Rodas ya figuraba en la primera lista de lugares imprescindibles para visitar editada en el siglo III aC bajo el nombre de Siete Maravillas del Mundo”. Y aunque el Coloso fue el más efímero de los monumentos que entraron en la lista, Rodas conserva en nuestros días el destacado puesto como destino turístico gracias a su patrimonio histórico y a su privilegiado clima, con más de 300 días de sol al año. La ciudad medieval de Rodas, declarada Patrimonio de la Humanidad, fue levantada por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén tras perder sus posesiones en Tierra Santa y hoy conserva sus enormes murallas y una gran parte de los edificios medievales construidos por los caballeros. El Imperio Otomano dejo posteriormente monumentales mezquitas y palacios que salpican todo el casco histórico dotándole de un ambiente único. La Perla del Dodecaneso esconde, además, otras muchas razones para conocerla como el famoso Valle de las Mariposas o la Acrópolis de Lindos.

Cómo llegar:
El Aeropuerto Internacional de Rodas-Diágoras, situado 15 km al sur de la ciudad de Rodas, es el cuarto por volumen de pasajeros en Grecia. Ofrece múltiples conexiones con numerosos países europeos, operadas en su gran mayoría por compañías low-cost. Sin embargo, actualmente no existen vuelos directos con España. La opción es volar a Atenas desde Madrid o Barcelona con Aegean Airlines y  allí enlazar a Rodas con la misma compañía o bien utilizar diferentes combinaciones con las compañías de low-cost.

El puerto de Rodas es el de mayor tráfico del Dodecaneso. Blue Star Ferries y Anek Lines unen Rodas diariamente con las cícladas y el puerto del Pireo. El trayecto dura algo más de 13 horas y el precio por persona en camarote es de alrededor de 100 EUR. Dodekannisos Seaways es la compañía líder en el transporte de pasajeros por las islas del Dodecaneso. En temporada turística tiene dos frecuencias diarias con el resto de los principales puertos del Dodecaneso.

Un poco de historia:

El Dodecaneso es el conjunto de islas más oriental del Mar Egeo. El nombre de Dodecaneso parece indicar que se trata de 12 islas pero, en realidad, las islas habitadas son un total de 18. El problema fue que los turcos se precipitaron un poco al dar el nombre a las islas. Al final del siglo XV ellos sólo dominaban 12 islas del actual archipiélago y se les ocurrió el bonito nombre de Dodecaneso para designar al conjunto de islas pegadas a la costa egea de la península de Anatolia. En ese nombre no incluían a dos de las más grandes, Rodas y Kos, que seguían en poder de los cristianos. Algunos años más tarde, cuando finalmente todas las islas cayeron en poder de los turcos les dio pereza cambiar el nombre.

Las islas están habitadas desde tiempos prehistóricos pero sus épocas más gloriosas corresponden a la colonización griega y al medievo. Los minoicos y los micénicos/aqueos fueron los primeros pueblos en colonizar el Dodecaneso. Se sabe que muchas islas enviaron barcos para la guerra de Troya. Sin embargo, el verdadero auge de las islas comenzó con los dorios, quienes fundaron ciudades y crearon la alianza de la Hexalopolis (Lindos, Kamiros, Ialysos, Astypalea, Halicarnaso y Knidos). Lindos ejerció de capital de la alianza. En el período helenístico las islas pertenecieron a la alianza de Delos liderada por Atenas. El año 408 fue especialmente importante, las tres ciudades más importantes de la isla de Rodas, Lindos, Kamiros y Ialysos, se unieron para fundar la ciudad de Rodas, que florecería especialmente durante la época.

Tras Alejandro Magno, el Dodecaneso cayó bajo el dominio de la dinastía egipcia de los Ptolomeos. Fue en esta época, en plenas disputas entre los generales de Alejandro por las islas (las guerras sirias), que Demetrio Poliokretes asedio durante más de un año la ciudad de Rodas (305-304 AC) teniendo que abandonar finalmente la empresa y dejando tras de sí toda su maquinaria de guerra. En conmemoración por su victoria, y utilizando los metales dejados tras el asedio, los rodios erigieron el famoso Coloso, una estatua del dios Helios. Cares de Lindos, uno de los escultores más famosos de la época, fue el encargado de su diseño y construcción. Y lo hizo a conciencia. Había estatuas altas en la época, pero no tanto. Medía más de 35 metros y los pocos viajeros de la época quedaban asombrados ante aquél dios erigido con la ayuda de la chatarra de guerra. Su fama traspaso enseguida todas las fronteras (las del refinado mundo occidental de la época, que era muy poquita cosa). En el año 226 AC, 66 años después de su construcción, un terremoto destruyó el famoso monumento. Los últimos restos de la escultura serían robados y vendidos tras una incursión de los piratas sarracenos. Así pues, de entre las conocidas como “Siete Maravillas del Mundo” esta fue la más efímera. Sin embargo, la impresión que dejo en quienes pudieron verla ha hecho que hayamos seguido hablando de ella hasta la actualidad. De hecho, adjetivamos como “colosal” a cualquier cosa o esfuerzo de grandes proporciones.

