Copenhague ha sido declarada mejor ciudad del mundo para vivir y sus habitantes son considerados los más felices. ¿Qué tiene la capital de Dinamarca para hacerse merecedora de tantas distinciones?. Muchos de sus méritos se deben a ser el prototipo de ciudad sostenible. La crisis del petróleo de 1973 fue el detonante para el desarrollo de la bicicleta como mejor forma de transporte en una ciudad prácticamente plana. Desde entonces, Copenhague ha apostado decididamente por políticas de protección del medio ambiente. Los numerosos parques, el compromiso con las energías renovables como la omnipresente energía eólica o los edificios futuristas que dejan espacio en sus azoteas para huertos ecológicos representan apuestas claras por la construcción de una ciudad sostenible. Los símbolos de la ciudad también han cambiado. La sirenita, pequeña escultura que mira melancólica hacia la entrada del puerto, ha sido sustituida por el enorme puente colgante tendido sobre el estrecho de Oresund, la gran obra de ingeniería que desde el año 2000 permite conectar Dinamarca con la península escandinava.

En realidad, la apuesta por crear una ciudad habitable viene de muchos años atrás. Copenhague fue la primera ciudad del mundo en peatonalizar las calles del centro urbano.  La calle Strøget, que comunica Kongens Nytorv (Nueva Plaza del Rey) con el Radhuspladsen (Plaza del Municipio), sigue siendo la calle comercial por excelencia. La recuperación de las zonas emblemáticas de la capital ha corrido paralela al desarrollo ecológico. Hoy el barrio portuario de Nyhavn, el puerto nuevo, ha recuperado todo su esplendor, llenándose de bares y restaurantes que constituyen uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad.

Cómo llegar:

El Aeropuerto de Copenhague-Kastrup es el más importante y transitado de los países escandinavos. Varias compañías aéreas (Iberia, Vueling, Scandinavian Airlines, Air Europa, Norwegain Airlines, Ryanair) tienen conexiones directas con diferentes ciudades españolas (Alicante, Barcelona, Gran Canaria, Madrid, Málaga, Palma de Mallorca). Resulta fácil encontrar buenos precios para viajar. Por otra parte, las numerosas conexiones con el resto de países nórdicos convierten a Copenhague en el mejor punto de partida para un viaje a Escandinavia.

La sociedad Red de Cruceros de Copenhague (Cruise Copenhagen Network) se estableció entre la ciudad de Copenhague y el puerto para impulsar el desarrollo del puerto de cruceros. La capital es hoy el más importante puerto de partida para los cruceros por Escandinavia y el Mar Báltico.

Un poco de historia: La llave del Báltico

Copenhague surgió como un pequeño pueblo de pescadores al final de la época vikinga. Absalón, arzobispo de Roskilde (ciudad danesa situada también en la isla de Zelanda) en la segunda mitad del siglo XII, es considerado su fundador porque, tras la concesión de esas tierra por el rey Valdemar el Grande, mando construir la primera fortificación para proteger el pequeño núcleo de población. La posición estratégica de la ciudad en el estrecho de Oresund, principal entrada al Mar Báltico, le daba una gran importancia para el comercio pero a su vez la hacía una presa codiciada para cualquier potencia comercial.

La creciente importancia de la ciudad hizo que la corona danesa comenzará a desear su posesión. Erik de Pomeramia, el segundo rey de la Unión de Kalmar que había agrupado a los reinos de Noruega, Suecia y Dinamarca, fue el que finalmente consiguió que la ciudad pasara a poder real y la convirtió en capital del país a principios del siglo XV. Muy pronto se establecieron cuotas de peaje en el estrecho de Oresund, una gran fuente de ingresos para la corona danesa pero también una importante fuente de conflictos, especialmente con la Liga Hanseática.

