Estocolmo no puede entenderse sin recorrer una parte de su archipiélago, sin navegar por el lago Mälarem o sin visitar Uppsala, la antigua capital sueca. Resulta indispensable dejar unos días para disfrutar de estas excursiones y conocer así la razón de la estratégica posición de la capital escandinava, que en su época de mayor esplendor llegó a dominar todo el Mar Báltico.

Las comunicaciones entre las islas y con las ciudades del interior son muy buenas. Navegar por el inmenso lago y entre las innumerables islas del archipiélago en barcos de época es por sí mismo un destino de viaje. Los trenes, cómodos y rápidos, enlazan fácilmente con Uppsala, la capital universitaria, o con los pequeños pueblos de los alrededores del lago, permitiendo descubrir las amplias llanuras y bosques del centro del país.

Cómo llegar:

El aeropuerto internacional de Estocolmo-Arlanda, situado poco más de 40 km al norte de Estocolmo, es el mayor de Suecia. Las compañías Iberia, Norwegian Air Shutle, SAS y Vueling enlazan este aeropuerto con Alicante, Madrid, Barcelona. Desde el aeropuerto de Arlanda es posible viajar al centro de Estocolmo en tren, el Arlanda Express (www.arlandaexpress.com), por alrededor de 30 EUR, o en bus, Flygbussarna (www.flygbussarna.se/es), por alrededor de 20 EUR. Hay importantes descuentos para estudiantes o familias.

La compañía Ryanair vuela desde Alicante, Barcelona. Madrid, Málaga, Palma de mallorca y Sevilla a dos aeropueros secundarios cercanos a Estocolmo: Estocolmo-Västerås, ubicado a algo más de 110 km al este de la ciudad, y Estocolmo-Skavsta, localizado alrededor de 100 km al sur de Estocolmo. Desde estos aeropuertos el transporte más recomendable es el bus, Flygbussarna (www.flygbussarna.se/es), por alrededor de 30 EUR.

Una experiencia muy recomendable es llegar a Estocolmo desde el Mar Báltico, bien en un crucero o en un ferry desde otra capital báltica. El largo camino desde la costa entre las islas del archipiélago hasta alcanzar la ciudad atraviesa un laberinto de islas pobladas de bosques y casas de vivos colores. Casi 3 horas invierten los barcos en llegar al puerto por el fiordo. Una de las experiencias más espectaculares de un viaje en barco por el Báltico.

Qué visitamos en este post

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con exactitud todos los lugares de los que se habla en el artículo. Podéis usarlo para llegar hasta ellos fácilmente y para seguir los itinerarios propuestos.

Estas son las Top 5 visitas de los alrededores de Estocolmo:

  1. Palacio de Drottningholm
  2. Archipiélago de Estocolmo
  3. Sigtuna
  4. Mariefred y el Castillo de Gripsholm
  5. Uppsala

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Las excursiones que no te puedes perder

1. Palacio de Drottningholm

El lago Mälarem era el nexo de unión entre Estocolmo y el interior del país. Sus costas se llenaron a lo largo de los siglos de pequeñas ciudades donde tenían sus residencias de verano los nobles suecos. Entre todas aquellas residencias sobresalió siempre el Palacio de Drottningholm.

El Palacio que ha llegado en nuestros días fue construido entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la época de mayor expansión del Imperio Sueco. Los reyes del país que dominaba el Báltico no podían ser menos que Luis XIV. Ellos querían su Versalles, engrandecido por su emplazamiento en el lago Mälarem, y no repararon en medios para conseguirlo. Hoy la arquitectura barroca del palacio y sus dependencias son consideradas el ejemplo más espléndido de residencia real de la Europa Septentrional por lo que desde 1991 está incluido en la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad.

Hay que llegar a Drottningholm navegando por el lago en las embarcaciones tradicionales que parten de Klara Mälarstrand (muelle entre el Ayuntamiento y la Estación Central). Después de disfrutar del lago durante casi una hora, el barco sortea la isla vecina para divisar repentinamente la elegante fachada barroca del palacio y su embarcadero. El reflejo de su silueta dibujado en el lago va creciendo según el barco se acerca.

El juego de perspectivas continua cuando recorremos los escalonados jardines barrocos. Entre los parterres y fuentes surge siempre la alargada silueta del Palacio brillando al fondo. Su visión sólo se pierde cuando nos adentramos en el bosque en busca del coqueto Pabellón Chino o cuando recorremos el gran jardín inglés diseñado en el siglo XVIII.