En los siguientes siglos, las islas formaron parte del Imperio Romano y después del Bizantino pero no pasaron de ser una provincia periférica.

La segunda edad de oro de las islas llegó con los Caballeros de la Orden de San Juan. Después de haber sido expulsados de Tierra Santa en 1291, los caballeros se habían refugiado en Chipre pero en 1309 conquistaron la isla y empezó su dominio sobre el Dodecaneso. Establecieron su cuartel general en Rodas aunque sus fuerzas estaban repartidas por todas las islas y algunas ciudades de la actual Turquía como Halicarnaso. El Dodecaneso brillo especialmente durante la época. Representaba la avanzadilla cristiana frente al enemigo común, los turcos. Cada uno de los Caballeros de la Orden que había estado por allí era visto como un héroe en su país de origen. A pesar del carácter inexpugnable de sus fortificaciones el avance turco fue haciendo caer sangrientamente una por una todas las posesiones de los caballeros. En 1522, tras un largo asedio, los Caballeros de Rodas decidieron capitular para salvar así sus vidas. La Orden situó su nuevo cuartel general en Malta y pasó a llamarse Orden de Malta.

Las islas continuaron bajo dominio turco hasta que en 1912, en la guerra italoturca, fueron conquistadas por los italianos que estaban en plena expansión africana y querían tener las espaldas a cubierto de los turcos. El Tratado de Lausana ratifico la soberanía italiana sobre las islas. Los italianos se quedaron con ellas hasta la II Guerra Mundial. El periodo de dominación italiano supuso un auténtico resurgimiento para las islas. Los arqueólogos italianos emprendieron excavaciones que sacaron a la luz ruinas griegas de gran importancia, especialmente en Kos y Rodas. Por su parte, los arquitectos se hicieron cargo de la reconstrucción de la ciudad vieja de Rodas que se encontraba en estado ruinoso. Los criterios con que se llevaron a cabo tanto las excavaciones como la reconstrucción de la ciudad fueron realmente avanzados para la época. En todas las islas se levantaron nuevos edificios públicos en un característico estilo art-deco. Estos edificios resultan especialmente numerosos y sorprendentes en Rodas, la capital de la colonia. Tras la prosperidad llego la guerra. Al principio de la II Guerra Mundial el Dodecaneso sirvió de base de operaciones para las desastrosas campañas africanas y balcánicas de Italia. Con los fracasos italianos parecía evidente la debilidad de sus bases en las islas y éstas empezaron a ser codiciadas por las fuerzas angloamericanas. Sin embargo, en septiembre de 1943, tras la capitulación de Italia, las islas se convirtieron en un campo de batalla entre Alemania e Italia, apoyada esta vez por los aliados. Los alemanes ganaron el enfrentamiento y asumieron su administración y defensa. El ejército alemán fue expulsado de Grecia en 1944 pero no del Dodecaneso que siguió ocupado por sus tropas hasta el final de la guerra en mayo de 1945. Este fue un tiempo de terror para la población. Las masacres perpetradas por el ejército alemán sobre los italianos en Cefalonia y Cos, sirvieron de base al libro (y película) “La Mandolina del Capitán Corelli”. Casi la totalidad de la población judía de las islas fue deportada o asesinada en menos de dos años de dominación alemana. El Tratado del Dodecaneso en 1946 puso fin al dominio italiano de las islas. Finalmente en 1948 las islas se unieron a Grecia.

Visitando la Ciudad de Rodas 

Lo primero que uno piensa al llegar a Rodas es en El Coloso, una de las siete maravillas del mundo. ¿Dónde estaba?. Unas columnas coronadas por Elafos -ciervo- y Elafina -cierva-, los animales que constituyen el emblema de Rodas, a la entrada del Puerto de Mandraki quieren representar las bases donde se apoyaban las piernas del Coloso. Pero de eso nada. En realidad la estatua no estaba a la entrada del puerto sino en el Templo de Apolo, el dios al que estaba consagrada la ciudad. ¿Y dónde estaba el Templo de Apolo? Pues en lo que ahora es el Palacio de los Grandes Maestres. Desde el punto más alto de la ciudad la estatua debía impresionar a los navegantes.

