Córcega es una preciosa isla mediterránea que forma parte de Francia pero tiene un estrecho vínculo cultural con Italia. Sorprendente por su naturaleza salvaje, prácticamente virgen en muchas zonas de la isla, sus paisajes de alta montaña (algunas cumbres superan los 2700mts de altura) contrastan con sus agrestes costas. Costas formadas por abruptas bahías, salpicadas de preciosas playas que esporádicamente adornan golfos rodeados de las peculiares rocas de granito rosado, de las que está formada la isla en un 95%. Pero además del atractivo natural, Córcega cuenta con una dilatada historia que ha dejado un legado de monumentos y atractivos culturales.

Entre las visitas imprescindibles: cuatro puertos fortificados situados en sus costas (Bastia, Calvi, Bonifacio y la capital Ajaccio); un bastión interior con castillo de origen medieval que llegó a ser capital de una “Corsica” independiente durante casi dos décadas en el siglo XVIII (Corte); menhires y megalitos del neolítico entre los que destacar el yacimiento de Filitosa como una de los grandes legados del pasado prehistórico de la isla; varias rutas panorámicas con escenarios paisajísticos singulares de extraordinaria belleza como la Ruta del Col de Bavella (paisajes de montaña) o la Ruta de Les Calanches, que recorre una costa rocosa entre Porto y Piana al este de la isla, con formaciones de rocas de granito que desafían la imaginación.

Visitar los imprescindibles en cinco días es lo que propongo en este post dando además las pistas para disfrutar de una hermosa isla realizando todo tipo de actividades, desde turismo activo, cultural, playa o deporte de riesgo.

Geografía

Abrupta y montañosa, tres cuartas partes de la isla aproximadamente son sierras de montañas de granito de gran altura. Uno se puede entonces hacer una idea de por qué el turismo alpino, de senderismo y disfrute de la alta montaña es compatible en este rincón del mediterráneo con la playa y el sol.

El norte de la isla, con el Cap Corse, el prominente cabo que se adentra en el Mar Tirreno apuntando hacia Liguria y Génova, está cubierto mayoritariamente por bosques de maquis. Este matorral mediterráneo resiste los suelos poco fértiles y los calores extremos del estío, así como los fuertes vientos que azotan sobre todo el noroeste de Córcega.

El sur de la isla y la vertiente oriental, permiten el desarrollo de grandes extensiones de bosque. El suelo de granito permite que arraiguen especies de pinos muy similares a las que se encuentran en las sierras de Madrid y Segovia, componiendo paisajes que a menudo recuerdan el centro de la península Ibérica. También hay extensos bosques de caducifolias, y en el este muchos castaños plantados hace siglos por los genoveses, que hallaron en sus frutos un cómodo sustento para muchas poblaciones de la comarca hoy denominada “Castagniccia”.

Extensión de Córcega comparada con otras islas del Mediterráneo y con provincias en España:

Con una superficie de 8.600km² es la cuarta isla del Mediterráneo, detrás de Sicilia y Cerdeña,  las más grandes que tienen alrededor de 25.000km² (equivalente a la provincia de Badajoz, la más extensa de España); Chipre es la tercera con más de 9.000km², y Creta vendría justo detrás con una extensión muy parecida a Córcega 8.336km², estas dos últimas tan sólo un poquito más extensas que la Comunidad de Madrid.

Geología

Su geología marca la personalidad y el estilo de sus paisajes salvajes pues las montañas son de un granito color rosado muy peculiar y vistoso. Rocas ígneas surgidas del magma terrestre hace millones de años cubren el 95% de la isla y sólo en el extremo sur una pequeña franja costera sobre la que se asienta la preciosa localidad de Bonifacio está formada por rocas sedimentarias calizas o calcáreas.

La isla está además surcada de norte a sur por una cordillera que separa el Levante más uniforme y de costa más lineal del Poniente, mucho más abrupto y a su vez cortado por sierras trasversales que forman estrechos y profundos valles.

