Cuenta la leyenda que Martín de Aldehuela, el arquitecto del Puente Nuevo, murió al arrojarse al tajo de Ronda desde su obra más emblemática para evitar así construir otro puente que fuera más hermoso. Es sólo una leyenda, pero refleja la espectacular belleza de la imagen más emblemática de esta ciudad andaluza. El enorme puente de 100 metros de altura está perfectamente integrado en el paisaje que forma el prominente tajo excavado por el río Guadalevín.

El tajo marca la peculiar orografía de Ronda. Al sur, en la parte más antigua, el legado árabe, bien visible en murallas y baños, algo más escondido en los restos de las mezquitas y sus viejos palacios. Sobre ellos los grandes monumentos renacentistas levantados tras la conquista de la ciudad en 1485 por los Reyes Católicos, durante la guerra que acabaría con el reino nazarí. Al norte, la Ronda barroca y neoclásica, con sus iglesias, su famosa Plaza de Toros, sus alamedas y esa esencia andaluza en sus bien encaladas casas con flores en las ventanas. Al fondo, por los cuatro puntos cardinales, la Serranía de Ronda, frontera natural del reino nazarí, luego tierra de bandoleros y hoy un paraíso de la naturaleza.

Cómo llegar:

Ronda se esconde tras escarpadas sierras. Llegar hasta allí exige conducir por carreteras de montaña. Desde Málaga hay más de 100 km, tanto si optamos por la ruta sur, que asciende por la montaña desde San Pedro de Alcántara, como si escogemos la ruta norte que asciende desde Antequera. En los dos casos hay que prepararse para carreteras sinuosas amenizadas, eso sí, por un paisaje increíble, de montañas abruptas y fértiles valles.

Un Poco de Historia: Ronda: Romana, Musulmana y Cristiana:

La Fundación de Ronda

La Serranía de Ronda está habitada desde el Paleolítico. En la Cueva de la Pileta se encuentran las mejores pinturas rupestres del sur de España. Probablemente hubo asentamientos en Ronda y Acinipo desde el Neolítico. Lo que sabemos con seguridad es que fueron poblados celtas e iberos respectivamente. Sin embargo, la historia de ambas ciudades comienza con el Imperio Romano. Tras la conquista de Hispania por Escipión el Africano, los romanos fundan Arunda y Acinipo que pasarían a ser ciudades importantes de la Bética. El propio Julio César concede a sus habitantes la ciudadanía romana.

Ronda Islámica. El apogeo de la ciudad

La dominación islámica cambia por completo Andalucía. Ronda se consolida como una ciudad importante en Al Andalus llegando a ser capital de una de las Kuras (Provincias). Tras la desaparición del califato y la llegada de los Reinos de Taifas, Ronda se convertirá por unos años en un reino independiente.

La época de mayor esplendor le llegará formando parte del Reino Nazarí de Granada. Ronda ejerce de capital del oeste del reino, un territorio fronterizo, donde las pequeñas batallas entre cristianos y musulmanes forman parte de la rutina de la ciudad.

El 22 de mayo de 1485 los Reyes Católicos logran conquistar la ciudad después de un largo asedio. Ronda se transforma rápidamente. Las mezquitas se convierten en grandes iglesias, se abren plazas y se edifican palacios. Los barrios de San Francisco y El Mercadillo empiezan a llenarse de casas mientras la parte antigua se comienza a conocer como la Ciudad. El siglo XVI es también de plena actividad. Ronda es una de las ciudades más activas de Andalucía

El Resurgimiento del Siglo XVIII y el Fenómeno de los Bandoleros

Tras un periodo de declive durante el siglo XVII, en el siglo XVIII se construyen los monumentos más emblemáticos de Ronda: el Puente Nuevo, la Plaza de Toros, el Ayuntamiento.

La Guerra de la Independencia corta el nuevo desarrollo de la ciudad. La crisis económica provoca la emigración masiva desde los enclaves rurales. Se inicia el fenómeno del bandolerismo que se convertirá en una de las señas de identidad señalada por todos los viajeros románticos del siglo XIX.

El siglo XX supone un nuevo impulso económico. En 1918 se celebra la Asamblea de Ronda en la que se fija aprueba el actual diseño de los símbolos de Andalucía: la bandera, el escudo y su himno. El creador y director de la Institución Libre de Enseñanza, Francisco Giner de los Ríos, es uno de los personajes más destacados de la ciudad.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir el itinerario propuesto que incluye los lugares más representativos de Ronda.