Las Murallas de Rodas

La estatua del dios Helios no recibe ya a los viajeros pero las impresionantes murallas que rodean la ciudad antigua ejercen una impresión parecida. Las colosales murallas, consideradas una obra maestra de la arquitectura militar medieval, se extienden durante tres kilómetros y en algunos sitios llegan a tener 12 metros de espesor. Un total de 11 puertas, de entre las que destacan la de la Marina y la de Amboise, permiten la entrada a la ciudad. En el interior del casco antiguo existía otra muralla que lo dividía en dos zonas: el Collachium o Castello, donde residían los caballeros, y Chora o Burgo, donde residía el resto del pueblo.

La Ciudad Medieval: El Collachium

Dentro del Collachium, la zona más importante corresponde a la Calle de los Caballeros y el Palacio de los Grandes Maestres. En la Calle de los Caballeros se encuentran las posadas de las diferentes lenguas o nacionalidades de los caballeros hospitalarios. Para entender la existencia de las diferentes posadas hay que conocer cómo estaba organizada la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. La realidad es que la Orden estaba concebida como una especie de cascos azules modernos. Es decir, los diferentes reinos cristianos contribuían según sus recursos aportando caballeros a la orden para proteger y cuidar de los fieles que peregrinaban a Jerusalén. Pero una cosa era saber que la unión hace la fuerza y otra muy distinta mezclarse entre reinos que se pasaban el día peleándose. Así que juntos pero no revueltos, cada uno tenía su posada y tan tranquilos. La elección del Gran Maestre era totalmente democrática, todos los Caballeros tenían derecho a voto. Claro está era difícil que un francés votará por un castellano o un alemán por un inglés. Así que generalmente ganaba un caballero de la lengua o nacionalidad mejor representada, que solía ser la francesa. En la Calle hay posadas de nacionalidades raras, como Provenza o Auvernia, pero hay que recordar que entonces estos reinos no estaban unidos a Francia. Por el contrario, se puede ver la posada de España que curiosamente no existía en la época pero es que castellanos y aragoneses habían empezado a llevarse mejor y como compartían lengua les dio por ponerse juntos en Rodas. La posada de España es, además, una de las más grandes. Estaba unida a la de Provenza por un puente y es que los intereses de los reinos se veían incluso en la arquitectura. La mayoría de los edificios fueron construidos en el siglo XIV. Esta es, sin duda, una de las calles medievales más representativas de Europa. Al principio de la calle se encuentra el Hospital de los Caballeros, articulado en torno a un enorme claustro de dos pisos. La visita al Hospital es obligada porque es la construcción medieval que mejor se ha conservado y era el edificio que daba sentido a la Orden. Actualmente alberga el Museo Arqueológico, famoso por alguna de sus piezas como la Afrodita de Rodas. Al final de la empinada Calle se encuentra el Palacio de los Grandes Maestres, una fortaleza dentro de la ciudad amurallada. Fue construido en el siglo XIV para residencia del Gran Maestre y de su fuerza de élite. Albergaba también las “oficinas” de la organización. Lo cierto es que el Palacio, que resistió los diferentes asedios, fue destruido en 1856 al estallar el polvorín que tenían allí los turcos (lo mismo paso en el Partenón y es que a los turcos no se les ocurría otra cosa que convertir en polvorín cualquier joya arquitectónica). La reconstrucción corrió a cargo de los arquitectos italianos bajo supervisión de Mussolini, que lo quería dedicar a su residencia de verano. Lo más impresionante del Palacio es la Puerta Principal, el Patio Central y la Cámara de la Medusa, un mosaico helenístico que ocupa una de las salas de la corte.

La Ciudad Medieval: El Burgo o Jora (Chora)

La Chora o Burgo corresponde a la parte sur de la ciudad intramuros. El centro es la Plaza de Hipócrates, situada delante de la Puerta de la Marina, verdadero meeting point de la zona más comercial y bulliciosa de la ciudad vieja. Desde allí vale la pena callejear por un complejo laberinto de estrechas calles, menos bulliciosas cuanto más te alejas de la plaza. En las calles no sólo está presente el ambiente medieval sino que las mezquitas y las casas tradicionales señalan que Rodas estuvo bajo dominio turco más de 400 años. No hay que perderse la Torre del Reloj del Bourg, al lado de la Puerta de Amboise, la Mezquita de Solimán el Magnífico, construida para celebrar la conquista de la isla por los turcos, el barrio árabe, al lado de la gran mezquita con la biblioteca y baños turcos, y el barrio judío, situado al este de la Plaza de Hipócrates. Pero lo bueno es perderse y ver las calles de piedra y la convivencia entre las pequeñas iglesias ortodoxas y las mezquitas turcas.

