Lipari es la mayor de las Islas Eolias, un archipiélago de siete islitas volcánicas que se esparcen como un florero desde la costa nordeste de Sicilia vigilando la salida de estrecho de Messina con sus cumbres humeantes. Con 36km2 cuadrados Lipari es la isla más extensa, la más poblada y alberga la capital. La ciudad no supera los diez mil habitantes pero sigue teniendo esa sensación de pueblo tranquilo y apartado del mundanal ruido. Además de su encanto marinero, posee monumentos notables reunidos en la parte alta de la ciudad que está rodeada de murallas.

No dejar de ver la imponente fortaleza erigida bajo el reinado de Felipe II para protegerlo de los ataques de piratas y turcos; la sólida Catedral Renacentista también construida bajo el dominio español; las ruinas del Teatro Romano; y un Museo Arqueológico que demuestra, a través de los hallazgos locales, el pasado neolitico, griego clásico y romano de estas islas singulares.

El resto de la isla se recorre fácilmente en un día. La distancia más larga no llega a los 14kms, y como lugares apetecibles no hay que perderse; Acquacalda, una playa con surgentes termales en el rincón más tranquilo de la isla; tomarse un café en el lungomare de Canneto, un apacible pueblo costero; e imprescindible ver el espectacular escenario volcánico desde el Mirador de Quattrocchi.

La isla de Vulcano por su parte llama la atención porque da nombre a las montañas de fuego del mundo entero, porque el mito griego dice que por aquí se entraba a los infiernos de Hades, y porque aquí “Las Fraguas de Vulcano” donde se fabricaban los rayos para Júpiter… o Zeus como más os guste.

Lo cierto es que este pedacito de tierra que no llega a los 15km2 cuadrados da para un día muy completo. Lo primero es la ascensión al cráter, subir a los más de 400 metros de altura de diferencia entre el puerto y la cumbre. La ascensión no es difícil lleva casi una hora pero compensan las hermosas vistas de todo el archipiélago, mientras sorteas las fumarolas de vapor sulfuroso que colorean de amarillo su cresta, con tramos de suelo calientes como para hervir un huevo.

Más sulfuro pero éste sin enfados, te lo puedes untar en la piel en los baños de lodo (fanghi di Vulcano) que hay junto al puerto. Teniendo más tiempo a parte de disfrutar de las playas, del submarinismo y del sosiego, quietud y silencio del pueblecito, se come un pescado fresco y una pasta exquisita, y las noches sin luces que se interpongan resultan apasionantemente estrelladas.

Cómo llegar:

Para llegar a las Islas Eolias hay que coger un ferry, un trasbordadores o un aliscafo porque no hay ningún aeropuerto. Los aeropuertos más cercanos están en la isla de Sicilia; son los de Catania y Palermo a 130kms y 200kms (por autopista) de la ciudad de Milazzo, el principal puerto de acceso al archipiélago.Billete Ferry Milazzo-Lipari 09-17

>Milazzo-Lipari en ferry; aproximadamente 1h45′ y 75€ -un coche + dos pasajeros-; en aliscafo; unos 45′ en aliscafo y 18€ por persona.

>Lipari-Vulcano en aliscafo; 15′ y unos 7€ por persona (14€ i/v)Billete Aliscafo Vulcano-Lipari 09-17

Si vais a viajar en coche, ¡ojo! hay restricciones durante el verano para llevar vuestro propio coche, y sólo os permitirán embarcar si tenéis una reserva de hotel en la isla a la que váyais de al menos una semana de duración.

Hay también conexiones por barco con Palermo o Cefalú también en Sicilia, o con Nápoles y Salerno en la península, pero siempre con menores frecuencias y más caro. Por último también existe la posibilidad de realizar excursiones desde las localidades turísticas de las costas de Calabria, como Scilla y Tropea.