Un Día en Ronda

El amanecer del día otoñal descubre un azul especial. El horizonte comienza a vislumbrarse nítidamente. Mientras, al abrigo de la brisa, el globo comienza a hincharse lentamente. Cuando empezamos a ascender ya el sol ha aparecido en el horizonte. Abajo, el caserío de Ronda se desliza por la ladera. Al irnos aproximando aparece el espectacular tajo y los farallones que lo rodean. Parece un auténtico abismo desde el cielo. Salvado por tres puentes tendidos como en escalones, con robustez creciente. Tras sobrepasar el majestuoso Puente Nuevo se vislumbran las aguas del río. Al fondo grandes extensiones de olivares y la Serranía de Ronda. Una imagen imborrable.

Ronda tiene tres partes bien definidas. La “Ciudad” es la parte más antigua, la meseta sobre el promontorio rocoso situado al sur del Tajo del Guadalevín fue el lugar elegido por los romanos para la fundación de un municipio con gran interés estratégico. Los árabes, ayudados por la orografía, la dotaron de robustas murallas hasta hacerla prácticamente inexpugnable. Un poco más al sur, fuera de las murallas, se extiende el “Barrio de San Francisco”, un barrio habitado siempre por artesanos, desarrollado al abrigo de su iglesia. Por último, “El Mercadillo” se extiende al otro lado del Puente Nuevo. Es el barrio construido durante la expansión de Ronda en el siglo XVIII. Allí se encuentra las antiguas Casas Consistoriales, hoy Parador de Turismo, la Plaza de Toros, una de las más antiguas y grandes del mundo, la Alameda del Tajo y el legado modernista de la ciudad.

La Ronda Árabe y los Palacios de la Reconquista Cristiana

1. Plaza de la Duquesa de Parcent: Ayuntamiento & Iglesia de Santa María la Mayor

Empecemos por lo más antiguo. La Plaza de la Duquesa de Parcent fue el centro del municipio romano y de la medina árabe. Allí se alzaba la vieja alcazaba árabe que ya quedo muy dañada tras la conquista cristiana de la ciudad y acabo destruida por completo en la Guerra de la Independencia. La plaza luce hoy unas coquetas palmeras al abrigo de las cuales merece la pena sentarse a tomar un café en la soleada mañana.

Los dos lados más monumentales de la plaza están ocupados por la Iglesia de Santa María la Mayor y el Ayuntamiento.

La mezquita mayor de la medina ocupaba el lugar de la actual Iglesia de Santa María la Mayor. Fueron los propios Reyes Católicos quienes ordenaron su construcción tras la conquista. Las dimensiones de la iglesia no se aprecian bien desde fuera, en parte por la extraña portada y en parte porque el edificio está rodeado por calles estrechas. Habrá que bajar luego hasta la vega para observar cómo destaca el templo entre las casas del barrio antiguo. Llama la atención la gruesa torre, quizás porque fue transformada a partir del alminar de la mezquita al que simplemente añadieron el campanario.  El interior es una de las visitas imprescindibles en Ronda. Empezando por los restos del arco del Mihrab y un trozo del muro que se descubrieron recientemente detrás del altar principal y terminando por la espléndida sillería del coro esculpida en madera de nogal y cedro. La enorme iglesia mezcla elementos góticos, renacentistas y barrocos. La visita acaba en el tejado, con vistas al entramado de calles de la vieja medina.

El Ayuntamiento fue construido a principios del siglo XVIII sobre la antigua alhóndiga y el pósito de la ciudad. Un largo edificio de piedra de tres plantas con arcadas en los dos pisos superiores. Hay que acercarse a la puerta para ver el artesonado mudéjar de la entrada y, si se puede, visitar el Salón de Plenos.

 

2. Los Barrios del Espíritu Santo y de San Francisco

Bajando hacia el sur desde la plaza nos adentramos rápidamente en el barrio del Espíritu Santo. Un coqueto conjunto de pequeñas casas blancas con balcones forjados y techos cubiertos por tejas árabes que era conocido como el arrabal alto y ocupaba la base del antiguo castillo. Presidido por la enorme iglesia del Espíritu Santo, el otro gran templo mandado construir por los Reyes Católicos sobre la segunda mayor mezquita de la ciudad. Rodeando el barrio los bien conservados muros de la antigua muralla árabe que permitía el acceso a Ronda por la Puerta de Almocábar.