El Puerto

El Puerto de Mandraki es el verdadero corazón de la ciudad. Allí se congregan ciudadanos y turistas al caer la tarde para dar su paseo o voltá. Desde allí parten los barcos y cruceros dirigidos a un montón de puntos del mediterráneo oriental. La fortaleza de Agios Nikólaos, convertida en un faro, preside la entrada del puerto. Los molinos de piedra del malecón son una de las estampas más características de la ciudad. Al otro lado del puerto se encuentra la catedral ortodoxa de Evangelismos. El resto del muelle está ocupado por los grandes edificios públicos estilo Art Déco levantados durante el periodo de dominación italiana que transformaron esta parte de la ciudad. La Neo Agora o Mercado Nuevo se encuentra al fondo del puerto, junto a las murallas, con sus características cúpulas árabes y animados cafés. Desde el puerto hasta la Playa de Ellis se suceden las divertidas construcciones de los años 20 y 30 del pasado siglo. De entre ellos destaca el Palacio del Gobernador o Casa de Gobierno, construido a imagen del Palacio Ducal de Venecia en estilo neogótico; La Ronda, los baños públicos frente a la playa, con una enorme cúpula de estilo otomano; y el elegante Acuario, con relieves de caballitos de mar, conchas y ánforas. Hay que quedarse por aquí para ver atardecer; junto a las columnas de entrada al puerto o a lo largo del paseo entre el Palacio del Gobernador y La Ronda se disfruta de las mejores imágenes de la puerta de sol.

El paseo marítimo continúa junto a la abarrotada playa de Ellis y conduce hasta el faro de la punta norte de la isla. Muy cerca del puerto, rodeada de jardines, se encuentra la Mezquita de Murad Rei. Fue erigida en honor al almirante turco que comando los ejércitos de Solimán en la conquista de la isla. El recinto alberga un cementerio turco para personajes ilustres y una villa donde vivió el escritor británico Lawrence Durrell entre 1945 y 1947. Su libro “Reflexiones sobre una Venus  marina” narra sus experiencias durante el tiempo que paso en la isla y puede ser una excelente lectura durante un viaje a la zona.

Visitando la Isla de Rodas

VALLE DE LAS MARIPOSAS

El fenómeno de concentración de mariposas ocurre sólo en raras ocasiones en la naturaleza. La isla de Rodas acoge uno de esos raros hábitats. Situado en las boscosas montañas del centro de la isla, a escasos 25 km de la capital, en el municipio de Petaloúdes. Es el hábitat de la Euplagia quadripunctaria rhodosensis, una especie de mariposa que vive endémica en los bosques de la zona. La razón es que a lo largo de ese paisaje crece de modo espectacular el Liquidambar Orientalis, una variedad de árbol cuya resina desprende un olor muy atractivo para esta especie de mariposas. Tras la estación lluviosa, después de mayo, el índice de humedad ayuda a que se congregue el mayor número de mariposas. Llegan miles cada año y aprovechan las horas nocturnas y el frescor del momento para el apareamiento. Con posterioridad las hembras de la especie serán las únicas que se quedan para garantizar que las crías salgan adelante. Los machos en cambio no vuelven hasta la próxima temporada. El espectáculo resulta único.

El parque se visita siguiendo un itinerario marcado de alrededor de 3 km, por un bosque con un pequeño riachuelo y cascadas. Las mariposas son nocturnas y durante el día reposan mimetizadas sobre la corteza de los árboles. Se tarda un rato en descubrirlas. Al volar su color se torna anaranjado transformando totalmente el paisaje. Una pequeña vereda sube hasta la iglesia de Panagia Kaloópetra, desde donde se disfrutan unas magníficas vistas de la isla.

LINDOS

Lindos es una de las ciudades griegas más antiguas. Fundada por los dorios antes del año 1000 AC, fue la capital de la Hexapolis. Su importancia decreció tras la fundación de Rodas. La acrópolis, el pueblo con casas tradicionales y sus preciosas playas la convierten en el destino turístico más visitado después de la capital.

La playa principal de Lindos, Megálos Giálos o simplemente Playa de Lindos, se extiende al norte del pueblo. Allí amarraba la flota lindiense. Tiene todo lo que se puede pedir a una gran playa: arena (no es tan fácil en Grecia), chiringuitos y una zona segura para bañarse en las aguas cristalinas del Mediterráneo. Además, las vistas del pueblo y la acrópolis desde la playa son inmejorables. La otra posibilidad de baño es la Playa de San Pablo, situada al sur de la ciudad y llamada así porque San Pablo desembarco en ella cuando llego a la isla para predicar. La bahía está mucho más protegida, se dice que San Pablo tuvo que hacer un milagro para poder desembarcar en esta playa. Ya son ganas de hacer milagros para todo pudiendo desembarcar en la otra playa cómodamente. Hay una ermita dedicada al Apóstol en el extremo de la playa.