Historia

Sin duda el personaje histórico más famoso de Córcega es Napoleón Bonaparte. El que llegó a ser Emperador de Francia, había nacido en Ajaccio el mismo año (1769) en el que la isla pasó a pertenecer a Francia. Nadie en aquel entonces podía imaginar que un oficial llegado desde las nuevas posesiones, que solo había aprendido francés por necesidad en la Academia, llegaría hasta lo más alto. El personaje que cambió el curso de la historia en toda Europa, fue conocido como “El Gran Corso” (pese a su pequeña estatura) y su nombre de clara influencia de lengua itálica es la prueba más evidente de su procedencia.

Como en todas las islas del Mediterráneo, hay huellas de todas las principales culturas clásicas; desde los Fenicios y Etruscos, a los Cartagineses y posteriormente los Romanos; y de todos ellos se hallan vestigios en Córcega. En la Edad Media, Córcega dejó de pertenecer a Roma para ser invadida por Vándalos, agregarse al Imperio Bizantino, ser parte del Reino Longobardo y posteriormente en la Edad Media ser disputada por Pisa y Génova, con un paréntesis de pertenencia a la Corona de Aragón (de 1325 a 1447). Los genoveses tuvieron el control durante los siglos XVI y XVII, pero durante el siglo XVIII tras convulsas décadas de inestabilidad, Córcega se declaró independiente durante casi veinte años, para después pasar a formar parte de Francia hasta nuestros días.

Algo más de Historia

Prehistoria

Pero la historia de Córcega se hunde en la Prehistoria, cuando en el megalítico (el período que va desde el final de la Edad de Piedra y el comienzo de la Edad del Bronce) acogió una cultura emparentada con otras islas mediterráneas, con manifestaciones arquitectónicas como los dólmenes, los túmulos y los menhires. Esparcidos por la abrupta geografía se encuentran numerosos ejemplos. Hacia 1200aC (coincidiendo con la expansión mediterránea de lo que los historiadores han denominado “Pueblos del Mar”) se data la llegada de nuevos pobladores que entraron en conflicto con los antiguos moradores. Uno de los yacimientos más interesantes que se pueden visitar es el de Filitosa, donde se distinguen influencias tanto anteriores a esta invasión como posteriores.

Época Clásica

Como a otros otros puntos del Mediterráneo, también aquí llegaron los griegos estableciendo una primera colonia en Aleria. Más tarde los etruscos junto con los cartagineses derrotan a éstos, y se hacen con el control de la isla (535aC). No obstante los griegos de Siracusa (Sicilia) no cejan en su empeño y en el siglo VaC. fundan otra colonia en Cymos (nombre con el que denominan a Córcega), Portus Syracusanus, hoy Porto Vecchio. Pero ésta también cae bajo control púnico en el siglo IVaC.

Tras la Primera Guerra Púnica (entre Romanos y Cartagineses), en 259aC. comienza el dominio romano que se extenderá ininterrumpidamente durante 7 siglos hasta el final del Imperio Romano de Occidente. Los Vándalos entran en discordia disputándose el territorio con los Godos, llegando a establecer su dominio en la isla a partir de 469. Durante 65 años utilizaron Córcega como base de piratería e incursiones a la caza de botines de guerra, gracias a la madera que proporcionaban sus bosques para construir naves.

Pero el Emperador Romano de Oriente, Belisario acaba con su dominio en 534 conquistando estas tierras así como el Norte de África también ocupado por los vándalos. A partir de esa fecha, nominalmente ligada al Imperio Bizantino, pero sufriendo incursiones de Godos y Longobardos, sufre una despoblación progresiva.