Más abajo, ya extramuros, se extiende el barrio de San Francisco, el arrabal bajo, ocupado desde antiguo por los distintos gremios de artesanos que encontraban aquí mejores condiciones para vivir.

 

3. Murallas de la Vega, Baños Árabes y Puente de San Miguel

Hay que volver a subir hacia la plaza de la Duquesa de Parcent para, antes de llegar a la plaza, coger la calle de la Goleta que nos llevará directamente hasta las Murallas de Levante o de la Vega. Subir y bajar es el devenir normal en Ronda. Desde la vega hasta la meseta y de la meseta a la vega.

El paseo por las bien conservadas Murallas de Levante nos depara las mejores vistas de la fértil vega rondeña. Al final de las murallas, frente al bello arco de herradura de la puerta de la Cijara, ya se divisa el conjunto de los Baños Árabes. En realidad, los Baños Árabes formaban parte de un barrio de la ciudad, conocido posteriormente como San Miguel, que estaban también rodeados de murallas. Aquí desembocaba, atravesando el Puente de San Miguel (el más bajo sobre el río Guadalevín), el camino más importante de acceso a la ciudad. El viejo puente romano o árabe (difícil de decir) formaba parte la propia puerta de la ciudad. De hecho, desde la torre de la puerta se defendía el puente.

Los Baños fueron construidos entre los siglos XIII y XIV. Tras la conquista cristiana fueron abandonados y no salieron del olvido hasta que, a principios del siglo XX, la Duquesa de Parcent decidió construir unos jardines en la zona y encontró los restos. Las excavaciones sacaron a la luz uno de los mejores conjuntos de Baños Árabes del mundo.

 

4. Palacios

Otra vez toca subir hacia la antigua medina. Esta vez desde el Puente Viejo, el segundo de los puentes sobre el Guadalevín, también de origen árabe. De origen porque una crecida se lo llevó por delante a principios del siglo XVII y tuvo que construirse uno nuevo. Por cierto, así se llamó hasta la construcción del actual Puente Nuevo en que empezó a ser conocido como Puente Viejo. El puente se había construido para unir los primeros arrabales que surgían al otro lado del Guadalevín, lo que luego formaría parte de “El Mercadillo”

Pero subamos la dura cuesta hasta llegar al Arco de Felipe V. La vieja puerta árabe fue sustituida por este arco a mediados del siglo XVIII. Un par de curvas más arriba nos toparemos con el Palacio del Marqués de Salvatierra con una espléndida fachada renacentista. Curiosas las figuras con caracteres incas de la portada.

Las figuras masculinas sacan la lengua en señal de agotamiento por cargar el blasón, mientras las féminas se tapan sus partes íntimas, ruborizadas ante el paso de los transeúntes por el lugar

Seguimos nuestra dura subida por la empinada Cuesta de Santo Domingo. Pronto nos toparemos con la Casa del Rey Moro, el palacio más singular de Ronda. Hay tres cosas imprescindibles en el Palacio. La más importante es la Mina de Agua, de época musulmana. Desde aquí se sacaba el agua para abastecer a la ciudad con un complejo sistema de norias. Cuentan que un traidor musulmán reveló el secreto a las tropas cristianas y de esa forma el ejército castellano pudo cortar el suministro y conquistar la ciudad. La Casa-Palacio es de estilo neomudéjar y fue proyectada por la Duquesa de Parcent a principios del siglo XX. Curioso personaje el de la Duquesa. Se llamaba Trinidad von Scholtz Hermensdorff, pero a pesar del nombre era una castiza malagueña. Eso sí, de alta alcurnia. Dama de la Reina Victoria Eugenia y enamorada de Ronda. Fundó en Ronda la Escuela de Artes y Oficios con el fin de rehabilitar los grandes monumentos de la ciudad. El jardín fue también encargo de la duquesa. Para ello contrató a Jean Nicolas Forestier en 1912 quién diseñó unos jardines que son mezcla de estilo árabe y francés y por eso casi únicos en su género.

Hay que terminar de subir la Cuesta de Santo Domingo, cruzar la arteria principal de la vieja medina y seguir hasta por la calle Tenorio hasta la plaza de Mondragón para visitar el último de los grandes palacios de la ciudad. El Palacio de Mondragón se construyó inmediatamente después de la conquista. Se articula en torno a tres patios de estilos renacentista, tardo-gótico y mudéjar. El último, de clara influencia andalusí, es una de las imágenes más famosas de la ciudad.