Cristian I de Oldenburg doto a la capital de Universidad a finales del siglo XV. El momento de mayor esplendor llego con el largo reinado de Cristian IV (1588-1648). El conocido como “rey arquitecto” amplió la ciudad hacia el sur y el este con los nuevos barrios de Christianhavn y Nyboder, hizo construir las enormes murallas, incluida la fortaleza del Kastellet, y edificó grandes edificios renacentistas como el Castillo de Rosenborg y el Observatorio Astronómico de Rundetarn.

Tras el reinado de Cristian IV la ciudad sufrió un largo periodo de decadencia motivado por las guerras contra Suecia, las epidemias de peste y los incendios. El reinado de Federico V (1746-1766) supuso un nuevo periodo de esplendor para la ciudad. Más que el propio rey, de reconocida vida disipada, fueron sus ministros quienes evitando la participación del país en las guerras del momento propiciaron el nuevo resurgimiento. Sin embargo, la prosperidad se vio truncada por la completa destrucción que infringió a la ciudad la Armada Británica en el curso de las guerras napoleónicas. Copenhague tardo mucho tiempo en recuperarse del daño. Sólo a partir de la proclamación de la monarquía constitucional en 1849 la ciudad comenzó de nuevo a crecer.

Los gobiernos socialdemócratas surgidos tras la II Guerra Mundial significaron para Dinamarca, al igual que para otros países nórdicos, una apuesta por la sociedad de bienestar. Hoy el país ostenta uno de los mejores niveles de vida en el mundo. Los daneses disfrutan de una avanzada sanidad, educación y amplios servicios sociales públicos. A cambio son uno de los países en los que los ciudadanos pagan mayores impuestos. No es extraño, por tanto, que Dinamarca tenga el nivel más grande de igualdad en ingresos del mundo. La ciudad de Copenhague hace muchos años que está empeñada en conseguir un desarrollo sostenible. Desde calles peatonales y energías limpias hasta el uso de las bicicletas y los huertos ecológicos en los edificios. La implicación de los ciudadanos en este desarrollo es amplia y claramente visible. Quizás por eso los habitantes de la capital son considerados los más felices del mundo y su ciudad la más habitable.

Un Día en Copenhague

Desayuno en Kongers Nyrtov

El centro neurálgico de Copenhague es la Nueva Plaza del Rey, diseñada en el siglo XVI durante el gobierno de Cristian V. La plaza está rodeada por edificios emblemáticos entre los que destaca el Teatro Real y el Hotel d´Angleterre. Desayunar, si la lluvia lo permite, en una de las terracitas de la plaza permite empezar a saborear el ambiente de la capital. Lo primero que llama la atención es la pulcritud de las calles y la enorme cantidad de bicicletas.

Un corto paseo por la calle Gothersgade conduce a los Jardines Kongens Have, el parque más antiguo de la ciudad. Los jardines fueron diseñados como parte del Castillo de Rosenborg, construido por Cristian IV a principios del siglo XVI. El castillo fue sólo utilizado como residencia real durante un siglo. Desde entonces su misión principal es albergar las Joyas de la Corona, el enorme tesoro acumulado por la casa real danesa. La visita al espectacular castillo-palacio de la dinastía más antigua de Europa permite hacerse una idea del poder que llego a tener el país.

De Compras por Stroget

En 1962, en medio de una gran controversia, la céntrica calle Stroget fue cerrada al tráfico. Nacía así la primera calle peatonal de Europa. Desde entonces la red peatonal se ha extendido por las calles aledañas hasta configurar la zona peatonal de tiendas más grande del continente. Allí están las famosas compañías danesas Lego, Bang & Olufsen, Pandora o la Fábrica de Porcelana Royal Copenhagen, pero también filiales de las tiendas más famosas y caras del mundo.

Desde el Castillo de Rosenborg lo mejor es adentrarse en la zona comercial por la calle Kobmagergade. En el recorrido por la calle sorprende encontrarse con una extraña torre redonda que hace las veces de campanario de la Iglesia de la Trinidad. Se trata del renacentista Observatorio Astronómico de Rundetarn. La calle desemboca en una plaza presidida por la célebre Fuente de las Cigüeñas, verdadero corazón de Stroget. Si para entonces volvemos a tener un poco de hambre, no hay que dejar de visitar un local de moda por su diseño vanguardista, el Royal Smushi Bar. Allí podemos probar los famosos smørrebrød daneses. Hay que continuar por la calle más animada de Copenhague hasta la sorprendente Plaza del Municipio.

