Iniciamos nuestro viaje a Jordania por Amán, su capital. Dedicamos un día y medio para visitar sus principales atractivos, la Ciudadela y el Teatro Romano además de sus museos y callejear por su antiguo centro en el que se conserva una mezquita de época Omeya (S.VIII). Desde aquí realizamos una excursión de un día por los Castillos del Desierto. Recorrimos unos 250 kms por carreteras en buen estado, y salvo los accesos a Amán que suelen tener mucho tráfico, el resto del recorrido fue bastante cómodo.

Qué visitamos en este post

En el mapa interactivo puedes ubicar los puntos de interés descritos en este artículo. Ubica los sitios en verde para los lugares en Amán, azul para los situados dentro de la Ciudadela de Amán, y en rojo los Castillos del Desierto, asi como la ruta seguida en la excursión.

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Visita de Amán

Amán es una enorme urbe sobre colinas surcadas por profundos barrancos. En sus laderas se apiñan edificios de hormigón anodinos. Por las vaguadas, con un aparente desorden caótico, trascurre el tráfico con mucho ruido y polvo. El centro es bullicioso comercial y está bastante degradado, gran contraste con el barrio de rascacielos y grandes hoteles. A pesar de ello, tiene atractivos que merecen la visita como la Ciudadela y el Teatro Romano que son valiosos legados de la Antigüedad.

Centro histórico de Amán

En Amán, nos dejamos llevar por la curiosidad y descubrimos un par de sitios muy recomendables para comer comida tradicional en el centro histórico. La Mezquita Omeya, el Teatro Romano y las tiendas del centro histórico se pueden descubrir a pie perfectamente. También se puede subir hasta la Ciudadela, aunque hasta allí nos dirigimos en coche por la mañana antes de realizar la excursión a los castillos.

El Teatro con sus enormes dimensiones, nos cuenta la importancia de la antigua Filadelfia (así se llamaba Amán en tiempos grecorromanos). Es un gran ejemplo de arquitectura cívica imperial, y se construyó en medio de lo que entonces fue el Foro Romano. Los romanos, que habían logrado establecer la paz en su imperio, trasladaron todos los edificios oficiales y templos principales a la parte llana de Amman, dejando la antigua acrópolis de influencia helenística en lo alto de la colina que lo domina. Es muy chocante ver las ruinas romanas que se conservan en muy buen estado, literalmente engullidas por la ciudad moderna que las rodea completamente.

 

La Ciudadela

Es fácil llegar hasta la entrada del conjunto arqueológico siguiendo la señalización y hay un aparcamiento en el acceso. Un par de horas es suficiente para darse un paseo por las ruinas y su museo. La entrada está incluida en el Jordan Pass.

En el mismo corazón de la misma se eleva la acrópolis de la antigua ciudad de Filadelfia. En la Antigüedad las ciudades se defendían rodeándose de murallas en lo alto de colinas. Amán no era una excepción. Esta antiquísima ciudad, de las más antiguas del mundo, prosperó especialmente en tres épocas históricas: la helenística (S.IIIaC hasta S.IaC), la Romana (S.IaC a S.III dC) y en la época de los Omeyas (S.VIII). De este pasado son los monumentos que se conservan y que podemos visitar.

La Ciudadela es hoy un parque arqueológico que conserva el legado histórico de su pasado helenístico-clásico y Omeya. A la entrada un panel informativo indica las diferentes partes del conjunto y la época en la que fueron construidas. El Templo de Hércules y las dependencias del antiguo Palacio Omeya son los rincones más fotogénicos.

La Ciudadela de Amán, es una acrópolis que se remonta a tiempos bíblicos pero que fue en tiempos helenísticos cuando más se desarrolló y prosperó, de esta época se conserva las ruinas del templo de Hércules. También en lo más alto, superpuestos a las ruinas de la Antigüedad, se encuentran los restos de época califal, el Palacio Omeya del siglo VIII. Esta dinastía que gobernaba desde Damasco, y de cuyos descendientes surgió precisamente el Califato de Córdoba.

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Dónde comer:
Un par de sugerencias en el centro para comer durante vuestras visitas al centro histórico:

Hashem Restaurante Downtown (Tel:+962 6 463 6440) – Restaurante típico, en medio del centro histórico. Solo vegetariano y especialidades jordanas como el hummus, la berenjena y el pan de pita. Muy conocido entre los locales, y con fotos de la visita de la familia real jordana. Es toda una experiencia, se come por unos 4€

Afra Café (Tel: 

Castillos del Desierto

Los Castillos de Jordania son sorprendentes. Hacia el Este, visitamos tres ejemplos de arquitectura Omeya y Otomana. Hacia el Sur, dos castillos templarios que defendieron el territorio cristiano cruzado del Reino de Jerusalén.

El Desierto del Este es una meseta vacía y yerma que se extienden entre Jordania y sus vecinos Iraq y Arabia Saudi. A una hora de carretera, en medio de la nada encontramos Al-Kharaneh, un caravansar o lugar de descanso y esparcimiento usado por los emires Omeyas durante el siglo VIII. Vacío pero muy bien conservado, es fácil imaginarse el lujo que les acompañaba. 20 kms más allá se levanta, Qusayr Amra, un ejemplo peculiarísimo de baños árabes de tiempos islámicos, decorados con frescos con motivos muy “relajados”, mujeres desnudándose, monos tocando el laud, reyes infieles, muy variado y a todo color conservado gracias al clima seco del desierto, y restaurado por arqueólogos españoles. El último de los castillos del desierto que visitamos es el de Al-Azraq, situado estratégicamente en un oásis de palmeras y humedales en medio del desierto. Fue cruzado, otomano y usado como base de operaciones de Lawrence de Arabia en las revueltas árabes de 1917.

