Oslo ocupa un emplazamiento privilegiado, al fondo del fiordo del mismo nombre y al pie de las colinas boscosas que anticipan los Alpes Escandinavos. Durante el invierno se puede llegar a las cercanas estaciones de esquí en metro. De hecho, Oslo fue sede de las Olimpiadas de Invierno en 1952. En el verano el fiordo es un lugar idóneo para la práctica de todo tipo de deportes náuticos. El fiordo de Oslo es el territorio con mejor promedio de horas de sol del país aunque, la verdad, eso no significa mucho en Noruega.

Un poco de historia:
El nombre de Oslo significa en nórdico antiguo “prado de los dioses”. La ciudad fue fundada por el rey Harold Hardrade en 1048. En los primeros años no paso de ser un punto de referencia regional, nada comparable a Bergen, pujante ciudad comercial, y Nidaros (actual Trondheim), su capital religiosa. Sin embargo, el rey Haakon V decidió en 1314 construir la fortaleza de Akershus y convertir la ciudad en capital del país.

La Unión de Kalmar, que englobaba las tres monarquías nórdicas (Dinamarca, Suecia y Noruega), surgida a finales del siglo XIV resto importancia a la ciudad que de empezar a destacar como capital paso a ser un mero centro administrativo del poder danés. Aunque la Unión se disolvió en 1523, con la elección de Gustav Basa como rey de Suecia, Dinamarca y Noruega permanecieron unidas hasta 1814. Este período es conocido en Noruega como la noche de 400 años.

La ciudad ha sido destruida por incendios en varias ocasiones. En 1624, tras quedar prácticamente reducida a cenizas, el rey danés Cristián IV decidió trasladarla más cerca de la fortaleza de Akershus y rebautizarla con el nombre de Cristianía. A finales del siglo XVIII la ciudad prosperó gracias al comercio marítimo y a la exportación de madera. Tras la disolución del Reino de Dinamarca y Noruega recupero su condición de capital aunque en realidad era la capital de un territorio autónomo dentro del Reino de Suecia. En cualquier caso, el siglo XIX supuso una gran expansión de la ciudad y a esa época pertenecen la mayoría de sus edificios públicos. En 1905 Noruega adquirió la plena independencia de Suecia de forma pacífica y restauro la monarquía recurriendo al segundo hijo del heredero al trono danés quién adopto el nombre de Haakon VII y comenzó a residir en el Palacio Real construido unos años antes para el rey de Suecia.

En 1924 la ciudad recupero su nombre original. Durante la II Guerra Mundial la capital sufrió importantes daños, primero con la invasión alemana y posteriormente con los bombardeos aliados. Sin embargo, se recupero rápidamente y su importancia económica ha crecido paralelamente al desarrollo del país. Hoy, con una población de algo más de 600.000 habitantes, es una de las ciudades con mayor renta per cápita del mundo.

Descubriendo la ciudad…

Las grandes atracciones turísticas en Oslo se concentran en dos grandes puntos. Por un lado, el área del puerto, que ha emprendido hace ya unos años un gran proyecto de recuperación que está permitiendo disfrutar de nuevas zonas al lado del fiordo. Paralela al puerto discurre la calle Karl Johans Gate, que vertebra el centro de la ciudad y acoge los edificios administrativos más representativos. Por otro lado, Bygdoy, “la isla habitada”, al fondo del fiordo, que alberga algunos de los mejores museos de la ciudad y uno de los barrios residenciales más exclusivos.

La fortaleza de Akershus ocupa un lugar privilegiado sobre una colina en la pequeña península que divide en dos el puerto y facilita su defensa de los ataques por mar. El Castillo ha sufrido diversas reformas a lo largo de su historia. El aspecto actual de sus dependencias es el del siglo XVII. Las salas tienen más bien un aspecto austero pero su visita merece la pena. La parte más antigua de la ciudad es la situada al lado de la península que ocupa la fortaleza. Unas pocas manzanas de casas alrededor de la plaza de Christiania Torv.

El Ayuntamiento, Radhuset, es el verdadero centro de la ciudad. El inmenso y polémico edificio de ladrillo oscuro situado frente al puerto fue inaugurado en 1950. El 10 de diciembre se entrega en la sala principal el Premio Nobel de la Paz. Desde el Ayuntamiento se recorre fácilmente el puerto. Enfrente de él se sitúan los muelles de donde parten las embarcaciones de transporte a las diferentes islas y lugares del fiordo. El nuevo barrio de Aker Brygge, construido sobre una zona dedicada a astilleros, es la zona de más ambiente de la ciudad y goza de una de las mejores vistas sobre el conjunto del puerto, el Ayuntamiento y el Castillo de Akersshus.

Un paseo por la peatonalizada calle Karl Johans Gate permite conocer el alma de la ciudad. Desde la zona comercial que rodea la estación central es fácil acceder al Teatro de la Opera, el blanco e impactante edificio inaugurado en 2008 con el que se ha iniciado la remodelación de otra gran zona del puerto. Al lado de la Opera se está construyendo la nueva sede del Museo Munch, obra del arquitecto español Juan Herreros. En la zona más animada de la calle se encuentra la sede del Parlamento, el Teatro Nacional y la Universidad. Detrás de la Universidad está la Galería Nacional que reúne la mejor colección de pintura noruega, incluyendo algunas de las mejores pinturas de Munch como el famoso “El Grito”. La calle termina en una colina donde se sitúa el Palacio Real, rodeado de jardines.