Retrocediendo hasta la calle Tenorio, junto al Mirador El Campillo, encontramos un palacete de estilo modernista conocido como la Casa de Juan Bosco. Vale la pena visitarla por su patio decorado con motivos nazaríes y por la vistas que tiene hacia el Tajo y el Puente Nuevo.

 

El Puente Nuevo: «Mediocre obra de ingeniería, gran obra de arte«

Unir los barrios de La Ciudad y El Mercadillo era ya una vieja aspiración de los rondeños a mediados del siglo XVIII. Sin embargo, la obra no pintaba fácil. En 1741 un primer puente, inaugurado 6 años antes, se había venido abajo sepultando a 50 personas, en una de las mayores catástrofes acaecidas en la ciudad.

Cuando le asignaron la tarea de construir un nuevo puente a Martín de Aldehuela, el ingeniero debió de sopesar despacio los riesgos de intentar una solución audaz. Abandonó la idea de un puente ligero de un solo arco y optó por construir tres sólidos y estrechos arcos cuyos cimientos reposaron en el propio lecho del río. Era la solución más conservadora, pero al utilizar piedra de canteras cercanas, que se mimetizan con los farallones rocosos, los grandes muros que levantó parecen menos severos y los arcos resultaron suficientes para dar salida al río durante las crecidas. Y el puente ha resistido bien sus casi 250 años de existencia. No sólo eso. Hoy es la imagen más emblemática de Ronda.

El mejor mirador del Puente Nuevo y el Tajo exige el esfuerzo de descender por la senda que nace junto al Mirador El Campillo. Hay que hacerlo al atardecer, cuando las piedras con las que fue construido el Puente y los farallones del Tajo brillan con un naranja intenso. En la senda uno se topa con más restos de aquellas murallas árabes que hicieron tan difícil la conquista de la ciudad. Abajo, las fértiles huertas de la vega del Guadalevín.

 

Plaza de Toros de Ronda

Ronda es parte esencial de la historia del caballo español y de los toros. En 1572 Felipe II creó la Real Maestranza de Caballería de Ronda, una sociedad de caballeros para enseñar y fomentar el ejercicio de la equitación. Un gran espacio de la ciudad quedo dedicado a los ejercicios ecuestres entre los que se incluían, como era tradición en España desde la Edad Media, los juegos de destreza con los toros.

En el siglo XVIII los caballeros son sustituidos por toreros a pie. La dinastía rondeña de los Romero, sobre todo Francisco y su hijo Pedro, sientan las bases del arte del toreo tal y como hoy los conocemos. A Pedro Romero se le conoce como la figura cumbre en la historia de la tauromaquia.

A mediados del siglo XVIII la Real Maestranza pide autorización a Carlos III para construir una plaza de toros. Las obras finales se llevan a cabo bajo la dirección del arquitecto Martín de Aldehuela. El coso se inaugura en 1785, coincidiendo con el 300 aniversario de la ocupación de Ronda por los Reyes Católicos. La espectacular plaza de piedra y las instalaciones de la Real Maestranza se han convertido en un museo, aunque conservando su función original. Otra de las visitas imprescindibles de Ronda.

La otra gran familia de toreros rondeños es la de los Ordoñez, Cayetano primero y Antonio después fueron los máximos representantes del toreo más ortodoxo en el siglo XX. Antonio Ordoñez alcanzó fama internacional. Dos de sus grandes admiradores, Ernest Hemingway y Orson Welles, compartirían toda la vida una buena amistad con el torero. Hasta el punto de que las cenizas de Orson Welles descansan en su finca de recreo en Ronda.

Cayetano y Antonio Ordoñez fueron los impulsores de las célebres corridas goyescas que cada año se organizan en Ronda a principios de septiembre en honor de Pedro Romero y en las que todos los participantes lucen trajes de época. Difícil encontrar localidades y alojamiento en esas fechas en Ronda pero os puedo asegurar que el esfuerzo merece la pena.

 

Ronda Romántica: Historias de Bandoleros y Poetas

La Guerra de la Independencia sumió a la pujante Ronda del siglo XVIII en un periodo de pobreza y oscuridad. La Serranía de Ronda se convirtió en un terreno abonado para el bandolerismo, fruto de la crisis económica. Mientras, la ciudad seguía creciendo a expensas de la población que abandonaba las inseguras aldeas y cortijos de la zona. Los barrios del Mercadillo y San Francisco se hicieron cada vez más grandes siguiendo unas directrices no escritas de arquitectura regional.