La visita a la ciudad es especialmente agradable porque en el interior no está permitido el tráfico rodado, de manera que no tendremos sustos paseando por sus estrechas calles empedradas. La mayoría de las casas fueron edificadas entre los siglos XVI y XVIII por ricos marinos. Estas casas reciben el nombre de archontiká por sus trabajos de cantería alrededor de puertas y ventanas. En estos adornos de piedra hay que descubrir los frecuentes motivos marineros. Los patios de las casas están revestidos de mosaicos de piedra llamados choklakia, muy característicos del Dodecaneso. La costumbre de los mosaicos proviene de época bizantina. Se hacían con pequeños guijarros de colores blanco y negro (a veces rojos), con motivos generalmente geométricos o abstractos aunque a veces también más personales. En el centro del pueblo encontramos la iglesia bizantina de la Panagias, con un esbelto campanario, cúpulas con tejas rojas y frescos del siglo XV.

La Acrópolis de Lindos está colgada en un precipicio a 125 metros sobre el pueblo. Sólo hay dos formas de subir, a pie o en burro… Cuando la ciudad era griega, en la acrópolis estaba el Templo de Atenea Lindia, del que quedan algunos restos. El templo era de los más venerados en el mundo antiguo, lo visitaron Hercúles, Helena y Paris de Troya (los causantes de la Guerra de Troya parece que pasaron aquí su luna de miel) y Alejandro Magno. En el siglo XII los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan fortificaron la acrópolis dotándola de las imponentes murallas, que se conservan prácticamente intactas junto con la inexpugnable puerta de acceso, y de un castillo del que sólo quedan ruinas. Desde arriba las vistas son realmente imponentes.

La economía de Rodas está basada en el turismo. Supone el 80% de sus ingresos. La mayor parte de la gente viene buscando sol y playas, así que la oferta hotelera se dirige fundamentalmente a esas necesidades. Sin embargo, en los últimos años han proliferado los “hoteles con encanto” dentro del casco histórico de la ciudad de Rodas. Merece la pena alojarse en uno de estos hoteles que saben crear una elegante atmósfera en un ambiente relajado a pesar de estar en el centro de la ciudad. Sin duda son el mejor punto de partida para disfrutar de la ciudad medieval. El único inconveniente es la imposibilidad de acceder en coche al casco histórico pero esta es la única forma de conservar los monumentos y permitir el silencio dentro de las murallas. Las opciones más recomendables son:

  1. Spirit of the Knights Boutique Hotel (www.rhodesluxuryhotel.com) – Alexandridou 14, Old Town, Rhodes. Tel:+30 22410 39765. La decoración te hace sentir un caballero templario en un palacio otomano. Fue restaurado con el asesoramiento del Departamento Griego de Arqueología. El desayuno se sirve en un pequeño jardín. Un oasis de lujo en el centro de la ciudad antigua.. Una doble con desayuno a partir de 105€ en temporada baja y 200€ en temporada alta.
  2. Zacosta Villa Hotel (www.zacosta.com) – Xenofontos 23, Old Town, Rhodes. Tel:+30 22410 33450. El nombre del hotel deriva de un gran maestre de la Orden de los Caballeros Hospitalarios llamado Piero Raimundo Zacosta. Las habitaciones se articulan en torno a un patio central donde se sirven los desayunos. Arquitectura y decoración con aires medievales. Tranquilidad asegurada. La doble con desayuno a partir de 100€ en temporada baja y 130€ en temporada alta.
  3. In Camera Art Boutique Hotel (www.incamera.gr) – Sofokleous 35, Old Town, Rhodes. Tel:+30 22410 77277. Propiedad de un famoso fotógrafo rodio, fue inaugurado en 2012. En este caso las viajes casas medievales se han rehabilitado para acoger habitaciones con decoración moderna y funcional pero con gran elegancia. El patio-jardín es de película. Desde la terraza se disfruta de estupendas vistas de la ciudad vieja. La doble con desayuno a partir de 105€ en temporada baja y 150€ en temporada alta.

En el caso de viajar con niños y preferir un hotel con piscina y bien situado dos buenas posibilidades son:

  1. Hotel Athineon (http://athineonhotel.gr) -Vironos Street 17, Rhodes. Tel:+30 22410 26112. Entre las murallas y el puerto nuevo. Permite acceder fácilmente a la ciudad vieja y a las playas. Un apartamento para dos adultos y dos niños con desayuno a partir de 100€ en temporada baja y 165€ en temporada alta.
  2. Hotel Ville di Lindos (www.villedilindos.gr) -Psalto Lindos 85107 Tel:+30 22440 48260. Precioso complejo de apartamentos situado a 1´5 km al sur de Lindos, en un lugar muy tranquilo con vistas al mar. Un apartamento para dos adultos y dos niños con desayuno a partir de 100€ en temporada baja y 175€ en temporada alta.