Uno puede elegir entre entretenerse visitando los fastuosos salones del interior del palacio o la graciosa decoración del Pabellón Chino, pero la visita que no se puede perder es la del Teatro de Drottningholm, joya singular de la arquitectura barroca. La sala habilitada para 400 espectadores se conserva igual que cuando fue creada a mediados del siglo XVIII, incluyendo toda la maquinaria del escenario. Eso le convierte en uno de los teatros en funcionamiento más antiguos del mundo.

2. Archipiélago de Estocolmo

Más de 200.000 islas e islotes se disponen formando un auténtico laberinto entre la línea de costa de Estocolmo y el mar abierto, unos 60 km al este. Navegar entre las islas, compuestas de grandes rocas de granito y cubiertas de densa vegetación, es todo un espectáculo.

Antaño sólo algunas de las islas estaban habitadas por pescadores. Hoy se han transformado en el lugar preferido de recreo para los habitantes de Estocolmo. Las casas de madera varían entre modestas chozas y enormes mansiones, pero todas ellas tienen sus embarcaderos y suelen pintarse de vivos colores que contrastan con el verde de la vegetación y el azul oscuro de las frías aguas del Báltico. Entre las islas hay siempre un incesante tráfico de pequeñas embarcaciones y veleros; mientras que si recorremos el canal de entrada y salida de la ciudad, los protagonistas son los cargueros y cruceros.

Los barcos clásicos para visitar las islas del archipiélago parten de los embarcaderos de Östermalm (www.waxholmsbolaget.se). Los destinos más recomendables son:

1/ La cercana isla de Vaxholm, una de las más pobladas y animadas del archipiélago, que cuenta además con una austera fortaleza del siglo XVI

2/ La isla de Grinda, ideal si os apetece dar un paseo en medio de una naturaleza exuberante o alquilar un kayak para recorrer sus tranquilas aguas.

Otra buena opción es prolongar el viaje visitando Tallin, la capital de Estonia. Los ferris que unen ambas ciudades recorren el archipiélago para entrar o salir de Estocolmo. La navegación por el archipiélago se prolonga durante más de 3 horas y desde las altas cubiertas de los barcos el paisaje es fascinante.

3. Sigtuna

El rey Erik el Victorioso unificó los reinos del norte de Suecia y fundó Sigtuna alrededor del año 980 convirtiéndola en la primera capital del país. La vieja ciudad vikinga de Birka había perdido importancia y el rey decidió fundar la nueva ciudad en una zona mucho más resguardada (y remota) del lago Mälarem.

La primera capital del reinofloreció como residencia de la corona y centro comercial durante los siglos XI y XII. Aquí se construyeron las primeras iglesias y se acuñó por primera vez moneda en Suecia. A finales del siglo XII la ciudad fue destruida por un pequeño ejército de Estonia y aunque se reconstruyó, perdió toda su importancia frente a las recién fundadas Estocolmo y Uppsala.

Sigtuna está a unos 50 km de Estocolmo. La mejor es coger el tren en la Estación Central (T-Centralen) hasta Märsta y desde allí el autobús número 570 (la parada está junto a la estación).

Sigtuna es hoy un pequeño pueblecito encantador. La calle central está flanqueada por las típicas casas de madera nórdicaspintadas con vivos colores y adornadas con flores. En la plaza, a medio camino de la calle, destaca el coqueto Ayuntamiento del siglo XVIII.

Un poco apartados, se pueden visitar los restos de la vieja Iglesia Fortaleza de San Olaf (dedicada al monarca noruego que declaró oficial al cristianismo en los reinos vikingos), los de St. Per y la reconstruida Iglesia de María (Mariakyrkan) en medio de un cementerio especialmente evocador.

Salpicados por todo el pueblo se pueden ver hasta 15 runas vikingas, piedras con inscripciones que conmemoran acontecimientos importantes de la vida en el reino. Esta tradición fue empezada por el rey Harald Bluetooth en Dinamarca a finales del siglo X y pronto se extendió por toda Escandinavia.

El paseo siguiendo las runas vikingas conduce a la orilla del lago, desde donde se disfrutan de hermosos atardeceres. La mejor forma de despedirse de la antigua capital sueca.

4. Mariefred y el Castillo de Gripsholm

Mariefred es el arquetipo de pueblo sueco, con casas de madera pintadas de colores a la orilla de un lago y con una iglesia dominando el paisaje.