 

El Museo del Bandolero (calle Armiñan 65) intenta reflejar la historia del bandolerismo en Andalucía y de esa época oscura y pobre de Ronda. La historia de los bandoleros está ligada a la de los viajeros románticos que recorrieron Andalucía en el siglo XIX y creyeron encontrar en ellos la esencia del pueblo andaluz. El poeta checo Rainer María Rilke fue quizás el último de esos viajeros románticos que recorrieron Andalucía. Recaló en Ronda en el invierno de 1912-1913 y aquí encontró inspiración para terminar una de sus más grandes obras, las Elegías de Duino. Siempre se refirió a Ronda como la Ciudad Soñada.

Ronda parecía el escenario más adecuado para filmar uno de los primeros grandes éxitos de RTVE. La ciudad se transformó en los años 70 para acoger el rodaje de los 40 capítulos de la serie Curro Jiménez. Aún pueden verse en algunos lugares restos de decorados o parte del vestuario de los actores.

 

Ronda: Ciudad Soñada

Un buen día la Ronda actual empezó a tomar conciencia de sí misma. Descubrió su esplendoroso pasado musulmán en el que llego a ser un reino taifa y cabeza de la frontera granadina. Puso en valor sus monumentos renacentistas, barrocos y el sello inconfundible del neoclasicismo. Se identificó con sus bandoleros y poetas. Lo adecentó todo y llegó el turismo. Primero recalaron algunos aventureros de aquí y allí, luego los turistas de la costa a conocer un pueblo de la España auténtica. Hoy Ronda es la tercera ciudad más visitada de Andalucía. Casi nada.

En ese auge del turismo en Ronda hay nombres que brillan con luz propia. El japonés Kazunori Yamauchi, piloto de carreras profesional, diseñó un videojuego de carreras que se hizo tremendamente popular. Uno de los escenarios virtuales elegidos fue Ronda y aquello ha atraído desde entonces a miles de turistas, fundamentalmente japoneses, deseosos de conocer los espectaculares escenarios. Tanta repercusión ha tenido en el turismo que el ayuntamiento decidió ponerle su nombre a uno de sus paseos más emblemáticos, el del mirador del Tajo, que comparte nada menos que con Ernest Hemingway y Orson Welles.

El paseo entre la Alameda del Tajo y el Puente Nievo es el mejor para terminar, al atardecer, la visita de Ronda. La luz del ocaso hace brillar las paredes rocosas que contrastan con el blanco inmaculado de las casas asomadas al abismo. Al borde del paseo, junto al Auditorio de Blas Infante y un Kiosko de música, sobresale un Mirador, colgado sobre el precipicio. Desde allí se observa en primera fila la puesta de sol tras las montañas de la Serranía, mientras la oscuridad se adueña de los cortijos que pueblan las orillas del Guadalevín. Atrás, junto a la plaza de toros, comienza el bullicio nocturno. Los bares se van llenando para el ritual de las tapas. Y es que todo en Ronda es carismático. Ya lo decía Rilke: Ronda, ciudad soñada.

Dónde dormir:

La oferta de alojamiento en Ronda y alrededores, ocupando cortijos de toda la Serranía, es amplísima. Se pueden encontrar lugares para todos los gustos y bolsillos. Si se prefiere un hotel con especial encanto, tres buenas posibilidades dentro de la ciudad son:

Hotel Alavera de los Baños: Molino de Altarcón s/n, 29400 Ronda. Tf: 952 879143 (www.alaveradelosbanos.com). Situado en la parte baja de la ciudad, en el barrio judío, justo al lado de los baños árabes. Ocupa una casa de campo típicamente andaluza con un pequeño jardín y una piscina. Un lugar muy tranquilo a un paso de todos los lugares importantes para visitar. Alrededor de 100 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta

Hotel Montelirio: Tenorio 8, 29400 Ronda. Tf: 952 873855 (www.hotelmontelirio.com). Ubicado en un palacete del siglo XVII con vistas al Tajo del Guadalevín y al Puente Nuevo. Habitaciones muy cuidadas. Un auténtico hotel con encanto en la zona mejor de la ciudad. Alrededor de 125 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta

Parador de Ronda: Plaza de España, s/n 29400 Ronda. Tf: 952 877500 (www.parador.es/es/paradores/parador-de-ronda) La antigua Casa Consistorial fue remodelada íntegramente en los años noventa para construir uno de los más bonitos paradores de la red. Situado entre el Puente Nuevo y la Alameda del Tajo con vistas al Tajo del Guadalevín y a la Serranía de Ronda. Tiene habitaciones amplias con balcones y una gran piscina. Alrededor de 150 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Dónde comer:

En Ronda no faltan lugares para comer bien, aunque quizás la primera pregunta que debemos hacernos es qué tipo de comida nos apetece. Uno puede optar por tapear o por sentarse en un buen restaurante, ambas experiencias merecen la pena en esta ciudad.