La oferta de restaurantes es impresionante. En cualquier lugar podréis encontrar una Taberna donde os sirvan las especialidades de la isla. No dejéis de probar la papoutsakia (berenjenas rellenas de carne), el oktopodi (pulpo) que se suele servir aderezado con aceite y hierbas, las keftedes (albóndigas con menta y orégano) o la  conocida mousaka (capas de carne picada de cordero, berenjena y tomate cubiertos de una salsa blanca y horneados) y el delicioso tzatziki (yogur mezclado con pepino rallado, aceite, jugo de limón, ajo y, a veces, perejil, menta o eneldo). Uno de los placeres del viaje es perderse por la isla y descubrir un sitio perdido para comer con los típicos manteles de cuadros y las sillas de mimbre desde donde es posible contemplar el mar. En la ciudad vieja algunos sitios muy recomendables son:

  1. Alexis Taverna– Sokratous 18, Old Town, Rhodes. Tel: +30 22410 29347. Muy cerca de la Puerta de la Marina. Una de las tabernas más antiguas de la isla que no debéis perderos. Conocida sobre todo por su pescado fresco y sus verduras. Vale la pena probar el pulpo a la brasa y los erizos de mar.  Vinos de la isla. Alrededor de 20-25€.
  2. Nireas Taverna  – Sofokleous 35, Old Town, Rhodes. Tel: +30 22410 21703. Lugar muy agradable y con buen servicio en la parte más tranquila de la ciudad vieja. Sirven platos griegos y buenos platos de pescado. Buenos precios 15-20€.
  3. Fotis Melathron – Sokratous 41T, Old Town, Rhodes. Tel: +30 22410 24272. Muy cerca de la Plaza de Hipócrates. Se puede cenar en el interior o en la terraza-jardín. Cocina más sofisticada basada en las especialidades griegas. 25-30€.

Fuera de las murallas una buena opción es el Restaurante Tamam (www.tamamrhodes.gr/en/) – G Leontos 1,  Rhodes. Tel: +30 22410 73522. Pequeño restaurante muy cerca de la playa de Ixia. Atendido por los propios dueños. Cocina griega. Buena relación calidad-precio; entre 15-20€. Cenar en la tranquila ciudad de Lindos es una de las experiencias que no debéis perderos en la isla de Rodas. Cuando anochece la ciudad se vacía de turistas y es posible encontrar uno de esos lugares con vista al mar desde donde la cena se hace inolvidable.

  1. Melenos Lindos Restaurant (www.melenoslindos.com/es/dining.php) – Lindos. Tel: +30 22440 32222. Sólo por las vistas de la terraza, situada bajo la acrópolis y sobre la bahía de Lindos, merecería la pena cenar aquí.  Además, la cocina está a la altura del lugar. Los platos tradicionales griegos están deliciosos. Menú por 25€.
  2. Ambrosia Restaurant (www.lindostreasures.com/ambrosia/) – Lindos. Tel: +30 22440 31804. Ambrosía significa en griego comida de los dioses y verdaderamente el nombre es adecuado. Situado en una casa típica de piedra del centro de la ciudad con los suelos del patio recubiertos por los choklakia. Ofrece especialidades griegas e internacionales en un ambiente elegante. 25-30€.

Rodas es la isla más grande del Dodecaneso y su ciudad más importante. El interior de la isla guarda algunos tesoros no explotados por el turismo. Por otra parte, las buenas comunicaciones marítimas hacen muy accesibles el resto de las islas del Dodecaneso y la cercana costa de Turquía. Así que una estancia en Rodas debe incluir un viaje al interior y la navegación a algún puerto de una isla cercana o de Turquía. Estas son nuestras propuestas:

Encuentra los lugares descritos en estas excursiones en el mapa incluido al final dl artículo. Las excursiones en coche con simbolitos de automóvil amarillo (Ruta 1), Azul (Ruta 2), las excursiones en barco con simbolito de barco azul (Rutas 3 y 4) Marcas-Mapa-Google-Rodas

1. La Montaña Mágica: La Rodas peculiar

Uno no espera  encontrar un hotel propio de Suiza en la montaña rodia pero el caso es que existen y tienen una curiosa historia. En el periodo de dominación italiana desembarcaron en el Dodecaneso grandes arquitectos y arqueólogos. Querían transformar especialmente la isla de Rodas en un escaparate en donde exhibir la nueva Italia. Los arquitectos construyeron los emblemáticos edificios públicos de estilo Art Déco del puerto de Rodas pero también quisieron diseñar lugares de retiro en las montañas de la isla. Así nacieron dos poblaciones alpinas en los bosques del centro de la isla: Profitis Ilias y Eleousa.

