La pequeña isla de Symi es uno de los secretos mejor guardados del Dodecaneso. Incrustada entre dos penínsulas de la costa meridional turca, seca y montañosa, parece tener poco que ofrecer cuando se divisa por primera vez desde el barco. Basta introducirse en la alargada bahía de la capital para que esa impresión cambie por completo, pues pocos sitios tienen la capacidad de emocionar tanto al viajero que llega en barco. Su hermosísimo emplazamiento natural, perfectamente combinado con las preciosas casas neoclásicas pintadas con colores pastel llenan las laderas de la montaña extendiéndose desde el puerto hasta la cima, coronada por los restos de un castillo de los Caballeros de San Juan. Al descender del barco uno enseguida se percata de la tranquilidad que se respira. Lejos de las rutas turísticas frecuentadas, Symi es un verdadero paraíso para disfrutar.

Symi y la Mitología

Los mitos parecen corroborar los sentimientos que despierta hoy la isla. Los griegos situaban en Symi el nacimiento de las tres Gracias: Aglaya (la “belleza”), Eufrósine (el “júbilo”) y Talía (la “felicidad”). Además, el nombre de la isla proviene de la ninfa Sime, una de las esposas de Poseidón. Otra vez una acertada coincidencia puesto que los espectaculares edificios neoclásicos de la isla fueron construidos gracias al dinero proveniente de la pesca de esponjas. Un negocio muy ligado a las profundidades del mar, el reino de Poseidón.

En la foto el cuadro de «Las Tres Gracias» de Pedro Pablo Rubens, Museo del Prado.

 

Cómo llegar:

Symi no tiene aeropuerto, quizás la principal causa de la tranquilidad que se respira en la isla. Sin embargo, el puerto está bien conectado con el resto de islas del Dodecaneso y con el Pireo. Las compañías Dodekannisos Seaways, Anes y Blue Star Ferries enlazan diariamente la isla con el resto de Grecia.

Algunas compañías, entre ellas Dodekannisos Seaways, ofrecen viajes de un día a Symi desde Rodas y Cos por un precio que oscila entre los 15 y 30€ en función de que se trate de un barco convencional o un fast ferry. Algunas incluyen, además de la visita a la capital, una parada en el Monasterio de Panormitis.

La capital y las dos playas más cercanas, Pedí y Nimbaros, se pueden alcanzar a pie o en autobús. Para conocer el resto de la isla se puede optar por los barcos que hacen excursiones a las calas o por el coche, si estáis dispuestos a recorrer carreteras y caminos infames que no parecen llevar a ninguna parte.

Un Poco de Historia: La Pesca de Esponjas en el Dodecaneso:

Esponjas Marinas, Unos Extraños Animales

Las esponjas de mar pertenecen al grupo de especies animales más arcaico de la Tierra. Se han adaptado a la vida marina mediante una compleja organización celular que no se agrupa en tejidos, sino que forma un sistema acuífero capaz de filtrar agua por la acción de células flageladas. Poseen propiedades únicas que parecen de ciencia ficción como la de reagruparse cuando sus células son separadas por medios mecánicos. Viven en aguas cálidas, fundamentalmente el Mediterráneo Oriental, el Golfo de Méjico y el Sur de Japón.

El Comercio de las Esponjas

El uso de estos animales como esponjas de baño se conoce desde la Antigüedad y ha estado ligado especialmente a las islas del Dodecaneso. Los griegos clásicos ya se sumergían en busca de esponjas. La Ilíada y la Odisea describen la pesca de esponjas. Las inmersiones eran a pulmón libre; iban siempre desnudos para evitar todo tipo de resistencia y solían usar una piedra de 15kg como lastre para alcanzar rápidamente los 20 metros de profundidad.

El comercio de esponjas fue ganando mercado a lo largo de los siglos alcanzando su apogeo en el siglo XIX. Dos islas del Dodecaneso se especializaron en la pesca y el comercio de esponjas: Symi y Kálimnos. La prosperidad trajo un incremento inusitado de población y con ella la construcción de bellos edificios neoclásicos. Había grandes flotas de barcos dedicados exclusivamente a este negocio.