Edad Moderna

La nueva distribución del poder tras la apertura de las Rutas Atlánticas hace que la importancia estratégica de Córcega disminuya, además la alianza de Génova con la Monarquía Hispánica hace que las disputas por el control de la isla se estabilicen. Los riesgos más grandes vienen por parte de los Turcos durante todo el siglo XVI , pero Génova, salvo un paréntesis de control francés apoyado por el Gran Turco a quienes el monarca hispano Carlos I ayudó a derrotar, sigue ejerciendo su gobierno directamente o indirectamente a través del Banco di San Carlo. Sin embargo, los poderes locales siempre fueron fuertes, y los sobre todo los señores del interior de la isla, gozaron de cierta autonomía.

Córcega Independiente

En esta situación, acrecentada por la decadencia del poder genovés, los franceses van progresivamente incrementando su influencia en esta parte del Mediterráneo. Cuando Génova es incapaz de mantener sus dominios, y los movimientos de independencia de Córcega liderados por Pasquale Paoli progresan, llegan a proclamar la República Italiana de Córcega, estableciendo su capital en Corte entre 1755 y 1769 

Dominio Francés

Ante la independencia de facto, los genoveses optan por vender el territorio a Francia en 1769. Poco más de tres décadas después, la misma metrópoli también perdería su independencia ante la expansión del Imperio Francés y la consecuente reordenación del mapa político de Europa.

El mismo año en el que Francia adquiría Córcega, nacía en Ajaccio, Napoleón Bonaparte. La influencia francesa fue impregnando poco a poco todos los aspectos de la vida en la isla. Cuando la educación se generalizó y se instituyó obligatoria, se impartía en francés, aunque el corso siguió y sigue hablándose generalizadamente sobre todo en las poblaciones del interior.

Desde mediados del siglo XX, un movimiento independentista corso saltó a la escena de la actualidad, sobre todo por los atentados terroristas que cometieron. Y aunque eso hoy, ha pasado felizmente a la historia, el sentimiento de identidad propia, su cultura y su idioma, mantenidos a lo largo de siglos de ocupación y dependencia administrativa de otras potencias, son claramente visibles, y muy valorados por sus habitantes.

Cómo llegar:
La isla de Córcega está comunicada por mar con Marsella, Niza y Toulon; y con Génova y Livorno en Italia; además hay conexiones con la vecina isla de Cerdeña, que tan sólo dista unos 14kms del extremo sur de Córcega. Los principales puertos de entrada son Calvi y Ajaccio con Francia; Bastia con Italia y Bonifacio con Cerdeña.

Hay numerosas conexiones diarias durante el verano, y varias semanales durante el invierno. Si se quiere traer el coche propio desde España, es aconsejable tomar el ferry desde Barcelona a Alghero en Cerdeña (Grimaldi Lines) para luego recorrer unos 100kms y tomar el trasbordador entre islas desde Santa Teresa di Gallura a Bonifacio, ya que no hay conexiones directas.

En avión también está bien comunicada a través de sus tres principales aeropuertos situados (de norte a sur) en Bastia, Ajaccio y Bonifacio.

Desde España hay conexiones directas desde Barcelona con Vueling a Bastia, con precios asequibles. El resto de líneas aéreas vuelan a España realizando escalas.

Itinerario
A partir de aquí describo las visitas realizadas cada día. Cinco apartados para cada día. El viaje tuvo un ritmo relajado y da tiempo perfectamente a realizar todas las visitas que se describen. Hay que considerar que siempre paramos para comer y tomar el sol durante dos o tres horas a mediodía, aprovechando el buen tiempo del verano.
Dia 1

Bastia:

Llegamos al aeropuerto de Bastia, capital del departamento de la Haute-Corse y segunda ciudad por tamaño e importancia económica de la isla. Bastia es también el principal puerto de mercancías y pasajeros con Italia, y presenta muchas similitudes culturales y arquitectónicas con sus vecinos del otro lado del Mar Tirreno.

Bastia posee una fortaleza amurallada que rodea los límites del antiguo casco histórico. A sus pies, no sin librar un pronunciado desnivel, se halla una rada natural muy protegida que conformaba un excelente puerto marítimo. El Puerto y la Ciudadela conforman los dos barrios o partes que hay que visitar.