La primera visita de la ruta debe ser el Valle de las Mariposas. Llegar temprano por la mañana es fundamental para gozar de la  tranquilidad del lugar sin las excursiones multitudinarias que acuden desde todos los lugares de la isla.

Desde Rodas hay que salir por la carretera que bordea la costa norte. Una vez pasado el aeropuerto internacional hay que desviarse a la izquierda en dirección a Psinthos. En total desde la ciudad hay 28 km, poco más de media hora en coche. Hay un aparcamiento bien señalizado para dejar el vehículo. Desde allí un trenecito conduce a la entrada del parque.

Desde el Valle de las Mariposas es mejor volver a descender a la localidad de Theologos para retomar la carretera que bordea la costa norte en dirección oeste. Una vez alcanzado el pueblo de Soroni hay que coger una desviación a la izquierda en dirección a Eleousa y Archipoli. Sólo son 22 km, algo menos de media hora, hasta nuestro nuevo destino en Eleousa.

Eleousa es hoy una especie de pueblo fantasma. Todos los edificios, de estilo Art Déco, están abandonados. El único edificio rehabilitado es la antigua iglesia. Recorrer el antiguo sanatorio y los edificios residenciales da una idea del esplendor del lugar en otros tiempos. El enorme estanque o fuente, que estaba situado en medio del parque, parece hoy totalmente desubicado.

Los 9 km que separan Eleousa y Profitis Ilias forman parte de una carretera de montañas rodeada de enormes pinos que bien podría ser propia de otras latitudes.

Al llegar nos esperan dos grandes construcciones que formaban parte de un complejo hotelero con pinta de chalets suizos, Hotel Elafos y Hotel Elafina. Aquí veraneaba la alta sociedad italiana que se acercaba a la isla o que residía en ella. El Hotel Elafos está hoy rehabilitado y vuelve a funcionar como tal. Es un buen lugar para comer en un ambiente insospechado para esta isla.

Tras la comida hay que volver a Eleousa para, desde allí, descender por Archipoli a Kolympia.

Muy cerca de Kolympia está una de las playa más encantadoras de la isla, la Playa de Tsambika. Antes de descender a la playa vale la pena hacer una parada en el Monasterio de Tsambika desde se donde se divisa, tras subir los escalones que conducen al Monasterio, prácticamente toda la costa sur de la isla. El estupendo arenal invita a descansar allí el resto de la tarde.

Sólo hay media hora de vuelta por la carretera de la costa sur para volver a Rodas.

 

2. Un Circuito por las Antiguas Polis Griegas y las Fortalezas Cruzadas Medievales

Los arqueólogos italianos excavaron en las tres antiguas ciudades griegas de la isla: Lindos, Kamiros y Ialysos. Ellos sacaron a la luz sus principales tesoros y las dieron el aspecto con el que podemos contemplarlas ahora. Una visita a alguna de estas polis nos permite imaginar el esplendor de otros tiempos. En el caso de las fortalezas cruzadas lo que se ha conservado mejor son sus muros. Desde el emplazamiento de las fortaleza de Monolithos y Lindos se obtienen las mejores vistas de la isla.

Desde Rodas hay que coger la carretera norte de la isla y desviarse en la moderna Ialysos hacia el Monte Filerimos. Son sólo unos 10 km desde la capital.

Ialysos se encuentra en el Monte Filerimos desde el cual se domina toda la costa norte de la isla. En el conjunto arqueológico se pueden ver restos del periodo minoico y micénico pero las ruinas mejor conservadas son las pertenecientes a su periodo dórico, especialmente el templo de Atenea Pôlias y una Fuente Dórica. El emplazamiento fue elegido también por los cruzados para construir un Monasterio, conocido actualmente como Panagia Filerimos.

Desde Ialysos hay que volver a la carretera de la costa norte y avanzar otros 40 km en dirección oeste.

La antigua Kamiros se ubicaba en una pequeña colina con vistas al mar. La ciudad alcanzó su apogeo en el siglo V aC y tras la fundación de Rodas en el año 408 ac fue perdiendo habitantes hasta desaparecer. En 1929 los arqueólogos italianos descubrieron las ruinas de la ciudad y sacaron a la luz los principales restos. Un paseo por las ruinas teniendo como fondo el mar Egeo resulta evocador.  El urbanismo de la ciudad sigue las reglas de Hipodamo de Mileto. Se pueden ver los restos del Ágora, un templo dórico dedicado a Apolo y los suelos de los baños públicos.