La población creció alrededor de la Cartuja de la Paz de María. Nada queda de aquel monasterio. Su lugar es ahora ocupado por una esbelta y blanca iglesia construida en el siglo XVII. Las coloridas casas de madera siguen arremolinándose en torno a la colina sobre la que se asienta la iglesia.

Frente al pueblo, el Castillo de Gripsholm, uno de los mejores castillos renacentistas del norte de Europa. Lo mandó construir, en el siglo XVI, el rey Gustav Vasa, y desde entonces fue la residencia real más importante fuera de Estocolmo. Su posición, en una pequeña península rodeada por el lago Mälarem, su perfecto estado de conservación y sus jardines, con runas vikingos, le convierten en un castillo de cuento de hadas. Una de las visitas imprescindibles en Suecia.

Mariefred está a unos 70 km al este de Estocolmo. La mejor opción para llegar es tomar el tren hasta Läggesta y enlazar allí con un autobús hasta Mariefred. El viaje lleva poco más de una hora. Otra opción es viajar en barco desde Estocolmo aunque cada trayecto dura alrededor de 3 horas.

Suecia llegó a tener una extensa red de líneas de ferrocarril de vía estrecha. Ahora sólo quedan en uso un par de líneas turísticas. La más conocida es la que parte de Estación de Mariefred que, además, tiene un pequeño Museo de Locomotoras de Vapor y vagones de principios del siglo XX. Vale la pena acercarse hasta allí, y, si se es muy fan del ferrocarril, darse un paseo en los vagones de época enganchados a una vieja y coqueta máquina de vapor (www.oslj.nu/en-GB)

5. Uppsala

Uppsala fue desde su fundación la capital religiosa de Suecia. El rey Erik Jedvardsson, conocido históricamente como Erik el Santo fue asesinado allí en 1160, siendo pronto santificado por la Iglesia. Se reconocía así su contribución a expandir el cristianismo, tanto en la propia Suecia como dirigiendo una cruzada contra Finlandia. También por su fama de rey justo, pues fue el precursor del primer código de leyes para el reino. Erik el Santo fue enterrado en la iglesia que luego se convertiría en Catedral primada de Suecia.

La Universidad de Uppsala y el botánico Carlos Linneo

En 1477 el arzobispo de Uppsala impulsó la creación de la Universidad más antigua de Escandinavia. En los siglos XVII y XVIII la Universidad se convirtió en la institución más prestigiosa del país. Pero fue su profesor más ilustre, Carlos Linneo, el creador del sistema de clasificación de los seres vivos, quién dio a la Universidad la reputación universal que todavía posee.

Los edificios universitarios cubren hoy buena parte de la ciudad y son uno de sus grandes atractivos. La Universidad cuenta con más de 20.000 estudiantes en una ciudad que no llega a los 180.000 habitantes.

Linneo fundó su propio jardín botánico al norte de la Universidad. El jardín ha llegado bien conservado a nuestros días y es una de las visitas imprescindibles en Uppsala. La escuela creada por el célebre botánico y zoólogo era tan prestigiosa que tras su muerte los reyes suecos decidieron donar los terrenos situados al pie del Castillo para crear un nuevo jardín botánico en la Universidad.

La Catedral y el Castillo

El río Fyris es la columna vertebral de Uppsala. Los paseos que bordean sus orillas están repletos de animados cafés y restaurantes. El lugar ideal para sentarse y disfrutar del ambiente de la ciudad. Desde cualquiera de las terrazas se divisan cerca los dos edificios más emblemáticos, la Catedral y el Castillo.

La Catedral de Uppsala sigue siendo la más grande de Suecia y la más alta de Escandinavia. El inmenso edificio gótico de ladrillo acoge las tumbas de algunos reyes suecos y de otros personajes ilustres como el propio Carlos Linneo.

Un poco más al sur, ocupando la única colina del valle de Uppsala, se alza el austero Castillo, antigua residencia de los reyes de Suecia en Uppsala y el mejor mirador sobre la ciudad y el fértil valle que la rodea. Un buen lugar para terminar la visita mientras cae la tarde sobre la capital religiosa y universitaria de Suecia.

Sobre El Autor

Autor-Colaborador

Alberto Alonso Babarro es un profesional de la medicina cuya pasión ha sido siempre viajar, y absorber al máximo toda la cultura que los sitios visitados pueden ofrecer; desde la geografía y el paisaje, a la historia y sus personajes. Hay que añadir asimismo sus aptitudes para la fotografía. Sus preciosas fotos acompañan los entretenidos reportajes que él escribe para, CarlosdeViaje.com

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