Dentro de la Ciudadela, las calles son empedradas y estrechas, con un aire inconfundiblemente italiano. Las vistas desde la ciudadela hacia el puerto, son preciosas, y muy especiales, ya que le confieren ese aire mediterráneo característico, mezclado con una sensación de estar en una localidad de montaña, por lo pronunciado de sus cuestas y lo metida que está la montaña, arrinconando las casas hacia el mar como si fuese un anfiteatro natural.

La visita no os llevará mucho tiempo, se puede hacer caminando y con dedicar una media hora para cada parte (Ciudadela y Puerto) será suficiente. En el Puerto se encuentran la mayor parte de las tiendas, las terrazas y restaurantes. Aquí se concentra la actividad de la ciudad.

Iniciamos ruta ascendiendo al Col de Teghime (10kms) para cruzar a la vertiente occidental de la isla. En tan sólo 4kms habremos salido de la ciudad y estaremos en pleno paisje de montaña. ES sorprendente como cambia el panorama en tan corto trayecto. Poco después de hallarnos en la cima, nos desviamos pocos kilómetros (14kms más) para visitar una de las joyas de la arquitectura románica en Córcega.

San-Michele-de-Murato:

La Iglesia de San-Michele-de-Murato se halla en medio de un prado, a la vista desde la carretera que va desde Oletta a Murato.  Situada sobre altas lomas, desde aquí se disfrutan preciosas vistas del mar y el litoral hacia el Cabo Corso. La iglesia está construida bajo la influencia del estilo románico pisano. Tiene unos preciosos relieves en los capiteles y un interior muy recogido, poco luminoso que contrasta con la luz exterior.

Continuar ruta descendiendo hacia la costa (12kms) por una carretera desde la que se divisan excelentes paisajes.

St-Florent:

Una pequeña localidad de veraneo donde darse un baño, comer y curiosear por su calle principal, muy comercial.

Seguimos dirección Calvi. Los primeros 28kms por la D-61 son bastante malos pero compensa el paisaje de la comarca de rocas graníticas y bosques de matorral mediterráneo, conocida como “Déssert des Agriates”. Después la carretera mejora y se sigue N-197 durante 43kms, atravesando localidades turísticas como Lozari, L’Ille Rousse o Algajola. Sin duda tienen sus atractivos, pero en cinco días no nos daba tiempo a conocerlo todo, así que continuamos hasta alcanzar nuestro destino y alojarnos en nuestro hotel.

Calvi:

Es una de los destinos más bonitos de Córcega. Plaza histórica fortificada, su Ciudadela y su Puerto se combinan para crear una de las localidades más bellas y acogedoras de la isla. Llegamos a Calvi al atardecer y fuimos a ver la puesta de solo a la Capilla de Notre Dame de la Serra, un bellísimo lugar mágico elevado sobre un cabo y un paisaje marítimo magnífico. Luego pasear por sus terrazas para cenar y tomar una copa.

El sitio tiene mucho estilo, y está muy animado. Es un placer pasear durante las cálidas noches de verano por las calles y el puerto. La sensación de veraneo y el relax te invaden desde el primer momento, y es muy contagiosa, en un momento uno se da cuenta de que no es el único que está entrando de lleno en la sensación de estar de vacaciones, puesto que no hay más que mirar alrededor a los muchos turistas que hacen lo mismo despreocupadamente, solo pensando en el modelito que lucirán para salir a cenar y tomar ese helado.

Ver más en http://www.carlosdeviaje.com/calvi-fortaleza-corsa-que-mira-a-francia/

Día 2

Calvi:

Visitamos la ciudad comenzando por la Ciudadela y dando un paseo por sus placitas y callejuelas que cambian de aspecto de la noche al día. Aprovechando para hacer fotos bien bonitas del paisaje que rodea Calvi, con altísimas montañas y una bahía con forma de luna.