El aspecto actual de la Radhuspladsen data de principios del siglo XX. Los edificios más representativos, el Ayuntamiento y el Palace Hotel, fueron construidos en estilo historicista. El Ayuntamiento se inspiró en el Palacio Público de Siena. Entre ambos edificios, una gran columna sostiene la escultura de los Músicos de Lur, homenaje de la ciudad a su pasado vikingo.

En los alrededores de la Plaza del Municipio se encuentran las dos mejores colecciones de arte de la ciudad: el Museo Nacional y Ny Carlsberg Glypotek. El primero conserva la colección de arte más representativa de la historia del país. La Glipoteca es una de las colecciones de arte antiguo e impresionista más importante del mundo. No hay que perdérsela. En 1888 Carl y Ottila Jacobsen donaron la colección en la que invirtieron los grandes beneficios de las Cervecerías Carlsberg al estado danés. El edificio que se construyo para acoger las colecciones estuvo a la altura, incluyendo espectaculares patios de columnas y un jardín interior donde uno puede relajarse durante la visita. Las esculturas de arte sirio, egipcio, etrusco y sobre todo las griegas y romanas abarrotan las salas. Hay hasta una colección de narices y orejas pertenecientes a las estatuas mutiladas.

Un Paseo en Bicicleta desde Christianshavn hasta la Sirenita

Copenhague es la mejor ciudad del mundo para los ciclistas. La red de carriles bici ha superado los 350 kilómetros y se ven muchas más bicicletas que coches circulando por el centro. Además, la capital de Dinamarca es totalmente plana y la preferencia es absoluta para los ciclistas. Incluso en invierno se retira primero la nieve de los carriles bici. Hay muchas tiendas de alquiler de bicicletas pero lo más cómodo y barato es utilizar la red oficial conocida como Bycyclen (http://bycyklen.dk/en/) que te permite recoger la bici en un sitio y dejarla en otro.

Así que la mejor forma de incorporarse al modo de vida de los daneses es un largo paseo en bici que nos permitirá conocer el resto de Copenhague. En la Plaza del Municipio podemos recoger una de las características bicis de alquiler. Hay que pedalear por el Bulevar de Hans Christian Andersen y el Puente de Langebro hasta alcanzar el tranquilo barrio de Christianshavn, la expansión de la ciudad realizada por Cristian IV. El canal central del barrio es una delicia, rodeado por características casas pintadas de colores con armazones de madera y antiguos almacenes de ladrillo. Al lado del canal sobresale el campanario de la barroca Iglesia del Salvador. Desde lo alto de la torre se disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad.

Uno de los lugares estrella del distrito es la Ciudad Libre de Christiania. En 1971 unos antiguos terrenos militares fueron ocupados por un grupo de vecinos que reclamaban lugares de juego para sus hijos. Desde entonces se ha desarrollado una comunidad parcialmente autogobernada que ha protagonizado grandes conflictos con el municipio y el propio estado. La calle principal se denomina Pusher Street o Calle del Vendedor de Estupefacientes porque en el barrio está permitido el consumo y venta de drogas blandas (más bien las autoridades son permisivas). Las peculiares casas y negocios están decorados con murales street art. A la salida un cartel nos anuncia que volvemos a entrar en la Unión Europea. Curiosamente unas calles más allá, en el mismo distrito aunque al otro lado del canal, se encuentra uno de los templos más admirados de la cocina mundial, el restaurante Noma. Toda una experiencia culinaria para el que pueda permitirse el lujo.