El tapeo es todo un ritual en Ronda. Al abrigo de esta costumbre vienen surgiendo cada vez nuevos locales a añadir a la nómina de los imprescindibles. Algunos locales que merece la pena conocer son:

Bar El Lechuguita: Calle Virgen de los Remedios, 35, 29400 Ronda. Una de las tabernas con más solera de la ciudad. Muy cerca del Puente Nuevo. Más de 60 tapas para chuparse los dedos a menos de 1 euro. Veréis gente haciendo cola desde antes de que abran (a las 13 horas al mediodía y a las 20:30 horas por las noches)

De Locos Tapas: Plazuela Arquitecto Francisco Pons Sorolla, 7, 29400 Ronda. Situado al lado de la Puerta de Almocábar, junto a la muralla árabe. Tiene una pequeña terraza que suele estar abarrotada. Sirven tapas muy creativas en un trozo de pizarra natural.

Bar TragaTapas: Calle Nueva 4, 29400 Ronda. Uno de los nuevos pequeños y acogedores locales de tapeo y buen vino en una de las calles peatonales del Mercadillo. Todas las tapas son de diseño y muy originales.

Bar La Farola: Plaza Carmen Abela, 9, 29400 Ronda. Un bareto sin pretensiones en una pequeña plaza del Mercadillo donde sirven estupendas tapas.

Entre la extensa oferta de restaurantes, algunas buenas opciones, que además ya tienen solera, son:

Mesón Carmen la de Ronda: Plaza Duquesa de Parcent 10, 29400 Ronda. Tf: +34 952878735. Uno de los locales más típicos de la ciudad. Ambiente de taberna andaluza con muchos recuerdos de Cayetano Ordoñez. Cocina mediterránea y andaluza. Alrededor de 20 EUR/persona

Restaurante Almocábar: Plaza Ruedo Alameda 5 Barrio de San Francisco, 29400 Ronda. Tf: +34 952875977. Otro de los locales emblemáticos de Ronda. Una taberna muy bien decorada que ofrece sabrosos platos de cocina mediterránea de calidad. Alrededor de 30 EUR/persona

Restaurante Pedro Romero: Calle Virgen de la Paz 18, 29400 Ronda. Tf: +34 952871110. Otro de los clásicos de la ciudad. Ambiente taurino frente a la Plaza de la Maestranza. Impresionante el rabo de toro. Alrededor de 30 EUR/persona

Excursiones: La Cueva de la Pileta y Las Ruinas de Acinipo

En las cercanías de Ronda hay dos lugares que conviene visitar por su importancia histórica. El corto viaje hasta ellos permite, además, hacerse una idea de la abrupta orografía y de los fértiles valles característicos de estas tierras.

La Serranía de Ronda ya estaba habitada por el hombre prehistórico. A unos 12 km de Ronda se encuentra la cueva con pinturas rupestres más importante de Andalucía. La Cueva de la Pileta, en el pueblo vecino de Benaoján, fue descubierta a principios del siglo XX y se sabe que fue no sólo fue hábitat del hombre prehistórico sino lugar de enterramiento. A lo largo del recorrido se pueden ver pinturas rupestres de cabras, caballos y cérvidos, entre las que destacan “La Yegua Preñada” y “El Pez”. Para poder visitar la cueva hay que reservar previamente en el Tf 666741775 (10:00h a 13:00h)

Un poco más allá, a 20 km de Ronda, se encuentran las ruinas de la ciudad romana de Acinipo, “ciudad del picacho”, un lugar habitado desde el neolítico que conserva uno de los teatros romanos mejor conservados de la península. El enclave situado a más de 1000 metros de altitud, con unas vistas impresionantes de las sierras limítrofes, fue un antiguo oppidum o ciudad fortificada ibérica y conserva también algunos restos de cabañas de esa época.

 

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