Continuamos camino por la tortuosa carretera de la costa, que regala unos paisajes de roca y mar increíbles. (33kms por la D-81b hasta Galéria). Después 24kms más por la D-81, por valles de maquis. Mucho mejor carretera, hasta llegar hasta el Col de la Croix y disfrutar del paisaje inolvidable de la Golfo de Girolata. Plena naturaleza virgen y apenas si se divisan alguna casa en lontanza. Te parecerá estar en el fin del mundo. Desde ahí otros 22kms hasta llegar a Porto. En total calculad unas dos horas de trayecto.

Los paisajes más increíbles de costa rocosa y bosques de maquis se disfrutan a pesar de la estrecha y malísima carretera de curvas y firme con baches que serpentea la costa durante los primeros 20kms. Para aquellos que se mareen y no tengan biodramina, mejor optar por la ruta interior, siendo menos espectacular, nos lleva más rápido hasta el Col de la Croix en el que es obligada la parada para respirar y disfrutar de las vistas. En la bajada hacia Porto, no olvidéis parar para realizar una foto de conjunto de la Torre Genovesa y la playa con el fondo de las montañas de granito.

Porto:

Al fondo de un profundo golfo, y junto a la desembocadura de un río de montaña. Una atalaya defensiva de origen genovés preside un rocoso saliente que separa puerto y playa. La localidad, a pesar de no tener una playa de arena sino de cantos, y de estar relativamente aislado por carreteras de montaña y curvas, atrae a bastantes turistas que buscan la paz y la sensación de aislamiento que se tiene. También los hay que no buscan playa y sol, sino la combinación de éstos con el alpinismo, senderismo y las actividades de montaña que se realizan en su hinterland, de estrechos valles alpinos poblados de bosques de coníferas y crestas rocosas.

Desde Porto parten numerosas Excursiones en Barco para descubrir y disfrutar de preciosas playas, casi inaccesibles por tierra. Es una de las cosas más impresionantes que se pueden hacer en Córcega. Algunos realizan excursiones partiendo por la mañana y visitando distintas playas, regresando al atardecer; y otras simplemente te trasladan hasta la elegida, y tienen servicios de regreso con diferentes horarios.

Las extraordinarias formas de granito rosa que de forma caótica se distribuyen por todo el litoral del golfo, también acompañan la Carretera de Porto a Piana, en la que no resistiréis la tentación de parar un par de veces para realizar fotos del paisaje, o refrescarse en alguna de las fuentes de agua fresca que brotan a lo largo del camino.

Porto a Piana (11kms)  Este tramo de carretera es uno de los más espectaculares y únicos de Córcega. La carretera conserva el mismo trazado de cuando se construyo en el siglo XIX, pero hay varios apartaderos situados en algunos de los rincones más bellos, para parar y poder hacer fotos.

Piana

Es un simpático pueblecito sobre las primeras tierras cultivables que encontramos en un largo trayecto. Es un buen punto de partida para arribar a playas destacables como la Plage d’Arone o el Capu Rossu, en ambos casos playa y cabo, se llega por la Carretera de Ficajola, una ruta paisajística unos 8kms. El último tramo para llegar al cabo se debe realizar a pie por un camino no señalizado que lleva hasta otra torre genovesa defensiva, Torre Turghiu que se levanta sobre un promontorio que se eleva unos 300mts sobre el mar.

Desde Piana, la carretera mejora y los kilómetros corren mucho más deprisa. El paisaje no deja de ser atractivo aunque no tiene la espectacularidad de los tramos recorridos anteriormente. Es más dulce menos abrupto. Tras Cargèse se resigue la costa siempre recortada por el Golfo de Liscia hasta iniciar el ascenso de las montañas que lo separan de Ajaccio. (Piana – Ajaccio 68kms)

Dia 3

Ajaccio:

La capital de Córcega no es tan vistosa y bonita como Calvi o Bonifacio, pero guarda algunos tesoros históricos, artísticos y arquitectónicos. Además es una ciudad animada día y noche, y un paseo por sus calles no defrauda si las expectativas no son muy altas. Lo mejor es perderse un día de mercado entre sus puestos en las plazas, para comprar exquisitos productos locales (embutidos de cerdo, setas, todo tipo de hortalizas o hierbas aromáticas para cocinar…) o venir a comer o cenar a alguna de las muchas terrazas que ocupan las calles del centro histórico.