Hay que retomar nuevamente la carretera de la costa norte para recorrer otros 40 km hasta nuestro siguiente destino.

Monolithos es famoso por su impresionante Kastro construido sobre un acantilado. Desde allí los cruzados divisaban toda la costa oeste de la isla. La dura subida hasta la fortaleza se compensa por las vistas excepcionales. Después de subir al castillo merece la pena bajar a la generalmente solitaria Playa de Fourni, junto al cabo del mismo nombre, para darse un bañito.

Desde Monolithos hay que cruzar la isla por Apolakkia y Genadi para llegar hasta Lindos. Son alrededor de 50 km.

Las vistas desde la Acrópolis de Lindos compensan el tiempo invertido en el viaje. El recorrido de esta ruta termina en una playa singular. La Playa de Ladiko es una de las más bonitas de la isla. Se abre a una tranquila bahía formada por un estrecho y pequeño cabo que da lugar a otra bahía un poco más al norte. El estrecho que separa ambas bahías es el lugar que Antony Quinn elige para vivir al final de la película “Los cañones de Navarone“. Es por eso que la bahía del norte lleva su nombre.

 

3. Symi: Esplendor neoclásico del Dodecaneso

Symi es una de las islas más pintorescas y agrestes del Dodecaneso. La ciudad (Ano Symi o Chorio) es el mejor ejemplo de arquitectura neoclásica en Grecia. Las casas tienen espléndidos tejados, mosaicos policromados y están pintadas con colores pastel. Casi todas ellas son del siglo XIX, el período de mayor esplendor de la ciudad, cuando se convirtió en el centro mundial más grande en extracción de esponjas naturales y en la capital del Dodecaneso. La ciudad llego a tener 30.000 habitantes, aunque hoy no pasa de los 2500.

Varias compañías, entre ellas Dodekannisos Seaways, ofrecen viajes de un día a Symi por un precio que oscila entre los 15 y 30€ en función de que se trate de un barco convencional o un fast ferry.

Algunas incluyen, además de la visita a la capital, una parada en el Monasterio de Panormitis, dedicado al arcángel San Miguel, que se encuentra en el extremo suroccidental de la isla, en una bahía dominada por un pequeño bosque de cipreses.

4. Marmaris: Turquía a la vista

La costa turca se divisa perfectamente desde las islas del Dodecaneso. El extremo suroccidental de Turquía se ha hecho famoso por la sucesión de penínsulas y bahías con un mar azul y un fondo de verdes montañas.

Marmaris es uno de los mejores exponente de esas bahías. El agradable y bullicioso pueblo típico mediterráneo con sus casas blancas y sus estrechas calles de piedra se ha convertido en una gran ciudad con el desarrollo turístico. En lo más alto de la antigua villa está el castillo, construido por Solimán el Magnífico para lanzar desde allí la conquista definitiva de la isla de Rodas. Desde la fortaleza las vistas de la bahía y la costa son impresionantes. Más abajo, se extiende el típico bazar turco, donde se puede comprar todo tipo de artesanía e imitaciones. Un gran paseo marítimo, lleno de terrazas, permite disfrutar de las vistas de la bahía y de las típicas embarcaciones de madera, goletas turcas, que llenan el puerto. Al final del paseo se extienden las playas que han provocado el gran crecimiento de la ciudad en los últimos años. No hay que perderse el atardecer desde los cafés del puerto, una delicia.

Marmaris es una de las bases más importantes de goletas turcas, un tipo de embarcación para navegación a vela por aguas poco profundas que se ha convertido en la forma ideal para descubrir no sólo la costa turca sino también la de las islas del Dodecaneso. Aunque las goletas se suelen contratar, con su correspondiente tripulación, por periodos de una semana, es posible realizar viajes desde Marmaris a Daylan o a la Península de Datca en excursiones de uno o dos días.

Los barcos que conectan Marmaris con Rodas emplean escasamente una hora en cubrir los 40 km que separan ambas localidades. Varias compañías (Dodekannisos Seaways, Sealine LTD, Marmaris Ferries) realizan diariamente el trayecto (entre 40 y 50€ ida y vuelta).  

Mapa de Rodas

A continuación encontrarás todos los puntos de interés y localidades descritas en este artículo en este mapa interactivo.

Sobre El Autor

Autor-Colaborador

Alberto Alonso Babarro es un profesional de la medicina cuya pasión ha sido siempre viajar, y absorber al máximo toda la cultura que los sitios visitados pueden ofrecer; desde la geografía y el paisaje, a la historia y sus personajes. Hay que añadir asimismo sus aptitudes para la fotografía. Sus preciosas fotos acompañan los entretenidos reportajes que él escribe para, CarlosdeViaje.com

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