No todo fueron beneficios. La pesca de esponjas era arriesgada. Lo era ya en los descensos a pulmón libre, pero llego a ser dramática tras la invención de la escafandra. Los trajes confeccionados en metal y caucho permitían pasar mucho tiempo debajo del agua recolectando las esponjas, pero nada se sabía de la descomprensión. Los buzos ascendían a la superficie rápidamente y sufrían embolias. La mortalidad era enorme. El Imperio Otomano llego a prohibir el traje de buzo en 1882. Sólo volverían a usarse a partir de la década de 1910 cuando se empezaron a conocer las normas de descomprensión.

El Fin de las Esponjas Naturales

El fin del comercio de esponjas naturales no se debió a los accidentes. Una enfermedad parasitaria destruyó gran parte de las colonias de esponjas del Dodecaneso, El negocio se trasladó momentáneamente a otros lugares, Florida y Japón. Pero en la década de 1950 los parásitos también asolaron esas costas. Por otra parte, ya entonces habían nacido las esponjas sintéticas, mucho más baratas, que acabaron con la arriesgada pesca de esponjas naturales.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir el itinerario propuesto que incluye los lugares más representativos de la isla de Symi.

Otros artículos publicados sobre las islas griegas que puedes visitar en este blog:

Visitando la Isla de Symi

La Ciudad de Symi: Gyalos y Ano Symi

La primera vista desde el ferry a la colorida ciudad de Symi es deslumbrante. La alargada bahía, cerrada por grandes montañas, está repleta de casas neoclásicas. En el puerto se percibe un ambiente diferente a las otras islas del Dodecaneso. Los bellos edificios, un poco ostentosos en su neoclasicismo, contrastan con las casas tradicionales de un blanco inmaculado propias de otros puertos griegos. Y al revés de lo que se podía esperar, aquí no encontraréis el bullicio de otras islas. Los escasos restaurantes del barrio del puerto, conocido como Gyalos, son el lugar con más ambiente de Symi. En cuanto uno se adentra en el laberinto de pequeñas calles que ascienden por la colina es difícil tropezarse con gente.

El Barrio del Puerto y los Emblemas de la Ciudad

La Torre del Reloj, en la esquina del puerto, es el emblema de la ciudad. Construida en el siglo XIX, el periodo de mayor esplendor de Symi, parece más bien un faro y hoy sigue siendo el punto de encuentro para lugareños y visitantes. Junto a ella el Palacio de la Gobernación, un curioso edificio de estilo art-deco levantado durante el periodo de soberanía italiana, a principios del siglo XX. La vida en el puerto es tranquila pese al incesante ir y venir de los pesqueros, las goletas turcas y los ferries. Hora de sentarse en alguna de las tabernas del puerto para disfrutar del sosegado tráfico marítimo de este rincón del Mediterráneo.

La ciudad es el mejor ejemplo de arquitectura neoclásica en Grecia. Las casas tienen espléndidos tejados, mosaicos policromados y están pintadas con colores pastel. Casi todas ellas son del siglo XIX, el período de mayor esplendor de la ciudad, cuando se convirtió en el centro mundial más grande en extracción de esponjas naturales y en la capital del Dodecaneso. Symi llego a tener 30.000 habitantes, aunque hoy no pasa de los 2500.

Callejear por Symi requiere esfuerzo. Bajo el sol, siempre abrasador en este rincón del Mediterráneo, hay que ascender hasta la cima de las grandes montañas que rodean la bahía. Las limpias y estrechas calles están salpicadas de pequeñas ermitas. Bueno, algunas no tan pequeñas, la iglesia de San Juan muy cerca del puerto luce un espléndido campanario y un interior sorprendente.

El Barrio Alto: Ano Symi y la Fortaleza de los Cruzados

Un poco más arriba nos topamos con el antiguo Museo Arqueológico, renovado recientemente. Una visita imprescindible, aunque sólo sea por conocer por dentro las mansiones neoclásicas. Hasta 6 ocupa el museo.  La pequeña colección arqueológica demuestra la importancia de la isla a lo largo de la historia, pero hay salas dedicadas a la pesca de esponjas o a la vida tradicional de la isla.