Desde el punto de vista histórico, es reseñable su Ciudadela, aunque al pertenecer al ejército, no se visita por dentro. Pero sin duda, la curiosidad monumental de Ajaccio más llamativa, es el Monumento a Napoleón que se levanta en las afueras de la ciudad, en lo alto de  una colina en la denominada Plaza de Austerlitz.

Para los amantes del arte y especialmente de la pintura, lo que no se deben perder es el Museo Fesch. Ocupa el Palacio que perteneció al poderoso Cardenal, hermanastro de la madre de Napoleón, que aprovecho su influencia para arramplar y hacerse en Italia con una gran colección de arte que se exhibe en sus salas. Se dice que tras el Louvre reúne la colección de arte renacentista italiano más completa de Francia.

Pointe de la Parata

Menos de una docena de kilómetros separan la capital isleña de la Punta de la Parata. Durante el recorrido la carretera corre paralela a la costa, a la que se abren numerosas playas con chiringuitos donde comer y disfrutar de la finísima arena y las aguas cristalinas y tranquilas del Golfo de Ajaccio. El último tramo para llegar hasta el faro es de tierra y se ha de realizar a pie. Se puede dejar el coche en una aparcamiento acondicionado para los visitantes. Merece la pena recorrer sin prisa el camino que llega hasta este cabo, no sólo por el paisaje que se contempla de las Islas Sanguinarias y las bocas del Golfo que destacan por sus colores rojizos especialmente al atardecer, sino también por lo agradable que resulta la brisa marina que suele soplar y que refresca los calurosos días de verano.

Una de las mejores maneras de disfrutar de estas playas, es quedarse a comer y tomar el sol durante unas horas en alguna de ellas. Yo elegí una muy próxima a la Punta, comiendo en el chiringuito.

Después del relax en la playa, nos dirigimos ahora a visitar una de las joyas arqueológicas del Mediterráneo, y una visita que merece la pena realizar, aun cuando no se tenga demasiado interés por la historia y estemos disfrutando de unas vacaciones tranquilas y de playa. Es Filitosa.

A 47kms, calculad casi una hora, por la N108 y luego seguir las indicaciones del sitio arqueológico; hay varios caminos para llegar, pero todos son parecidos y van por carreteras comarcales. La sensación es de haber abandonado una isla para adentrarse en un paisaje de montaña y bosques que podrían recordarnos más bien al Pirineo que a una isla del Mediterráneo.

Filitosa

El yacimiento arqueológico de Filitosa es el más importante vestigio del pasado prehistórico de Córcega, y también el más bonito y entretenido de visitar. A lo largo y ancho de la isla, existen numerosos menhires y dómenes que conforman un patrimonio muy completo, y que están relacionados con otras islas del Mediterráneo como Menorca o Cerdeña, pero yo diría que éste es el que se debe visitar para hacerse una idea de la importancia de los pueblos corsos del neolítico y su relación con las sucesivas invasiones hasta la llegada de los Romanos.

La visita de Filitosa te permite disfrutar de unos monumentos megalíticos fascinantes, en un paraje natural precioso, rodeado de colinas, bosques y praderas. Se respira una paz increíble, el silencio, la brisa de montaña y la luz, hacen que pasear por este sitio arqueológico sea un placer para los sentidos. El recorrido os llevará una hora larga, aunque también depende de lo  que os paréis a hacer fotos o a disfrutar del paisaje… La visita se completa con un pequeño museo donde se exponen algunas piezas halladas en las excavaciones del lugar, con algunos paneles divulgativos de su contexto histórico y las diferentes fases del yacimiento.