Castillo de Al Kharaneh

A unos 90 kms de Amán, y poco más de una hora en coche. Hay un parking para estacionar. La entrada está incluida en el Jordan Pass (1JOD)

Este castillo de época Omeya (S.VIII) era una especie de villa de recreo de la dinastía regente de Damasco, que lo utilizaba como lugar de descanso en el camino de las principales rutas comerciales a Arabia y Bagdad, desde Damasco. Su estado de conservación en cuanto a la estructura y arquitectura es excelente, lamentablemente no se conserva nada de lo que en su día ocupó sus salas, como muebles o alfombras y otros enseres, así que uno tiene  que utilizar su imaginación y hacerse una idea de como era la vida de lujo y abundancia que los Omeyas llegaron a tener en pleno apogeo cuando esta residencia en el desierto fue usada como recreo.

Qusayr Amra

A unos 16 kms de Al Kharaneh (unos 15′ en coche). Hay aparcamiento y tienda de artesanía. Entrada includida en el Jordan Pass (1JOD)

Lo más sorprendente de estos baños árabes que se encuentra en medio del desierto pedregoso de Jordania, son sus increíbles frescos por su temática y estado de conservación. Por su valor histórico y artístico fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. Realizados en época musulmana, tienen claramente influencias romano-bizantinas, y representan figuras humanas y animales, completamente insólitas en el mundo musulmán.

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Dónde comer durante la excursión:
Recordad que la zona que recorremos es un desierto, y no abundan las poblaciones y mucho menos los restaurantes. Un lugar en donde se come bien, a modo buffet y que está convenientemente situado justo antes de llegar al Castillo de Azraq es el Restaurante Azraq Palace (Tel: +962 7 8615 8579). Se come como en un buffet, arroz, pollo y berenjena, hasta hartarte y está muy bueno. Está preparado para recibir también a excursiones de turistas que llegan desde Amán, pero el trato sigue siendo muy familiar. Comerás por unos 10€

 

Castillo de Azraq

A unos 25 kms de Qusayr Amra (unos 30′ en coche). Se puede aparcar junto a la entrada. Entrada includida en el Jordan Pass (1JOD). Tras la visita encontramos un sitio estupendo para comer comida jordana. Por 10JOD comimos buffet libre de Macluba (arroz con pollo y verduras).

Construido para defender el oásis de Azraq, este oásis era un punto estratégico de las rutas comerciales y proporcionaba agua y avituallamiento a las caravanas que atravesaban el desierto entre Arabia y Damasco. El castillo tiene unas dimensiones enormes, un patio de armas en el que caben varios campos de fútbol, y los lienzos de muralla exteriores se conservan muy bien. Sorprende el tamaño de los sillares, y aun quedan en pie algunas construcciones que servían para almacenar grano, como establos e incluso una torre en la entrada principal que sirvió de vivienda y centro de operaciones militares en tiempos del levantamiento árabe contra los Otomanos (Lawrence de Arabia residió aquí durante un tiempo).

Una de las curiosidades más llamativas del castillo es su gran puerta de piedra de una sola pieza. Un gran bloque de granito monolítico con goznes incluidos para facilitar su apertura y cierre, que a modo de bisagras se encajaban perfectamente en el dintel de la entrada. Prestad atención. Justo en el acceso principal de la fortaleza.

El oásis ha sufrido una profunda degradación y retroceso en las últimas décadas debido a la sobreexplotación de sus acuíferos para abastecer las necesidades de agua de Amán. Hace unos años se inició un programa para su recuperación, pero la mancha verde del palmeral que se puede apreciar hoy no es ni la cuarta parte de lo que en el pasado fue.

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Humedales de Azraq

Se puede extender la excursión a los humedales de Azraq o la Reserva Natural de Shaumari. En éste último se tiene la oportunidad de realizar un safari para ver el famoso órice arábigo. Sin embargo conviene verificar antes de ir, ya que los horarios y fechas de apertura pueden ser modificados sin previo aviso.

Los Humedales de Azraq están a unos 10′ por carretera desde el castillo. El centro de recepción de visitantes tiene algunos paneles explicativos de lo que este oasis en medio del desierto significaba para la fauna de la península arábiga. Hoy en día, debido a la explotación masiva de los acuíferos tan solo se conserva un 10% de la extensísima área de pantanos, marismas y lodazales que antiguamente daban cobijo a cientos de especies de aves. Unas 300 especies habitan la zona en diferentes temporadas, siendo el invierno de diciembre a febrero, y en la primavera de marzo a mayo cuando más oportunidad hay de observar las aves.

Se puede realizar un paseo de una hora más o menos, recorriendo un camino habilitado con puentes de madera sobre los humedales. La entrada al Parque Natural cuesta 2.500JOD.

 

 

 

 

 

 

 

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