Para volver al centro de la ciudad hay que pedalear hasta el Knippelsbro, un gran puente móvil que comunica Chistianhavn con la isla de Slotsholmen, el corazón histórico de Copenhague. En la isla destacan el Palacio de Christianborg, sede de los tres poderes supremos de Dinamarca, y el edificio renacentista de la Bolsa, cuya emblemática torre está formada por las colas de tres dragones que simbolizan la unión de Dinamarca, Noruega y Suecia.

El paseo del puerto, Havnepromenade, nos lleva rápidamente al Nyhavn. El rehabilitado puerto nuevo es hoy el principal punto de reunión de la ciudad. Pero dejemos el colorido canal para el final. Si cruzamos por el pequeño puente sobre el canal y seguimos la calle Toldbodgade enseguida toparemos con el Palacio de Amalienborg, la residencia oficial de los Reyes. El conjunto de Amalienborg está compuesto por cuatro edificios simétricos dispuestos alrededor de una plaza presidida por la estatua de Federico V. Sorprende este palacio de piedra en una ciudad en la que la mayoría de las edificaciones son de ladrillo. Al oeste del conjunto se construyo una enorme Iglesia de Mármol, Frederiks Kirken. En el extremo opuesto, al otro lado del canal del puerto, el moderno edificio de la Opera pone el contrapunto al complejo palaciego. Cada día, a las 12, tiene lugar la célebre ceremonia del cambio de guardia en el Palacio de Amalienburg. Si se quieren evitar las multitudes cada hora hay un cambio de guardia menos ostentoso pero igualmente ritual.

Continuando hacia el norte al lado del canal del puerto nos toparemos con uno de los locales más animados de la ciudad, Toldboden, famoso por sus brunch y por su terraza que permite tomar una cerveza mirando a la Flota Real y al puerto. Es el momento de hacer una paradita y descansar del pedaleo. Desde allí sólo hay unos pocos metros hasta la Sirenita, el símbolo más conocido de Copenhague. Sorprende encontrarse con la pequeña estatua (sólo un metro de altura) que observa el mar desde un escollo en la entrada del puerto. Homenaje a Han Christian Andersen, la estatua fue realizada en 1913 por Edvard Eriksen y donada a la ciudad por Carl Jacobsen.

De vuelta hacia Nyhavn hay que entrar en el Kastellet, la fortaleza más septentrional del eje de defensas creado por Cristian IV en el siglo XVI. La ciudadela, convertida en parque, conserva todavía el gran patio y los alojamientos destinados a las tropas de guarnición y a sus oficiales. Tras volver a atravesar el foso, la calle Bredgade conduce directamente a Kongers Nyrtov donde podemos devolver la bici.

Atardecer en el Canal Nyhavn y cenar en el Tivoli

El atardecer es el mejor momento para volver a Nyhavn. El canal nació como un nuevo puerto en el siglo XVII y permaneció con gran actividad hasta principios del siglo XX pero posteriormente la zona se había degradado hasta convertirse en un lugar peligroso. Su rehabilitación ha sido uno de los símbolos de la moderna recuperación de Copenhague. Los bajos de las coloridas casas están ocupados por cervecerías y restaurantes mientras en el canal amarran todo tipo de embarcaciones antiguas. Sin duda, la imagen más característica de la ciudad. Un lugar para disfrutar.

Tivoli es el parque de atracciones más antiguo del mundo. Fue inaugurado el 15 de agosto de 1843 y, aunque de aquellos tiempos queda poco más que las puertas de entrada, el parque siempre ha sido uno de los lugares más frecuentados por los daneses. Se dice que el propio Walt Disney se inspiró en Tivoli para la creación de Disneyland. Lo mejor del lugar no son las típicas atracciones del parque (por otra parte excesivamente caras) sino la magia y el ambiente. Así que os recomiendo pagar la entrada para recorrer el parque, asistir a algún espectáculo y cenar por allí (cuidado con hacerlo tarde porque a partir de las nueve sólo sirven platos fríos).

