Vistas desde el “Campanile di San Marco”

A falta de alas, para ver Venecia como sus gaviotas o palomas, nos tendremos que conformar con subir a su torre más alta. El campanario exento de la Basílica de San Marcos es además de todo un símbolo de la ciudad, su edificio más alto. Los casi 100mts de altura, nos ofrecen la mejor plataforma para disfrutar de la ciudad.

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Loggia Renacentista de entrada al Campanile de San Marcos

La Ciudad de Venecia se muestra en todo su esplendor desde el aire. Observar la ciudad de los canales desde las alturas, nos hace entender cuán única es su estructura urbana edificada sobre una laguna. Lo asombroso de su trazado surcado por cursos de agua acentúa si cabe, la majestuosa monumentalidad. La increíble homogeneidad de su paisaje hace destacar  el color rojo de sus tejados frente al azul intenso de la laguna que lo rodea en un día soleado. Todo ello salpicado aquí y allá de altas torres, y un conjunto de grandes iglesias que decoran el maravilloso paisaje.

Subir al “Campanile di San Marco” sobrecoge y emociona. No hay sensibilidad que no quede tocada por la excepcionalidad de una ciudad que desde las alturas se contempla en todo su esplendor. La entrada cuesta 8€, pero es completamente recomendable. Conviene reservar, dado que en temporada alta suele haber colas y aglomeraciones.

Un poco de historia
El Campanile fue construido durante el siglo XVI (1514), bajo la influencia de estilo Renacentista. Sirvió durante siglos como modelo para la edificación de campanarios por todo el Imperio Veneciano que se extendía por todo el Adriático y el Mediterráneo Oriental. Fue construido con los materiales característicos de toda la Ciudad de Venecia, el ladrillo rojo y la piedra caliza blanca de Dalmacia.

En 1902, el campanile se derrumbó. Se vino abajo de forma tan anunciada como en el fondo inesperada. Una cuestación popular y fondos estatales recaudaron los fondos para levantar de nuevo la icónica torre. La primera piedra se colocó en 1903, y los trabajos terminaron en 1912. Diez años después, el Campanile se inauguraba, como decían los periódicos de entonces “dov’era é com’era” o “donde estaba y como estaba”.

Galería de Fotos

Vistas hacia el Norte

Una de las cosas que más ilusión hace es quizá reconocer los preciosos y monumentales edificios de la Plaza de San Marcos, la Basílica y el Palazzo Ducale. Verlos como maquetas. Se aprecian dos edificios completamente distintos, de estilos contrapuestos pero que sin embargo parecen bailar juntos como si fueran una pareja bien avenida.

Las cúpulas de estilo bizantino de la Basílica de San Marcos sobresalen como burbujas de color blanco en un mar de tejas rojizas. Mientras el sobrio e imponente edificio palaciego, residencia de los Dogos de Venecia, aparece con todo su peso. El inconfundible gótico veneciano, es sobrio y pesado, pero aparece sostenido como flotando en el aire, gracias a los ligeros (pero sólidos) pórticos de los planos inferiores.

Más al fondo, podemos distinguir el Barrio de Castello. A la derecha la imagen de los Muelles de Castello, a la izquierda dos imágenes de las iglesias que destacan en un paisaje urbano cubierto de tejas, por un lado las iglesias de San Zacarías y detrás los blancos campanarios de San Giorgio dei Greci y San Antonin , y debajo la enorme iglesia gótica de San Giovanni y San Paolo.

Vistas hacia la Plaza de San Marcos

La Plaza de San Marcos reúne algunos de los principales monumentos de la Ciudad, y es posiblemente una de las plazas más bellas del mundo. Su trazado irregular incluye los edificios de la Procuratie Vecchia, donde se realizaban las tareas admistrativas de la República, que hoy albergan varios Museos. En el lado noroeste, la Torre del Orologio es otro de los símbolos de la Ciudad.

Vistas hacia el Sur

Hacia el sur, podremos distinguir la silueta de la iglesia de San Giorgio Maggiore que como un gigante ocupa prácticamente toda la isla sobre la que se levanta. Un poco más al oeste, hacia la entrada del Gran Canal, se distingue la Punta della Dogana. Un poco más a la izquierda, la iglesia de Santa Maria della Salute, monumento barroco edificado en 1687 como agradecimiento de la Ciudad a la Virgen María por haberla salvado de la peste. Más al fondo antes de encontrarse el horizonte azul de la laguna, podemos ver la isla de Giudecca

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