Un poco de historia: Las Islas Eolias de la mitología al cine

A pesar de su tamaño diminuto, este pequeño racimo de islas ha gozado de una presencia importante en la mitología griega clásica. Lipari, cuyo nombre ya procede de un rey mitológico, era la patria de Eolo, “Dios del Viento“; de ahí el nombre del archipiélago. Por su parte en Vulcano, residía Hades, “Dios de los Infiernos“, y aquí se hallaban, “Las Fraguas de Vulcano“, lugar donde se elaboraban los rayos de Júpiter.

Y si la historia comienza con la ocupación griega y la dependencia de estos territorios de la Ciudad-Estado de Siracusa en la vecina Sicilia, los avatares de la misma hicieron que este diminuto archipiélago pasara por manos cartaginesas, romanas y bizantinas antes de quedar completamente despobladas en 838, arrasadas y con su población deportada o aniquilada por ataques sarraceno y las condiciones de inseguridad del Mediterráneo en la Alta Edad Media.

Tras dos siglos de despoblación, con la conquista normanda de Sicilia en 1083 se inicia su repoblación. Al principio a cargo de monjes benedictinos y poco a poco con laicos que acudían por las ventajas de propiedad que le ofrecieron los monarcas angevinos. Los aragoneses tomaron el relevo y repoblaron las islas con catalanes y napolitanos principalmente. La falta de seguridad por causa de los ataques turcos y de corsarios del norte de África fuerza a Carlos V a dotar a las islas de unas defensas que fueron definitivas para la consolidación de las mismas. A partir de entonces su historia quedará ligada al Reino de las Dos Sicilias, y subsecuentemente a la Italia Unificada desde 1861.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar todos los lugares mencionados en este artículo. Los he ubicado con mucho esmero para que puedas navegar con este mapa para llegar hasta cada uno de ellos.

Esta es una breve descripción de las otras islas Eolias que no visitamos en este post:

1/ Salina: 26km2 cuadrados – 2100 habitantes – Altura máx. 962mts – Es la más verde de las islas Eolias, posee una reserva forestal. Es conocida por sus alcaparras y su malvasía.

2/ Isla de Estrómboli: 12km2– 700 habitantes – Altura máx. 924mts – Su volcán denomina una tipología volcánica propia de erupciones explosivas, los estrombolianos. En actividad desde tiempos históricos, son populares las excursiones nocturnas para disfrutar de los “fuegos artificiales” naturales que ofrece constantemente. La ascensión hasta su cráter es larga y costosa y puede llevar más de cuatro horas.

3/ Panarea: 3,5km2– 400 habitantes – Altura máx. 421mts – Es la más diminuta y la más chic de las Islas Eolias. Posee numerosos islotes a su alrededor y es un paraíso para submarinistas.

4/ Alicudi: 5,2km2 – 135 habitantes – Altura máx. 675mts – Es la más remota, salvaje y tranquila de todas las islas.

5/ Filicudi: 9,5km2  – 330 habitantes – Altura máx. 774mts – Posee la mayor abundancia de fauna marina, y fondeaderos excepcionales.

Visitando la Isla de Lipari

La Ciudad de Lipari

Dos ensenadas se abren a ambos lados del promontorio rocoso sobre el que se levanta el Castillo y la Catedral de Lipari. La que está más al norte, se llama Marina Lunga, y alberga el puerto comercial, el lugar donde llegan los ferris y aliscafos. La situada al sur, se llama Marina Corta, y es más íntima y acogedora, y principalmente ocupada por los barcos y viviendas de pescadores.

Una calle recta, la Via Vittorio Emmanuelle, corta de norte a sur la ciudad de Lipari, conectando ambas marinas, y haciendo a su vezz de punto de partida de las carreteras que circundan la isla. De cada extremo parten las rutas que te llevan hasta Acquacalda al norte, o hacia Quattrocchi al oeste. Al este de esta calle queda el casco histórico y la acrópolis de Lipari.