Copenhague es de las ciudades más caras del mundo y eso se ve especialmente en los precios de los hoteles. Hay mucha oferta pero la relación calidad/precio es deplorable. Os dejo una lista con los hoteles que me parecen más adecuados en las diferentes categorías:

Cabinn Metro: Arne Jacobsens Allé 2, 2300 Copenhagen; Tf.: +4532465700 (www.cabinn.com/en/hotel/cabinn-metro-hotel). Entre los hoteles más asequibles de Copenhague yo destacaría este construido en la línea futurista del nuevo barrio de Orestad. Bien comunicado por una línea de metro (a 5-10 mn andando) con el centro de la ciudad y el aeropuerto aunque con habitaciones un poco claustrofóbicas (el nombre de “cabinas” es muy adecuado). Hay hoteles más baratos en la ciudad pero suele tratarse de habitaciones comunitarias o no incluyen la ropa de cama en el precio (¡cuidado con esas ofertas!). Alrededor de 95 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Park Inn by Radisson Copenhagen Airport: Engvej 171, 2300 Copenhagen; Tf +45 32870202 (www.parkinn.com/hotel-copenhagen). Dentro de los hoteles más convencionales, el Park Inn tiene la ventaja de estar al lado de la parada de metro (Femøren) que enlaza directamente con el centro de la ciudad (15 mn) y el aeropuerto (5 mn). Situado en un barrio tranquilo muy cercano a la playa y con comodidades y servicios propios de un tres estrellas. Alrededor de 120 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Babette Guldsmeden: Bredgade 78, 1260 Copenhagen; Tf +45 33141500 (www.guldsmedenhotels.com/Babette/Babette-Copenhagen-Home.aspx). Lo mejor de este hotel es su ubicación en el centro de Copenhague, entre el Palacio de Amalienborg y el Kastellet. Habitaciones pequeñas aunque decoradas con encanto. A destacar la terraza con spa y vistas al Palacio de Amalienborg. Alrededor de 160 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Hotel CPH Living: Langebrogade 1C, Christianshavn, 1411 Copenhagen; Tf +45 61608546. Un hotel-barco situado en Christianshavn (muy cerca del puente de Langebro) con todas las comodidades y estupendas vistas al canal del Puerto. Una experiencia original por la que puede valer la pena pagar ese precio. Alrededor de 210 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

Copenhagen Admiral Hotel: Toldbodgade 24-28, 1253 Copenhagen; Tf (www.admiralhotel.dk/en). Si buscáis un hotel de categoría superior, este cuatro estrellas, situado entre el Nyhavn y el Palacio de Amalienborg, puede ser la mejor elección. El edificio de ladrillo era un antiguo almacén portuario que fue íntegramente rehabilitado para la construcción del hotel. Excelentes vistas al canal del puerto y a la Opera. Alrededor de 280 EUR la habitación doble con desayuno en temporada alta.

En el sur de Europa solemos pensar que la alta cocina no es característica de los países del norte. Sin embargo, en una ciudad que pasa por ser la más habitable y en la que sus ciudadanos son supuestamente los más felices parece obligado que exista una buena oferta culinaria. Y así es. Copenhague se considera actualmente una de las capitales europeas de la alta cocina. Además, el smørrebrød, uno de los platos más característicos de la cocina danesa consistente en rebanadas de pan de centeno con distintos ingredientes, permite preparar rápidamente una comida fría que suele tomarse al mediodía. En cualquier caso, no hay que olvidar que aunque la oferta es amplia, los precios suelen resultar muy elevados.

Algunos locales con precios asequibles y que no conviene perderse son:

Royal Smushi Café: Amagertorv 6, 1160 Copenhagen; Tf: +45 33121122 (www.royalsmushicafe.dk/). Ambiente vanguardista y de diseño para uno de los locales con mayor fama en Dinamarca. Famoso por los típicos smørrebrød, el sushi (el nombre del local proviene de la mezcla de estas dos palabras) y sus afamados postres. Ideal para una comida al mediodía. No hay que perderse el local. Alrededor de 30 EUR un plato con bebida y postre.

