Teotihuacán es uno de esos lugares del mundo donde la arqueología nos descubre el rastro humano grandioso de una Historia Antigua apasionante. Comparable a sitios tan formidables como la Acrópolis de Atenas, las Pirámides de Gizeh o el Foro de Roma, la emoción de visitarlas crece a medida que se conoce más sobre ellas, sobre su trascendencia e importancia en el devenir de los pueblos hasta lo que son hoy en día.  Teotihuacán es la cuna de las civilizaciones mesoamericanas, el foco y origen de gran parte de la mitología mexicana, la referencia cultural sobre la que todos los pueblos del altiplano, y de más allá de sus fronteras se miraron para corroborar su sofisticación, emular su conocimiento y heredar sus ritos y creencias.

El entorno natural sobre el que se levanta el más extenso e importante complejo arqueológico del altiplano mexicano, es un extenso valle llano rodeado de montañas. El sitio, dicen, posee una energía telúrica especial, yo no lo sé, pero es verdad que trasmite una cierta magia, como si los cerros y colinas que circundan el valle sobre el que se levantaba la ciudad de Teotihuacán, pretendieran contarte la historia, incluso el viento parece decirte palabras. Las maravillosas pirámides de la Luna y el Sol, acomodadas según patrones de planificación urbana en concordancia con los astros y el paisaje circundante, parecen querer imitarlas.

Sabemos que Teotihuacán se fundo aproximadamente hacia el año 950aC. y fue habitada ininterrumpidamente hasta el año 750 de nuestra era. Sus construcciones principales datan en su mayoría del período que los arqueólogos han denominado Clásico, que trascurre desde el año 500 al 600 en el que comienza su decadencia. No se saben las razones con certeza, quizá la sobreexplotación de los recursos de una metrópolis que llego a contar con más de 200.000 habitantes y cuyas construcciones se esparcían por el valle cubriendo una superficie de más de 20kms cuadrados.

Hacia el año 750 sufrió saqueos y fuegos devastadores, y los toltecas tomaron el relevo como pueblo de referencia en avance cultural, sucesivos pueblos ocuparon un lugar hegemónico en el altiplano, hasta la llegada de los aztecas/mexicas en 1325 al valle de México, y la consiguiente fundación de Tenochtitlán. No conocemos el nombre original que sus primeros habitantes usaban para referirse a su capital, y el topónimo que ha llegado hasta nuestros días, es la denominación utilizada por los mexicas.

Teotihuacán que significa en lengua náhuatl (lengua de los aztecas y de muchos otros pueblos mexicas) “el lugar donde los hombres se hacen dioses”, ha fascinado durante siglos a todos sus visitantes. Los aztecas, que llegaron al Valle de México a inicios del siglo XIV, se encontraron esta magnífica urbe ceremonial ya despoblada y desolada, pero sabían en parte que en su día había sido la capital del mundo mesoamericano y que entonces extendía sus influencias hasta territorios tan meridionales como los mayas de Guatemala y Honduras o el Yucatán.

Hay algunos establecimientos en las cercanías de Teotihuacán pero tienes más hoteles y posibilidades quedándote en la Ciudad de México. Puedes buscar hoteles y ofertas de alojamiento con Expedia.
La extensa zona arqueológica está vallada y la rodea una carretera que reparte el tráfico hasta las cinco puertas de acceso con las que cuenta el recinto. Esta carretera está llena de mercadillos de souvenirs y restaurantes de comida local que ofrecen desayunos, comidas y cenas. Abren muy temprano en la mañana, para recibir a los visitantes más madrugadores, y suelen vaciarse poco después de que caiga el sol. Un buen plato de chilaquiles no va a costarte entre 10P$ y 15P$, (equivalente a 6-9€), siendo un precio de referencia sobre el resto de platos, sabes que puedes comer completo por menos de 25P$ (unos 15€).
La zona arqueológica de Teotihuacán se encuentra a unos 50kms del centro del DF. Dependiendo del tráfico se tarda aproximadamente 45’ en llegar en coche. Para llegar desde el centro de la Ciudad de México, se toma el autovía de Pachuca (capital del estado de Hidalgo) para después tomar un desvío bien indicado hacia la misma..