Acrópolis de Lipari

Visita cultural obligada, la “Acrópolis” encierra tras sus gruesas murallas, la Catedral Renacentista dedicada al patrono de la ciudad, San Bartolomé Apóstol, y el Museo Arqueológico, cuyas colecciones ocupan varios edificios históricos del conjunto amurallado.

La Catedral fue construida bajo la dominación española, aunque también cuenta con un claustro medieval normando. Impresionan sus techos con frescos pintados en el siglo XVIII con escenas de la Biblia. El Templo, objeto de devoción de todos los habitantes del archipiélago conserva los restos del Apóstol según reza la tradición.

El Museo por su parte, conserva una buena colección de objetos hallados en las excavaciones arqueológicas en las islas Eolias. Separados por su origen, y por su época. Los hallazgos cubren desde el neolítico temprano hasta la Roma clásica,  siendo las piezas más bellas, los ejemplos de máscaras de teatro, y las ánforas y cráteras griegas finamente decoradas. En el extremo meridional de la fortaleza, un teatro griego orientado hacia la preciosa vista del mar, está rodeado de numerosas sepulturas griegas y romanas en buen estado de conservación. No dejéis de asomaros para ver una de las vistas más bellas de Marina Corta desde lo alto de las murallas en este punto.

Marina Corta

La Piazza Ugo di Sant’Onofrio es el centro marinero de Lipari. Terrazas, restaurantes y tiendas atraen a turistas y locales en torno a la estatua del patrono que se alza en el centro de la plaza, posiblemente la más animada de Lipari. Metida casi en el mar, encontramos la pintoresca iglesia de Santa María de las Almas del Purgatorio, exquisitamente encalada en contraste con el azul omnipresente, y en frente sobre un alto salvado por escalones,  la antigua parroquia de San José, es como el faro que indica el camino de vuelta a los marineros cuando regresan a puerto.

La isla de Lipari

En aproximadamente 24kms se da la vuelta a la isla. El primer punto de interés es la localidad de Canneto*. Con su  “lungomare” junto a la playa, sus cafés y terrazas, este pueblecito orientado al mar, es el sitio ideal para tomarse un café o un “aperol spritz” leyendo un periódico, un libro o repasando el móvil. Unos cinco kilómetros más adelante la carretera atraviesa las enormes canteras de piedra pómez de la isla. No es que sea especialmente bonito, pero si resulta interesante ver las infraestructuras industriales, con su pantalán y puerto de embarque para su exportación. Un recurso que se ha venido explotando desde la antigüedad, junto con la obsidiana, ambas de origen volcánico.

En el punto más septentrional y tranquilo de la isla, Acquacalda* estira su caserío encalado entre la peña y la playa de guijarros, presidido por una pequeña parroquia blanquísima con espadaña. En verano, una parada aquí es obligada, y buscar los chorros de agua caliente que surgen en distintos puntos, un aliciente añadido al refrescante baño en el mar. Hay un par de restaurantes para poder comer aquí.

Más adelante, la carretera atraviesa la parte mas recóndita y salvaje de la isla, teniendo en el paisaje constantemente las otras islas del archipiélago, pero sobre todo la isla de Salina. El lugar ideal para tomarse el café disfrutando de buenas vistas es el pequeño chiringuito junto al Belvedere Villa Petrara*. Un chamizo en una curva con vistas estupendas, en el que podréis además comprar algún recuerdo en forma de productos típicos como hierbas aromáticas, aceite, alguna fruta o tomates secos, o incluso piedras pómez, obsidianas y otras baratijas.

La carretera atraviesa entonces unos seis kilómetros de poblaciones dispersas (Quattropani y Pianoconte) para ir acercándonos de nuevo al punto de partida. Pero el punto más interesante de todo nuestro tour, es el Belvedere de Quattrocchi***. Ya en la parte meridional de Lipari, y a tan sólo 4kms de la capital. Este mirador, es siempre maravilloso, pero muestra su máximo esplendor en las horas de la tarde cuando los rayos de sol riegan las paredes rocosas de la costa sur, iluminando un mar azul intenso en contraste con el negro de los farallones de Lípari, y el acechante y enorme contorno de la isla de Vulcano, con su volcán al fondo.