Para llegar a Bygdoy lo mejor es coger uno de los transbordadores que parten desde enfrente del Ayuntamiento. Los cuatro museos imprescindibles de la antigua isla son:

  1. Museo de los Barcos Vikingos: Ahora que vuelve a estar de moda la cultura de los vikingos la visita a este museo es inexcusable. Aquí pueden verse los barcos vikingos mejor conservados del mundo y otras piezas de arte de la época procedentes de enterramientos.
  2. Museo Fram: Dedicado a las expediciones polares de los grandes exploradores noruegos, principalmente Nansen y Amundsen. El barco Fram que protagonizo expediciones a ambos polos es la joya del museo.
  3. Museo Kon-Tiki: Alberga la balsa en la que Thor Heyerdal cruzó el Océano Pacífico en 1947. La novela homónima es una buena lectura para la visita de esta ciudad que se enorgullece de sus exploradores.
  4. Museo Popular de Noruega: Un museo al aire libre donde pueden verse edificios de madera procedentes de todo el país. Las casas permiten hacerse una idea de lo duras que siempre han sido las condiciones de vida en estas latitudes. La Iglesia de Gol, una de las célebres iglesias de madera noruegas, es la joya de la colección.

Hay otras dos visitas obligadas en Oslo. Una es el Vigelandsparken. El parque debe su nombre al escultor Gustavo Vigeland. El ayuntamiento de Oslo llego a un acuerdo con Vigeland en 1921 para que este desarrollara un gran proyecto que incluía más de 200 esculturas que pretendían retratar a la humanidad en todas sus formas. El escultor dedicó a este proyecto el resto de su vida y el parque se inauguro en 1950. Las esculturas se encuentran distribuidas a lo largo del eje central del parque y su contemplación constituye una de las grandes experiencias de la visita a Oslo. La otra visita obligada es Holmenkollen, sede principal de las Olimpiadas de Esquí de 1952. Allí está la pista de saltos de esquí probablemente más famosa del mundo. Lo increíble es que hasta allí se puede llegar en metro. Dentro de la pista de saltos hay un ameno museo de esquí, muchas de cuyas disciplinas son originarias de Noruega. Subir en ascensor a lo alto del trampolín permite contemplar una de las mejores vistas de la ciudad y el fiordo de Oslo pero también hacerse una idea de la ansiedad que debe dar dejarse deslizar por el trampolín.

 

Oslo es una de las ciudades más caras del mundo así que es bastante difícil encontrar hoteles y restaurantes con buena relación calidad precio.

Una buena opción para dormir es el Rica Victoria Hotel, Rosenkrantzgate 33, situado entre el puerto y la calle Karl Johans Gate (www.rica.no/hoteller/oslo/rica-victoria-hotel-oslo).

La zona de Aker Brygge ofrece muchas posibilidades para cenar. Desde buenos restaurantes de pescado hasta otros más asequibles pertenecientes a cadenas nacionales o internacionales.

La tarjeta Oslo Pass permite acceder gratuitamente a la mayoría de los museos de la ciudad y usar ilimitadamente el transporte público. Se puede optar por tarjetas de 24, 48 o 72 horas.

Los Cruceros por el Fiordo de Oslo permiten hacerse una idea de lo que son estos entrantes de mar y conocer algunas islas frecuentadas por la población local como segunda residencia o simplemente para disfrutar de sus playas. Los cruceros partes de los muelles situados frente al Ayuntamiento.

Desde Oslo es fácil acceder a los más famosos fiordos del país. Uno de los viajes más recomendables es el de Oslo a Bergen conociendo los famosos brazos del Fiordo de Sogn: Aurlandfjord y Nærøyfjord (este último declarado Patrimonio de la Humanidad). El viaje cuenta también con el atractivo de experimentar el Flamsbana, el tren convencional que realiza el descenso más pronunciado del mundo. La excursión comienza con el trayecto en tren de Oslo a Myrdal. El recorrido permite apreciar como va cambiando la vegetación, desde los verdes prados de Oslo a los bosques de pinos de los Alpes Escandinavos y a las nieves casi perpetuas que aparecen ya a los 1000 metros de altitud. Los poco más de 20 km desde Myrdal a Flam se realizan en el Flamsbana en alrededor de 1 hora disfrutando, no sin un poco de vértigo, del valle, las cataratas y los túneles.

En Flam se enlaza con la travesía en barco hasta Gudvangen por Aurlandfjord y Nærøyfjord. Un paseo en barco de dos horas realmente inolvidable. En Gudvangen se coge un autobús hasta Voss que transcurre por un valle espectacular y desde Voss nuevamente en tren hasta Bergen. En un día se hace el viaje que mejor resume Noruega. Los billetes para los trayectos ferroviarios se pueden sacar directamente en la página web de los ferrocarriles noruegos (www.nsb.no) y para el barco en la página web de fjord1 (www.fjord1.no). No hace falta reservar con antelación el autobús. De todas formas, el programa de viajes Norway in a nutshell (Noruega de un vistazo) facilita los billetes para toda la excursión si no queréis comprarlos por vuestra cuenta(www.fjordtours.com).

Sobre El Autor

Autor-Colaborador

Alberto Alonso Babarro es un profesional de la medicina cuya pasión ha sido siempre viajar, y absorber al máximo toda la cultura que los sitios visitados pueden ofrecer; desde la geografía y el paisaje, a la historia y sus personajes. Hay que añadir asimismo sus aptitudes para la fotografía. Sus preciosas fotos acompañan los entretenidos reportajes que él escribe para, CarlosdeViaje.com

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