Visita de Teotihuacán:

No importa por cuál de las puertas realicéis el acceso, el recorrido completo incluye siempre (ordenados de norte a sur). Una visita tranquila puede llevarte todo el día, ya que andarás al menos 4kms, aunque si calculas unas 5 horas, tendrás suficiente tiempo para disfrutarlo. Llevate una gorra o sombrero y crema solar, porque el sol pega muy fuerte, y no hay que olvidar que a unos 2300mts sobre el nivel del mar es como si estuvieras en alta montaña, y los rayos UVA golpean más fuete. (Ver referencias en el mapa):

  1. Pirámide y Plaza de la Luna
  2. Calzada de los Muertos
  3. Pirámide del Sol
  4. Museo
  5. La Ciudadela
  6. Templo de Quetzalcóatl y Tláloc

Pirámide de la Luna:

La Pirámide de la Luna mide 150 metros de lado y alcanza una altura de 42mts, sin embargo su cúspide se halla exactamente a la misma altura que la cima de la pirámide del Sol. Los más de veinte metros de desnivel que hay entre ambas igualan la diferencia de altura entre las dos pirámides.

Las vistas desde lo alto abarcan un perspectiva muy bonita del conjunto (ver fotos) centrado sobre la calzada de los muertos que se extiende hacia el sur, dejando a nuestra izquierda la gigantesca pirámide del Sol.

Frente a ella la Plaza de la Luna es un espacio abierto, cuadrado y simétrico flanqueado por pequeñas pirámides de tablero y talud muy típicas, que se denominan de estilo teotihuacano. Los arqueólogos creen que era un espacio restringido a las clases dirigentes para ceremonias religiosas.

En uno de los lados de la plaza, se hallan tres edificaciones denominadas Palacios que poseen restos de pinturas murales, el llamado Patio de los Jaguares, con representaciones de estos animales sagrados, y el Templo de Quetzalpapálotl (Caracol emplumado) con relieves muy peculiares de caracoles y pinturas murales.

Calzada de los Muertos:

Esta extraordinaria “vía urbana” planificada que comunicaba los principales lugares de la ciudad, tenía unos 4kms de longitud. Se hallan excavados dentro del recinto aproximadamente 2kms, y en todo su recorrido se halla flanqueada por diversas construcciones que sirvieron de templos, viviendas y talleres de diversos oficios como han atestiguado muchos hallazgos. El nombre se lo dieron los Aztecas, al considerar que las edificaciones de los lados eran mausoleos y tumbas de los antepasados.

Lo más impresionante son sus dimensiones, su anchura, su trazado rectilíneo. Aquí se hace fácil, si te apasiona la historia, mirar al pasado e imaginarse como era un día en la vida de esta civilización perdida.

Pirámide del Sol:

La más grande de las pirámides de América, se alza 65mts. Posee un perímetro en la base de ¡casi 1km!, pues cada uno de sus lados mide 225mts. Para hacerse una idea de lo extraordinario de sus dimensiones, hay que tener en cuenta, que sus lados son tan sólo 5mtrs más cortos que los de la pirámide de Keops, la mayor de las pirámides Egipcias. Si bien, es verdad que aquella llegaba hasta los 146mts de altura, más del doble que ésta.

Para subir hay que superar los 242 escalones separados en cinco cuerpos. Cuesta y más si aprieta el calor, pero merece la pena por la sensación de grandeza que sientes cuando admiras las vistas.

Las observaciones astronómicas y geográficas, nos ofrecen algunos datos muy curiosos. Por ejemplo que la orientación de la pirámide no coincide exactamente con los puntos cardinales convencionales,  sino que su Oeste corresponde al lugar donde se pone el sol los días en que el astro rey se encuentra en su cénit, y sus rayos caen completamente verticales sobre las pirámides. Y esto, en una latitud de aproximadamente 19ºN hace que el plano de la ciudad presente una desviación del eje N-S, de aproximadamente los mismos grados. En Teotihuacán esto ocurre los días 19 de mayo y 24 de julio. Exactamente 33 días antes y después del solsticio de verano. Curiosidades que nos demuestran el gran conocimiento que poseían los teotihuacanos de la astronomía.

Museo:

Didáctico y entretenido, atrae la maqueta que exhibe del conjunto arqueológico que ayuda a comprender su dimensión e importancia. La exposición se completa con paneles explicativos y piezas de cerámica y relieves en piedra hallados en el sitio.

Ciudadela:

No tiene mayor interés estético, ya que hoy es una gran explanada de casi 400mts de lado. Los españoles la denominaron así porque consideraron que se trataba de una fortaleza o ciudadela, pero las excavaciones han demostrado que era el lugar en el que se hallaban las dependencias del gobierno de la ciudad.

Templo de Quetzalcóatl y Tláloc:

Este templo salió a la luz debajo de escombros y tierra acumulados bajo los restos de otra construcción teotihuacana. Lo más peculiar y atractivo son sus preciosos relieves que alternan las cabezas de los dos dioses teotihuacanos, Quetzalcóatl (la Serpiente Emplumada) y Tláloc (el dios de la lluvia). En las escaleras observar como la serpiente está representada como entrando y saliendo de la piedra.

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