A 50kms de Filitosa nos adentramos en el interior boscoso de Córcega para visitar algunas localidades típicas de montaña. La carretera avanza por un valle ancho para poco a poco tomar altura, hasta los 400-700mts de cota a los que se hallan la mayor parte de estas poblaciones.

Sainte Lucie de Tallano

Comer en una terraza de uno de estos pueblecitos tranquilos rodeados de naturaleza y tranquilidad es una delicia. En la Plaza Mayor de Sainte Lucie de Tallano hay una terraza en la que apetece quedarse largo rato disfrutando de una comida, cena o un simple café a la sombra de los plátanos viendo la vida rural pasar por delante de tus ojos a otro ritmo del que acostumbramos.

Dia 4

Bonifacio:

Bonifacio es un puerto natural excepcional y una ciudadela magnífica por su emplazamiento sobre una lengua de tierra que se adentra en el mar. Dedicamos un día completo a visitar Bonifacio porque es, sin duda, uno de los lugares más bonitos y especiales del Mediterráneo.Casi todo su perímetro tiene como límites altos acantilados. Al fondo del entrante de mar, forma un puerto seguro en el que se desarrolló el barrio de la Marina.

Si se llega en automóvil, ha de dejarse el coche en uno de los aparcamientos públicos asignados, dado que dentro de la ciudad no hay espacio físico. Hay uno abajo, junto a la Marina, y otro en la parte alta, dentro de la Ciudadela.

Andando se puede recorrer perfectamente todos los puntos de interés. Tras visitar la Marina, se sube por las rampas hasta la entrada de la Ciudadela. Intramuros, no hay que perderse la Catedral, el Bastión y la Escalera del Rey de España. Callejear y perderse por sus estrechas vías con mucho sabor italiano, es una de las partes más entretenidas de la visita. Al fondo de la península llegaréis hasta el Cementerio. Merece la pena visitarlo por los preciosos Mausoleos familiares. Son esculturas y arquitecturas fúnebres muy pomposas y llamativas. Sin duda uno de los cementerios más interesantes de todo el Mediterráneo.

En las calles centrales dentro de la Ciudadela (junto a la Catedral y la Porte de France) hay muchos restaurantes y terrazas donde comer. Si lo preferís también podéis encontrar lugares muy agradables junto al puerto en el barrio de la Marina.

Para ver más información sobre la visita de Bonifacio, dónde comer o dormir, mira en este post publicado anteriormente. “Bonifacio: La Córcega que fue española”

Dia 5

En nuestro último día en Córcega vamos a recorrer varias localidades del interior montañoso de la isla y realizar una Ruta de montaña a través del Col de Bacinu y del Col de Bavella. Detrás de esta maravilla de la naturaleza en la que las montañas de granito se presentan como agujas redondeadas rascando el cielo mediterráneo, llegaremos a la costa oriental para dirigirnos hacia el norte de la isla y hacer una última escala en Corte, la que fuera capital de la Córcega independiente, antes de regresar hacia nuestro punto de partida, el aeropuerto de Bastia.

Col de Bacinu

Desde Bonifacio salimos por la carretera que llega hasta el aeropuerto de Figari para seguir por la D859 hasta el desvío de la D59. El paisaje cambia progresivamente, y de los campos de olivos y cereales, según va subiendo la ruta, los paisajes se convierten en bosques de pinos. El Col de Bacinu nos regala los primeros paisajes de alta montaña rocosa, y formaciones de granito muy bellas.

Carbini

A 48kms de Bonifacio y algo menos de una hora de camino, realizamos una pequeña parada para admirar la pequeña iglesia románica de influencia pisana de Carbini.