El barrio alto de la ciudad es conocido como Ano Symi. Repleto de mansiones neoclásicas que a pesar de que parecen recién pintadas permanecen cerradas. Y es que la exigua población actual parece sobrada de casas. Ya en la cima de la montaña, como premio al esfuerzo que nos ha dejado sudorosos y sedientos, nos encontramos con los gruesos muros de un gran castillo. La Fortaleza de los Caballeros de San Juan revela los largos siglos de dominio de la isla por los cruzados. Desde lo alto, rodeados por molinos sin aspas que parecen añorar otros tiempos más alegres, se domina toda la ciudad y la bahía. Atardece en Symi. Un espectáculo inolvidable.

Más Allá de la Ciudad de Symi: Playas y Monasterios

La agreste isla de Symi esconde otras sorpresas más allá de su capital. Pequeñas bahías, playas deliciosas y remotas ermitas y monasterios de acceso imposible por tierra.
Pedi es, a pesar de sus reducidas dimensiones, la segunda población de la isla. Un puñado de casas neoclásicas alrededor de una hermosa bahía. Tranquilidad asegurada y atardeceres maravillosos. Muy cerca, en la misma bahía, las playas de San Nicolás y Agia Marina son las mejores de la isla.

En el este de la isla no hay que perderse la bahía de San Jorge, a la que sólo puede accederse en barco. Impresionantes acantilados protegen una coqueta playa junto a la que se encuentra una pequeña ermita de un blanco inmaculado.
Mucho más al sur, junto al mayor bosque de la isla, el gran Monasterio de Panormitis, dedicado al arcángel San Miguel. Un lugar de peregrinación para todos los habitantes del Dodecaneso. Parece increíble que lleguen en masa hasta este remoto lugar durante las fiestas del Monasterio. Tendremos que volver para verlo.

Dónde dormir:

La oferta de alojamientos en Symi es limitada porque la isla sigue apartada de los grandes circuitos turísticos. La mayor parte de los turistas que llegan lo hacen en una excursión de un día desde Rodas o Cos. Aún así, como en todas las islas griegas, es fácil encontrar una habitación en casas particulares o un apartamento a precios muy asequibles. Si se prefiere un buen hotel, dos buenas recomendaciones son:

Nireus Hotel: Ano Symi 856 00 Symi. Tf: +30 2246072400 (www.nireus-hotel.gr). En el Puerto de Ano Symi, al lado del Palacio de Gobernación y de la Torre del Reloj, y con todas las habitaciones con vistas a la bahía. Un inmejorable lugar desde donde descubrir la isla ya que desde el puerto parten todos los días pequeñas embarcaciones rumbo a las mejores playas. Desde 80 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Pedí Beach Hotel: 85600 Symi.  Tf: +30 2246071870 (www.pedibeachhotel.gr). En primera línea de la playa y bahía de Pedí. Un hotel muy agradable, con una terraza desde contemplar preciosos atardeceres, donde la tranquilidad esta asegurada. Tienen transporte privado a la ciudad. Desde 100 EUR la habitación doble con desayuno en temporada doble.


Dónde comer:

En cualquier pequeño lugar de la isla encontraremos una taberna para comer o tomar algo. En eso Symi no es diferente al resto de las islas griegas. Un par de restaurantes que merece la pena probar son:

The Secret Garden: Alithini Street/Pedi Road, Chorio 85600 Symi. Tf: +30 2246’72153. Situado en la parte alta de la ciudad, en un edificio neoclásico. Tiene una acogedora terraza y un comedor interior con paredes de piedra. Estupenda cocina griega y mediterránea. Alrededor de 20 EUR por persona.

To Steno: Protou Lochou, 85600 Symi. Tf: +30 22460 72767. Una taberna tradicional, muy cerca del puerto, en la que disfrutar de la cocina griega y el pescado de la zona a muy buen precio. Alrededor de 15 EUR por persona.

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