Visitando la Isla de Vulcano

Isla de Vulcano

Si el olfato guiara nuestro barco, nunca arribaríamos al puerto de Vulcano. Porque Vulcano te recibe con olor a azufre, a huevo podrido. Y es que a pocos metros de los muelles, emanaciones de vapores y aguas sulfurosas, invaden un terreno convirtiéndolo en un lodazal medicinal, un fango cargado de minerales entre los que destaca el mencionado azufre, que tiene propiedades curativas y depurativas para la piel… pero ¡ay! del olor no se puede decir lo mismo, salvo que increíblemente… ¡te acostumbras!

Vulcano cuenta con tan sólo 12kmaproximadamente unos 8kms de norte a sur

Ascensión al cráter

Posiblemente sea la principal razón para venir a esta isla. La ascensión al cráter es fácil, accesible incluso para aquellos poco entrenados en senderismo y no es peligrosa en absoluto. Lleva aproximadamente una hora subir desde el puerto hasta la cumbre. El camino surge a unos 500mts del puerto desde la carretera que va hacia al sur de la isla. Aquí la pendiente se va pronunciando paulatinamente y el trazado señalizado empieza a surcar la montaña de cenizas de colores cambiantes, hasta llegar a la cresta del volcán.

Una vez allí, atravesar los terrenos porosos del lado oriental del cráter es toda una aventura. Las grietas en el suelo, caliente y humeante, liberan incesantemente un vapor sulfuroso que a veces ahoga por su olor, aunque se hace poco a poco soportable. Aún queda la rampa final, superar otros 80mts de desnivel hasta llegar al punto más alto, desde el que el panorama y las vistas abarcan las siete islas del archipiélago, y al sur las costas de Sicilia e incluso el Etna coronando el horizonte a lo lejos.

Baños de lodo

Otra de las visitas obligadas en Vulcano, son sus baños de fango. Situados junto al puerto, y delimitados por una cerca de madera, una simbólica entrada de 3€ te permite acceder a bañarte en esta curiosidad natural, untándote con los barros sulfurosos que tantas propiedades beneficiosas tienen para la piel. El olor no se quita ni con una ducha, y permanecerá un par de días detectable en vuestra piel, que eso sí, estará mucho más tersa y suave… ¡garantizado!

La charca de lodo se halla junto al mar, y una pequeña escalera da acceso al baño en agua marina. En diversos puntos veréis burbujas surgiendo intensamente. Al acercaros comprobaréis los chorros de agua caliente que surgen del fondo de forma irregular. Un baño en estas aguas, es toda una experiencia. La temperatura del mar en este tramo de costa permanece muy estable durante todo el año por el aporte calórico de las fuentes volcánicas.

Playas y submarinismo

Si aún os queda tiempo en Vulcano, en el extremo sur de la isla la “Spiaggia del Asino” es una playa fantástica para tumbarse al sol, y otra cosa de la que podréis disfrutar es de los increíbles fondos marinos. Tanto aquí como en las otras islas, hay muchas agencias que organizan inmersiones y excursiones de buceo.

La capital Lipari concentra la mayor parte de la oferta de albergues, hoteles y apartamentos en alquiler para pasar unos días en la isla. No obstante, repartidos por toda la isla hay muchos establecimientos y casas particulares que alquilan habitaciones. Hay que tener en cuenta que casi la mitad de la población de la isla está vinculada al turismo de alguna forma, y muchos tienen alojamientos que explotan durante la temporada estival. Con la llegada de ferris en el puerto a veces es fácil ver señoras ofrecer camas y habitaciones.

He señalado un par de establecimientos que me gustaron por su relación calidad-precio o por lo especial de su ubicación.