Spiseloppen: Bådsmandsstræde 43, 1407 Copenhagen; Tf: +45 32579558 (www.spiseloppen.dk). Situado en el barrio de Christiania, este restaurante de administración colectiva tiene un menú que va variando según la nacionalidad de sus cocineros.  No os echéis atrás a la vista del edificio, totalmente decrépito, porque luego el comedor es muy agradable. Abre sólo de 17 a 22 horas. Los precios son asequibles pero no baratos. Alrededor de 30-35 EUR por un plato, bebida y postre.

Cafe Halvvejen: Krystalgade 11, 1172 Copenhagen; Tf: +45 33119112  (www.cafehalvvejen.dk/forside). Situado muy cerca de la zona peatonal, entre el Observatorio Astronómico y la Universidad, este viejo local de ambiente universitario y decorado con antigüedades ofrece platos variados a precios relativamente baratos. Alrededor de 30 EUR una comida con bebida y postre.

Toldboden: Nordre Toldbod 18 – 24, 1259 Copenhagen; Tf: +45 33930760 (www.toldboden.com). Uno de los establecimientos más de moda en Copenhague. Famoso por sus brunch y por su terraza que permite tomar una cerveza mirando a la flota real y al puerto. Por la noche es uno de los locales con más ambiente para tomar una copa. El brunch servido en buffet sale por alrededor de 30 EUR incluyendo las bebidas.

Si el presupuesto permite una cena más sofisticada, mis sugerencias serían:

The Standard: Havnegade 44, 1058 Copenhagen; Tf: +45 72148808 (www.thestandardcph.dk/en). El nombre del local hace honor a la arquitectura art deco del edificio con vistas al canal del puerto. El espacio acoge a tres restaurantes, dos bares y una sala de conciertos de jazz. Ofrece los típicos smørrebrød al mediodía para comidas informales y platos más sofisticados para la cena. Almanak, el restaurante más afamado, sirve comida clásica danesa con un toque moderno. Un menú con concierto de jazz por alrededor de 85 EUR por persona.

Marv & Ben: Snaregade 4, 1205 Copenhagen; Tf: +45 33910191   (www.cargocollective.com/marvogben). Situado entre la calle Stroget y la isla de Slotsholmen, el nombre del local se traduce como “Tuétano y Hueso”. Los afamados cocineros tienen un menú de especialidades nórdicas que recomiendan confeccionar con 4 ó 5 platos de alrededor de 13 EUR cada uno (bebidas no incluidas).

Restaurante Noma:  Strandgade 93, DK-1401 Copenhagen. Tel: +45 3296 3297. (www.noma.dk). Considerado durante varios años el mejor restaurante del mundo. Toda una experiencia de sabores. Eso sí hay que tener un buen presupuesto, menús entre 100 y 250 EUR por persona, y reservar con un mínimo de 6 meses.

El Norte de la Isla de Zelanda. Castillos y Museos

La isla de Zelanda o Zelandia, donde se encuentra Copenhague, es la más grande de Dinamarca. La leyenda cuenta que la diosa Gefion, enviada por Odín, obtuvo del rey de Suecia el don de quedarse con la tierra que pudiese arar en un día. La diosa convirtió en bueyes a sus cuatro hijos y logro arar el terreno correspondiente a la isla de Zelandia que se llevo de Suecia para fundar así Dinamarca. Zelanda, de contorno irregular y prácticamente plana (la mayor altura apenas sobrepasa los 120 metros), es también el territorio del país con mayor densidad de población y con más lugares de interés.

Un recorrido por el norte de la isla permite conocer las más lujosas residencias reales y un par de sorprendentes museos. El recorrido sigue primero la tranquila costa del estrecho de Øresund, que separa Dinamarca y Suecia, salpicada de pequeñas playas, y después se adentra en las tierras del interior, caracterizadas por los paisajes verdes que alternan bosques y lagos.

