vecinas, acogía la mayor parte de las instalaciones portuarias.

A finales del siglo pasado el puerto fue trasladado al norte de Estocolmo y el escenario del barrio inició un cambio sorprendente. Se instalaron tiendas vanguardistas, artistas de moda, restaurantes y cafés de diseño… Söldermam acabó así convertido en el barrio bohemio. Sus empinadas calles y coquetas avenidas tienen hoy las mejores tiendas de ropa, los restaurantes imprescindibles y el mejor ambiente nocturno.

Södermalm ha estado siempre conectado con el mundo del arte. Las más grandes estrellas del cine sueco, Greta Garbo e Ingrid Bergman, nacieron aquí. Y aquí se desarrolla la saga Milenium. No es difícil ver grupos de gente que siguen las huellas de los personajes de la saga.

Miradores y el Museo de Fotografía

La isla tiene algunos de los puntos panorámicos imprescindibles para contemplar Estocolmo. El Ascensor Katarina, a la entrada del barrio, es el primero de ellos y el más sencillo de alcanzar. Por algo más de 1 EUR, desde la plataforma se obtiene una preciosa vista de Gamla Stan. La alternativa es el Skyview, un edificio en forma de gran pelota de golf sobre el que se han instalado unos railes que permiten recorrerlos en unas cabinas panorámicas (alrededor de 20 EUR el viaje). Pero el mirador más sugerente es el de la colina de Skinnarviksberget, al oeste del barrio. La gran colina de granito es un mirador natural sobre el lago Mälarem, el Ayuntamiento y la ciudad antigua. Un lugar ideal para contemplar el atardecer.

Aprovechando las viejas instalaciones portuarias, se creó el Museo de Fortografía, Fotografiska, donde se realizan exposiciones temporales de los grandes fotógrafos contemporáneas. La entrada es especialmente cara (alrededor de 22 EUR) pero vale la pena acercarse hasta allí, aunque sólo sea por las vistas desde su restaurante o el ambiente del bar a la entrada del museo. Un buen lugar para despedir al atardecer la gran capital de Escandinavia.

Dónde Dormir:

Estocolmo es una ciudad especialmente cara. Los precios de los hoteles están acordes con el nivel de vida. Se pueden encontrar apartamentos a un precio más asequible, pero hay que rebuscar en las páginas web.

La cadena Scandic, la mayor de Escandinavia, tiene una amplia oferta de hoteles en Estocolmo (www.scandichotels.com). Lo mejor de los hoteles Scandic son sus desayunos, auténticos brunch. Una buena opción, por sus precios ajustados y su situación en el barrio de Norrmalm, es el Scandic No 53 (Kungsgatan 53).

Otras opciones con una relativamente buena calidad-precio son:

Hobo Hotel: Brunkebergstorg 4, 111 51 Stockholm. Tf:  +46 (0) 8-57882700 (www.hobo.se/en). Uno de los hoteles de moda en la ciudad, por su decoración informal y su ambiente juvenil. Fantásticamente ubicado en el centro del barrio de Norrrmalm. Desde 120€ la habitación doble con desayuno.

Stallmastaregarden Hotel & Restauran:  Stallmästaregården, Norrtull 11347 Stockholm. Tf  +46 (0) 8-6101300 (www.stallmastaregarden.se/en). El hotel ocupa una vivienda tradicional situada en un pequeño parque del norte de la ciudad con vistas a un gran lago. El problema es que está alejada del centro y se depende del transporte público para moverse. Eso sí, buena relación calidad-precio. Desde 130€ la habitación doble con desayuno.

Hotel Skeppsholmen: Gröna gången 1, 111 86 Stockholm. Tf: +46 (0) 8-407 23 00 (www.hotelskeppsholmen.se). La isla de Skeppsholmen disfruta de una posición inmejorable en la bahía de Estocolmo, entre la ciudad vieja, el elegante barrio de Östermalm y la isla de Djurgarden. Tranquilidad asegurada en un verdadero oasis dentro de la ciudad. Claro que los precios están acordes con el lugar, desde 250€ la habitación doble por noche con desayuno.

Dónde Comer:

Si el nivel de vida de Estocolmo hace que los hoteles sean caros, comer en un buen restaurante puede resultar prohibitivo.

Una buena opción para comer  bien y barato es visitar la Galería Östermalmshallen en Östermalmstorg (www.en.ostermalmshallen.se). El edificio de ladrillo que albergaba el antiguo mercado merece una visita por si sólo. El mercado fue reconvertido hace unos años para acoger decenas de puestos de comida de todo tipo. La idea es pedirse la comida en los puestos y comerla en las mesas a disposición del público. Absolutamente recomendable.

Vapiano, una cadena alemana de restaurantes de comida italiana, tiene varios locales en Estocolmo. Ofrece buenos platos de pasta, ensaladas y pizzas a un buen precio y en un ambiente muy agradable. Alrededor de 20 EUR por persona.

Otras posibilidades con buena relación calidad-precio son:

Stockholms Gästabud: Österlånggatan 7, 111 31 Stockholm. Tf: +46 8219921. Situado en Gamla Stan, cerca de la Catedral, es una estupenda opción para disfrutar de la gastronomía local a un precio asequible. Alrededor de 35€ por persona.

Glashuset: Strandvägen 18, 114 56 Stockholm. Tf:: +46 86660202. Ocupa una magnífica terraza junto al mar en el paseo marítimo de Östermalm. Cocina sueca e internacional con precio moderados. Alrededor de 35€/persona.

Wärdshuset Ulla Winbladh: Rosendalsvägen 8, 115 21 Stockholm. Tf: +46 853489701 (www.ullawinbladh.se/en). Un local inaugurado como restaurante para la Exposición Universal de 1897 que sigue funcionando en la isla de Djurgärden. Platos tradicionales suecos. Alrededor de 40€/persona.

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