Hotel Residence Acquacalda – Via Lungomare di Acquacalda, 98055 Acquacalda, Isla de Lipari (Italia) – Tel: +39 090 988 0201 – Un hotel para el descanso total. En la parte más tranquila y remota de la isla (pero son sólo 10kms a Lipari) La playa delante y el murmullo del mar por las noches. Buenas vistas y espacio. Una doble con desayuno incluído por 44€ /noche.

B&B Mastro Francesco:  En el casco histórico a escasos metros del mirador sobre la playa y el ayuntamiento, este B&B ocupa una casa antigua restaurada con mucho gusto. Sus habitaciones son cómodas, están nuevas y muy limpias, y consiguen trasmitirte la sensación de cómo es la vida tradicional en el centro del pueblo.


Mi sitio muy buen pescado, y recordad que la especialidad de Scilla es el pez espada, y lo preparan sabrosísimo. También son excelentes la pasta a la marinera con almejas y mejillones.

En la Ciudad de Lipari:

Latteria 581 Cocktail Bar Restaurant: Via Monsignore B. Re, 16, 98050 Lipari (Italia) – Tel: +39 333 665 5938 – Comimos tarde (a las 15h30 es bastante tarde para ellos) pero estuvo exquisito. La pasta “a la norma”, el filete de pez espada y los escalopines riquísimos. De postre un semifreddo de pistacho para chuparse los dedos.  Está situado en la calle principal por donde todo el mundo pasa y tiene una terrracita ideal para ver y dejarse ver mientras comes o cenas. Bebidas incluidas nos costó 44€ / 2Pax.

Ristorante Il Galeone: Corso Vittorio Emanuele II, 206, 98050 Lipari (Italia) – Tel: +39 090 981 1463 – En la calle principal con su terracita recogida y acogedora, se centra en pescado local. Cenamos fenomenal, algo parecido a una rodaja de atún muy bien aderezada, una ensalada, una pizza y una botella de vino rosado frizzante de la isla de Salina, que a 17€ elevo un pelín el precio, pero aún así nos costó 55€ / 2Pax, con un trato excelente y muy a gusto.

En otros lugares de la Isla de Lipari:

Ristorante Al Tramonto: Via Giuseppe Mazzini, 98055 Acquacalda,  Isla de Lipari (Italia) – Tel: +39 090 982 1094 – Cena con pasta con almejas y mejillones riquísima. Cenamos sencilo por 33€ / 2p – También desayunamos porque estaba concertado con nuestro hotel. El sitio es austero pero está delante del mar, muy tranquilo, amplio y la cocina es muy buena.

En Isla de Vulcano:

Ristorante Il Cratere: En la carretera principal que sale del puerto. Un restaurante familiar de cocina casera. Predomina el pescado y la pasta. Deliciosa la pasta a la marinera. Muy bueno el pez espada. También postres caseros. Comimos muy bien con vino dos personas por menos de 50€

Desde Lipari, que es la mayor de las islas, la capital y la que recibe más turismo es muy fácil realizar excursiones al resto de las islas del archipiélago.

>>Los aliscafos que salen de Milazzo suelen parar en Vulcano antes de recalar en el puerto de Lipari, algunos de ellos continúan hacia las islas occidentales; Salina, Filicudi y Alicudi en ese orden; o bien, las islas orientales; Panarea y Estrómboli. Este es el medio de transporte más rápido y es relativamente barato. Se pueden realizar excursiones de un día o pernoctar allí.

>>Otras opciones son las excursiones organizadas. Hay multitud de agencias en Lipari que ofrecen excursiones de uno o varios días a Vulcano, a Salina, a Filicudi & Alicudi, a Panarea & Stromboli, o nocturnas a Stromboli. Suelen ser más caras que viajar por tu cuenta, pero navegarás por el litoral de las islas mostrándote de cerca las maravillas naturales como escolleras, grutas, arcos y otras formaciones naturales.

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