Zonza:

A tan sólo 18kms de Carbini. Pasaremos antes por Levie en el que dejaremos la D59 para tomar la D268 que recorreremos hasta la costa. Zonza es algo más turístico que Levie, y es un lugar idóneo para comprar productos de la tierra, como embutidos, galletas, o artesanías. Tiene varios hoteles y casas rurales, porque mucha gente lo utiliza como base para el turismo alpino, y de senderismo por el interior de Córcega. El pueblo no tiene grandes monumentos pero si guarda un encanto especial. Varias terrazas invitan a tomar algo y disfrutar de su tranquilidad.

Col du Bavella

Sólo 9kms separan Zonza de este paso de montaña. Sin duda uno de los más famosos de Córcega; y razones tiene, en primer lugar la belleza de las formaciones en aguja de las crestas de las montañas de granito, son absolutamente únicas. Se pueden comparar con las de Montserrat, pero éstas quizá son más bellas, más pronunciadas y altas. Por otro lado, por este puerto pasan varios itinerarios y senderos de montaña, incluido el famoso GR- que atraviesa la isla de Córcega. Y además, es un destino muy concurrido por aficionados al alpinismo y la escalada. Las verticales paredes de las agujas, son idóneas para la práctica de este deporte, y aficionados de todo el mundo vienen para escalarlas por su dificultad y belleza, de ahí que sea bastante normal encontrarse aglomeraciones de coches estacionados.

La carretera serpentea desde los 1230mts del paso de montaña hasta el nivel del mar en tan sólo 30kms. Desde Solenzara, ya en la costa, nos dirigimos al norte por la N-198 unos 30kms más hasta Aleria, para entonces girar hacia le interior por la N-200 y llegar a Corte. En total son 108kms

Corte:

Fue la efímera capital de la Córcega independiente del siglo XVIII. Durante casi dos décadas, se convirtió en el centro de decisiones de un movimiento que aún no se ha apagado en la isla, como recuerdan los paisanos al hablar de su relación con la metrópoli actual, Francia. Pero Corte, además de su atractivo romántico, por la historia que traspira, posee una de las fortalezas más pintorescas de la isla. Encaramada en lo alto de una peña, vigilante sobre los valles circundantes y ensombrecida por las montañas de la cordillera central, la ciudadela se remonta a tiempos medievales, y a diferencia de las visitadas en las costas corsas, no está pensada para resistir los ataques artilleros de barcos enemigos, sino para resistir asedios terrestres.

Para subir a lo alto de la fortaleza y disfrutar del paisaje que domina, es necesario comprar el ticket de entrada al Museo de Córcega, del que forma parte, cuya entrada se halla en la parte más alta de la villa. En el interior; hallazgos arqueológicos, exposiciones temporales y algunas salas dedicadas a explicar las divisiones históricas de los territorios de la isla a lo largo de su historia. Desde el museo se accede a la terraza y se visita la Ciudadela, que fue edificada en 1419 por el Virrey de Córcega, Vicentello d’Istria, cuando éste era vasallo del Rey de Aragón, Alfonso V (Entrada 5€ – Abre M-S 10h-17h, cierra D, L y F; en verano M-D 10h-18h)

A parte de la mencionada fortaleza medieval, Corte es una pequeña localidad con aires italianos, que posee un pequeño casco histórico que se desparrama desde la colina dominada por la Ciudadela, con algunas callejuelas en pendiente con bastante encanto y salpicadas de terrazas y restaurantes. Dos calles principales se articulan en la plaza dedicada al personaje históricos má ilustre relacionado con Corte, Pasquale Paoli (Dirigente de la Revolución Corsa que obtuvo la independencia de Córcega de 1755 a 1769 y precursor de la Primera Constitución Liberal Europea). En estas calle y plaza se encuentran la mayor parte de los comercios y tiendas de la comarca.

Desde aquí, la última etapa de nuestro viaje, nos llevará de regreso al aeropuerto de Bastia, que dista solo 50kms por una carretera cómoda y bien señalizada (unos 45′).

 

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