La ventaja de esta excursión es que puede hacerse en coche o en tren. Los trayectos no suponen en conjunto más de una hora y media. El coche facilita planificar mejor el recorrido pero la frecuencia de trenes y el trazado de la vía, pegado a la costa, permite no invertir mucho más tiempo y disfrutar más del paisaje si se elije el ferrocarril.

La primera parada en la carretera o tren hacia Helsingor es la estación de Rungsted Kyst. La escritora danesa más célebre del siglo XX, Karen Blixen, pasó los últimos años de su vida en su finca de Rungsted. Aquí escribió la mayor parte de su obra, incluida Memorias de África, y aquí vivió rodeada de sus recuerdos africanos. Fue la propia escritora la que dono su propiedad para museo y parque natural. La visita nos acerca a la vida de la aristocrática escritora, nostálgica por una finca con distinto paisaje al pie de las colinas de Ngong. El museo abre de 10 a 17 horas y la entrada cuesta alrededor de 10 EUR (www.blixen.dk).

Muy cerca ya de Helsingor, en la estación de Humlebaek, se encuentra la mejor colección de arte moderno de Dinamarca, el Museo Louisiana. En los modernos pabellones, perfectamente integrados en el paisaje, se exponen obras de los más variados artistas contemporáneos. Pero la razón principal para no perderse este museo son sus espectaculares jardines, con vistas al estrecho de Oresund. El museo permanece abierto de 11 a 18 horas los días de diario y hasta las 22 horas durante los fines de semana, la entrada cuesta alrededor de 15 EUR (www.louisiana.dk).

La siguiente parada es la ciudad de Helsingor que ocupa el extremo nororiental de la isla de Zelandia. El soberbio Castillo de Kromborg se sitúa en una pequeña península que se adentra en el estrecho de Øresund. Shakespeare situó aquí a Hamlet, inmortalizando la estratégica fortaleza. Justo enfrente, en la costa sueca, se encuentra Helsinborg. La distancia entre ambas ciudades es la más corta entre las costas danesa y sueca que separa el estrecho; de ahí la importancia del castillo, que vigilaba la entrada en el Mar Báltico. La fortaleza fue mandada construir por Erik de Pomerania en el siglo XV aunque su aspecto renacentista actual proviene de las reformas realizadas entre los siglos XVI y XVII. El enorme edificio de piedra está protegido por una doble fortificación y amplios fosos. A pesar de su sólido aspecto, el castillo sufrió los saqueos de las tropas suecas por lo que su interior ya no alberga las famosas colecciones de arte de la corona. Basta con darse una vuelta por la amurallada península y admirar el aspecto externo del castillo porque el interior no depara grandes sorpresas.

El trayecto entre las ciudades de Helsingord y Hillerod se recorre en menos de 30 mn, pudiendo disfrutar de un paisaje idílico de lagos y bosques. En Hillerod, se encuentra el más espectacular de los castillo-palacio daneses, el Castillo de Frederiksborg. Construido sobre tres pequeñas islas del lago Slotsoen, con un impresionante juego de perspectivas al más puro gusto del tardío renacimiento danés. El aspecto actual del castillo data de la época de Cristian IV, el rey arquitecto, que había nacido aquí y que siempre tuvo una especial predilección por el lugar. Para llegar al edificio principal hay que pasar dos puertas fortificadas, un alto torreón cuadrangular y un gran patio cuyo centro está ocupado por la Fuente de Neptuno. El enorme edificio de ladrillo alberga el Museo de Historia Nacional de Dinamarca. Pero, en cualquier caso, la visita es imprescindible aunque sólo sea para admirar la Capilla Real (donde se coronaron todos los soberanos daneses hasta el pasado siglo) y el salón de baile conocido como Sala de los Caballeros.

Desde Hillerod se puede volver directamente a Copenhague en poco más de media hora, a tiempo para dar el último paseo por la ciudad de Hans Christian Andersen.

Mapa de Copenhague

En el siguiente mapa interactivo podrás localizar con detalle todos los lugares de los que se habla en el artículo incluidos el paseo propuesto por  la zona peatonal del centro y la ruta en bicicleta.

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